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El Error Del Mafioso

El Error Del Mafioso

Status: Terminada
Genre:Grandes Curvas / Mafia / Posesivo / Completas
Popularitas:36.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Alicegxoxo

Mi nombre es Valeria.

Durante mucho tiempo creí que las historias de amor estaban hechas para mujeres distintas a mí. Mujeres bonitas. Seguras de sí mismas. Mujeres que no tenían que vender su cuerpo para pagar el alquiler de un pequeño apartamento en Nueva York.

Entonces apareció Dante De Luca.
Un hombre del que todos hablaban, pero al que muy pocos conocían de verdad.
Yo pensaba que él sería el mayor problema de mi vida.

Qué equivocada estaba.

Porque enamorarme de Dante fue fácil.
Lo difícil fue sobrevivir a todo lo que llegó después.

NovelToon tiene autorización de Alicegxoxo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9 : Lo que no debía importar

...DANTE...

Las personas creen que dirigir una organización como la mía consiste únicamente en dar órdenes.

Se equivocan.

Lo más difícil nunca ha sido ordenar.

Lo verdaderamente difícil es decidir quién merece una segunda oportunidad... y quién ya perdió el derecho a recibirla.

Lorenzo dejó una carpeta sobre mi escritorio.

No dijo una palabra.

Esperó a que terminara de firmar el último documento antes de hablar.

—Ya averiguamos quién era la mujer de aquella noche.

Levanté la vista.

—¿Y?

Abrió la carpeta.

La primera hoja contenía una fotografía.

Era ella.

La misma mujer que había cenado conmigo la misma que parecía pedir permiso incluso para respirar.

—Se llama Valeria. Tiene veintisiete años. Trabaja en el club desde hace seis años. No posee antecedentes penales, nunca ha causado problemas y ningún cliente ha presentado una queja sobre ella.

Bajé la mirada hacia el expediente.

Había muy poca información.

Como si el mundo jamás hubiera sentido suficiente curiosidad por conocer su historia.

—¿Familia?

—Ninguna registrada.

—¿Pareja?

—No encontramos a nadie.

Cerré lentamente la carpeta.

Lorenzo seguía de pie.

Él tampoco acostumbraba perder el tiempo.

—¿Hay algo más?

Dudó unos segundos.

—¿Quiere que la localicemos?

Lo observé con extrañeza.

—¿Para qué?

—Pensé que...

Negué con la cabeza.

—El asunto terminó esa noche. Hubo un error y ya está resuelto.

Lorenzo asintió.

—Entendido.

Tomó la carpeta y caminó hacia la puerta.

—Espera.

Se detuvo y volvió a girarse.

No tenía claro por qué iba a formular aquella pregunta.

Quizá solo era curiosidad.

O quizá no.

—¿Siempre trabaja allí?

—Sí.

Asentí.

—Puedes retirarte.

Cuando la puerta se cerró, intenté volver a concentrarme en los documentos que cubrían el escritorio.

No funcionó.

Sin proponérmelo recordé la forma en que había sostenido el tenedor durante la cena.

Con cuidado.

Como si comer demasiado deprisa pudiera resultar una falta de respeto.

Como si incluso tener hambre fuera algo por lo que debía disculparse.

Fruncí el ceño.

No tenía sentido seguir pensando en ella.

Había conocido a cientos de personas.

No existía ninguna razón para recordar precisamente a esa mujer.

O eso intentaba convencerme.

La reunión con los jefes regionales comenzó a las once.

Cinco hombres.

Cinco territorios.

Cinco problemas distintos.

Uno de ellos tomó la palabra.

—Tenemos un comerciante que dejó de pagar.

Abrí el expediente.

—¿Incumplió el acuerdo?

—No. Solo pidió dos semanas más.

Otro de los presentes golpeó la mesa.

—Si lo dejamos pasar, los demás harán lo mismo.

Guardé silencio unos instantes antes de cerrar la carpeta.

—¿Cuántos años ha trabajado con nosotros?

—Catorce.

—¿Alguna vez faltó a su palabra?

—Nunca.

Recorrí el rostro de cada uno de los presentes.

—Entonces no vamos a condenar catorce años de lealtad por un mes de dificultades.

El mismo hombre volvió a protestar.

—Eso nos hará parecer débiles.

Lo miré fijamente.

—No.

Nos hará parecer justos.

Hay una diferencia.

El silencio cayó sobre la sala.

—Nosotros no castigamos la pobreza.

Castigamos la traición.

Denle las dos semanas.

Nadie volvió a discutir.

Nunca lo hacían.

No porque siempre compartieran mis decisiones.

Sino porque sabían que, una vez pronunciadas, ya no existía marcha atrás.

Al caer la tarde conduje hasta el cementerio.

Era el único lugar donde podía respirar sin sentir el peso del apellido De Luca sobre los hombros.

Como cada semana, compré una sola margarita en la pequeña floristería de la entrada.

Nunca un ramo.

Solo una.

La mujer que atendía ya conocía aquella costumbre.

Jamás hacía preguntas.

Caminé despacio hasta la lápida.

Me agaché y dejé la flor sobre el mármol frío.

—Hola, Emma.

El viento movió suavemente las hojas de los árboles.

Permanecí allí varios minutos.

En silencio.

Era el único silencio que nunca me incomodaba.

Sonreí apenas.

—Hoy conocí a alguien...

Las palabras murieron antes de terminar la frase.

Ni siquiera sabía por qué había sentido la necesidad de contárselo.

Solo recordaba unos ojos profundamente cansados y una mujer que daba las gracias por sentarse a cenar.

Sacudí la cabeza con una sonrisa amarga.

Era absurdo.

Me puse de pie.

Todavía había demasiado trabajo esperándome.

...VALERIA...

La vida tiene una extraña habilidad para recordarte cuál es tu lugar.

A la noche siguiente, todo parecía haber vuelto a la normalidad los clientes reían la música sonaba demasiado fuerte y yo volvía a ser una mujer más entre muchas.

Mientras esperaba una nueva reserva, un hombre se acercó a mi mesa.

Me observó de arriba abajo.

Torció ligeramente la boca.

—Esperaba que enviaran a otra.

El viejo dolor apareció de inmediato.

Ese que conocía demasiado bien pero, por alguna razón, aquella noche no bajé la cabeza.

Respiré despacio y recordé una voz tranquila diciendo:

"Por favor, siéntate."

Sostuve su mirada.

—Si considera que no soy la persona adecuada, puedo pedir que una compañera lo atienda.

Mi voz sonó firme.

Tan firme que incluso me sorprendió a mí.

El hombre pareció desconcertado.

Murmuró algo entre dientes y terminó pidiendo a otra chica.

Lo observé alejarse y por primera vez en mucho tiempo...

No sentí vergüenza.

Nora apareció a mi lado.

—¿Estás bien?

Asentí.

—Sí.

Me observó durante unos segundos antes de sonreír muy levemente.

No dijo nada más.

Tampoco hacía falta.

Mientras volvía a ocupar mi lugar en el salón, comprendí que algo había cambiado.

El club seguía siendo el mismo.

Los clientes también.

La única diferencia era que, por primera vez, ya no sentía la necesidad de pedir perdón por existir.

1
NAlma
Ella nunca le dijo te amo
Nadia Leonila Borjas Borjas
muy linda la historia y el amor propio es lo primero
Marcia Araujo
Linda historia. Muchas gracias.
Myrna Lopez Valdez
Excelente historia, me atrapó desde el inicio.
Muchas felicidades autora, y mucho éxito 👏👏👏
Rubí Salgado
Pobre Dante le dieron los síntomas del embarazo
Rubí Salgado
es justo tener tranquilidad des pues de tanta guerra que dió vitor
Rubí Salgado
unas merecidas vacaciones llenas de lujuria
Rubí Salgado
❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Rubí Salgado
que nervios lo bueno es que rescataron a Valeria y a Víctor no lo dejen escapar si no volverá a Acer de las suyas
Marcia Araujo
😂😂😂😂😂😂😂😂
Rubí Salgado
llegó el rescate y todo salga bien
Rubí Salgado
Camila obtuvo lo que sembró por traidora
Rubí Salgado
Dante tiene que ser más inteligente que el Victor
Rubí Salgado
por eso digo que no hay amigas menos si tu estás bien y ella sigue en lo bajo
Rubí Salgado
no confíes en Camila Dante me estás decepcionando y Valeria. se dará cuenta de que nunca fue su amiga de verdad eso creo
Rubí Salgado
Camila es la traidora y quiere sacarla de con Dante para entregarla al enemigo y poder chantajear a Dante para que entregue la ruta por eso el tipo le dijo que el las entregaría
Rubí Salgado
espero y Camila no vuelva a perjudicar a Valeria
Rubí Salgado
será el papá de Valeria pero porque no la ayudó a salir de ese trabajo
Frida Ruiz
🫶🏻
Frida Ruiz
🫶🏻
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