Juliet Montgomery siempre supo que amar a Nicholas Sterling era un error.
Él era el hombre que todas querían. El heredero perfecto. El futuro CEO de un imperio. Y también el único hombre incapaz de verla como algo más que una simple conocida.
Durante años guardó sus sentimientos en silencio, conformándose con observarlo desde la distancia mientras él entregaba su corazón a otra mujer.
Entonces, una decisión tomada por sus familias cambió sus vidas para siempre.
Un matrimonio.
Un acuerdo.
Una promesa que ninguno de los dos deseaba cumplir por las mismas razones.
Lo que Juliet no sabía era que el destino tenía planes mucho más crueles para ambos.
Porque algunas personas necesitan perderlo todo para descubrir quién estuvo a su lado desde el principio.
Y cuando Nicholas finalmente aprendiera a verla, tal vez ella ya no estaría esperando.
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El niño que nunca me vio
Capítulo 1: El niño que nunca me vio
Juliet Montgomery
Dicen que el primer amor nunca se olvida.
Yo tenía doce años cuando descubrí que era verdad.
Siempre me habían dicho que era una niña bonita. Mi madre adoraba peinar mi largo cabello castaño oscuro antes de cada evento importante y mi padre decía que mis ojos color avellana eran idénticos a los de mi abuela.
Pero esa noche no me sentía especial.
Me sentía pequeña.
Invisible.
Aburrida.
Como cada vez que mis padres me obligaban a asistir a una de aquellas reuniones de empresarios donde todos hablaban de dinero, acciones y compañías que yo no entendía.
La mansión Sterling estaba repleta de invitados.
Las enormes lámparas de cristal iluminaban cada rincón mientras hombres y mujeres elegantemente vestidos caminaban por el salón principal.
Yo estaba sentada sola junto a una mesa de postres cuando escuché varias risas cerca de la escalera.
Levanté la vista.
Y lo vi.
Nicholas Sterling.
Tenía diecinueve años.
Era alto, mucho más que cualquiera de los chicos de su edad.
Su cabello negro estaba perfectamente acomodado y sus ojos azules resaltaban incluso a la distancia.
Parecía seguro de sí mismo.
Como si el mundo entero le perteneciera.
Y quizás era así.
Después de todo, era el heredero de Sterling Group, una de las empresas más importantes del país.
Todos querían hablar con él.
Todos parecían admirarlo.
Y yo no podía dejar de mirarlo.
—Juliet, deja de observar a la gente —susurró mi madre al pasar junto a mí.
Bajé la mirada de inmediato.
Pero unos segundos después volví a hacerlo.
Nicholas estaba sonriendo.
Y fue en ese momento cuando sentí algo extraño.
Algo que nunca había sentido antes.
Mi corazón comenzó a latir más rápido.
Mucho más rápido.
—¿Quién es? —pregunté cuando mi madre regresó.
Ella siguió mi mirada.
—Nicholas Sterling.
Como si no supiera quién era.
Todo el mundo conocía a los Sterling.
Eran ricos.
Poderosos.
Perfectos.
Y Nicholas parecía ser la definición exacta de perfección.
Lo observé durante varios minutos.
Hasta que ocurrió algo que todavía recuerdo con claridad.
Nicholas giró la cabeza.
Nuestros ojos se encontraron.
Mi respiración se detuvo.
Pero él apenas me dedicó una sonrisa amable antes de volver a hablar con las personas que lo rodeaban.
Nada más.
Ni siquiera recordaría mi rostro al día siguiente.
Sin embargo, para mí aquel momento quedó grabado para siempre.
Los años pasaron.
Y yo seguí viéndolo.
Nuestras familias compartían cenas, eventos benéficos y reuniones empresariales.
A veces intercambiábamos algunas palabras.
A veces ni siquiera eso.
—Hola, Juliet.
—Hola, Nicholas.
Y ahí terminaba todo.
Para él era una conversación insignificante.
Para mí era suficiente para recordar su voz durante semanas.
Mientras crecía, también lo hacía mi admiración por él.
Nicholas se graduó con honores.
Entró a trabajar en la empresa familiar.
Aparecía constantemente en revistas de negocios.
Y cuanto más éxito tenía, más imposible parecía.
Cuando cumplí diecisiete años ya no podía seguir engañándome.
No era admiración.
No era un simple enamoramiento adolescente.
Estaba enamorada de Nicholas Sterling.
Y lo peor era que él jamás lo sabría.
Aquella noche lo comprendí de verdad.
La gala anual de los Sterling era uno de los eventos más importantes del año.
Yo llevaba un vestido azul marino que mi madre había elegido para mí.
Por primera vez me sentía realmente hermosa.
Quizás porque, en algún rincón de mi corazón, esperaba que Nicholas me viera.
De verdad.
No como la hija de unos socios.
No como una niña.
Sino como una mujer.
Pero fui una tonta.
Porque cuando él llegó, no estaba solo.
A su lado caminaba una mujer espectacular.
Alta.
Rubia.
Elegante.
Hermosa.
Vivienne Clarke.
La mujer de la que todos hablaban.
La mujer que ocupaba su corazón.
Vi la forma en que Nicholas la miraba.
Y sentí cómo algo se rompía dentro de mí.
Porque entendí una verdad dolorosa.
Yo podía amarlo durante toda mi vida.
Podía entregarle cada parte de mi corazón.
Podía esperarlo durante años.
Pero Nicholas Sterling jamás me miraría como la miraba a ella.
Y aun así...
No pude dejar de amarlo.
No sabía que el destino ya había comenzado a escribir una historia diferente para nosotros.
Una historia llena de errores.
De lágrimas.
De segundas oportunidades.
Y de un amor que tardaría demasiado tiempo en ser visto. ❤️📖✨