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El Volumen Del Silencio

El Volumen Del Silencio

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Autosuperación / Completas
Popularitas:664
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

✅️🦋Bruno Koch es un brillante sonidista que trabaja en las sombras del backstage, atrapado en un doloroso dilema: lleva años enamorado en secreto de Nash Wright, un exitoso cantante pop. Bruno ha sido el testigo silencioso de cómo una relación destructiva y los excesos arrastran a Nash hacia el abismo, ocultando sus sentimientos. Tras un colapso público en el escenario, Nash toca fondo y es diagnosticado con trastorno afectivo bipolar. Junto a Harper, una ruda y leal compañera técnica, Bruno se convierte en la red de seguridad de Nash mientras este inicia su camino hacia la rehabilitación.🦋✅️

NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Bipolaridad

El camino hacia la clínica de reposo fue un viaje sumergido en el mutismo. El centro médico estaba ubicado en las afueras de la ciudad, un lugar rodeado de robles viejos y jardines perfectamente podados que buscaban transmitir una paz artificial. No había fotógrafos en la entrada, ni fanáticos acampando, ni el zumbido constante del tránsito. Al cruzar las puertas de vidrio, el olor a desinfectante habitual de los hospitales fue reemplazado por un aroma a lavanda y cera para pisos. Las paredes eran de un color crema pálido y no se escuchaba más sonido que el roce de los zapatos de las enfermeras sobre el linóleo brillante. El silencio blanco era absoluto.

Bruno caminaba junto a Harper, apretando la correa de su mochila con fuerza. El peso de la conversación que habían tenido en el estudio todavía flotaba entre ellos, pero en ese momento, toda la energía de ambos estaba concentrada en la gran puerta de madera al final del pasillo, donde el cartel indicaba: Dirección de Psiquiatría.

Tras anunciar sus nombres, una enfermera los hizo pasar a un consultorio amplio, iluminado por la luz natural de un gran ventanal. Detrás del escritorio de roble estaba sentado el doctor Zadok, un hombre de cabello canoso y mirada analítica, quien revisaba una carpeta con el historial clínico de Nash.

—Tomen asiento, por favor —dijo el médico, quitándose los anteojos de lectura y señalando las dos sillas de cuero frente a él—. Sé que ustedes han sido el único contacto constante de Nash Wright en los últimos años. Por eso solicité esta reunión. Como sus amigos y las personas a cargo de su entorno inmediato, necesitan entender a qué nos enfrentamos.

Bruno sintió que la boca se le secaba por completo. Se sentó, entrelazando sus manos frías sobre las rodillas.

—¿Cómo está él, doctor? ¿Ya terminó el proceso de desintoxicación física? —preguntó Bruno con la voz tensa.

—El peligro inmediato de la sobredosis ya pasó. Su cuerpo ha eliminado los restos de alcohol y ansiolíticos, aunque todavía experimenta algunos temblores y mareos por el síndrome de abstinencia —explicó el doctor de manera pausada—. Sin embargo, limpiar el cuerpo era solo la primera etapa. Durante estos tres días, nuestro equipo de psicólogos y psiquiatras ha realizado una evaluación profunda de su comportamiento, sus antecedentes y sus patrones emocionales. Y finalmente tenemos un veredicto.

Harper se inclinó hacia adelante, apoyando los codos en el borde del escritorio.

—Díganos la verdad, doctor. No nos oculte nada. ¿Qué es lo que tiene Nash?

El médico suspiró levemente, cerrando la carpeta de historial clínico. Miró a ambos sonidistas con una seriedad profesional pero empática.

—Nash padece de Trastorno Afectivo Bipolar, específicamente del Tipo Uno, agravado por un trastorno secundario de abuso de sustancias químicas.

La palabra "bipolar" resonó en los oídos de Bruno como un acople de alta frecuencia en la consola de sonido. Se quedó completamente inmóvil, procesando el término. En su mente de profano en la medicina, la palabra evocaba prejuicios, camisas de fuerza y locura.

—¿Bipolar? —repitió Bruno en un susurro, sintiendo que el aire se le escapaba—. Pero... él solo estaba deprimido por la ruptura con su novia. Las pastillas lo ponían así.

—No, Bruno —el doctor Zadok negó con la cabeza, cruzando las manos sobre el escritorio—. Las pastillas y el alcohol eran solo su forma desesperada de automedicarse, de intentar apagar un incendio que ya existía en su cerebro. El trastorno bipolar es una enfermedad neurobiológica. Su cerebro no regula los estados de ánimo de manera normal. Piénsenlo como un péndulo emocional que se mueve entre dos extremos, sin detenerse nunca en el centro.

Mientras el médico continuaba hablando, explicando las fases de la enfermedad, la mente de Bruno empezó a viajar hacia atrás en el tiempo. De repente, una serie de recuerdos inconexos de los últimos años empezaron a encajar en su cabeza como las piezas de un rompecabezas perfecto y macabro.

Recordó las fases que el doctor llamaba "manía" o "hipomanía". Recordó los meses en que Nash no dormía más de dos horas por noche, encerrado en el estudio, componiendo tres canciones al mismo tiempo con una energía eléctrica y sobrehumana. En esa época, Nash hablaba tan rápido que costaba entenderle, gastaba miles de dólares en cosas inútiles de un día para el otro y se sentía un dios invencible, capaz de comerse el mundo. Bruno siempre había pensado que aquello era simplemente el "fuego de la inspiración artística".

Y luego, recordó la caída libre. Las semanas en las que Nash no podía levantarse de la cama, donde mirar el teléfono le causaba terror y lloraba sin motivo aparente en los rincones oscuros del camerino. El doctor lo estaba describiendo con precisión aterradora: la fase depresiva profunda, el pozo negro donde el péndulo regresaba con una violencia destructiva, arrastrando al cantante hacia los intentos de suicidio.

—La relación tóxica con esa chica, Grace, y la presión de la fama mundial actuaron como detonantes químicos —continuó el médico, devolviendo a Bruno al presente—. Cuando él sentía que ella se alejaba, el pánico desataba una crisis depresiva. Y cuando volvían, la euforia lo llevaba a la cima de la manía. Nash ha estado viviendo en una montaña rusa sin frenos durante cuatro años, y su colapso en el estadio fue simplemente el sistema nervioso diciendo "basta".

Harper se frotó las sienes, asimilando la magnitud de la situación.

—¿Esto tiene cura, doctor? ¿Va a poder volver a cantar?

—No tiene una cura, porque es una condición crónica, como la diabetes —respondió el médico de forma directa—. Pero sí es completamente tratable. Nash necesitará un régimen estricto de medicamentos estabilizadores del ánimo de por vida, además de terapia psicológica constante. Si cumple con el tratamiento, puede llevar una vida normal y productiva. El problema actual es que el paciente se niega a aceptar el diagnóstico. Está aterrado. Y ahí es donde entran ustedes.

Diez minutos después, la enfermera guio a Bruno y a Harper a través de un pasillo cerrado hacia los jardines interiores de la clínica, donde los pacientes estables tenían permitido tomar aire fresco.

Sentado en un banco de madera, bajo la sombra de un roble imponente, estaba Nash. Verlo de cerca le encogió el alma a Bruno. El cantante ya no llevaba su campera de cuero negro ni sus cadenas de plata; vestía un pantalón deportivo gris y un buzo blanco liso de la clínica que le quedaba un poco grande. Su cabello rubio ceniza estaba peinado hacia atrás, revelando la cruda palidez de su rostro y unas ojeras que parecían sombras permanentes. Sus manos, apoyadas sobre sus muslos, temblaban de forma leve pero constante debido a la medicación inicial.

Al ver aparecer a Bruno y a Harper, Nash levantó la cabeza. Sus ojos claros, desprovistos del brillo febril de los escenarios, reflejaban una vulnerabilidad tan pura que Bruno sintió ganas de correr a abrazarlo y sacarlo de allí de inmediato.

—Vinieron... —susurró Nash, con la voz apagada, haciendo un pequeño espacio en el banco de madera.

—Te prometimos que no te ibas a quedar solo en esto —dijo Harper, sentándose a su lado izquierdo, mientras Bruno se arrodillaba en el césped frente a él, quedando cara a cara.

Nash miró sus propias manos temblorosas y luego fijó sus ojos en Bruno. Una lágrima solitaria corrió por su mejilla pálida.

—El médico habló conmigo esta mañana... —confesó Nash, con un nudo evidente en la garganta—. Me dijo que tengo esa porquería de la bipolaridad. Me dijo que voy a tener que tomar pastillas todos los días de mi vida para no volverme loco otra vez.

—Es solo un diagnóstico. Es una enfermedad, como cualquier otra —le dijo Bruno con una ternura infinita, tomando una de sus manos frías entre las suyas—. No significa que estés loco. Significa que tu cerebro necesita ayuda para encontrar el equilibrio, eso es todo.

—¡No lo entiendes! —excluyó Nash, y por un segundo la desesperación elevó el tono de su voz—. Si tomo esos estabilizadores que me quieren dar, me voy a quedar plano. El médico me dijo que ya no voy a sentir esa euforia extrema del escenario. ¿Y si esas pastillas me quitan la música? ¿Y si ya no puedo componer? Mi talento salía de mis emociones, de mis extremos. Si me vuelvo una persona normal y tranquila... ¿quién carajo va a querer escuchar a Nash Wright? Ya no seré nadie.

Las lágrimas empezaron a caer sin control por el rostro del cantante. Se inclinó hacia adelante, apoyando su frente contra el hombro de Bruno, buscando desesperadamente el calor y la firmeza que su sonidista siempre le había brindado en los momentos de crisis. Su cuerpo entero temblaba bajo el buzo blanco.

Bruno lo rodeó con sus brazos, apretándolo contra sí mismo en medio del jardín silencioso. Sintió el llanto ahogado de Nash en su cuello y el olor a jabón neutro de la clínica. Le acarició la espalda con movimientos lentos, tragándose su propio dolor. Sabía que el camino que tenían por delante sería largo, oscuro y lleno de recaídas, pero mientras sostenía el cuerpo frágil del hombre que amaba en secreto, Bruno tomó una decisión: no le importaba si Nash nunca volvía a subir a un escenario, ni le importaba si la discográfica lo olvidaba. Él se quedaría allí, en el silencio blanco de esa clínica, transformándose en la frecuencia estable que el cerebro roto de Nash necesitaba para volver a empezar.

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Andrea Gonzalez
parece una muy buena historia!😍😍😍
Skay P.: ¡Claro que sí, bebé! Revisa este perfil para más historias interesantes ✨️🙌😘
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☆Nanu☆
no se va a rendir tan fácilmente esa arpía. seguro vuelve!!! Será que habrá amor más que de hermanos entre Bruno y Nash ?🫨
Skay P.: Uuuuh😶‍🌫️ eso lo sabrás muy pronto 😘
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☆Nanu☆
la balanza se equilibra 💪
Skay P.: Sipi😘
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☆Nanu☆
creciendo a la distancia 🥹
Skay P.: Si bebé 🧚😘
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☆Nanu☆
es lindo ser visto después de olvidarse de un mismo💜💜
Skay P.: Asombroso 🤩
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☆Nanu☆
desgarradora esta historia, porque ambos personajes sufren, caen , se levantan y se recrean ...unilateral, crudo, íntimamente sufrido.🥹😔💪👏
☆Nanu☆: y vaya que sueltan!!! espero se aferren con el mismo ímpetu 🥹💜
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☆Nanu☆
momentos decisivos 😬. Habrá manera ...??
Skay P.: Uuuh amor, en unas horas se sube dos capítulos; hoy toca hacer turno y no alcanzan las horas 😵‍💫🌟
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☆Nanu☆
durisimo!!!!
☆Nanu☆
de a poco cicatrizan las heridas... sutil y constante, me gusta 🥰
Skay P.: Claro que sí, bebé 🧡
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☆Nanu☆
wow... cuanto dolor... 😔
☆Nanu☆: totalmente !! como las olas, te tragan y luego te devuelven a la orilla con ímpetu. espero Bruno tenga una oportunidad de ser visto y Nash se de una oportunidad para ver realmente!!!
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☆Nanu☆
si, Bruno salvalo!!!💪🥰.
caer y tocar fondo también te muestra que podes levantarte (siempre y cuando quieras, aunque sea en un rincón de tu corazón) y después los que te apoyan y acompañas son vitales!!!
Skay P.: Claro que sí, amor🫰😘
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☆Nanu☆
santa catalina!!! a cuantos realmente les pasará lo que a Nash? ... cuanto sufrimiento...
Skay P.: Es la realidad de muchos artistas. Y esta historia en especial, es por lo que sucede con DPR Ian.
Lo amamos, pero sobretodo, queremos verlo en paz...🌠🫣
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☆Nanu☆
wow, cuanto dolor ... espero las cosas mejoren, aunque de que va a ser leeeento 🤓👉👈
sería mucho pedir más capítulos?? 😅 🥰
Skay P.: No es mucho pedir, amor. Subiremos dos capítulos en un instante 🫣😘🫰
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☆Nanu☆
Viene bárbara y estoy en el tercer capitulo recién!!! 💜👏💐
Diferente, pero completamente realista y repleta de amor!!
☆Nanu☆
noooo, se fue todo a la bosta.... /Panic//Gosh/
☆Nanu☆: 😅 jajajaja, es el poroto del guiso???
me encantan todas sus historias!!! les sigo leyendo💪🥰
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