Allison Sinclair se ve involucrada à la hora de salvar a un desconocido, sin saber que estaba ayudando nada más y menos que un temido y poderoso líder de la mafia, Darek Maxwell, el cual toma una decisión…la deberá proteger. Sin imaginar que con el paso del tiempo la atracción entre ambos será una chispa que desencadenará una pasión que levantará amenazas y traiciones…. Acompáñenme a descubrir que les deparará el destino a estos personajes. Y aquí vamos!
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Un momento de satisfacción
Allison regresó temblorosa a la que sería su habitación, por un tiempo. no tenía idea de lo que había pasado. Tocó sus labios sintiendo la sensación de esos labios que devoraron los de ella. Una sonrisa surgió desde lo profundo de su corazón, algo estaba surgiendo.
Derek le pasaba algo similar, se puso unos guantes de boxeo metiéndose al gimnasio desquitando a golpes tratando de olvidarse de ese dolor que había experimentado durante ese beso como si fuera un puberto.
Mientras tanto Paul observaba a la bella Samantha disfrutando de un vaso de leche, acompañada por Marissa quien le platicaba algo que la mantuvo atenta.
— ¡Paul ven acá muchacho!
Lo había visto desde hace un momento observando a la joven, atentamente.
— Dígame señora. — que puedo hacer por usted? — Está niña necesita que alguien la acompañe, — yo voy a tomar una siesta. Expresó levantándose para irse a su habitación.
Samantha se quedó asombrada por la astucia de la mujer.
—Bueno Marissa tiene una manera peculiar para obtener algo, — Explicó el asistente sonriente.
— Ya veo. — correspondió la sonrisa sentándose invitándole hacer lo mismo.
— No quiero iniciar con conversaciones vanas de los mismos temas. — Argumento el hombre.
— ¡Explícate! — Asumió la joven.
— Como has estado, — por ejemplo, como te sientes aquí, también podría ser.
Samantha se echó a reír.
— ¡En efecto es la verdad, — yo lo hubiera preguntado dijo sonriente.
Iniciaron una conversación, basada a sus experiencias, Samantha comentó como se habían conocido con la familia Sinclair.
— ¿Entonces tus padres decidieron dejarte, en lugar de asumir la responsabilidad de cuidar de ti? — Resopló. — Debió ser conflictivo a tu corta edad.
— Al principio si, pero Karen superó mis expectativas de lo que buscaba en una madre. y de Allison como hermana. — No puedo haber alguien mejor. — Hacer verdad es la mejor familia que pude haber tenido.
Estuvieron conversando por un tiempo más, Paul también le reveló algunos temas personales, la muerte de sus padres, hijo único y como se unió al trabajo con Derek.
Cada uno se fue a su habitación, Paul también se quedaba en la mansión cuando trabajaban hasta tarde con el mafioso, tenían que presentarse en la bodega y estaba retirada los hombres ya estarían esperándolos.
Derek y Paul iban en camino cuando el teléfono de Derek empezó a timbrar, miró el número pero no lo reconoció.
— ¡Quien es! — Contestó con voz seca. Hola mi amorcito, me tienes abandonada,— te extraño. El mafioso frunció el entrecejo.
— ¡Jamás hemos sido nada Débora! — Y menos tu amor deja la ridiculez. Le dijo sin ánimos de escucharla más colgando la llamada.
ZONA HUSH
zona baja de la ciudad.
Amanda no quería ni asomarse por las ventanas, el lugar apesar que era el mejor de la zona tenía que estar constantemente vigilante, Diego había pagado una cantidad considerable para que los pandilleros cuidaran de sus pertenencias.
— ¿Cómo diablos, Allison tiene que ver con ese mafioso? Diego se preguntaba. Ahora los patos apuntan a las escopetas, pensanba en su mente. Deseaba obtener más información sobre ese hombre, debía encontrar la manera de hablar con Allison.
Amanda se imaginaba que estaba como siempre pensando en su prima, y ella pasaba a segunda, se estaba hartando.
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Allison llegó esta vez sola al trabajo literalmente, porque había alguien encargado de protegerla. Derek le avisó que llegaba tarde, debido a que se había quedado en la bodega.
Empezó con lo que había dejado pendiente, pero la llegada de la mujer que había estado buscando al jefe estaba de regreso.
— Dile a Derek que vine hablar con él.
— No ha llegado todavía señorita. — Pero le pasaré su recado.
— Aquí esperaré hasta que llegue. Expecto arrogante.
Allison no dijo nada más, la observó de reojo mientras ella hacía su trabajo.
Pasaron quince minutos. Cuando la mujer enfadada de tanto esperar, se levantó.
— Llámalo, dile que tengo mucho tiempo de estarlo esperando.
— ¡Qué lo llames te estoy ordenando! Para eso te pagan. Profirió amenazante.
— No puedo interrumpir lo que esté haciendo. Lo siento pero no lo puedo llamar.
Débora la miró con rabia.
Gata muerta de….
— ¡Que coños haces aquí, — Y amenazando a mis empleados! — ¡Lárgate! Gritó fuerte.
Los guardaespaldas le habían avisado lo que estaba pasando.
Pero amorcito sólo quiero hablar un momento contigo. — Te extraño.
—Débora en qué idioma quieres que te lo repita, ¡Tu y yo no somos nada…! Ni nunca lo fuimos, déjate de estupideces.
— ¡Vete ya mismo…! — ¡Si no quieres que llame a seguridad y haga que te echen! — Oh algo peor yo mismo te saqué.
Como un toro embravecido la miró fijamente. Débora dejó de respirar, se tambaleó ligeramente, los ojos se le llenaron de lágrimas, lo había comprendido.
La puerta se cerró de golpe, haciendo estremecer a las dos mujeres.
—Ves lo que causas?
— Ni siquiera hablé señorita. — habló Allison al verse acusada por algo sin sentido.
La puerta se volvió abrir.
— ¡Allison, ven a mi oficina! — Ordenó el mafioso sin siquiera pedir por favor.
Allison, se levantó tomando su apuntador, su teléfono, caminando hacia la oficina mientras veía retirarse a una incrédula mujer, después del arrebato de su jefe.
Cuando Allison abrió la puerta se topó con Derek que iba a llamarle de nuevo.
Cerró la puerta de un empujón, mirándola.
Este se perdió en su rostro, mientras ella quería esconderse del sujeto con mirada penetrante. El trago grueso al encontrarla así de cerca de nuevo.
— ¿Ne…Necesitas algo? — Tartamudo al sentir la cercanía, por primera vez se sintió fuera de lugar. Un escalofrío recorrió su cuerpo, mezclado de frío y calor.
— ¡Te necesito a ti! — Le dijo acercándose más peligrosamente. Como si el universo se hubiera comprimido y los planetas fueran a colisionar.
Allison sentía su respiración agitada.
El la tomó sin ningún esfuerzo sentándola con suavidad en el borde del escritorio. Sin detenerse la sujetó mirándola atrapando sus labios.
Un beso que los dos deseaban. Ella quiso detenerse.
—¡Derek… por favor!
— Por favor nada. — Farfulló limitando las palabras de la chica.
El cuello de Allison fue su primer blanco, haciéndola darle acceso total perdida en la caricia, un leve gemido emanó de su garganta. Haciendo que el mafioso esbozara un sonrisa de satisfacción.
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