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Escuchada Por El Tirano

Escuchada Por El Tirano

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Mundo mágico / Mundo de fantasía
Popularitas:18.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Juna C

Anna despierta en el cuerpo de Adalia Mordrith, una noble comprometida con el hermano menor del emperador tirano.
En la historia original, Adalia estaba destinada a morir traicionada y ejecutada por su propio esposo, manipulado por su ambiciosa concubina.

Decidida a cambiar su destino, Anna solo quiere una cosa: romper el compromiso y escapar antes de que la tragedia vuelva a alcanzarla.
Pero el imperio no es tan fácil de burlar.
El emperador Azrael Thorne es frío, implacable y temido por todos. Un hombre cuya sola mirada puede condenar a cualquiera. Exactamente el tipo de persona al que Adalia debería evitar.
Y, sin embargo, por una razón que nadie puede explicar… él puede escuchar sus pensamientos.

En un imperio donde una sola palabra del emperador decide la vida o la muerte,
él escucha lo que nadie más puede oír.

Cuando ella entra a su vida, no imagina que su mente es un libro abierto para el tirano más temido del imperio.

NovelToon tiene autorización de Juna C para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7

Cuando el carruaje se detuvo frente al palacio, el murmullo habitual de los invitados se quebró apenas descendió la figura de Adalia.

Durante mucho tiempo, su nombre había sido pronunciado con lástima o con burla disimulada. La prometida ignorada. La joven que perseguía a un hombre que no la miraba. La heredera sin carácter.

Pero esa noche algo había cambiado.

No era solo el vestido —aunque el vestido ayudaba—. El negro profundo abrazaba su figura con una sobriedad peligrosa, mientras el carmesí interior asomaba en capas suaves que parecían fuego contenido. Las mangas translúcidas dejaban entrever la piel con una insinuación elegante, no vulgar, y el corsé moldeaba su silueta con una seguridad que no pedía aprobación.

Era la postura.

La forma en que descendió del carruaje sin apresurarse.

La manera en que sostuvo la mirada de quienes la observaban, sin desviar los ojos primero.

Se veía más hermosa, sí. Pero sobre todo se veía segura.

Y la seguridad, en una mujer que antes había sido débil ante los ojos de la corte, resultaba desconcertante.

Entró al salón con paso firme. Las luces de los candelabros hicieron brillar el carmesí oculto bajo las capas negras, como si cada movimiento revelara un secreto.

A lo lejos, casi como una escena repetida de la novela original, estaba Godric. La concubina colgaba de su brazo con posesión exagerada, inclinándose hacia él, riendo demasiado cerca de su oído, como una sanguijuela orgullosa de su presa.

En otra vida, esa imagen le habría atravesado el pecho.

Esta vez, Adalia no miró.

Sus ojos recorrieron el salón con interés genuino, deteniéndose en los estandartes, en los grupos de nobles, en las dinámicas invisibles de poder que flotaban entre conversaciones.

Fue entonces cuando un joven varón se aproximó con una inclinación respetuosa.

—Señorita Adalia —saludó con una sonrisa educada—. Permítame decir que esta noche eclipsa incluso los candelabros del salón.

Ella lo reconoció vagamente; hijo menor de un barón del norte, si no fallaba su memoria. No tenía mala reputación.

Adalia sostuvo su mirada con cortesía.

—Es usted generoso con sus palabras, mi señor.

—No más de lo que la verdad permite —replicó él, ligeramente nervioso pero decidido—. Me alegra verla tan… radiante. Sus tíos aún no han llegado.

La pregunta estaba implícita.

Ella no tardó en responder.

—Vendrán en otro carruaje. Asuntos de organización, supongo.

La explicación fue simple, natural, sin rastro de vergüenza. No había justificación en su tono, solo información.

El joven asintió.

—Espero que disfrute la velada. Si en algún momento desea bailar…

—Lo tendré en cuenta —respondió ella con una leve sonrisa que no prometía nada, pero tampoco cerraba puertas.

Conversaron apenas unos minutos más. Comentarios ligeros sobre la temporada, sobre el clima y sobre ciertos rumores comerciales que circulaban en la corte. Adalia escuchaba con atención, filtrando mentalmente cada dato útil.

Desde el otro extremo del salón, Godric finalmente la vio hablando con otro hombre.

Y algo en su expresión cambió.

No era celos exactamente.

Era desconcierto.

Porque ella no lo estaba mirando.

No lo estaba buscando.

No se estaba arrastrando hacia él como la novela había dictado.

La concubina, notando la distracción, siguió la dirección de su mirada y frunció el ceño.

—¿No es esa tu prometida?

Godric guardó silencio un instante más de lo necesario.

—Lo es.

Pero por primera vez, la afirmación no sonó como posesión segura, sino como algo que empezaba a escapársele de las manos.

Y Adalia, ajena en apariencia a todo eso, continuó conversando con serenidad, moviéndose por el salón como si siempre hubiera pertenecido allí.

Morgana no apartaba la vista de Adalia.

Desde el instante en que la vio entrar al salón, algo en su interior se tensó. No estaba acostumbrada a competir; estaba acostumbrada a ganar. Era la favorita, la que caminaba del brazo del príncipe, la que recibía miradas envidiosas y sonrisas forzadas.

Pero esa noche las miradas no eran para ella.

Eran para la prometida despreciada.

Y eso era inaceptable.

—Qué falta de respeto —murmuró Morgana inclinándose hacia el oído de Godric, su voz dulce apenas escondiendo el veneno—. Llegar y no presentarse ante su prometido… La señorita Adalia parece haber olvidado su lugar.

Godric siguió la dirección de su mirada. Vio a Adalia cerca de la mesa de los postres, conversando con tranquilidad, la postura recta, los gestos medidos. No parecía nerviosa. No parecía herida. No parecía estar esperando que él la notara.

Eso lo irritó más de lo que quiso admitir.

—Tal vez necesita que le recuerden ciertas normas —añadió Morgana con suavidad calculada.

Godric, dejándose llevar por el susurro que alimentaba su orgullo, se separó de su brazo y caminó hacia Adalia.

Ella había tomado una pequeña cucharilla de plata y examinaba con interés un delicado postre de frutos rojos cuando percibió la sombra que se proyectaba frente a ella.

Levantó la mirada.

Godric se detuvo a escasos pasos y la recorrió de arriba abajo con una expresión que mezclaba sorpresa y expectativa. Esperaba ver en sus ojos el brillo ansioso de siempre, la emoción contenida de quien recibe migajas de atención.

Lo único que encontró fue una mirada serena.

Indiferente.

Adalia dejó la cucharilla sobre el plato con elegancia y realizó una leve reverencia, la inclinación exacta que correspondía a un príncipe.

—Alteza.

No añadió nada más.

Ni un suspiro.

Ni una sonrisa ansiosa.

Morgana se colocó a su lado como si temiera quedar fuera del cuadro. Adalia apenas le dedicó una mirada fugaz, suficiente para reconocer su presencia sin concederle importancia. Ese gesto, tan pequeño, hizo que los dedos de Morgana se tensaran contra la tela de su vestido.

Godric habló primero, su tono cargado de burla ensayada.

—Veo que tu… limitado entendimiento no te permitió recordar los modales básicos. ¿O es que mi prometida considera innecesario saludarme al llegar?

Alrededor, algunas conversaciones disminuyeron discretamente. No era un secreto que él disfrutaba exhibir su superioridad.

Morgana inclinó la cabeza con falsa preocupación.

—Quizá esté haciendo un pequeño berrinche, alteza. Después de todo, algunas damas recurren a esas tácticas para llamar la atención.

Adalia los observó unos segundos.

Luego sonrió.

No fue una sonrisa dulce. Fue una sonrisa ligera, casi divertida.

—¿Berrinche? —repitió con suavidad—. Me temo que me sobrestiman. No tengo la costumbre de hacer escenas para obtener lo que no me interesa.

La frase cayó con delicadeza… y peso.

Rodrigo soltó una risa seca.

—No te hagas la interesante. Todos aquí saben que sin mi nombre no eres más que una carga para tu familia.

El golpe fue directo.

En la novela original, esas palabras habrían hecho que la antigua Adalia bajara la cabeza, que buscara disculparse, que intentara aferrarse a él.

Esta vez, no.

Adalia sostuvo su mirada sin titubear.

—Curioso —respondió con suavidad impecable—. Siempre pensé que el valor de una persona no debía depender de a qué brazo se aferra.

El comentario fue sutil, elegante… pero la intención clara.

Morgana apretó los labios.

—Qué conveniente discurso para alguien que pasó años persiguiendo al príncipe.

Adalia inclinó ligeramente el rostro hacia ella, sin perder la compostura.

—La juventud suele estar llena de errores. Algunas los superan. Otras los convierten en profesión.

No levantó la voz.

No perdió la sonrisa ligera.

Pero el salón sintió el impacto.

Rodrigo entrecerró los ojos. No estaba acostumbrado a que ella respondiera. Mucho menos frente a otros.

—Cuida tu lengua —advirtió, el tono bajo y amenazante—. No olvides que puedo dejarte sin nada con una sola palabra.

Ella lo sostuvo un segundo más.

—Entonces procure usarla con sabiduría, alteza. Las palabras, una vez dichas, no regresan.

Silencio.

Tensión.

Y luego, con una reverencia impecable, Adalia tomó su copa y se apartó con paso firme, sin mirar atrás.

Rodrigo se quedó inmóvil un instante más de lo debido.

No porque estuviera enamorado.

Sino porque, por primera vez, no había conseguido hacerla temblar.

1
Mitsuki G
Por lo menos vio antes que se los llevarán para darle la información al emperador como también evitar que lo logren debe de apurarse
May R
cuando vas a subir los demas capítulos 😭
Nacho Cardozo
osea puro trinquetes 😡😡
karla yustiz garcia
epaaa y q paso 🤔 con más capitulos
Blanca Ramirez
excelente historia
Nacho Cardozo
😍😍😍coqueteando 🤣🤣😍😍
Mitsuki G
Ya está en esa fiesta de té que se nota las chicas vacías pero por lo menos ya vio algo interesante como esas palabras me preguntó si podrá sacar más información
Diana Carolina Moran Abad
🤗🤗🤗
Nini Johana Mendoza Olarte
un paso a la vez pero firme
Johann
👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️
Johann
👏👏👏👏👏
DAISY VARGAS
espectacular capítulos 😉🙏
Mitsuki G
Su primera misión a ver como saca la información sin exponerse solo con presencia y natural así no pensaran de más
Mitsuki G
O que sirvientes tan metiches por eso está así sospecha de Adalia espero que con eso salga de la sospecha y pueda reunir las pruebas
Mitsuki G
Ya sabe todo y ahora será su aliada para acabar con todas esas ratas y tendrá que estar atenta en todo y cuidarse de ese abusador
Mitsuki G
Ahora sí Azrael ya sabe por qué estaba en esa caverna como también quiere hacer una rebelión para matarlo a ver cuál será su plan para acabar con ese hermano ambicioso como los demás nobles
karla yustiz garcia
me perro se llama Azrael 🤔
Atenea
Seguro es el príncipe🤬🤬🤬🤬
Atenea
sería interesante, únete al emperador y destruye los planes del principe de pacotilla y vez como cae
Atenea
hay porque no pensó en lo que sospecha debería haber pensado o preguntado sobre sus sospechas, perdió una buena oportunidad
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