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La Falsa Prometida Del Heredero

La Falsa Prometida Del Heredero

Status: En proceso
Genre:Secretos de la alta sociedad / Escuela / Romance
Popularitas:556
Nilai: 5
nombre de autor: Tao P

Marian Soler solo quería conservar su beca en Aurum Academy y conseguir el tratamiento que su hermana menor necesitaba. Pero una noche escucha una conversación que no debía: Demian Valcárcel, el heredero más poderoso de la universidad, está atrapado en un compromiso impuesto con Isabell Santoro.

Cuando Demian descubre la situación de Marian, le ofrece un trato imposible de rechazar: fingir ser su prometida durante seis meses a cambio de dinero, protección y acceso médico para su hermana.

Ella acepta por necesidad. Él la elige por conveniencia.

Pero en Aurum nada es gratis. Entre rumores, fiestas de élite, secretos familiares y una prometida dispuesta a destruirla, Marian tendrá que decidir si puede sobrevivir al mundo de Demian sin perderse a sí misma… ni caer por el heredero que juró no amar.

NovelToon tiene autorización de Tao P para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9 — Sé mi prometida

Marian llegó al baño más cercano, entró en uno de los cubículos y cerró la puerta.

Solo entonces apoyó la frente contra la pared.

Respiró.

Una vez.

Otra.

Otra.

El celular vibró en su bolsillo.

Marian lo sacó con manos torpes.

Era su madre.

Contestó de inmediato.

—Mamá, estoy en clase, ¿pasó algo?

Al otro lado, hubo un silencio pequeño.

Demasiado pequeño.

Demasiado lleno.

—Marian —dijo su madre con la voz quebrada—. Llamaron del hospital.

El mundo se redujo al sonido de esa respiración.

—¿Lía está bien?

—Está estable, pero… hija, dicen que necesitan adelantar un pago para continuar con el ajuste del tratamiento. Que no pueden esperar más con la autorización anterior.

Marian cerró los ojos.

—¿Cuánto?

Su madre dijo la cifra.

Marian no respondió.

No porque no quisiera.

Porque el número no cabía en su vida.

No cabía en sus turnos.

No cabía en su beca.

No cabía en ninguna parte.

—Voy a ver cómo le hago —dijo al fin.

—No, Marian, no sé si podamos esta vez. Yo puedo pedirle a tu tía, pero ya nos prestó y…

—Mamá.

Intentó que su voz sonara firme.

—Voy a resolverlo.

—No quiero que cargues todo tú.

Marian apretó los ojos.

Demasiado tarde, pensó.

Pero no lo dijo.

—Dile a Lía que la veo más tarde.

Colgó.

Durante un rato, se quedó inmóvil dentro del cubículo del baño, escuchando el eco de unas chicas entrando, riéndose frente al espejo, hablando de vestidos para el próximo evento social de Aureum.

Una de ellas dijo:

—Dicen que Isabell Santoro va a anunciar algo con Demian esta semana.

La otra respondió:

—Obvio. Es la pareja perfecta. Él sería idiota si eligiera a otra.

Marian abrió los ojos.

Miró el celular en su mano.

Tenía un mensaje nuevo de un número desconocido.

Cuando termines de convencerte de que el orgullo paga hospitales, estaré en la terraza norte.

No estaba firmado.

No hacía falta.

Marian salió del baño con las piernas firmes por pura terquedad.

La terraza norte estaba casi vacía a esa hora. Desde ahí se veía parte del jardín central, los ventanales del edificio administrativo y, más lejos, el ala médica de investigación financiada por la Fundación Valcárcel.

Demian la esperaba junto al barandal.

El viento movía apenas su cabello rubio claro. Tenía una carpeta delgada en una mano y el rostro de alguien que no dudaba porque ya había calculado todas las respuestas posibles.

Marian se detuvo a unos pasos.

—Lo odio —dijo.

Demian no pareció afectado.

—Eso no invalida la oferta.

—No voy a ser su juguete.

—No busco un juguete. Busco una prometida convincente.

Ella soltó una risa amarga.

—Qué romántico.

—El romance no forma parte del acuerdo.

Marian sintió que la frase debería aliviarla.

No lo hizo.

Demian extendió la carpeta hacia ella.

—Contrato preliminar. Seis meses. Apariciones públicas limitadas. Confidencialidad mutua. Protección académica. Cobertura médica para tu hermana mediante canales legales de la Fundación. Compensación mensual. Residencia opcional durante eventos de riesgo. Cláusulas negociables.

Marian miró la carpeta como si fuera una trampa abierta.

—¿Y si digo que no?

—Mi padre seguirá presionando tu expediente. Los Santoro formalizarán el compromiso. Tú tendrás que explicar al hospital por qué el pago no llega.

La crueldad de los hechos fue peor porque Demian no sonó satisfecho al decirlos.

Solo sonó exacto.

Marian levantó la mirada.

—Usted no pide favores, ¿verdad?

—No.

—Compra salidas.

—Construyo salidas.

—Para usted.

—Esta vez, para ambos.

Marian sintió que el orgullo le ardía como una herida abierta.

Pensó en Lía.

En su voz preguntando si al día siguiente podrían ver una película.

En sus manos frías buscando las de Marian cuando fingía no tener miedo.

Pensó en la beca bajo observación.

En la oficina de Patricia.

En los apellidos de Aureum moviéndose sobre ella como sombras enormes.

Demian la miraba sin prisa.

Como si ya supiera que el mundo no necesitaba empujar demasiado a quien estaba al borde.

—No voy a aceptar sin condiciones —dijo Marian.

—No esperaba que lo hicieras.

—No voy a dejar que use a mi hermana.

—Entonces ponlo por escrito.

—No voy a dejar que me toque cuando quiera.

La mirada de Demian bajó un segundo a su boca.

Fue tan breve que pudo haberlo imaginado.

Cuando volvió a sus ojos, su voz seguía igual de controlada.

—Ponlo por escrito.

Marian tragó saliva.

—No voy a fingir que lo amo.

—No necesito amor. Necesito credibilidad.

—No voy a arrodillarme ante Isabell Santoro.

—Me decepcionaría que lo hicieras.

La respuesta la descolocó apenas.

Demian extendió más la carpeta.

—Léelo. Cambia lo que quieras cambiar. Pero no tardes demasiado.

Marian no tomó la carpeta.

Todavía no.

—¿Por qué yo?

Demian sostuvo su mirada.

—Porque escuchaste lo que no debías. Porque mi padre ya te vio. Porque Isabell no te consideraría una amenaza hasta que sea demasiado tarde. Porque necesitas algo que yo puedo dar, y yo necesito a alguien que no pertenezca a mi mundo para romper una regla de mi mundo.

Marian sintió que cada palabra cerraba una puerta detrás de ella.

—Eso no responde todo.

—No.

—¿Hay algo más?

Demian guardó silencio.

Luego dijo:

—Sí.

Marian esperó.

Pero él no lo explicó.

Solo volvió a ofrecerle la carpeta.

—Sé mi prometida durante seis meses.

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tinkher
por qué me tengo que enganchar por los puntos 😭🤣
tinkher
valimos puntos
Tao: Muchas gracias por leer 🥹✨ Me alegra mucho que hayas llegado hasta este capítulo. Se vienen más problemas para Marian y Demian.
total 1 replies
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