NovelToon NovelToon
Volví.. Pero No Como Yo

Volví.. Pero No Como Yo

Status: En proceso
Genre:Venganza
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: La Griss

Una víctima olvidada regresa desde la muerte, oculta en otro cuerpo, para cobrar una venganza oscura contra quienes la destruyeron.

NovelToon tiene autorización de La Griss para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9: Lo que observa en silencio

El sonido del trapeador se arrastra por el pasillo.

Lento.

Rítmico.

Constante.

Como si marcara el tiempo de algo que no se puede detener.

Como un reloj que nadie ve… pero que sigue contando.

Eusebio camina sin prisa.

Pero tampoco se detiene.

Nunca se detiene.

Sus pasos son suaves, casi invisibles.

Como si el suelo ya lo conociera.

Como si la escuela… lo aceptara.

Las paredes no lo rechazan.

Las puertas no crujen cuando pasa.

El eco no lo delata.

Es parte del lugar.

Sus manos sujetan el trapeador con firmeza.

Automáticas.

Precisas.

Pero su mente no está ahí.

Está en otra parte.

Siempre en otra parte.

Sus ojos miran al frente…

pero no observan el presente.

Observan algo más.

Algo que no está ahí.

Algo que insiste en quedarse.

Se detiene frente a una puerta.

No entra.

No toca.

Solo se queda mirando.

Fijo.

Demasiado tiempo.

El vidrio le devuelve su reflejo…

pero no se siente como un reflejo.

Parpadea.

Y por un segundo…

No parece él.

Hay algo en su expresión que no encaja.

Algo que no pertenece a ese rostro.

Algo… que está aprendiendo a usarlo.

El silencio del pasillo se vuelve más pesado.

Denso.

Espeso.

Como si el aire también estuviera observando.

Entonces gira.

Y sigue caminando.

Como si nada.

Como si ese instante… nunca hubiera ocurrido.

En otro extremo del pasillo…

La psicóloga.

Licenciada Herrera.

Observa.

No de forma casual.

No de paso.

No por curiosidad.

Observa con intención.

Con método.

Con experiencia.

Sus ojos siguen a Eusebio sin parecer que lo hacen.

Cada paso.

Cada pausa.

Cada gesto.

No hay nada al azar en su mirada.

Ella no ve lo que otros ven.

Ella interpreta.

Analiza.

Desarma lo visible… para encontrar lo oculto.

Algo no encaja.

No camina como los demás.

No reacciona como los demás.

No mira como los demás.

No ocupa el espacio…

lo invade.

Se detiene ligeramente.

Sin llamar la atención.

Sus labios apenas se mueven.

—No es comportamiento adaptativo típico…

Lo dice más para ella que para el mundo.

Inclina la cabeza.

Ajusta su percepción.

—Hay control… pero no completo.

Saca una pequeña libreta.

Anota.

Rápido.

Preciso.

Sin titubeos.

Cierra.

Guarda.

Y sigue caminando.

Como si nada.

Eusebio baja por las escaleras.

Cada escalón suena más fuerte que el anterior.

Aunque él no haga ruido.

El sótano lo recibe.

Frío.

Oscuro.

Silencioso.

Demasiado silencioso.

La luz parpadea.

Una vez.

Dos veces.

Las sombras se alargan.

Se estiran como dedos.

Se mueven.

Respiran.

Eusebio se queda quieto.

Escucha.

Su respiración se vuelve más lenta.

Más profunda.

—No estoy solo…

Murmura.

Pero su voz no suena del todo suya.

Es más grave.

Más tensa.

Como si saliera de otro lugar.

Da un paso.

Luego otro.

El eco responde.

Siempre responde.

Pero esta vez… tarda un poco más.

El aire pesa.

Como si algo lo atravesara.

Como si algo lo rodeara.

Y entonces…

Un susurro.

Detrás.

—Ayuda… por favor…

Eusebio no se gira de inmediato.

Cierra los ojos.

Aprieta el trapeador.

Sus dedos se tensan.

—No…

Su voz es baja.

Tensa.

—Tú no eres ella…

Silencio.

Pero la sensación sigue.

Pegada.

Cerca.

Demasiado cerca.

Como un aliento que no debería existir.

Eusebio gira lentamente.

No hay nadie.

Nunca hay nadie.

Pero algo está ahí.

Siempre está.

No se ve.

No se toca.

Pero se siente.

Y eso es peor.

Las voces del pasado no se han ido.

Nunca se fueron.

Se quedaron…

esperando.

Su respiración cambia.

Más rápida.

Más irregular.

Sus manos tiemblan apenas.

Por un instante…

Sus ojos no son los de Eusebio.

—Daniela…

El nombre se le escapa.

Su propio nombre.

Pero suena distante.

Como si lo recordara desde muy lejos.

Como si lo dijera otra persona.

Se lleva una mano a la cabeza.

Confusión.

Dolor.

—Cállate…

Susurra.

Pero no está claro a quién se lo dice.

Arriba.

La psicóloga se detiene en seco.

Ha escuchado algo.

No palabras claras.

No frases completas.

Pero sí el cambio.

El quiebre.

Mira hacia las escaleras.

Sus ojos se entrecierran.

—Respuesta a estímulo interno…

Murmura.

—Posible disociación.

Da un paso.

Pero no baja.

No todavía.

Niega suavemente.

—Aún no…

Se queda ahí.

Escuchando.

Esperando.

Como una cazadora paciente.

No necesita correr.

No necesita intervenir.

Solo necesita el momento correcto.

Minutos después…

Eusebio sube.

Más rápido de lo normal.

Pero intenta disimularlo.

El trapeador vuelve a moverse.

Rítmico.

Controlado.

Como si nada hubiera pasado.

Pero sus manos tiemblan.

Apenas.

Casi imperceptible.

La psicóloga lo ve.

Desde la esquina.

Sin ser vista.

—Alteración motora leve…

Susurra.

—Después de la exposición al sótano.

Sus ojos brillan.

Pero no de miedo.

Ni de preocupación.

De interés.

Puro.

Frío.

—Confirmado…

Hace una pausa.

Lo observa fijamente.

—Eres el punto de origen.

Eusebio pasa frente a ella.

Sin mirarla.

Pero por dentro…

Algo se activa.

Algo la siente.

No sabe cómo.

No sabe por qué.

Pero lo sabe.

Se detiene.

Solo un segundo.

La psicóloga también se queda quieta.

Silencio.

Tenso.

Suspendido.

El aire se vuelve pesado.

Como si algo más estuviera presente entre ellos.

Y entonces…

Eusebio sigue caminando.

Como si nada.

Como si no hubiera sentido nada.

Pero sí lo sintió.

Y eso es lo que importa.

Dobla la esquina.

Y entra al cuarto de limpieza.

Cierra la puerta.

Con cuidado.

Demasiado cuidado.

El sonido del cierre parece más fuerte de lo normal.

Como si sellara algo.

Como si encerrara algo.

El aire es pesado.

Encerrado.

Denso.

Pero seguro.

Ahí sí…

Deja de fingir.

Suelta el trapeador.

Respira fuerte.

Se apoya contra la pared.

—No… no… no…

Se pasa la mano por la cara.

Nervioso.

—Esto no está bien…

Levanta la mirada.

Sus ojos están distintos

Más oscuros.

Más profundos.

—Yo no soy…

Se detiene.

El silencio le responde.

Aprieta los dientes.

—Yo soy Eusebio.

Pausa.

Larga.

Pesada.

Su respiración tiembla.

—Pero también soy Daniela…

El nombre cae como un golpe.

El aire parece reaccionar.

Cierra los ojos.

Fuerte.

—Y ella… no se fue.

El ambiente cambia.

Más frío.

Más denso.

Más… presente.

Como si alguien más estuviera ahí.

Con él.

Escuchando.

Esperando.

Eusebio abre los ojos lentamente.

—No voy a decir nada…

Su voz es firme.

Decidida.

—Nadie puede saberlo.

Traga saliva.

—Especialmente ella.

No dice su nombre.

Pero lo piensa.

La psicóloga.

Afuera.

Licenciada Herrera está justo al otro lado de la puerta.

En silencio.

Sin moverse.

No ha escuchado todo.

Pero ha escuchado suficiente.

Su expresión no cambia.

Pero sus ojos…

Sí.

—Dos identidades conscientes…

Susurra.

—Y una tercera posible interferencia…

Inclina la cabeza.

Interesada.

—Fascinante…

Da un paso atrás.

Sin hacer ruido.

—Pero peligroso.

Se gira.

Y comienza a caminar.

Lento.

Pensando.

Organizando.

—No debo confrontarlo…

Niega.

—Aún no.

Pausa.

—Si lo presiono… puede romperse.

Una leve sonrisa aparece.

Fría.

Calculadora.

—Y perdería la oportunidad de ver qué pasa después.

Se detiene.

Mira el pasillo vacío.

—Porque algo más está involucrado…

Su mirada se endurece.

—Y quiero verlo salir.

Dentro del cuarto…

Eusebio se queda quieto.

De repente.

Su respiración se detiene.

Sus ojos se abren.

Lento.

Muy lento.

No está solo.

Otra vez.

Esa sensación.

Pero ahora…

Más fuerte.

Más clara.

Más cerca.

Detrás.

Justo detrás.

No se gira.

No puede.

No quiere.

Sabe.

Sabe que si mira…

va a verlo.

Y entonces…

El susurro.

Frío.

Pegado a su oído.

—Ayuda… por favor…

Pero esta vez…

No suena como antes.

No suena ajeno.

No suena distante.

Suena…

Como Daniela.

Como él.

Como los dos.

Y algo más.

Algo que no debería existir.

Algo que no pertenece ni al pasado… ni al presente.

Una sonrisa aparece lentamente en su rostro.

Pero no es suya.

No completamente.

Sus labios se mueven.

Muy despacio.

-Ya te encontré…

Dice.

En voz baja.

Y no está claro…

quién habló realmente.

Afuera…

Desde el otro extremo del pasillo…

La psicóloga se detiene.

Gira lentamente la cabeza.

Como si hubiera sentido algo.

Como si… hubiera escuchado sin oír.

Sus ojos se clavan en la puerta del cuarto de limpieza.

Silencio.

Y por primera vez…

No anota.

No analiza.

Solo observa.

Porque incluso ella…

empieza a entender…

que esto ya no es solo psicológico.

Mi amado lector si te , está gustando la novela déjame tu like, tu comentario, eso me ayuda mucho soy nueva es mi primera novela.

Gracias 🙌

1
Gena Jim
Queremos actualización autora!!!
CRIS E: ☺️ esta subiendo el capítulo de hoy☺️☺️☺️🤭🤭🤭
total 1 replies
Carlos luis Brito
Enamorado 😭 como asi
Rosannna Villaman
Por fin yo sabía que ese beso venía
Rosannna Villaman
El director se está metiendo dónde no, debe ....
Gena Jim
por fin!!!
CRIS E: 🤣 Por fin, que ?
total 1 replies
Carlos luis Brito
ya esto no es cuadrado, esta pintando otra cosa
Carlos luis Brito
Ahora se unieron ello, a esterminalllll con todo/Hunger/
Carlos luis Brito
Directora, tranquila 😭 que la psicólogo no es fácil
Carlos luis Brito
Me tiene atrapado, esta vergüenza es el final
Carlos luis Brito
Esta excelente
Carlos luis Brito
😭Pero Daniel mi hija, vete al paso
Carlos luis Brito
Esta psicóloga 😭se está metiendo donde no la llamaron
Carlos luis Brito
Eusebio tengo mi fe puesta en tiii👏😭
Carlos luis Brito
Sigo... aquí esto se está poniendo buenooooooooo
Carlos luis Brito
No le cojo flores a extraños 😭😭😭
Carlos luis Brito
Me está gustando eso
Carlos luis Brito
Esta atrapando
Rosannna Villaman
Me encanta, excelente creatividad
Rosannna Villaman
Esto se está hiendo😭 por otro lado😭 dejaron de matar 😭 actualiza eso ya, necesito saber .....
que van hacer
Rosannna Villaman
Deja que la psicóloga sepa, que Daniela es quien lleva los controles 👏👏
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play