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Somos La Pareja Secundaria Que Se Caso Sin Amor

Somos La Pareja Secundaria Que Se Caso Sin Amor

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Romance / Posesivo
Popularitas:32.2k
Nilai: 5
nombre de autor: AMZ

Irene Blanch era una señorita proveniente de una familia tranquila, ella igual era alguien de muy bajo perfil, fue por eso por lo que Ezra Markov la eligió como su esposa luego de ser rechazada por su primer amor, Lina Lewel. Irene lo sabía, y acepto de todas formas, porque tampoco estaba enamorada de Ezra, solo vió los beneficios de ese matrimonio y los del divorcio en el que pensaba antes incluso de estar casada.
Irene nunca previo el cambio de actitud de su esposo ni tampoco los de ella misma. Menos aún que el primer amor de Ezra mostrara tanto interés en sus vidas.

NovelToon tiene autorización de AMZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 3

El príncipe Eliott acababa de concluir su jornada. El peso de las audiencias y asuntos de Estado aún le tensaba los hombros cuando decidió atravesar uno de los jardines internos antes de retirarse a sus aposentos.

Fue entonces cuando la vio.

Lina estaba de pie junto a los rosales, inclinada con delicadeza sobre un arbusto en plena floración. La luz del atardecer teñía de oro su cabello oscuro. En una mano sostenía una tijera de jardinería; en la otra, varias rosas a las que cuidadosamente retiraba las espinas.

Eliott sonrió sin poder evitarlo. Se acercó en silencio y la rodeó por detrás con un abrazo cálido, apoyando el mentón cerca de su hombro. Luego besó suavemente su mejilla.

—Cariño, ¿qué haces sola aquí?

Lina volvió el rostro con una sonrisa luminosa.

—Quise cortar algunas rosas para la habitación de Su Majestad la reina…

Eliott frunció el ceño con suavidad y la envolvió un poco más entre sus brazos como sí buscara consolarla.

—Sigues buscando su aprobación —murmuró—. Te dije que no necesitas hacer nada. Mi madre tendrá que aceptarte porque no hay nada que pueda hacer al respecto. Eres la mujer que elegí. Mi esposa. Mi amada… y algún día, la reina.

Lina bajó la mirada un instante, complacida por sus palabras. Sin embargo, respondió con serenidad.

—Aun así… me gustaría llevarme bien con ella. Es tu madre.

Eliott suspiró.

—Eres demasiado buena.

La reina Margaret jamás había estado de acuerdo con el matrimonio. Consideraba que Lina no estaba a la altura de la corona y sostenía, convencida, que el amor de su hijo no era más que un capricho, una rebeldía disfrazada de romanticismo. Incluso después de meses de matrimonio, la reina evitaba interactuar con Lina y no disimulaba su desagrado dentro del palacio.

Pero Lina no se rendía.

—Oh, por cierto —añadió Eliott, como si recordara algo trivial—. ¿Sabías que Ezra ya está comprometido? Creo que la boda incluso ya tiene fecha.

En ese instante, las espinas de la rosa que Lina sostenía se clavaron en sus dedos. La tijera cayó al suelo junto con las flores.

—¿Estás bien? —preguntó Eliott de inmediato, tomando su mano.

Pequeñas gotas de sangre asomaban en varios puntos de sus dedos.

—No es nada… solo me pinché con las espinas.

—Vamos a la habitación. Te haré las curaciones.

—Pero quisiera terminar el arreglo para Su Majestad…

—Déjalo, Lina. Curarte es más importante.

Ya en sus aposentos, Eliott limpió con cuidado las pequeñas heridas. Sus movimientos eran atentos, casi reverentes.

Mientras él trabajaba en silencio, Lina retomó el tema, con aparente naturalidad.

—Había escuchado algo sobre el compromiso de Ezra, pero… ¿no crees que va demasiado rápido?

Eliott negó con la cabeza.

—No lo creo. Cuando Ezra tiene claro algo, actúa de inmediato.

Lina guardó silencio.

Sí, Ezra era así, recordó con claridad el día en que Ezra le confesó sus sentimientos. Le había dicho que, en cuanto comprendió lo que sentía, necesitó decírselo para saber si ella le correspondía. Pero en ese entonces, Lina ya mantenía una relación con Eliott.

—¿Y su prometida? —preguntó al cabo de un momento—. ¿Sabes quién es o cómo se conocieron?

Eliott hizo una breve pausa antes de responder.

—Su nombre es Irene Blanch. No estoy seguro de cómo se conocieron. Tampoco la he visto nunca. Lo que me sorprende es que Ezra se haya fijado en alguien tan joven… Creo que apenas tiene diecinueve años.

Lina bajó la mirada hacia su mano vendada.

—Si ni siquiera tú la conoces, significa que no es alguien especialmente relevante en la sociedad… —murmuró, más para sí que para él—. Me pregunto si tiene alguna cualidad destacable… o qué fue lo que hizo que Ezra se fijara en ella.

Eliott la observó con una mezcla de diversión y desconcierto.

—Lina, ¿por qué tanto interés en este asunto?

Ella pareció sobresaltarse levemente.

—Ah… bueno… es nuestro amigo. Solo estaba preocupada por él.

Eliott no insistió. Terminó de vendar su mano y besó con suavidad sus dedos cubiertos.

En otro sector del palacio, una figura impecable recorría los jardines con porte imponente.

La reina Margaret.

Si había algo que amaba con auténtica devoción, eran las flores. Y por encima de todas, las rosas. Cuidaba los jardines reales con esmero casi obsesivo.

Al llegar a su rosal favorito, se detuvo en seco.

Varias flores habían sido cortadas. Algunas ramas estaban torpemente pisoteadas.

Su expresión se volvió severa.

—¿Qué significa esto? —preguntó a su dama de compañía.

La mujer interrogó en voz baja a una doncella cercana y, tras escuchar la respuesta, regresó junto a la reina.

—Al parecer, Su Alteza la princesa Lina pidió tijeras y una cesta hace un momento.

El ceño de la reina se acentuó.

Sus preciosas rosas habían sido cortadas… y abandonadas.

—Esa mujer… —murmuró con frialdad.

Cada gesto de Lina le parecía una provocación disfrazada de inocencia. Como si cada acción estuviera destinada a irritarla.

Y aquello, más que las rosas dañadas, era lo que realmente la enfurecía.

...----------------...

Apenas un par de días después, Irene se dirigió al palacio real. No exactamente al palacio en sí, sino al cuartel de los caballeros, donde había sido citada.

Durante el trayecto, observó el exterior a través de la ventanilla del carruaje. Las calles le parecían distintas, más vivas de lo que recordaba. Se dio cuenta entonces de lo poco que solía salir del condado.

Allí lo tenía todo. Sus amigas iban a visitarla y, hasta hacía poco, eso había sido suficiente. Sin embargo, dos de ellas se habían casado recientemente y ahora las visitas eran cada vez más escasas.

Irene sabía que su bajo perfil había influido en la propuesta de Ezra. Ella no representaba escándalos ni ambiciones visibles. A ojos de muchos, era alguien tranquila, adaptable… sumisa.

—Bueno… algunas cosas puedo aceptarlas —murmuró para sí, con una media sonrisa mientras el carruaje avanzaba—. Pero vivir toda mi vida así… ni lo sueñes, Ezra Markov.

Irene conocía el palacio real, pero el cuartel de los caballeros era un territorio nuevo para ella. Apenas descendió del carruaje, sintió varias miradas posarse sobre su figura.

Los caballeros que transitaban por el patio se detuvieron discretamente al verla pasar. Una joven de apariencia tan delicada, con su larga cabellera plateada cayendo como seda sobre los hombros y esa expresión serena, parecía fuera de lugar entre espadas y armaduras.

Los murmullos no tardaron en comenzar.

Irene avanzó hasta lo que parecía ser la oficina principal. Dos guardias custodiaban la puerta.

Se detuvo frente a ellos.

—Hola… ¿esta es la oficina del comandante?

Ambos se quedaron en silencio unos segundos, claramente sorprendidos.

Uno de ellos carraspeó.

—S-sí, señorita… pero creo que se equivoca de lugar. Tal vez busca los jardines reales… ¿alguna fiesta de té, quizá?

Irene parpadeó, confundida por la sugerencia. Luego sacó con calma la carta que llevaba consigo y la mostró.

El sello del duque Ezra Markov brillaba con claridad.

—La persona que me envió esto me indicó que viniera aquí. ¿Puedo pasar?

Al reconocer el sello, los guardias cambiaron de actitud de inmediato.

—Por supuesto, señorita. Adelante.

—Se los agradezco —respondió ella con una sonrisa suave.

La puerta apenas se cerró tras ella cuando el murmullo en el exterior se intensificó.

—¿La viste?

—¿Quién es?

—¿Parece salida de un cuento?

Irene fingió no escuchar.

Se encontró en una antesala amplia. Frente a ella había otra puerta. Suponía que aquella sería la oficina.

Alzó la mano para llamar, pero la puerta se abrió antes de que pudiera hacerlo.

Ezra Markov apareció ante ella.

Durante un breve instante, la sorpresa cruzó su rostro. Sin embargo, esa expresión desapareció casi de inmediato, reemplazada por una frialdad evidente.

—¿Qué hace aquí? —preguntó con tono seco—. Aún no estamos casados y ya está haciendo cosas innecesarias.

Irene lo observó con calma. Cuando él terminó de hablar, sonrió con amabilidad.

—No vine a hacer cosas innecesarias. Estoy aquí por…

Desvió la mirada hacia el interior de la oficina, detrás de Ezra.

—Usted.

Ezra estuvo a punto de replicar que aquello era precisamente lo innecesario, pero al mirar al frente notó que Irene ya no estaba ante él. Se había desplazado unos pasos y ahora se encontraba frente a Rohan.

—Es un gusto conocerlo. Mi nombre es Irene Blanch —dijo, haciendo una reverencia elegante.

Rohan quedó inmóvil durante varios segundos.

Ezra lo miró de reojo, sorprendido de ver al siempre diligente Rohan enmudecido.

— ¿Esta es Irene Blanch?— pensó él. — Es increíblemente hermosa… como un hada. La princesa Lina ni siquiera puede compararse… Al menos el Duque no es tan tonto; pareciera que la eligió por su aspecto… aunque si va a tratarla así, qué injusticia...

—Mucho… mucho gusto, señorita Blanch. Soy Rohan Gils —logró decir finalmente.

—Gracias por atender a mi convocatoria, aunque sea en un lugar tan… tosco —añadió él, intentando recuperar la compostura.

—No ha sido ningún problema —respondió Irene con sinceridad—. Me resultó interesante ver un lugar del que solo había oído rumores.

—Bien, entonces… como le comenté en la carta, la Boutique de Sara parece ser la opción más adecuada, aunque podemos considerar otras. Si gusta, podemos ir ahora.

—Claro.

Ezra, que hasta entonces los había observado en silencio, comprendió finalmente que Irene no había acudido a buscarlo a él.

Se sintió extrañamente desconcertado.

Irene se detuvo frente a él, y por un instante creyó que le explicaría lo que estaban planeando. En cambio, dijo con cortesía

—¿Podría permitirme el paso, por favor?

Ezra dio un paso al costado casi incrédulo. Irene hizo una breve reverencia y avanzó. Rohan la siguió.

No habían salido aún del vestíbulo cuando la voz fría de Ezra los detuvo.

—¿A dónde se supone que vas con mi prometida, Rohan? ¿Qué asuntos tiene con ella que yo no sé?

Ambos lo miraron confundidos.

Rohan pensó, alarmado — ¿Se habrá golpeado la cabeza?

Se acercó con discreción.

—Duque… fue usted mismo quien me indicó que me pusiera de acuerdo con la señorita y me hiciera cargo de todo. Hoy iremos a ver los vestidos de novia.

Ezra sintió una punzada incómoda.

No podía reprochar nada. Él había dado esa orden.

Entonces, ¿por qué le molestaba?

Desvió la mirada.

—¿Y acaso yo no debo vestirme también el día de la boda?

—Sí, duque. Pero tengo sus medidas. Como usted siempre dice que es molesto probarse ropa, enviaremos a confeccionar su traje a partir de…

No terminó la frase.

Ezra casi estampó los documentos que llevaba en la mano contra el pecho de Rohan.

—Mis medidas han cambiado.

Tomó su saco y se lo colocó con gesto decidido.

Irene, que había observado la escena con curiosidad, se sorprendió cuando Ezra le ofreció la mano para escoltarla.

La tomó.

En ese preciso instante, la puerta del vestíbulo se abrió una vez más.

Una mujer de largo cabello negro y ojos verdes los miraba desde la entrada, con una expresión de absoluta sorpresa.

1
Elizabeth Yepez
esa Lina que se baje de esa nube, ya Ezra ni se acuerda de ella
girlcherry
Ahhh yo solo quiero saber quién es kilian que es para Irene como conocío a Irene y la reacción de Ezra 🤭
missobsidiana
Lina tiene a un rata en el Ducado. Killian nuevo personaje desbloqueado jajaja quién será porque parece que no le tiene nada de miedito a Ezra y Ezra seguro muriéndose de los celos
missobsidiana
queeee eso sí que no me lo esperaba
Nancy Benito
jajaja porque será 🤭🤭
Nancy Benito
eso no va a suceder jeje 🤣 jamás 😂😂
Yezsan
😱😱😱😱😱😱😱😱 quien es Killian para Irene!!! 🤔🤔🤔
Mitsuki G
Así que la mustia supo ganarse a alguien de la mansión de Ezra que fue de chismoso a comentar que ellos pasaron juntos la noche como el día siguiente la verdad merecía saberlos que le arda aunque sigue de necia pensando que Ezra sigue en su poder que ingenua pero vera como se unen más mientras ella se queda de lado hasta por su esposo que con lo envidioso no dudo que persiga a Irene pero ya veo que este Killian conoce a Irene ya que al verla no dudo en abrazarla me preguntó si es su hermano o algún pariente o hasta un viejo amigo que se nota que se tienen cariño y que cara pondrá Ezra al ver esa muestra de cariño
Ross Stein
Dios mío, Irene, vas a matar a Ezra y Ezra tipo:
estos celos me hacen daño me enloqueceeeen~🤣🤣
Kary Monte
quien es 🤔🤔🤔
pobre ezra la cara que debe de tener
Kary Monte
está desgraciada arpía tiene un soplon en la casa de ezra 😡😡😡 está por favor eres un general debes darte cuenta
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 Pobre lo castigaron 🤣🤣🤣🤣🤣🤣
GabrielA Motta
ya decía yo que no se libraba del castigo 🤣🤣
Limaesfra🍾🥂🌟
esta bien que se vayan conociendo mas para asi consumar el matrimonio sin desconfianzas..pero Ezra ya debería decirle.a.ella que se siente interesado en ella ...
Laura Aguado
❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Miriam Colín
😱 está parejita me encanta, hay Irene cuando Ezra por fin te de amors no te va dejar salir del cuarto en días.
Elizabeth Yepez
no puedo creer justo cuando están que se queman, son interumpidos
Lena
Será que "sus altezas" llegaron para ver como había pasado la primera noche de la nueva pareja
MILAGROS Becerra
Más capitulos 🥰
Sol
Ezra está que no se aguanta por comerse a Irene 🥵 Me pregunto que será eso de las campanadas
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