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LA ESPOSA CIEGA QUE EL CEO NO QUIERE

LA ESPOSA CIEGA QUE EL CEO NO QUIERE

Status: En proceso
Genre:CEO / Matrimonio arreglado / Romance
Popularitas:16.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

En una guerra de orgullo y desprecio, ¿quién caerá primero? ¿El hombre que lo tiene todo o la mujer que aprendió a brillar sin luz?
Puntos clave de la trama

NovelToon tiene autorización de Azly colon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 9

El sonido de la llave girando en la cerradura del despacho fue un estallido en mis oídos, un recordatorio de que mi libertad en esta casa dependía exclusivamente del humor de Alexander. Me quedé inmóvil en el centro de la habitación, rodeada por el aroma a cuero y papel que ahora se sentía asfixiante. El silencio que siguió fue denso, cargado con el murmullo lejano de voces en el vestíbulo. Vanessa estaba aquí, y traía consigo el fantasma del accidente que me robó la luz.

Me acerqué a la puerta, apoyando la palma de mi mano contra la madera fría. Quería escuchar, necesitaba entender qué piezas estaba moviendo esa mujer.

—...no puedes ignorar los registros, Alex —la voz de Vanessa llegaba filtrada, pero cargada de esa ponzoña melodiosa—. El informe forense del coche de Elina fue manipulado. ¿De verdad crees que fue un simple fallo en los frenos? Tu abuelo sabía más de lo que admitió cuando te obligó a este matrimonio.

El corazón me dio un vuelco. Sentí una náusea repentina. ¿Manipulado? ¿Mi ceguera no fue un castigo del destino, sino el diseño de alguien? Mis dedos se hundieron en la madera, buscando un anclaje.

—Sal de mi casa, Vanessa. Ahora —la voz de Alexander era un trueno bajo, pero noté una grieta en su control.

—Me voy, pero deja de engañarte. No la proteges por deber, la tienes aquí para que nadie más descubra la verdad. Eres su carcelero, no su marido.

Escuché el sonido de unos tacones alejándose con paso firme y el estruendo de la puerta principal al cerrarse. Pasaron minutos que se sintieron como horas. El silencio volvió a reinar, pero era un silencio enfermo. Finalmente, escuché la llave girar de nuevo. La puerta se abrió y el aroma a sándalo y lluvia me envolvió, pero esta vez venía acompañado de un frío glacial.

Alexander no dijo nada. Se detuvo en el umbral. Podía sentir su mirada clavada en mí, una mirada que imaginé llena de sombras y secretos recién desenterrados.

—¿Es cierto? —pregunté, mi voz apenas un susurro que cortó la penumbra.

—Vanessa es una víbora que solo busca sembrar el caos —respondió él, pero sus pasos eran lentos, pesados, mientras se acercaba a mí.

—No me mientas, Alexander. Ya no. ¿Sabías que mi accidente fue provocado?

Sentí sus manos rodear mis hombros. Sus dedos apretaron la tela de mi vestido con una urgencia que rozaba la desesperación. Me atrajo hacia su pecho, envolviéndome en su calor, pero sus músculos estaban rígidos como el granito. Su aliento rozó mi sien, una caricia que me hizo temblar.

—Estoy investigando, Elina. Nadie te tocará mientras estés conmigo. Lo que Vanessa insinúa son solo sombras.

Me solté de su agarre, retrocediendo un paso. La oscuridad de mi mundo se sintió de repente más profunda, más peligrosa.

—¿Me proteges del mundo o me proteges de la verdad? —pregunté, sintiendo cómo las lágrimas amenazaban con salir.

Alexander dio un paso hacia mí, acortando la distancia. Su mano buscó mi mejilla, sus dedos largos trazando el contorno de mi rostro con una ternura que dolía. Su pulgar rozó mi labio inferior, un gesto cargado de una sensualidad que intentaba silenciar mis preguntas. Se inclinó hasta que su frente tocó la mía.

—Te protejo de todo lo que pueda romperte —susurró, su voz volviéndose una barítono vibrante que me recorrió la columna—. Incluida la verdad, si es necesario.

Su boca buscó la mía con una hambre renovada, un beso que sabía a posesión y a una promesa de seguridad que me aterraba. En medio de la confusión, mi cuerpo respondió por instinto, buscándolo, hundiéndome en el aroma de su piel. Sus manos bajaron por mi espalda, apretándome contra él, recordándome que, en este laberinto de secretos, él era mi único mapa, aunque fuera uno que me llevara directamente al abismo.

La noche cayó sobre la mansión Thorne con un peso inusual. Alexander se retiró a su propia habitación tras el beso, dejándome con más dudas que certezas. Me acosté, pero el sueño era un lujo inalcanzable. Cada crujido de la casa, cada ráfaga de viento contra el cristal, parecía susurrar el nombre de Vanessa y las palabras "informe manipulado".

A mitad de la noche, el calor de la cama se volvió insoportable. Necesitaba aire. Me puse una bata de seda, dejando que la suavidad del tejido acariciara mis piernas, y salí de la suite. Caminé por el pasillo, contando los pasos por instinto: diez hasta la escalera, quince hasta el rellano. El aire en el vestíbulo era más fresco, con el olor persistente a cera y a las azucenas que Alexander insistía en renovar cada mañana.

Me dirigí hacia el salón de música. Me senté frente al piano, dejando que mis dedos recorrieran las teclas frías sin presionarlas. Me pregunté qué cara pondría Alexander si me viera aquí, rompiendo sus reglas de obediencia.

De repente, escuché un sonido. No eran pasos, era el roce de una tela y un suspiro pesado. Él estaba allí, en la oscuridad, observándome.

—¿Tampoco puedes dormir? —pregunté a la nada.

—La mente no descansa cuando hay demasiadas variables en juego —su voz vino desde el rincón del sofá. Escuché el tintineo de un hielo en un vaso. Estaba bebiendo.

Se levantó y caminó hacia mí. Sentí que se detenía justo detrás de mi banqueta. Su calor corporal era como un faro. Puso sus manos sobre mis hombros, sus dedos hundiéndose sutilmente en mis trapecios, masajeando la tensión acumulada. El contacto fue íntimo, casi doméstico, pero cargado de una corriente eléctrica que me hizo arquear la espalda.

—¿Por qué me elegiste, Alexander? —pregunté, dejando caer la cabeza hacia atrás contra su abdomen—. Había otras mujeres. Mujeres que podían darte herederos sin complicaciones, que podían acompañarte a cada evento sin ser una "situación" que manejar.

Él se inclinó sobre mí, sus brazos rodeando mi cuello desde atrás, atrapándome en su abrazo. Su aliento, con un toque de whisky, me acarició el lóbulo de la oreja, enviando oleadas de calor hacia mi vientre.

—No te elegí yo, Elina. Fue mi abuelo —respondió, y sentí que sus labios rozaban mi piel—. Pero me quedo contigo porque eres la única persona en este mundo que no puede ver mi reflejo y, aun así, parece saber exactamente quién soy. Eso es más aterrador que cualquier rival de negocios.

Sus manos bajaron por mi pecho, sus dedos trazando la línea de mi bata de seda. La sensualidad de sus movimientos era lenta, deliberada, un "slow burn" que me estaba consumiendo por dentro. Se sentó a mi lado en la banqueta del piano, ocupando casi todo el espacio, obligándome a pegarme a su costado.

—Toca algo —pidió, su voz bajando a un tono casi imperceptible—. Toca para mí en la oscuridad.

Empecé a tocar una melodía suave, una pieza que mi madre me enseñó antes de que la luz se apagara. Alexander puso su mano sobre la mía, guiando mis movimientos, sus dedos entrelazándose con los míos sobre las teclas blancas y negras. La música llenó el salón, una armonía nacida de dos personas que no sabían cómo amarse pero que no podían dejar de buscarse.

En medio de la melodía, él detuvo mis manos. Me giró hacia él, su agarre en mi cintura firme y posesivo. En la penumbra del salón, sentí que buscaba mis labios con una urgencia que ya no intentaba ocultar. El beso fue profundo, una confesión de necesidad que las palabras nunca podrían expresar. Sus manos recorrieron mi cuerpo con una curiosidad febril, como si quisiera memorizar cada curva, cada rincón de mi piel, para llevarlo consigo cuando la luz del día lo obligara a volver a ser el CEO de hielo.

—No dejes que Vanessa te asuste —susurró contra mi boca—. Ella es el pasado. Tú eres el presente que no vi venir.

Me quedé allí, en sus brazos, sintiendo el latido de su corazón contra el mío. La mansión Thorne ya no era una cárcel de cristal; se estaba convirtiendo en el centro de una tormenta donde la verdad y el deseo estaban a punto de colisionar. Alexander me levantó en vilo, su fuerza haciéndome sentir protegida y cautiva a la vez, y me llevó de regreso a la planta alta.

Al llegar a mi puerta, no me dejó. Entró conmigo, cerrando la puerta con un clic que esta vez no sonó a sentencia, sino a refugio. El aroma a sándalo me inundó mientras me depositaba en la cama con una delicadeza que contrastaba con su fuerza habitual.

—Duerme, Elina —dijo, pero no se fue. Se sentó al borde de la cama, tomando mi mano y apretándola con una intensidad que me decía que él también tenía miedo—. Mañana el mundo volverá a intentar separarnos, pero esta noche, solo somos nosotros.

Me dormí sintiendo el calor de su presencia a mi lado, sabiendo que la oscuridad ya no era un lugar solitario, sino el único espacio donde Alexander Thorne se permitía ser humano. Sin embargo, en algún lugar de la casa, el informe de Vanessa seguía esperando, una bomba de relojería que amenazaba con destruir la frágil paz que acabábamos de encontrar. Elina Colón, la esposa del magnate, estaba empezando a amar a su carcelero, sin saber que el secreto que él guardaba podría ser la razón de su mayor pérdida.

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Clarita Gonzalez
estás istorias ya se están volviendo aburridoras asi
Clarita Gonzalez
😭😭😭😭😭
Clarita Gonzalez
Huy no está buena pero cuando terminara está istoria y como será el final no será esperar cuando pongan los otros capítulos q rrabia
Clarita Gonzalez
bueno escritora hasta cuándo esperamos los últimos capitulos ya muchas semanas y nada no deje las novelas a medias
Sonia Nalbandian
Holaa.. tendrías q buscar y utilizar otro término,ya q en infinidades de oportunidades repetis😭 SEXUALIDAD!!!
Clarita Gonzalez
🤭🤭😭😭😭
Clarita Gonzalez: q rrabia no termina las novelas completas y uno espere y espere semanas y nada
total 1 replies
Clarita Gonzalez
😭🤭
Melanny Guevara
no entendí, no la habían operado antes?
Clarita Gonzalez
😭😭
Clarita Gonzalez
hay q pereza lo dejan a uno en ascuas y la escritora no deja BN los capitulos ni los termina😭
Clarita Gonzalez
escritora lleva cuatro semanas q no escribe los capitulos de la novela porfavor son varias q se quedan así por falta de escritura
Clarita Gonzalez
cuando sube los otros capítulos escritora 👏
Clarita Gonzalez
hay escritora porq tan corto este capítulo porfavor no nos deje así en ascuas siga la lectura de la historia porfavor gracias eee dejado de leer varias novelas pensando q terminaban así 👏🥰
Clarita Gonzalez
faltan más capitulos escritora porfavor espero q estés BN para q termines los capitulos dios te bendiga grandemente tus manos para q sigas escribiendo 🥰
Luisana Carmona
me gusta el contraste de las palabras y la secuencia de la narración extensa que te atrapa y sigues leyendo cada palabra sin parar Hasta el final
Luisana Carmona
está novela oh es muy nueva o solo no comentan ☺️
Clarita Gonzalez
hay escritora q termine BN está istoria muy traumática para ellos pero el muy lindo como la proteje🥰
Betty Saavedra Alvarado
Elina te obligaron a casarte con Alexander tu le vas a dar guerra
Cliente anónimo
Por que en cada capítulo colocas al sensualidad ?
Clarita Gonzalez
escritora y como termina esta historia no hay final o sigue la otra parte y cuando
Clarita Gonzalez: si me gustó y mucho pero le falta para saber en qué termina esta maravillosa historieta 👏
total 1 replies
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