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Operación Cuna: 844 Razones Para Matar

Operación Cuna: 844 Razones Para Matar

Status: En proceso
Genre:Mafia / Venganza / CEO
Popularitas:1.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Osy Kaita

Valeria Silva lo perdió todo a los 24: su libertad, su dignidad y 2 costillas rotas a manos de Ricardo del Valle.

Escapó con 2.7 millones robados y una promesa: nunca más.

8 años después es CEO, madre de 118 niños rescatados y el objetivo #1 de Errol Musk, el hombre que trafica con “Oro Rojo”: niños.

Cuando Errol quema sus casas y secuestra a Ana, su hija de 8 años, Valeria deja de ser CEO.

Vuelve a ser superviviente.

Junto a Gael Torres, (su primer Amor) que mató a su ex por ella, lanzan Operación Cuna: rescatar a 844 niños y enterrar a 750 monstruos.

"No dejes monstruos sobre la faz de la tierra"

Tags: #Venganza #CEO #Mafia #MadreCoraje #Acción #RomanceAdulto #Thriller #BasadoEnHechosReales #Secuestros #Geopolítica

NovelToon tiene autorización de Osy Kaita para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8 : El juicio de la mano Izquierda.

Ding-dong.

El timbre suena otra vez, como un disparo.

En la pantalla, Ricardo sonríe con los dientes manchados de sangre seca, detrás, 2 policías. En su mano, la carpeta.

"...esas dos niñas que robaste del puerto... aparecen muertas."

Ana y Sofía. Dormidas en mi cuarto. 13 años. Inocentes.

Gael ya está en la puerta, descalzo, sin camisa, la venda sangrando de nuevo. Listo para entregarse.

"No", le pongo la mano en el pecho, su corazón va a mil. "Si abres, mueres, y ellas también. Miente."

"Valeria, tiene pruebas", su voz es un filo. "Prefiero la cárcel a que te toquen."

"¿Y prefieres que ellas vuelvan con Koval?", escupo, porque los dos sabemos la verdad: Ricardo no viene solo, viene con la gente de Koval. Los que quedaron vivos.

El timbre suena otra vez. Ding-dong. Más fuerte. Más impaciente.

"Sé que estás ahí, Valeria", grita Ricardo a la cámara. "Tengo fotos, de tu vagabundo saliendo de 3 escenas del crimen, tengo su ADN en el billete de Luis Merino. ¿Abro o les digo a mis amigos que entren por la ventilación?"

Hijo de puta. Tiene a gente en el edificio.

Miro a Gael. Él mira a la puerta del cuarto donde duermen las niñas. Y toma su decisión.

"Distráelos 2 minutos", susurra. Agarra un cuchillo de mi cocina. "Saldré por el balcón, me entrego, digo que las secuestré. Que tú eres otra víctima."

"Si sales te mato yo", le clavo el dedo en la herida. Él se dobla de dolor. Bien. Que duela. Que se quede.

Abro el intercomunicador. Mi voz suena a hielo. A CEO. A perra.

"Ricardo. La policía que traes, ¿sabe que traficabas con menores en tu yate con Luis Merino?"

Silencio al otro lado. Bingo.

"Porque yo sí lo sé" abro levanto el móvil, les enseño la pantalla, el video de mi oficina. Él con el látigo. "Ponte de rodillas, criada". "Lo tengo todo. Audio. Video 4K. con fecha de hoy."

La cara de Ricardo se desencaja, los policías detrás fruncen el ceño.

"Si las niñas aparecen muertas, este video va a cada telediario del país en 5 minutos. Programado. Automático." Miento. No está programado. Pero él no lo sabe. "Y tu nombre, tu cara y tu látigo serán más famosos que tu dinero."

Gael me mira. Orgullo. Miedo. Amor. Todo a la vez.

Ricardo golpea con su puño la puerta. ¡BAM! "¡ZORRA! ¡TÚ Y ESE PORDIOSERO VAIS A PAGAR!"

Uno de los policías lo sujeta. "Señor del Valle, cálmese o..."

"¿O qué?", Ricardo se gira hacia él, loco. "¿O me detienes? ¡Ella tiene a dos niñas secuestradas y al justiciero del billete en su casa!"

Es ahora.

Miro a Gael. "Lo que haga tu mano derecha..."

Él entiende. Asiente una vez. Confía.

Ricardo intenta abalanzarse sobre mi, los policías ponen la mano en la pistola.

Yo levanto las manos. Calmada. Descalza. Sangre seca en mi camisa blanca. Parezco una víctima. Parezco loca. Parezco real.

"Agentes", mi voz se rompe, perfecta. Un Oscar me darían. "Gracias a Dios. Este hombre", señalo a Ricardo, "irrumpió en mi oficina esta mañana. Me golpeó. Me amenazó con un látigo." Les enseño mi muñeca morada. Me la hice yo hace 10 minutos contra el mármol. "Mi... mi guardaespaldas lo redujo y huyó herido."

Señalo a Gael. Él da un paso al frente, pálido, vendado, inocente.

"Él me salvó", lloro de verdad, porque es cierto. "Y ahora el señor del Valle vino a mi casa a rematar el trabajo, con pruebas falsas para incriminarnos."

Ricardo se ríe. Histérico. Abre la carpeta, saca fotos. Gael saliendo de un callejón. Gael cerca del puerto. Un billete de 50.

"¡Mirad! ¡Es él! ¡El Justiciero! ¡Confesad!"

El policía más viejo agarra las fotos, las mira, mira a Gael, mira mi cara llena de lágrimas, mira mi ático destrozado, mira a Ricardo con el brazo roto y ojos de loco.

Y luego mira la pantalla de mi móvil. Donde Ricardo, en 4K, dice: "Ponte de rodillas, criada".

El policía guarda las fotos de Ricardo despacio, muy despacio.

"Señor del Valle, queda detenido por allanamiento, amenazas con arma blanca y violencia de género." Click, Clikc, las esposas.

"¡¿QUÉ?! ¡¿ESTÁIS LOCOS?! ¡MIRAD LAS PRUEBAS!"

"Las pruebas se analizan en comisaría", dice el policía, luego me mira a mí, a Gael, y nos guiña un ojo. Rápido. Imperceptible. "Señorita Montero, ¿necesita una ambulancia para su... guardaespaldas?"

Un policía bueno, ó un policía que odia a los Ricos del Valle. Me da igual. Me sirve.

"No", digo. "Yo me encargo. Gracias, agente."

Se llevan a Ricardo a rastras. Gritando. Jurando venganza.

La puerta se cierra. Click.

Silencio.

Solo nosotros cuatro, las niñas siguen dormidas, no escucharon nada. Por ahora.

Gael se desploma contra la pared, de lleva la mano a la herida. Está gris.

"Valeria...", respira con dificultad. "Mentiste. A la policía. Por mí."

Me arrodillo frente a él, esta vez por elección. Le agarro la cara.

"No, Gael", le limpio la sangre del labio con el pulgar. Mano derecha. Mano izquierda. Las dos lo saben ahora. "No mentí. Dijiste que eras mi guardaespaldas, y me salvaste."

Él cierra los ojos, una lágrima se le escapa. La primera que le veo. Los templarios también lloran.

"Ahora somos cómplices", susurra. "Del todo."

"Sí", le beso la frente. Sabe a sal y a fiebre. "Bienvenido al infierno, templario. Gael susurra " Yo ya vivía en eí."

Pip.

Mi móvil. Mensaje de número oculto.

Una foto.

Ana y Sofía. De hace 2 horas, en el puerto. Antes de que las salváramos.

Texto abajo:

"Hay más, perderás una, cada hora que Ricardo pase en el calabozo. Tú decides, CEO. - K"

La gente de Koval sigue viva.

Y van a torturar a otras niñas, si no entregamos a Ricardo.

Levanto la vista. Gael ya leyó el mensaje por encima de mi hombro.

Sus ojos ya no son verdes, son negros otra vez. De juez. De verdugo.

"Suéltalo", dice. Y no habla de Ricardo.

Habla de él mismo.

"Suéltame, Valeria, déjame ir a cazar, es lo único que sé hacer."

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M. Rosalba
De las mejores novelas que he leído, espero que no sea muy larga, o mejor hagala por temporadas, seguro que triunfa. Un saludo 👋
Jesus Lopez: Muchas gracias, no, llegará hasta el capítulo 40 más ó menos, lo de hacer más temporadas es buena idea, lo tendré en cuenta. ☺️
total 1 replies
M. Rosalba
Muy buena, me tiene enganchadisima no cambie.👏👏
M. Rosalba
Parece que promete, ojalá siga🥰
Jesus Lopez
Se va a poner, muy, muy interesante, esto solo acaba de empezar.
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