trata de Lukas un líder de una pandilla el cuál es hermano mayor de takimechi claro los dos tenían sus diferencias y Lukas tiempo Después conoció a Leonardo que con el pasar de los día se empezó a enamorar de el hasta que ahora estaban a nada de casarse pero acurrucó algo inesperado Lukas fue plantado en el altar
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el rey dentro de la jaula y el rescate impulsivo
🧠💥 “El rey dentro de la jaula”
Oscuridad.
Silencio.
Y cadenas.
Lukas estaba sentado, con las manos atadas, en una habitación fría.
Sin ventanas.
Sin salida visible.
Pero sus ojos…
no mostraban miedo.
Mostraban calma.
Pasos.
La puerta se abrió lentamente.
—Así que tú eres Lukas…
Una figura entró.
Elegante.
Autoridad en cada movimiento.
—Esperaba más resistencia.
Lukas levantó la mirada.
—Esperaba algo más interesante.
Silencio.
El hombre sonrió levemente.
—Sigues jugando.
—No —respondió Lukas—. Estoy ganando.
Pausa.
—¿Sabes por qué estás aquí? —preguntó el hombre.
—Porque quise.
Eso lo hizo detenerse.
Silencio.
—Explícate.
Lukas apoyó la espalda contra la silla.
Relajado.
Como si no estuviera capturado.
—Entrar desde afuera toma tiempo —dijo—. Desde adentro…
miró alrededor
—todo es más rápido.
El hombre entrecerró los ojos.
—Te dejaste capturar.
—Sí.
Silencio.
—¿Y qué crees que puedes hacer aquí dentro?
Lukas sonrió apenas.
—Ya empecé.
🔻 Mientras tanto…
En el exterior…
—No lo entiendo… —murmuró Takemichi Hanagaki, caminando de un lado a otro—. ¿¡Por qué haría eso!?
Kai estaba en silencio.
Apoyado contra la pared.
Pensando.
—Porque no perdió el control —dijo finalmente.
Leonardo lo miró.
—¿Entonces?
Kai levantó la mirada.
—Lo tomó.
Silencio.
—Esto es un movimiento.
Takemichi frunció el ceño.
—¿Dejarse capturar es un movimiento?
Kai sonrió.
—Cuando eres Lukas… sí.
Leonardo apretó los puños.
—Entonces tenemos que sacarlo.
—No —respondió Kai.
Silencio.
—Si entramos ahora… arruinamos todo.
Takemichi lo miró con rabia.
—¡Es nuestro líder!
—Y por eso —respondió Kai—… debemos confiar en él.
Silencio pesado.
Porque en el fondo…
sabían que tenía razón.
🔻 Dentro…
Días pasaron.
Lukas observaba.
Escuchaba.
Aprendía.
Guardias.
Rutinas.
Accesos.
Todo.
No hablaba mucho.
No reaccionaba.
Pero todo lo registraba.
Una noche…
uno de los guardias se acercó.
—Oye… tú—
No terminó.
Lukas ya estaba de pie.
Movimiento rápido.
Preciso.
Lo desarmó.
Sin ruido.
Silencio otra vez.
Y entonces…
por primera vez…
sonrió.
—Hora de jugar en serio.
🔻 Más adentro…
Pasillos.
Puertas.
Sombras.
Lukas se movía como si ya conociera el lugar.
Porque ahora…
sí lo conocía.
Y cada paso…
lo acercaba más.
A la cima.
A la verdad.
A quien realmente controlaba todo.
Y esta vez…
no iba a tocar la puerta.
Iba a abrirla.
El plan… se rompió.
—No puedo esperar más —dijo Leonardo.
Su voz era baja.
Pero firme.
Kai lo miró.
—Si entras… arruinas todo.
—Si no entro… lo pierdo otra vez.
Silencio.
Takemichi Hanagaki apretó los puños.
—Leonardo…
Pero ya no había forma de detenerlo.
Leonardo se giró.
Sin mirar atrás.
—Esta vez… no me voy a ir.
Y desapareció en la oscuridad.
Kai suspiró.
—Idiota…
Pero no sonaba molesto.
Sonaba… tenso.
🔻 Dentro de la organización
Pasillos silenciosos.
Guardias.
Sombras.
Leonardo avanzaba rápido.
Sin dudar.
Como alguien que conocía el lugar.
Uno cayó.
Otro.
No era limpio como Lukas.
Era más… directo.
Más emocional.
—¿Dónde estás…? —murmuró.
Puertas.
Más pasillos.
Más enemigos.
Hasta que—
Una puerta.
La abrió de golpe.
Y ahí estaba.
Lukas.
De pie.
Libre.
No atado.
No encerrado.
En medio de una sala…
rodeado de pantallas.
Como si siempre hubiera estado en control.
Silencio.
—Llegas tarde —dijo Lukas.
Leonardo se quedó quieto.
Procesando.
—¿Qué…?
—Ya me encargué de esto —continuó Lukas, tranquilo—. Solo faltaba—
No terminó.
Porque Leonardo ya estaba frente a él.
Lo tomó del cuello de la camisa—
y lo besó.
De golpe.
Sin aviso.
Silencio absoluto.
Fue breve.
Pero intenso.
Como todo lo que nunca dijeron.
Todo lo que se rompió.
Todo lo que aún estaba ahí.
Cuando se separaron…
Leonardo lo miró.
Respirando agitado.
—No vuelvas a hacer eso.
Silencio.
Lukas no habló.
Solo lo observó.
Sus ojos… cambiaron.
Apenas.
—Arruinaste el plan —dijo finalmente.
Pero no sonaba enojado.
Leonardo soltó una risa suave.
—Entonces haz otro.
Silencio.
Y por un momento…
todo lo demás dejó de importar.
Hasta que—
Alarma.
Las luces cambiaron.
—Intruso detectado.
Kai.
Apareció en la puerta.
—Sabía que no podías quedarte quieto —dijo, mirando a Leonardo.
Luego…
sus ojos se movieron a Lukas.
Y después…
al espacio entre ambos.
Silencio.
—Interesante… —murmuró.
Pero esta vez…
no sonreía igual.
Porque algo había cambiado.
Y ya no era solo un juego.