Ella comienza a tener sueños de otra vida.. y cuando reencarna, se da cuenta, que al parecer, esos sueños son ahora su propia vida.. así que decide cambiar su destino..
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Mana
El desayuno había sido mucho más tranquilo de lo que Adele esperaba.
La residencia ducal era silenciosa incluso durante la mañana.
No había conversaciones fuertes.
Ni nobles entrando y saliendo.
Ni esa tensión constante que existía en la mansión principal Farrel.
Solo el sonido suave de la vajilla y algunos sirvientes moviéndose elegantemente por la enorme casa.
Y sinceramente…
Adele comenzaba a agradecerlo muchísimo.
Después de terminar el desayuno, se levantó pensando inmediatamente en volver a la habitación.
Porque aunque apenas conocía a Ivan…
Ya se había acostumbrado extrañamente a hablarle.
Además, seguía sintiendo curiosidad por él.
Sin embargo, cuando iba subiendo las escaleras, Berys apareció en el pasillo.
La ama de llaves hizo una pequeña reverencia elegante.
—Duquesa.
Adele sonrió suavemente.
—Berys.
La mujer habló con calma profesional:
—En este momento están ayudando al duque con su aseo personal.
Adele asintió automáticamente.
Pero luego se detuvo un instante.
Y habló con sinceridad..
—¿Necesitan ayuda?
Berys pareció ligeramente sorprendida por la oferta.
Muy ligeramente.
Pero negó con suavidad.
—Ya está todo dispuesto. No debe preocuparse.
Adele asintió otra vez, aunque sinceramente se sentía un poco inútil.
Porque técnicamente era la esposa del hombre.
Pero todos parecían mucho más acostumbrados que ella a cuidarlo.
Entonces Berys añadió algo más:
—Además, el mago ya llegó para entregar mana al duque.
Adele parpadeó confundida.
—¿Mana?
Berys la observó un momento y su expresión se suavizó apenas.
Casi tiernamente.
Como si recordara que Adele todavía estaba aprendiendo muchas cosas.
—Como el duque permanece inconsciente, no puede alimentarse normalmente.
Adele sintió un pequeño nudo incómodo en el pecho.
Claro.
Eso tenía sentido.
Pero ella ni siquiera lo había pensado realmente.
Berys continuó explicando pacientemente:
—Por eso la residencia recibe regularmente la visita de un mago especializado. Él transfiere mana al cuerpo del duque.
Adele frunció ligeramente el ceño intentando entender.
—¿Mana como… magia?
—Sí.
La ama de llaves asintió suavemente.
—El mana es energía mágica. Mantiene ciertas funciones vitales activas mientras el cuerpo no puede sostenerse por sí mismo.
Adele abrió apenas más los ojos.
Y lentamente comenzó a comprender.
Ivan seguía vivo gracias a eso.
Porque si llevaba meses inconsciente…
Sin comer.
Sin beber.
Entonces aquella magia literalmente estaba manteniéndolo con vida.
El pensamiento la estremeció un poco.
Porque de pronto la situación dejó de parecer solo extraña.
Y comenzó a sentirse triste.
Muy triste.
Adele miró ligeramente hacia el piso superior donde estaba la habitación del duque.
—Entonces… ¿si no recibiera mana…?
Berys guardó silencio unos segundos antes de responder suavemente:
—El duque habría muerto hace mucho tiempo.
Aquellas palabras dejaron el pasillo completamente silencioso.
Adele sintió un peso extraño en el pecho.
Porque hasta ahora Ivan había sido casi una figura abstracta.
Un esposo dormido.
Una solución desesperada para escapar de Irvin.
Pero de pronto…
Se sintió real.
Un hombre atrapado entre la vida y la muerte mientras todos esperaban que despertara algún día.
Adele bajó apenas la mirada.
Y pensó en la enorme habitación silenciosa.
En la casa vacía.
En lo solo que debía haber estado todo ese tiempo.
Berys observó discretamente su expresión.
Y habló con calma:
—El duque fue muy querido por quienes trabajan aquí.
Aquello sorprendió un poco a Adele.
Porque todos siempre describían a Ivan como frío o distante.
Pero la voz de Berys no sonaba como alguien hablando por obligación.
Sonaba genuinamente afectuosa.
Eso despertó aún más curiosidad en Adele.
Finalmente suspiró suavemente.
—Entiendo…
Y realmente empezaba a entender.
Mucho más de lo que quería.