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EL PADRE DE MIS HIJOS ES MI PEOR ENEMIGO.

EL PADRE DE MIS HIJOS ES MI PEOR ENEMIGO.

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado
Popularitas:26.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

"Dos apellidos enfrentados. Un amor prohibido. Una vida que lo cambiará todo."

Camila Santana siempre supo que su familia odiaba a los Santoro. Creció escuchando historias de traiciones, sangre y ruina. Por eso, cuando la envían al extranjero a los ocho años, cree que escapa de ese infierno. Pero el infierno la espera a su regreso.

Veintitrés años, fogosa y decidida, Camila vuelve a casa para encontrarse con su destino: el hijo de los Santoro. Lo que nace entre ellos es un torbellino de pasión y peligro, de caricias que saben a pecado y miradas que prometen guerra. Pero el odio de sus familias no es un rumor: es una sentencia.

Cuando un embarazo inesperado los une para siempre, Camila deberá enfrentarse a la pregunta más difícil: ¿puede el amor de dos personas vencer al odio de dos apellidos? ¿O su hijo estará condenado a heredar una guerra que no eligió?

Una historia de amor, lealtad y el valor de romper cadenas.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8 La Cita con el Demonio

El bar estaba igual que la noche anterior: lleno de gente, música, risas. Pero Camila no era la misma. Esta noche, se deslizó por los rincones, con la cabeza gacha, buscando no llamar la atención.

El mensaje de Rocco llegó justo cuando entraba.

"Apartado 6."

Camila tragó saliva y se dirigió hacia el fondo del local, donde una serie de puertas discretas llevaban a los salones privados. El apartado 6 estaba al final del pasillo, con una puerta de madera oscura que parecía sellar un mundo de secretos.

Se detuvo frente a la puerta, dudando. Su mano temblaba sobre el picaporte.

—Puedes hacer esto —susurró—. Eres una Santana. Los Santana no se rinden.

Giró el picaporte.

Y antes de que pudiera reaccionar, una fuerza la metió dentro del apartado. La puerta se cerró detrás de ella con un golpe sordo, y una mano enorme le tapó la boca.

El corazón de Camila dio un salto mortal. El calor del cuerpo de Rocco la envolvía, su colonia amaderada llenaba sus pulmones, y su voz, grave como el trueno, resonó en su oído.

—Shuuuu, conejita. ¿Vienes a cumplir con tu apuesta o a asesinarme?

Camila se estremeció. Los recuerdos de la noche anterior, borrosos pero intensos, la acechaban como fantasmas. Sus manos, su boca, su cuerpo contra el suyo...

—De... de qué hablas? —logró decir, aunque su voz sonó débil, casi infantil—. Yo no asesino... no como ustedes. Santoro... matones.

Rocco soltó una risa baja, y la presión de su mano sobre su boca se aflojó.

—Bien, eso espero —dijo, girándola lentamente para enfrentarla—. Porque a decir verdad, no me parece mala idea morir entre tus piernas, contigo gritando mi nombre.

Camila sintió que la sangre se le subía a las mejillas. Su rostro, oculto tras la mascarilla, ardía como un horno.

—Eres un degenerado —logró decir, aunque su voz apenas era un susurro.

—¿Degenerado? —Él levantó una ceja, divertido—. Yo solo cumplo mi parte de la apuesta. Tú eres quien está aquí, conmigo, voluntariamente.

—No fue voluntariamente, estaba borracha —protestó ella.

—¿Borracha? —Rocco inclinó la cabeza, con una sonrisa que era pura malicia—. Lo suficiente para llevar la cuenta de los dados y ganar toda la noche. Pero no lo suficiente para saber lo que hacías cuando te subiste a mi coche. Curioso.

Camila abrió la boca para responder, pero no encontró palabras. Él tenía razón. Y eso la enfurecía aún más.

—Ven —dijo Rocco, soltándola y tomando su muñeca con firmeza pero sin brusquedad—. Comamos algo.

La condujo a una mesa privada, iluminada por una vela, con una vista privilegiada al mar a través de un ventanal. Camila se quitó la mascarilla y la gorra, sintiendo que su dignidad se esfumaba junto con su disfraz.

—No he venido a comer —dijo, con el poco orgullo que le quedaba—. Vengo a cancelar esa apuesta.

Rocco la miró con una mezcla de diversión y desdén. Se recostó en su silla, los brazos cruzados, observándola como un depredador estudia a su presa.

—¿Cancelar?

—Sí —Camila levantó la barbilla, tratando de parecer firme—. Estaba ebria, borrachísima. Y tú... te aprovechaste. No debiste llevarme a tu... a tu...

—¿A mi cama? ¿O a mis brazos? —la interrumpió Rocco, justo cuando el mesero entraba con las cartas y se congelaba en medio del camino, claramente escuchando la conversación.

Camila quiso que la tierra se la tragara. Su vida se había convertido en un papelón constante.

—Lo de siempre —dijo Rocco, sin inmutarse, despidiendo al mesero con un gesto—. Para dos.

El mesero asintió y salió rápidamente, aunque Camila juró ver una sonrisa de chisme en su rostro.

—No puedes anular la apuesta —continuó Rocco, volviendo su atención a ella—. Tú aceptaste. Jugaste y perdiste. ¿Ebria? No tanto, porque llevabas muy bien las cuentas de los dados.

Camila se encogió en su silla, sintiendo cómo cada palabra de él la aplastaba un poco más.

—No niego haber aceptado —admitió, con voz más baja—. No niego que fui imprudente. Pero, dados los antecedentes de nuestras familias...

Rocco soltó una carcajada. No era una risa de diversión, sino de incredulidad.

—Camila Santana, es precisamente por los antecedentes de nuestras familias que vas a pagar esta apuesta. —Se inclinó hacia ella, y sus ojos oscuros brillaron con una luz peligrosa—. Así que más te vale cumplir, conejita. Porque tengo videos y muchas cosas más de nuestro encuentro. No me obligues a actuar como un Santoro.

Camila palideció. ¿Videos? ¿Fotos? ¿Él había grabado lo que hicieron?

—Tú... —logró decir, pero su voz se quebró.

—Ahora, comamos —dijo Rocco, cuando el mesero entró hecho un sordo a servir los platos.

Camila no podía comer. Su mente daba vueltas alrededor de las palabras de Rocco. Imágenes, fotos, videos... ¿Qué tenía él? ¿Qué podría hacer con eso?

—Esta noche —dijo, tragando saliva—, ¿vas a querer que yo...?

—No —la interrumpió Rocco, con una calma que contrastaba con el caos en la cabeza de Camila—. Aún cojeas un poco. Hoy no.

Camila sintió un extraño alivio, pero también una punzada de algo que no quería reconocer.

—Pero —continuó él, con una sonrisa que helaba la sangre—, sí me voy a cobrar un poco de intereses.

*_*

Después de una cena que Camila apenas probó, y varios berrinches de su parte por la injusticia de la apuesta, Rocco la despidió con discreción. La sacó por un pasillo privado para clientes VIP, alejado del bullicio del bar principal.

Camila estaba temblando. No sabía si de miedo, de rabia o de algo completamente distinto.

—Ha sido un placer, conejita —dijo Rocco, con esa sonrisa de depredador que la volvía loca—. Nos vemos pronto.

Y antes de que ella pudiera reaccionar, él la tomó por la nuca y la besó.

Fue un beso devorador, como la noche anterior. Un beso que le robó el aliento, que despertó cada terminación nerviosa de su cuerpo, que la hizo olvidar quién era y qué estaba haciendo allí.

Cuando él se separó, Camila estaba con la mente en blanco y las piernas flojas. Su corazón latía tan fuerte que podía oírlo en sus oídos.

—Hasta la próxima, Camila —murmuró Rocco, con la voz ronca.

Y se fue, dejándola allí, apoyada contra la pared, tratando de recordar cómo se respiraba.

Camila se llevó una mano a los labios, aún sintiendo el calor de su boca. Sabía que esos besos traían problemas. Sabía que estaba jugando con fuego.

Pero lo peor de todo era que una parte de ella, la más oscura y prohibida, no quería dejar de quemarse.

1
Tere Jimenez
muy interesante el capítulo gracias
Guadalupe Aviles
y esto se entrega y los alacranes empiezan a salir ojalá y rocco sepa actuar y defender por todos los frentes y retaguardia y por todos lados verdad
Guadalupe Aviles
😜😜😜😜😜😜😜😜😜😜 me duele mi panceta me rei mucho por lo de ka ropa interior que bonito muchacho
Guadalupe Aviles
y si el señor supiera que mia anda en las mismas con un Santana vueltas qué da la vida verdad
Marshaan Sanchez
es que no falta un sapo fuera del charcos 🤭
Marshaan Sanchez
jajajaja haciendo el sin respeto jajaja una nueva palabra para mí diccionario jajaja gracias alas queridas escrictora de esta plataforma 🤣😂😅
Guadalupe Aviles
😜😜😜😜no pues si asi son las guerras pues hay que gerriar con fuerza 🤣 🤣 🤣 🤣 🤣 🤣 🤣 🤣
Marshaan Sanchez
será que la menopausia se me adelantó jajaja por qué tengo unos calores 😂😅
Guadalupe Aviles
hay me doy cjenta qué los chicos tiene resentimientos pero creo que ni ellos saben el por que realmente y que hay mas química admiracion y asta me atrevería a decir respeto mutuo verdad
Marshaan Sanchez
en pocas palabras el rey demonio y sus discípulos 😂😅
Guadalupe Aviles
el asunto es que no sea una trampa por parte de rocío que el sepa quien es ella y ojala insisto que nada sea lo que parece
Guadalupe Aviles
😱😱😱😱😱😱😱 les juro que yo grite corre perra corre lo que hace la inconsciencia del alcohol la bebida la mente nublada solo espero que no allá humillaciones y desprestigio ni nada feo por que esta chica callo redondita y sin conciencia
Guadalupe Aviles
qcreo que aquí nada es li que parece verdad asta que me atrecvi a leerla y no por falta de ganas sino por la incertidumbre que unos prota estén en bandos separados siento que me voy acabar mis únicas de la espera en fin ya estoy aquí y a empezar
Marshaan Sanchez
hay papá esto está candela 😂😅
Marshaan Sanchez
por fin uno con cordura y ase la pregunta ❓ por qué viene el odio de las dos familia
Marshaan Sanchez
jajajaja el rey demonio ya dictaminó una orden así conejita haber como llega a la madriguera 😂😅
Marshaan Sanchez
jajajaja la locura de contagia o se hereda son al fin de cabo hermanos jajaja
Marshaan Sanchez
está niña se volvió loca 🤣
Marshaan Sanchez
cómo diría mi abuelo ese huevó quiere sal jajaja y de paso pimienta
Marshaan Sanchez
Lina alias radio loco 🤭
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