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La Heredera Regresa

La Heredera Regresa

Status: Terminada
Genre:Romance / Venganza / Reencarnación / Completas
Popularitas:194
Nilai: 5
nombre de autor: Kayanne

Le dieron unos pocos meses de vida. Ese mismo día descubrió que el hombre al que amaba tenía otra mujer… y un hijo.

Livia lo tenía todo: apellido, fortuna, un prometido «perfecto» y una boda en marcha. Lo que no tenía era la verdad. Murió sin ella, convencida de que había desperdiciado su vida entera suplicando amor a quien solo la quería por lo que podía darle.

Pero cuando vuelve a abrir los ojos, el calendario marca una fecha de años atrás. Está viva, está sana… y se acuerda de absolutamente todo.

Esta vez no habrá lágrimas frente a la puerta de una oficina, ni disculpas que aceptar, ni promesas a medias. Livia sabe quién es Marcus, sabe quién es Carolina y sabe exactamente qué va a pasar si no hace nada. Así que hará lo contrario: dejar de dar, dejar de justificar, dejar de callar. Sin gritos. Sin escándalos. Solo con la calma de quien ya lo perdió todo una vez.

Mientras las puertas empiezan a cerrarse una por una para quienes se acostumbraron a vivir de ella, Livia descubre algo que nunca quiso ver: alguien ha estado a su lado desde siempre, sin pedir nada, sin hacer ruido… esperando a que ella aprendiera a mirar.

Una segunda oportunidad. Una venganza que no necesita levantar la voz. Y un amor que no se parece a nada de lo que conoció.

¿Qué haría una heredera que sabe cómo termina la historia?

Elegirse a sí misma.

NovelToon tiene autorización de Kayanne para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4 — La heredera traicionada

Livia pasó la noche en vela.

No volvió a la casa de la familia. Tampoco buscó a Marcus. Necesitaba unas horas lejos de cualquiera que pudiera hacerle preguntas antes de lograr poner en orden sus pensamientos.

Sentada frente a la ventana de un cuarto de hotel, miraba la ciudad iluminada. En otra noche, ese paisaje habría podido parecerle bonito. Esa madrugada, todo se veía lejano.

Sobre la mesa había una taza de café intacta y el celular, que no dejaba de vibrar. Marcus había llamado diecisiete veces. Después llegaron los mensajes.

Tenemos que hablar.

Tienes que escucharme.

No saques conclusiones antes de saberlo todo.

Livia leyó el último y dejó el celular sobre la mesa. No necesitaba más explicaciones. Aun así, sabía que debía enfrentarlo. No para oírlo suplicar ni para recuperar la relación. Necesitaba mirarlo una vez más y averiguar si aún existía alguna parte de aquel hombre al que había amado.

A las ocho de la mañana salió del hotel.

Marcus le había pedido que fuera a su oficina. Esta vez, ella aceptó. No iría como prometida ni como mujer enamorada. Iría como quien necesita cerrar una historia.

Cuando llegó, la secretaria se puso de pie de inmediato.

—Señorita Livia.

—¿Marcus me está esperando?

—Sí.

Livia asintió. Abrieron la puerta.

Marcus estaba de pie junto a la ventana. En cuanto la vio, se acercó.

—Gracias por venir.

Livia cerró la puerta.

—Habla.

Él guardó silencio unos segundos.

—Sé que todo parece peor de lo que realmente es.

Ella lo miró de frente.

—Empezaste mal.

—No quería hacerte daño.

—Pero me lo hiciste.

—Lo sé.

—No lo parece.

Marcus frunció el ceño.

—¿A qué te refieres?

—A que, desde que lo descubrí todo, solo hablas de lo que te pasó a ti.

Él se quedó callado.

—Dices que estás arrepentido. Dices que tengo que escuchar tu versión. Dices que podemos arreglar las cosas.

Livia dio un paso al frente.

—Pero todavía no me has preguntado cómo estoy.

Marcus bajó la vista.

—¿Cómo estás?

Ella soltó una risa amarga.

—¿Ahora?

—Sí.

—Destrozada.

Él pareció afectado.

—Livia...

—No hace falta que finjas.

Marcus respiró hondo.

—Me equivoqué.

—¿Te equivocaste?

Repitió la palabra.

—Mantuviste una segunda vida durante años.

—Lo sé.

—Tenías un hijo y me lo ocultaste.

—Lo sé.

—Vivías con otra mujer mientras hacías planes de boda conmigo.

Marcus se pasó la mano por la cara.

—No sabía cómo manejar todo.

—Claro que sabías.

Lo señaló.

—Sabías que estabas engañando a dos personas y elegiste seguir.

Marcus guardó silencio.

Livia le estudió el rostro. Buscaba algo. Arrepentimiento verdadero. Vergüenza. Quizá hasta desesperación por haberla perdido. Encontró otra cosa.

Miedo.

Pero no parecía miedo a perderla. Era miedo a las consecuencias.

—¿Por qué te quedaste conmigo?

La pregunta pareció sorprenderlo.

—Porque te amaba.

—No fue eso lo que pregunté.

Marcus se quedó inmóvil.

Livia continuó:

—¿Por qué te quedaste conmigo si ya tenías una vida con Carolina?

Tardó en responder.

—Tienes que entender que nuestra situación era complicada.

—No hay nada complicado en elegir no mentir.

—No sabes cómo era.

—Entonces explícamelo.

Marcus se sentó.

—Tenía responsabilidades.

—¿Con tu hijo?

—Con todos.

Livia lo miró fijamente.

—¿Y conmigo?

—También.

—No.

Negó con la cabeza.

—Yo no era una responsabilidad.

Marcus levantó la vista.

—Eras importante para mí.

—Era conveniente para ti.

La frase lo alcanzó de lleno.

—No digas eso.

—¿Por qué no?

Livia se acercó.

—¿Porque es verdad?

Marcus desvió los ojos. Ella lo notó. Y esa pequeña reacción respondió una pregunta que todavía llevaba dentro.

—¿Qué perderías si yo terminara contigo?

Marcus frunció el ceño.

—¿Qué?

—Responde.

—Livia...

—Perderías a la mujer que decías amar.

—Sí.

—¿Algo más?

Él permaneció en silencio. Livia se cruzó de brazos.

—Tu boda planeada.

Silencio.

—Mi familia.

Nada.

—Mi confianza.

Nada.

—¿O perderías la vida cómoda que tendrías a mi lado?

Marcus se levantó de golpe.

—Eso es injusto.

—Entonces responde.

—Yo nunca estuve contigo por dinero.

—Eso no fue lo que pregunté.

Marcus apretó los labios.

—Tu familia es poderosa.

Livia se quedó quieta.

—Sigue.

—Tu apellido abre puertas.

—Sigue.

—Sabes que nuestra vida sería estable.

Sintió que algo se hundía dentro de ella.

—Así que lo pensabas.

—Claro que lo pensaba. Iba a ser tu esposo.

Livia cerró los ojos un instante. Era exactamente lo que necesitaba oír. No porque doliera menos, sino porque por fin acababa con la duda.

—Querías ser mi esposo.

Marcus no respondió.

—¿O querías ser el esposo de la heredera?

Él calló.

—No es lo mismo, Marcus.

—Yo te amaba.

—Quizá amabas lo que venía conmigo.

Livia caminó hasta el escritorio y apoyó las manos en él.

—Sabías que yo confiaba en ti.

—Sí.

—Sabías que yo haría cualquier cosa por nuestra familia.

—Sí.

—Y sabías que, si yo descubría todo, podías perder el acceso a todo lo que pensabas conseguir.

Marcus se puso de pie.

—Yo nunca lo pensé de esa manera.

Livia lo miró de frente.

—Sí lo pensaste.

—No.

—Entonces, ¿por qué tu primera preocupación fue preguntar qué iba a pasar con nosotros?

—Porque no quiero perderte.

—No.

Negó con la cabeza.

—No quieres perder lo que tenías conmigo.

Marcus se quedó callado.

Livia sintió una extraña tranquilidad. El dolor seguía ahí, pero ahora había claridad.

—¿Sabes qué es lo más humillante?

Marcus no contestó.

—Que yo de verdad creía que estabas conmigo porque me amabas.

Respiró hondo.

—Te defendía.

—Lo sé.

—Cuando alguien ponía en duda tus intenciones, yo decía que eras distinto.

—Livia...

—Decía que no eras como los otros hombres que se me acercaban por interés.

Marcus cerró los ojos.

—Basta.

—¿Por qué?

—Porque ya sé que me equivoqué.

—Todavía no entiendes.

Livia se acercó a él.

—No hablo solamente de lo que hiciste.

Se señaló el pecho.

—Hablo de en quién me convertí para estar a tu lado.

Marcus se quedó inmóvil.

—Pasé por alto cosas que me incomodaban. Justifiqué tus ausencias. Defendí tus mentiras sin saber siquiera que eran mentiras.

Respiró hondo.

—Me hice pequeña para creer que nuestra relación era perfecta.

Marcus intentó tomarla de la mano. Livia se apartó.

—No hagas eso.

—Quiero arreglarlo.

—No hay nada que arreglar.

—Podemos empezar de nuevo.

Ella lo miró fijamente.

—¿De verdad crees eso?

—Sí.

—¿Después de todo?

—Sí.

Livia guardó silencio. Luego preguntó:

—¿Y Carolina?

Marcus titubeó. Fue solo un segundo. Pero Livia lo notó.

—¿Todavía la amas?

—No es tan simple.

—Para mí sí lo es.

Él no respondió.

Livia asintió.

—Con eso basta.

Marcus se acercó.

—Estás tomando una decisión en caliente.

—No.

Tomó su bolsa.

—Por primera vez, estoy tomando una decisión después de verlo todo con claridad.

Marcus empezó a desesperarse.

—Livia, piensa en lo que estás haciendo.

Ella se detuvo frente a la puerta.

—Ya lo pensé.

—No puedes destruir nuestro futuro así como así.

Livia se volvió despacio.

—¿Nuestro futuro?

Su expresión se enfrió.

—Marcus, tú destruiste ese futuro mucho antes de que yo llegara aquí.

Él palideció.

—Te vas a arrepentir.

Livia lo observó unos segundos.

—Quizá me arrepienta de muchas cosas.

Abrió la puerta.

—Pero jamás me voy a arrepentir de haber descubierto la verdad.

Antes de salir, oyó su voz.

—¿Y la boda?

Livia se detuvo.

—¿Qué boda?

—La nuestra.

Miró por encima del hombro.

—Ya no existe.

Marcus se quedó inmóvil.

Livia salió.

En el pasillo sintió que le temblaban las piernas. Se apoyó en la pared unos segundos y respiró hondo. Aquella conversación había sido más dolorosa de lo que imaginaba. Pero le había dado algo que antes no tenía.

Certeza.

Marcus no estaba solo arrepentido de haberla traicionado. Estaba aterrado por lo que iba a perder. La influencia. La comodidad. La posición. El futuro que creía asegurado junto a la heredera.

Livia cerró los ojos. Una lágrima le cayó. Pero esta vez no se sintió derrotada. Se sintió traicionada. Y entre una cosa y la otra había una diferencia enorme.

Derrotada, habría suplicado amor. Traicionada, empezaba a entender que no tenía que suplicar nada.

Salió del edificio. Todavía no sabía cómo sería el futuro ni cuánto tiempo le quedaba. Pero sabía una cosa: Marcus acababa de perder a la única persona que había creído en él sin pedirle pruebas. Y cuando por fin comprendiera todo lo que había tirado a la basura, tal vez descubriría que hay pérdidas que no se recuperan.

Livia subió al carro.

Esta vez no miró hacia atrás.

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paty creative
autora me parece hasta ahorita bien tu novela, bien la forma de narrar, aunque siento que todo está siendo un poco repetitivo, ojalá esto cambie. confirme vaya avanzando...
paty creative
ya para que quiere verlo, ya supo todo que más quiere hablar con el 🙄
paty creative
que poco hombres son, quieren tener todo en la misma vida... a mí, mi ex cuando teníamos 13 años de matrimonio y según yo una vida estable y familia feliz el decidió que quera también formar otra familia..
aún viviendo conmigo le compro anillo y le propuso matrimonio a la otra, y lo peor es que todos incluyendola a ella sabían que estaba conmigo 😕
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