Una noche de fiesta fue el inicio de su condena. Matteo "El Halcón" Moretti, el criminal más temido del país, puso sus ojos en ella y decidió que le pertenecía.
Arrancada de su vida sencilla, Ana descubre que su cautiverio no fue un error: ella es la heredera perdida de la Dinastía Castellanos, un imperio que todos creen muerto.
Atrapada entre la obsesión del hombre que la compró y la traición de quien decía amarla, Ana deberá elegir: ser una víctima sumisa o convertirse en la reina que destruirá a sus enemigos.
¿Qué pesa más: el miedo al monstruo que la posee o la sed de venganza?
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La ruptura
El sol de la mañana golpeaba con una crueldad metálica las ventanas de la Clínica San Lucas. Ana bajó del vehículo blindado sintiendo el peso del anillo de compromiso como si fuera un ancla de plomo. Llevaba unas gafas oscuras para ocultar las huellas de una noche en la que había entregado su cuerpo para ganar poder, pero su alma se sentía extrañamente desierta.
—Quédense afuera —ordenó a los hombres de Matteo—. Es una visita familiar. No quiero sombras en la habitación.
Los guardaespaldas asintieron, pero Ana sabía que Matteo la vigilaba a través de sus propios ojos. Caminó por los pasillos esterilizados, con el corazón martilleando contra sus costillas. Al llegar a la suite 402, se detuvo. El silencio que emanaba del interior era distinto al de otros días. No había risas, ni el murmullo de la radio, ni el sonido de Teresa leyendo.
Abrió la puerta con una sonrisa ensayada que se le congeló en el rostro en el acto.
Lorenzo estaba sentado en el borde de la cama, pálido y con las manos temblorosas. Sostenía un ejemplar del diario más importante del país. En la portada, una fotografía nítida del evento de la noche anterior ocupaba el centro: Ana, vestida de seda blanca, del brazo de Matteo Moretti, bajo un titular que gritaba: "EL ASCENSO DE LA REINA ROJA: LA INGENIERA QUE ELIGIÓ AL HALCÓN".
Teresa estaba de pie junto a la ventana, con el rostro surcado por lágrimas que ya se habían secado, dejando un rastro de sal y decepción.
—¿Papá? ¿Mamá? —la voz de Ana fue apenas un susurro.
Lorenzo levantó la vista. No había ira en sus ojos, algo mucho peor: una tristeza infinita, la mirada de un hombre que preferiría haber muerto en el accidente antes que ver ese titular.
—¿Suiza, Ana? —la voz de Lorenzo era un hilo de decepción que cortaba más que cualquier grito—. ¿Proyectos de infraestructura en Zúrich? ¿Becas de excelencia?
—Puedo explicarlo... —Ana dio un paso adelante, pero Teresa levantó una mano, deteniéndola como si su propia hija fuera una extraña peligrosa.
—¿Explicar qué, Ana? —espetó Teresa, su voz quebrándose—. ¿Qué el hombre que destruyó la fábrica donde tu padre casi pierde la vida es ahora tu "prometido"? ¿Qué el dinero que paga estas sábanas y estos médicos es sangre de personas inocentes? ¿Es este el "trabajo importante" que tenías que hacer?
Ana sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies. Se quitó las gafas, revelando unos ojos cargados de una desesperación gélida.
—¡Lo hice por ustedes! —gritó Ana, perdiendo finalmente la compostura—. ¿Cómo creen que sobreviviste, papá? ¿Cómo creen que pagamos la cirugía que los Moretti se negaban a cubrir? ¡Él era la única opción! Me vendí para que tú pudieras caminar de nuevo.
Lorenzo soltó el diario, dejando que las hojas cayeran al suelo como cenizas.
—Hubiera preferido quedar lisiado, Ana. Hubiera preferido morir en esa cama de hospital antes que saber que mi hija, la niña que criamos con honestidad y esfuerzo, se convirtió en el trofeo de un asesino. Nos dijiste que eras fuerte, que eras digna... pero te dejaste comprar.
—¡No me compré, me sacrifiqué! —replicó ella, las lágrimas ardiendo en sus mejillas—. Ustedes no saben lo que es negociar con un demonio cada noche para que mi padre tenga el mejor médico. No tienen idea de lo que he tenido que hacer para que no les falte nada.
—Nos falta nuestra hija —dijo Teresa, acercándose finalmente, pero sin tocarla—. Porque la mujer que está frente a nosotros, vestida de diseñador y con un diamante que cuesta más que nuestra casa, no es la Ana que conocemos. Eres... eres una de ellos. Eres una Moretti.
El silencio que siguió fue absoluto. Ana miró a sus padres y vio dos extraños. Todo el poder que creía haber ganado la noche anterior, toda la influencia que pensó que usaría para protegerlos, se sentía como una broma macabra. Para ellos, ella ya no era la heroína; era la traidora.
—Vete, Ana —dijo Lorenzo, volviendo a acostarse y dándole la espalda—. No quiero que vuelvas a este hospital con su dinero. No quiero su caridad si el precio fue tu alma.
—Papá, por favor...
—¡Vete! —gritó Lorenzo con una fuerza que le hizo doler las heridas.
Ana retrocedió, chocando con la puerta. Miró a su madre buscando un rastro de piedad, pero Teresa solo bajó la mirada, avergonzada de la mujer en la que se había convertido su hija.
Salió de la habitación con el rostro empapado en llanto, pero al cruzar el umbral y ver a los guardaespaldas de Matteo, algo dentro de ella se rompió definitivamente. El último rastro de la "niña buena" murió en ese pasillo. Si su familia la repudiaba, si ya no tenía a dónde volver, entonces no le quedaba más que abrazar el abismo por completo.
Se limpió las lágrimas con un gesto violento y miró al jefe de seguridad.
—Llévenme a la mansión —dijo, su voz ahora era puro hielo—. Y díganle a Matteo que no quiero volver a saber nada de mis "padres" hasta que yo lo ordene.
Ana no lo sabía, pero mientras el coche se alejaba, Lorenzo y Teresa lloraban en la habitación no solo por la pérdida de su hija, sino por el secreto que aún no se atrevían a contar: que la "honesta" vida que le habían dado a Ana también estaba cimentada sobre una mentira que la vinculaba a la sangre que ahora ella juraba representar.
pero estaría muerta como le dijo matteo
ojalá no sea verdad
pero ellos también no debieron actuar a si humillandote lo hiciste para salvarle la vida
si ella es tomada una heredera 🤔
pero cuando se entere de lo que tenía pensado el miguelito con ella como verá esto por una parte se puede decir matteo la salvo de ese maldito
ojalá Matteo se entere sus informantes se están pasando el por qué el miguelito quiere a toda costa a Ana
entonces el sabrá que viene de una familia fuerte🤔
pero será que le hicieron algo para a si poder tener a su merced a Ana