trata de dos estudiantes y uno de ellos llamado Lukas está enamorado de Joshua pero este no siente lo mismo por Lukas
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no debería importarme tanto...
Después de aquella comida, las cosas no se volvieron perfectas.
Pero sí más… constantes.
Joshua ya no te evitaba.
Y tú ya no te escondías tanto cuando lo veías.
Seguía habiendo nervios, silencios raros, miradas que ninguno sostenía demasiado tiempo.
Pero también había algo nuevo entre ustedes.
Algo frágil.
Algo que ninguno sabía nombrar.
…
Ese día, Joshua estaba con sus amigos cerca de la cancha de la universidad.
No estaba prestando mucha atención a la conversación.
Su mente estaba en otro lado.
Como casi siempre últimamente.
—Te estás distrayendo otra vez —dijo uno de sus amigos, lanzándole una botella de agua.
Joshua la atrapó sin mirarlo.
—No me estoy distrayendo.
—Sí lo estás —insistió otro—. Desde hace semanas estás raro.
Joshua rodó los ojos.
—Estoy normal.
—Claro —rió uno—. “Normal” es cuando defiendes a Lukas como si fuera tu vida.
Eso hizo que Joshua se tensara apenas.
—No lo defiendo como si fuera nada.
Silencio.
Sus amigos se miraron entre ellos.
—Ajá… —murmuró uno con una sonrisa—. Entonces solo fue casualidad cuando te peleaste con tres tipos por él.
Joshua apretó la mandíbula.
—Eran unos idiotas.
—¿Y Lukas qué es entonces? —preguntó otro con tono burlón—. Porque no has parado de ir detrás de él.
Joshua abrió la boca.
Pero se quedó callado un segundo.
Ese segundo fue suficiente.
Porque la respuesta ya estaba ahí.
Y salió antes de que pudiera detenerla.
—No estoy “yendo detrás de él”.
Su voz fue más firme de lo que esperaba.
Sus amigos lo miraron atentos.
Joshua exhaló.
Y añadió, más bajo:
—Solo… me importa que esté bien.
Silencio.
Un silencio pesado.
Uno de sus amigos levantó una ceja.
—¿Te importa?
Joshua chasqueó la lengua, como si quisiera corregirse.
—No así.
Pero ya era tarde.
Porque todos lo estaban mirando diferente.
Joshua se pasó una mano por el cabello, frustrado.
—No debería importarme tanto como me importa.
Y en cuanto lo dijo…
Se dio cuenta.
Demasiado tarde.
Su amigo soltó una risa corta.
—Wow.
—Cállate —dijo Joshua inmediatamente.
Pero su tono ya no era tan agresivo como antes.
Era… incómodo.
—Así que sí es eso —murmuró otro—. Te importa Lukas.
Joshua apretó los dientes.
—No lo compliquen.
—Tú lo estás complicando solo —respondió uno con calma.
Joshua miró hacia otro lado.
Y por un momento… no tuvo respuesta.
Porque era verdad.
…
Mientras tanto, tú estabas en la biblioteca.
Estudiando como siempre.
Intentando concentrarte como siempre.
Pero algo no te dejaba en paz.
Sentías esa extraña sensación de que alguien te observaba más de lo habitual últimamente.
Y no estabas equivocado.
Desde el pasillo entre estantes, Joshua te miraba.
Sin acercarse.
Sin interrumpirte.
Solo observando.
Como si necesitara asegurarse de que estabas bien.
Pero esta vez…
No parecía casual.
Parecía necesidad.
Y eso te hizo tragar saliva sin saber por qué.
Porque algo estaba cambiando entre ustedes.
Y aunque ninguno lo dijera en voz alta…
Ya no era solo “culpa” o “arrepentimiento”.
Era algo mucho más complicado.
…
Joshua, desde lejos, te vio pasar una página del libro.
Te vio acomodarte el cabello.
Te vio suspirar suavemente mientras seguías estudiando.
Y sin darse cuenta…
Se quedó mirando demasiado tiempo.
Uno de sus amigos pasó detrás de él y lo empujó ligeramente.
—Deja de mirarlo como si fuera lo único en el mundo.
Joshua no respondió.
Pero tampoco negó nada.
Solo siguió mirando.
Y por primera vez…
No intentó esconderlo.