NovelToon NovelToon
VOTOS DE TRAICIÓN

VOTOS DE TRAICIÓN

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Mafia / Matrimonio arreglado
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Leidy Ocampo

Rachell Takahashi Zhang nunca creyó en el amor, solo en el poder. Pero cuando su boda se derrumba y es obligada a casarse con un desconocido, no imagina que ese hombre perfecto es, en realidad, su peor enemigo. Damien Bloodworth no llegó para amarla... llegó para vengarse. Y mientras ella le entrega su confianza, él se acerca cada vez más al momento de destruirlo todo.
"Se casó con su enemigo...
y terminó entregándole el arma perfecta para destruirla: su corazón."
¿El amor puede vencer el odio?

NovelToon tiene autorización de Leidy Ocampo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Votos de sangre

El aire de la mañana es frío cuando corro.

El bosque detrás de la mansión siempre ha sido mi lugar. Silencioso. Preciso. Honesto.

Aquí no hay miradas.

No hay política.

No hay mentiras.

Solo el sonido de mis pasos contra la tierra, mi respiración controlada y el latido constante de mi corazón.

Corro más rápido de lo necesario.

No por entrenamiento.

Por control.

Porque hoy no es un día cualquiera.

Hoy es el día de mi boda.

Otra vez.

Mis labios se tensan apenas ante el pensamiento.

No hay emoción.

No hay ilusión.

Solo estrategia.

Disminuyo el ritmo al salir del sendero y llegar a la terraza trasera. El sol apenas comienza a iluminar la estructura de la mansión, dándole un aire casi… tranquilo.

Falso.

Todo aquí es falso.

Subo los escalones de piedra, limpiando el sudor de mi frente con el dorso de la mano.

Y entonces lo veo.

Damien Bloodworth.

De pie, junto a una de las columnas, sosteniendo una taza de café como si no estuviera en la casa de otra mafia, a punto de casarse con una mujer que apenas conoce.

Como si esto fuera normal.

Como si él fuera normal.

Mis pasos no se detienen.

Camino directo hacia él.

Él me ve venir.

No se mueve.

Interesante.

Me detengo a unos pasos de distancia.

—Espero que no tengas planes de correr —digo sin rodeos.

Él inclina ligeramente la cabeza, como si analizara el tono de mi voz antes de responder.

—Buenos días para ti también.

Ignoro el intento.

—Te lo voy a decir una sola vez.

Doy un paso más.

—Si piensas hacer lo mismo que el anterior…

Mi voz baja.

Peligrosa.

—Dilo ahora.

Sus ojos se fijan en los míos.

No hay incomodidad.

No hay sorpresa.

—Para ahorrarme tiempo —continúo—… y arrancarte la cabeza antes de que retrases tu destino.

Silencio.

Un segundo.

Dos.

Y entonces…

Sonríe.

No es amplia.

No es burlona.

Es… controlada.

—Tu preocupación es comprensible —dice con calma—. Pero innecesaria.

Lo observo.

—No me preocupo.

—Entonces es una amenaza.

—Es una advertencia.

Se lleva la taza a los labios, bebe con tranquilidad.

Como si no le acabara de prometer la muerte.

—Interesante forma de empezar un matrimonio.

—No estamos aquí para ser interesantes.

—No —responde—. Estamos aquí para ser efectivos.

Doy un paso más, acortando la distancia entre nosotros.

Demasiado cerca.

—Entonces escúchame bien —murmuro—. No me hagas perder el tiempo.

Sus ojos bajan un segundo… no a mi cuerpo, sino a la distancia entre nosotros.

Luego vuelven a subir.

—No tengo intención de huir.

—Más te vale.

—Y tampoco de fallar.

Inclino ligeramente la cabeza.

—Eso aún está por verse.

—Todo lo está.

Nos quedamos en silencio.

Midiéndonos.

Evaluándonos.

Como dos depredadores que aún no deciden si atacarse… o esperar.

—Nos vemos en el altar —dice finalmente, apartándose con elegancia.

—Llega —respondo—. Eso será suficiente.

No digo más.

Me doy la vuelta y camino hacia el interior de la casa.

Pero siento su mirada en mi espalda.

Y no me gusta.

Horas después…

Estoy frente al espejo otra vez.

Pero esta vez…

No hay margen de error.

El vestido es distinto.

Liso.

Elegante.

Perfecto.

Se ajusta a mi cuerpo con precisión, sin exageraciones, sin adornos innecesarios.

Como yo.

Mi cabello cae suelto en ondas suaves, enmarcando mi rostro con naturalidad calculada.

Mi maquillaje es sutil.

Pero suficiente para resaltar cada rasgo.

No necesito más.

Nunca lo necesito.

Cuando termino, no sonrío.

Solo observo.

Y acepto.

Salgo de la habitación.

Mi padre ya me espera al inicio del pasillo.

No dice nada.

Solo me ofrece su brazo.

Lo tomo.

Caminamos.

Las puertas se abren.

El silencio cae sobre todos.

Y entonces…

Lo veo.

Damien está al final del altar.

Impecable.

Oscuro.

Demasiado perfecto.

Nuestros ojos se encuentran.

Y esta vez noto algo que no vi antes.

Sus ojos.

Diferentes.

Uno azul.

El otro… avellana.

Una anomalía.

Una advertencia.

No aparta la mirada.

Yo tampoco.

Cada paso que doy hacia él se siente calculado.

Pesado.

Inevitable.

Llego a su lado.

Mi padre suelta mi brazo.

El sacerdote comienza a hablar.

Pero no escucho.

Nada de eso importa.

El sacerdote habló. Las palabras pasaron sin peso. Promesas vacías disfrazadas de eternidad.

Solo él.

Solo yo.

Solo esto.

—Rachell Takahashi Zhang —dice el sacerdote.

Lo miro.

Fijo.

Frío.

Cuando llegó el momento…

—Acepto.

Lo dije sin dudar.

Él también.

Pero en su voz había algo más. Algo que nadie más notó.

Algo que me erizó la piel.

Porque no sonaba como un hombre que se estaba casando…

Sonaba como alguien que acababa de sellar una sentencia.

Y yo… acababa de firmar la mía.

El silencio dura apenas un segundo antes de que el proceso continúe.

Nos entregan el acta.

La tomo sin titubear.

Firmo.

Mi nombre queda ahí.

Marcado.

Definitivo.

Él firma después.

Su trazo es limpio.

Seguro.

Sin duda.

Luego…

El ritual.

Una pequeña hoja es colocada frente a nosotros.

Un cuchillo.

Simple.

Preciso.

Tomo la hoja sin vacilar.

Corto la yema de mi dedo.

La sangre brota al instante.

Roja.

Viva.

Real.

Dejo caer la gota sobre el papel.

Él hace lo mismo.

Sin expresión.

Sin pausa.

Su sangre cae junto a la mía.

Se mezclan.

Sellando lo que las palabras no pueden.

Levanto la mirada.

Él ya me está mirando.

Fijo.

Intenso.

Peligroso.

Y en ese instante lo entiendo.

Esto no es un matrimonio.

Es un campo de guerra.

Y acabamos de firmar el inicio.

1
Angeles 😈😇
me encanta
Angeles 😈😇
cada vez se está poniendo más interesante 🥰
Angeles 😈😇
hola! muy interesante hasta el momento ☺️
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play