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LAZOS DE NEBLINA

LAZOS DE NEBLINA

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Malentendidos / Completas
Popularitas:10.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Eliette Maldondo Velazquez

dónde estés siempre serás tu

NovelToon tiene autorización de Eliette Maldondo Velazquez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

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—Mmmm… —musitó Roberta, entornando los ojos mientras se acercaba tanto a la pantalla que la punta de su nariz casi tocaba el cristal de la computadora.

—¿Qué? ¿Qué viste, Rob? Habla ya —le exigí, sintiendo que los nervios me ponían los pelos de punta.

—Pues que aquí no menciona absolutamente nada de matrimonio, compromiso o relación sentimental de ninguno de los dos, Azul. Cero. Nada de esposas, novias o modelos rusas colgando de sus brazos en las fotos de los eventos benéficos —comentó, deslizando el dedo por el panel táctil con una velocidad envidiable.

—¿Entonces? —pregunté, ladeando la cabeza, debatiéndome entre el alivio y una extraña punzada de intriga en el estómago.

—Sospechoso… muy sospechoso. O estos dos juegan para el mismo bando ahora, o son unos ermitaños codiciados. ¡O mira! ¡Ay, por Dios, Azul, mira esto! Es Camila pero en grande —exclamó Roberta, dando un pequeño brinco de emoción que hizo vibrar las tazas sobre la barra de la cocina.

—A ver, quítate, déjame ver —le pedí, empujándola suavemente con el hombro para recuperar el control de la laptop.

Mis ojos recorrieron rápidamente las imágenes de una elegante recepción empresarial que aparecía en la reseña de la compañía. En una de las fotografías de formato familiar, al lado de Dmitriy, posaba una mujer madura de una elegancia imponente. Tenía el cabello plateado perfectamente peinado, un vestido de alta costura y unos ojos de un azul tan profundo, cristalino y magnético que me cortaron la respiración de inmediato.

—Nadenka… Nadenka Ivanova. Es la mamá de Dmitriy, ¿cierto? La abuela de la criatura —dijo Roberta, señalando la pantalla con el dedo.

—Sí, es ella —susurré, sintiendo un nudo en la garganta.

Era una sensación irreal. El parecido físico era devastador, una bofetada de genética pura que borraba cualquier duda que pudiera haber existido en el universo.

—Jaja, aceptémoslo, mi reina: de ti, la niña solo heredó el cabello castaño y lo berrinchuda —soltó Roberta con una carcajada genuina, intentando aligerar el peso del ambiente—. Camila se parece muchísimo a ella, es idéntica. ¡O mira qué hombre, por Dios! ¿Es que acaso todos los rusos nacen guapos o qué les dan de comer en ese país? Ve nada más al señor de al lado.

Giré la vista hacia el hombre que completaba la fotografía. Era un caballero de cabello canoso, porte aristocrático y una mirada severa pero sumamente atractiva.

—Luke Ivanov. Es su papá —aclaré, recordando los pocos relatos que Dmitriy me había confiado en aquellas noches mágicas de hace cinco años, cuando el futuro parecía una línea recta hacia la felicidad.

Roberta se enderezó, se cruzó de brazos y me clavó una mirada analítica, despojándose por completo de las bromas. El juego de la investigación nocturna había terminado. Los datos estaban sobre la mesa, las identidades confirmadas y los rostros de los fantasmas eran ahora perfectamente nítidos.

—Bueno, Azul… ya que encontramos a la familia, ¿qué vas a hacer? —preguntó con una seriedad que me caló hasta los huesos.

Me quedé mirando la pantalla fija durante unos largos segundos. Pensé en el jardín de niños, en la mirada hostil de la mamá de Jaimito, en el reporte por agresión, en las lágrimas de mi hija y en su desgarradora petición escolar: «Yo lo que quiero es ir con mi papá a Rusia a ver a mis abuelos». La mentira que inventé para protegerla se había convertido en su mayor necesidad, y como abogada y madre, sabía que no podía pasarme la vida huyendo de las consecuencias de mis propias ficciones. Cerré la laptop de un golpe seco, tomé aire y miré a mi amiga con absoluta determinación.

—Iremos de vacaciones.

Roberta parpadeó una, dos, tres veces, como si su cerebro se hubiera quedado sin señal. Se limpió los oídos con un dedo en un gesto exageradamente cómico y soltó una risa nerviosa.

—Jaja… disculpa, creo que escuché mal. ¿Dijiste «vamos»? O sea… ¿las tres? ¿Tú, el caos y yo?

—Sí, así es. Nos vamos a Rusia —afirmé, plantándole cara con firmeza.

—¡No, claro que no! ¡Estás loca! ¿Yo a qué demonios voy a ir a ese refrigerador gigante? —protestó Roberta, dando un paso hacia atrás y alzando las manos en señal de rotunda negativa—. Yo desde aquí te echo porras, mi reina. Te compro las maletas, te cuido las plantas, te armo el itinerario y hasta te bendigo en el aeropuerto con agua bendita, pero yo no me subo a ese avión. Mi luto por Taras ya se cerró y no tengo ninguna intención de ir a reabrirlo en la estepa siberiana.

—Rob, por favor, no me puedes dejar sola en esto —le rogué, dando la vuelta a la barra para tomarla de las manos—. Fuiste mi motor cuando todo era un desastre. Estudiaste gastronomía mientras yo estudiaba leyes, criamos a Camila juntas, te convertiste en su chef personal y compartimos esta locura desde el primer día. No voy a cruzar el mundo sola con una niña de cinco años que tiene el gancho izquierdo de un boxeador soviético. Te necesito conmigo.

Roberta me miró, soltando un bufido de frustración que delataba que estaba a punto de ceder. Miró de reojo la laptop cerrada, luego hacia el pasillo que conducía al cuarto de la niña y finalmente suspiró, derrotada por la lealtad incondicional que nos unía.

—Maldita seas, Azul. Tu labia siempre me convence —refunfuñó, aunque una sonrisa cómplice comenzó a dibujarse en sus labios—. Está bien, vamos. Pero bajo una condición: si Taras se me cruza enfrente y se ve tan Jodidamente bien como en esa foto, no respondo por mis acciones .

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Graciela Saiz
Taras no mereció ese final , al final Roberta no lo amo realmente 😏
Eliette Maldondo Velazquez: si se amaron pero no siempre te quedas con el primer amor
total 1 replies
Graciela Saiz
Deja Taras, que se vaya a la mier--😏,
Graciela Saiz
que va a pasar cuando le diga que es el Don de la mafia 🤔
Graciela Saiz
interesante, pero ya debería verse que paso con los príncipes rusos 😏
Graciela Saiz
pero que paso , el de verdad estaba enamorado, Tara también , que pudo pasar 🤔, y además pasar ya tantos años 🥹
Elba Rosa Quintero
me gustó mucho la historia, pero me hubiese gustado que Roberto y taras quedarán juntos.
Eliette Maldondo Velazquez: a mí también y lo pensé peroooo siempre en algún lugar hubo alguien a quien amaste con locura pero sabías que no podrías estar con esa persona así que les toco😞
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Nancy Mujica
En verdad no entiendo xq ponen una novela q no tiene final terminenlas y luego las colocan da rabia q uno se cala la novela y luego no tiene final novel toon no debería permitirlo
Eliette Maldondo Velazquez: esta todavía no termina
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Elsa Hurtado
Que emocionante nos los separes puede que tuvieron que salir urgente
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