La trama gira entorno a dos hermanas, y como a causa del daño que Kattya la hermana menor causa en su novio , desata una venganza donde la que paga un alto precio es su hermana mayor Cassandra.
¿Podrá la venganza vencer? o ¿el amor encontrará su camino?
NovelToon tiene autorización de Evelyn Sanchez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
El exilio del rencor
Lo que comenzó como un supuesto viaje de negocios de unos meses se transformó en un exilio de tres años. La razón no fue solo la supuesta ambición empresarial, sino el frágil hilo de vida que sostenía a Charly. Justo cuando Alexander planeaba su regreso para confrontar a Cassandra, el hospital le notificó que su hermano debía someterse a una serie de cirugías experimentales reconstructivas y neurológicas. Alexander no podía irse; la culpa de no haber protegido a su hermano menor lo mantenía anclado a esa sala de espera en el extranjero.
Sin embargo, la distancia no aplacó su odio, lo destiló. Tres años de recibir informes sesgados, tres años de soledad y tres años de alimentar su rencor con las mentiras que Kattya le enviaba por mensajes, lo convirtieron en un hombre mucho más oscuro.
En el tercer año, una idea retorcida germinó en su mente. Si Cassandra era una "manipuladora", él le mostraría quién era el verdadero maestro del juego. Necesitaba un arma, y esa arma tenía nombre de mujer: Kattya , el sabía que ambas hermanas se llevaban mal, así que sería más doloroso para esa hipócrita que ver su devoción hacia su hermana menor.
Kattya casi deja caer su copa de vino cuando recibió la llamada. La sorpresa real fue por quien llamaba. Alexander la invitaba a pasar una temporada con él en el extranjero, bajo el pretexto de "fortalecer los lazos familiares". Ella, que siempre había deseado el poder y la fortuna de los Thompson, aceptó al instante, su padre había dejado que tome un año sabático lo que se convirtieron en algo indefinido.
Al llegar a la suite de Alexander, Kattya se encontró con un hombre que ya no disimulaba su frialdad.
—No te he traído aquí porque me intereses, Kattya —le dijo Alexander, sirviéndose un trago sin mirarla—. Te he traído porque quiero que Cassandra reciba un mensaje claro. Quiero que ella crea que tú y yo mantenemos una ralacion cercana. Quiero que sienta la humillación de ser desplazada por alguien ,asi como ella me desplaza con ese amiguito suyo, le dare una cucharada de su propia medicina.
Kattya, aunque desconcertada por la extraña petición, sonrió con malicia. Para ella, esto era una victoria. Si lograba que el mundo creyera que eran pareja, eventualmente podría hacer que fuera verdad.
—Acepto el trato, Alexander. Después de todo, siempre supimos que yo soy mucho más tu tipo que esa falsa de Cass.
Alexander comenzó a orquestar la farsa. Se encargó de que se filtraran fotos en redes sociales y revistas de sociedad donde se le veía cenando con Kattya, saliendo de hoteles de lujo o caminando del brazo por las calles de Londres. Sabía que Marcus se encargaría de que esas imágenes llegaran a las manos de Cassandra.
Pero la realidad dentro de la suite era muy distinta. Kattya, creyéndose su propio papel, intentó en varias ocasiones entrar en la cama de Alexander. Una noche, vestida con lencería de seda, se deslizó en su habitación esperando encontrar a un hombre necesitado de compañía.
—Fuera —la voz de Alexander cortó el aire como un látigo antes de que ella pudiera siquiera acercarse al borde del colchón.
—Alexander, por favor... estamos fingiendo para el resto del mundo, ¿por qué no hacerlo realidad? —ronroneó ella.
Alexander se levantó, su presencia física era imponente y aterradora en la penumbra. La tomó del brazo con un asco evidente y la arrastró hacia la puerta.
—No te equivoques, Kattya. Te desprecio tanto como a ella. Estás aquí para cumplir una función, como un mueble o un perro de caza. Si vuelves a intentar tocarme, te enviaré de regreso a tu casa con una mano delante y otra detrás.
La arrojó al pasillo y cerró la puerta con llave. Alexander se apoyó contra la madera, respirando con dificultad. Su cuerpo reaccionaba con asco ante Kattya, pero su mente seguía obsesionada con la idea de herir a Cassandra. No entendía por qué, incluso después de tres años, el solo pensamiento de su esposa le provocaba una mezcla de furia y un deseo que no podía silenciar.
Marcus que estaba ese día, vio todo aquello y solo negó, ¿que diablos esta haciendo?se pregunto mientras miraba a Kattya con desaprobación.
Mientras tanto, en la mansión, Cassandra veía cómo su mundo se desmoronaba a través de la pantalla de su teléfono. Las fotos de Alexander con su hermana eran una tortura diaria. Ella, que había pasado esos tres años estudiando sin descanso, convirtiéndose en una de las mejores de su clase, sentía que su sacrificio no había servido de nada.
—¿Por qué con ella, Alexander? —sollozaba en la soledad de su habitación—. De todas las mujeres del mundo, ¿tenía que ser mi propia hermana?
Cassandra ya no era la niña de diecisiete años. Ahora era una mujer de veinte, más fuerte, más madura, pero con el alma profundamente herida. La ausencia de Alexander la había ayudado a crecer, pero su traición pública la estaba matando lentamente.
Lo que ella no sabía era que el plan de Alexander estaba llegando a su fin. Las cirugías de Charly habían terminado y los médicos daban esperanzas de un despertar inminente. Alexander decidió que era hora de volver. Volvería con Kattya de la mano, listo para darle el golpe de gracia al matrimonio, sin sospechar que al abrir la puerta de su casa, no encontraría a la niña sumisa que dejó, sino a una mujer que ya no estaba dispuesta a ser la víctima de su retorcida venganza.