La desesperación la llevan a tratar de vender lo más valioso que tiene sin imaginar las consecuencias que eso le traería
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decisiones
Camila entró a su casa y cerró la puerta detrás de ella con su respiración aún agitada y su cara más roja de lo normal, aliso su vestido y enderezó su postura.
- mamá he llegado- anuncio Camila desde la puerta, su mamá había regresado a su casa apenas el día anterior.
Camila ingreso a la habitación de su madre, ella estaba recostada sobre su cama, en cuanto la vio entrar sonrío.
- hola hija me da gusto que hayas vuelto.- dijo su mamá apenas la vio.
- como estuvo tu día madre.- pregunto Camila en cuanto la vio.
- hola hermana.- saludo Emma quien estaba sentada frente a la cama de su madre con un cuaderno y un lápiz en la mano.
- bien gracias Camila, la enfermera que contrataste acaba de irse fue de mucha ayuda durante el día; sin embargo, me parece un gasto innecesario hija yo puedo cuidarme sola.- contesto su mamá.
- mamá ya hablamos de eso, ella te cuidará solo hasta que puedas moverte y el doctor diga tu recuperación está completa, tú solo preocúpate por estar bien.- le dijo Camila con amor.
- Emma gracias por quedarte con mamá se me hizo un poco tarde.- comento a su hermana mientras revolvía un poco su cabello.
- sabes que no es molestia también es mi madre.-dijo mientras se levantaba y besaba a su madre.- pero ahora que estás aquí iré a descansar si no les molesta.- completo mientras salía de la habitación.
- claro, descansa Emma.- dijo Camila con voz tranquila.
- si no necesitas nada, también iré a descansar madre.
- estoy bien Camila, anda ve a descansar no te preocupes por mí.- le dijo su madre.
- buenas noches, mamá. -Dijo mientras besaba su frente.
Camila se dirigió a su habitación, una vez dentro se dejó caer sobre la cama y puso una almohada sobre su cara, se preguntaba que había pasado hoy, por qué ese hombre le propondría algo como eso, ella no quería su dinero, la propuesta era absurda.
Ella siempre había soñado con un cuento de hadas, donde encontraba a un hombre que la amara, que la respetará y cuidara, más allá de lo monetario ella buscaba el amor que se lee en las novelas, que su corazón se detuviera solo con verla y que con una mirada todo su mundo se detuviera, tal vez pedía mucho y eso solo existía en las fantasías.
Sin embargo, tampoco se veía casándose solo por dinero y mucho menos pensar en tener un hijo para deshacerse de él. Eso no estaba a discusión un hijo de ella siempre estaría a su lado. Así que esa propuesta absurda estaba descartada.
A la mañana siguiente, Camila salió como cada mañana al trabajo, dejo a su madre con la enfermera y tomo el autobús para llegar.
En cuanto entró su amiga comenzó a interrogarla.
- qué paso ayer amiga que quería ese hombre. - pregunto apresurada Sofía.
- tranquila Sofía, respira.- dijo Camila en tono de burla.
- lo lamento amiga me tenías preocupada.- dijo Sofía con sinceridad
- estoy bien, Sofía.
- pero ven toma asiento conmigo y cuéntame todo.- le dijo su amiga sonriendo.
Camila le contó a su amiga todo lo que había pasado la noche anterior, la propuesta, y todo lo que pretendía que hiciera.
- quién se cree ese imbécil.- dijo Sofía molesta.
- no lo sé amiga, pero ya no importa, ya rechace su propuesta.- dijo Camila.
-Pero estás segura amiga, es mucho dinero. - pregunto Sofía, por qué aunque la propuesta sonaba absurda, había mucho de por medio.
- muy segura Sofía no creo que pueda renunciar a un hijo solo por qué sí.- contesto firme y dio por terminada la conversación con su amiga.
Las horas se convirtieron en días y los días en semanas y en un abrir y cerrar de ojos un mes había pasado desde la propuesta, Sebastián no había recibido respuesta de Camila, desde él no de su conversación en el restaurante, él esperaba que ella cambiara de opinión, pero eso no había pasado, su investigador, le mandaba un reporte semanal de sus actividades, hace poco se había mudado del viejo edificio a una pequeña casa or la misma zona. Fuera de eso su rutina era la misma todos los días de su casa al trabajo y viceversa.
Camila se despertó esa mañana con náuseas, así había sido durante varios días ya. Lo atribuía a algo que le había caído mal, o al estrés de la mudanza; sin embargo, esa misma tarde pidió permiso en su trabajo y se trasladó a una clínica cercana, quería que le recetaran algo para calmar las náuseas y los mareos.
- Camila Stone.- la llamo una enfermera.
Camila se puso de pie y siguió a la mujer hacia el consultorio del doctor, ingreso y se sentó frente a una doctora un poco mayor.
- dime en qué puedo ayudarte- le pregunto la doctora.
Camila le explicó todos los síntomas que había estado experimentando. Y sin más la doctora hizo una pregunta que Camila había paso por alto.
- hay una posibilidad de que esté embarazada.
Camila en un momento negó con la cabeza, pero en el fondo sabía que había una posibilidad.
-cuando fue su último periodo.- pregunto la doctora.
Camila se quedó pensando, su último periodo había sido antes de la subasta, la doctora no necesito respuesta, su cara lo había dicho todo
- tomaremos una muestra de sangre y realizaremos algunos estudios, para descartar cualquier posibilidad, le parece bien. - le pregunto la doctora.
Camila solo pudo mover su cabeza para dar su autorización. De inmediato la doctora mando a llamar a la enfermera y le dio las indicaciones para los exámenes.
- en unos minutos estarán listos los resultados si gusta esperar en la sala de espera, la enfermera saldrá por usted cuando estén listos.- le informo finalmente.
- está bien, gracias.- solo pudo decir Camila antes de salir y sentarse a esperar.
El tiempo pareció detenerse, las manecillas pasaban lentamente. Después de una hora de espera, que para Camila habían sido muchas más, finalmente la enfermera le hablo nuevamente. Camila ingreso y se sentó nuevamente frente a la doctora.
Esta permaneció en silencio unos momentos, leyendo los papeles en su mano, hasta que finalmente hablo.
- felicidades, la prueba dio positivo, estás esperando un bebé. -Le informo la doctora.
Camila por instinto tocó su barriga aún plana, no lo podía creer, había un pequeño bebé formándose dentro de ella.
- pero también me preocupa, que tienes una anemia avanzada, tienes que comenzar a cuidar tu alimentación, a tomarte unos medicamentos que te recetaré.
- está bien doctora haré lo que sea necesario para que esté pequeño esté sano.- dijo Camila aun sin correr completamente lo que estaba pasando.
- ahora quieres verlo- le pregunto la doctora.
Camilo sonrío y confirmo con la cabeza.
La doctora le pidió que se recostara en una cama y coloco un gel frío en su pequeña barriga, coloco el aparato y lo comenzó a mover por su abdomen bajo.
- ahí está - dijo la doctora con una sonrisa.- aún es muy pequeño,- le señaló la pantalla- tienes de 4 a 5 semanas.- dijo mientras retiraba el aparato y limpiaba su abdomen con un papel.
- es importante que te tomes el medicamento y que consultes con tu ginecóloga - le informo la doctora.
- lo haré, gracias doctora- dijo Camila antes de salir de consultorio.
Camila salió del consultorio y solo siguió su camino sin ningún rumbo, estaba feliz por el bebé, pero también tenía miedo de que pasaría a partir de ahora, tenía que decírtelo a su madre, pero que le contestaría cuando le preguntará por el padre, que pasaría si Sebastián enteraba, trataría de quitárselo, muchas cosas pasaban por su cabeza.
Llegó a una farmacia y compro todo lo de la receta, luego tomo un taxi a su casa, mirando los grandes rascacielos que se perdían en el horizonte, debía esperar unos dias y tomar una decisión antes de contarles sobre su bebé.
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