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Destino Póstumo

Destino Póstumo

Status: En proceso
Genre:Yaoi / Traiciones y engaños / Omegaverse
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Marcela Salazar S.

Carlos sortea con re descubrir el amor, luego de haber sido casi desmoronando al ser repudiado por su pareja. el destino toca a su puerta nuevamente, lo dejará entrar ?

NovelToon tiene autorización de Marcela Salazar S. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Banquete de cuervos

Dario Estaciona en la entrada de la casa de sus padres.

Allí ya se encontraba un auto de lujo e inmediatamente supo que era de los padres de Cristina. La casa de sus padres estaba en un barrio estrato medio alto. Su padre siempre ha estado trabajando en la policía. Su madre, en cambio, siempre fue una chica de clase alta. De allí conoce a la familia de Cristina.

Ella escogió el amor sobre el dinero. Fue gratificante para ellos que los abuelos de Darío no se pusieran tan duros con la relación.

Al ingresar a la casa, su madre lo recibe con un gran abrazo.

—¡Hijo mío! ¿Cómo has estado? ¿Por qué ya casi no visitas a esta madre que te echa de menos? Ven, pasa. Ya estamos todos. Sé que dije que era a las 8, pero ya todos estamos desde hace un rato.

Darío toma asiento. Sabe que la distribución fue a drede por su madre, puesto que el único lugar disponible era al lado de Cristina.

Los padres de esta lo miran de soslayo con algo de enojo en su mirada.

Darío se acerca un poco a Cristina y pregunta en un susurro:

—¿Tú les dijiste por qué cancelé el compromiso?

—No. Les dije que fue cosa tuya.

—Eres una demente —sisea Darío—. ¿Entonces buscas que les muestre todo hoy?

—No serías capaz.

—Bueno, bueno —interrumpe la madre de Cristina, con una sonrisa forzada—. ¿Qué tanto murmuran los tortolitos ahí? ¿Por qué no lo comparten con nosotros? ¿Es sobre la fecha de la boda?

—No, señora —se endereza Darío—. Le preguntaba a su hija si ya les había dicho el motivo por el que solicité la ruptura del compromiso. Pero veo que aún no les ha dicho nada.

—Pensé que era solo un desacuerdo menor el que tenían —afirma el padre de Cristina, arqueando una ceja.

—Hubiese sido menor si su hija se hubiera acostado solo una vez con alguien a mis espaldas —suelta Darío, con la voz firme pero sin gritar—. Pero en este punto parezco un ciervo de tantas infidelidades de parte de ella.

—¡Retráctate! —el padre de Cristina se pone de pie, rojo de ira—. ¿Cómo te atreves a hablar así de mi hija? Son esos miserables Omegas los que se le ofrecían a mi hija. Ella solo fue débil. Tú debes comprender.

—¿Según usted yo debo soportar que su hija se ande acostando con quien ella quiera? —Darío no se levanta, pero su voz corta el aire—. ¿Dónde está el respeto que ella debe tenerme?

—Son solo Omegas —responde la madre de Cristina, con un tono despectivo que hiela la sangre—. Tú serás su pareja oficial. Con quien ella tendrá sus hijos. Los Omegas son... pasajeros.

El silencio se vuelve eléctrico.

Darío la mira. A ella. Una Omega. Hablando de otros Omegas como si fueran objetos desechables.

—Se notan sus valores, señora —dice Darío, con la mandíbula tensa—. Menospreciando a los Omegas... y eso que usted es uno de ellos.

La madre de Cristina abre la boca. No sale ninguna palabra.

El padre de Cristina da un paso al frente.

—¡Joven...

—Siéntese —interrumpe Vicente, el padre de Darío, con una voz que no admite réplica. No la había usado en toda la noche. Pero ahora la usa.

Todos lo miran.

—Siéntese —repite, mirando al padre de Cristina—. Está en mi casa. Y nadie le faltará el respeto a mi hijo en mi casa.

—¿A su hijo? —escupe el padre de Cristina—. ¿Oíste lo que dijo de mi hija?

—Oí lo que dijo su esposa de los Omegas —responde Vicente, y esta vez su mirada se clava en la madre de Cristina—. Y en esta casa, señora, no se habla así de nadie. Mi esposa es Omega. Mi nuera... bueno, ya casi no —la mira con dureza—. Pero el respeto no se negocia.

La madre de Darío, sentada al lado de Vicente, tiene los ojos brillantes. No dice nada. Pero su mano busca la de su esposo debajo de la mesa.

Darío la ve. Y por primera vez en toda la noche, siente que no está solo.

El silencio sigue flotando en el aire después de las palabras de Vicente. Nadie se mueve. Nadie respira.

Entonces Darío se levanta.

No de golpe. Con calma. Como quien ya ha tomado una decisión y solo está esperando el momento para ejecutarla.

Se dirige a un diván que está a un costado del comedor. Un mueble antiguo, de esos que su madre heredó de su abuela. Allí, debajo de unos cojines, Darío sabe que su padre guarda documentos importantes.

Pero hoy no hay documentos.

Hoy hay un sobre.

Lo saca. Es grueso. Amarillo. Lo ha tenido guardado por semanas, esperando el momento exacto. Y este es.

Vuelve a la mesa. Los ojos de todos lo siguen. Cristina, pálida, ya sabe lo que viene. Sus padres, confundidos. Su madre, con una mano en el pecho. Su padre, con la mandíbula apretada.

Darío tira el sobre sobre la mesa.

Las fotos se deslizan sobre el mantel blanco como cartas de una baraja maldita.

Cristiana con otro Omega. En la cama. En un auto. En un bar. Besándose. Desnudos. En poses que no dejan lugar a dudas.

Una tras otra. Tras otra. Tras otra.

—Aquí está la evidencia —dice Darío, con la voz firme, sin mirar a nadie en particular— del por qué se rompió el compromiso con su hija.

Cristiana baja la cabeza. Sus padres se quedan mirando las fotos como si fueran un espejismo. La madre abre la boca. La cierra. El padre toma una foto con dedos temblorosos.

—Y es mi última palabra —continúa Darío, y esta vez su voz se endurece—. Les pido amablemente que si tienen un poco de decencia, se marchen de esta casa.

Pausa. Mira a la madre de Cristina. A la cara que antes miraba con desprecio a los Omegas.

—Porque al hablar de esa forma —dice, señalando el lugar donde ella estaba sentada— han manchado el honor de mi madre... que es Omega.

Ahora mira al padre.

—Y el de mi hermano menor. También Omega.

El silencio es absoluto.

Se escucha el tic-tac del reloj de pared. El zumbido de la nevera en la cocina. La respiración entrecortada de Cristina.

La madre de Cristina se pone de pie. Sus piernas tiemblan. Toma el bolso con manos nerviosas.

—Esto no queda aquí —dice, con una voz que intenta ser amenazante y solo suena ridícula.

—Queda donde usted quiera —responde Darío—. Las fotos tienen copias. Los originales están en un lugar seguro. Si vuelven a hablar de mi familia, si vuelven a intentar obligarme a algo... todo esto va a parar a la fiscalía. Y a la prensa.

El padre de Cristina se levanta también. Toma a su esposa del brazo. No mira a Darío. No mira a nadie.

—Vámonos —dice.

Cristiana se queda un momento más. Mira a Darío. Hay algo en sus ojos. Rabia. Vergüenza. Algo que podría ser tristeza.

—Siempre fuiste demasiado honesto —murmura—. Te va a hacer daño.

—Eso no es problema tuyo —responde Darío—. Vete.

Cristiana se levanta. Camina hacia la puerta sin mirar atrás.

Sus padres ya están afuera. El motor del auto de lujo arranca. Los faros iluminan el jardín por un segundo. Luego, la oscuridad.

El silencio vuelve a llenar la casa.

La madre de Darío se lleva las manos a la cara. Está llorando. No de tristeza. De alivio.

—Hijo —susurra—. Hijo mío.

Darío se arrodilla junto a su silla. La abraza. Ella le acaricia el pelo, como cuando era pequeño.

—Lo siento, mamá —dice Darío, con la voz rota—. Lo siento si te hice daño.

—No me hiciste daño —responde ella, entre sollozos—. Me hiciste sentir orgullosa.

Vicente se levanta. Se acerca. Pone una mano en el hombro de Darío. No dice nada. No hace falta.

El reloj sigue marcando el tiempo.

Afuera, la noche sigue su curso.

Y en algún lugar de la ciudad, Carlos está durmiendo.

Sin saber que, a unos kilómetros, alguien acaba de pelear por él sin saberlo.

1
Maru Sevilla
Espero que tengan una buena vida pronto 🥰
Maru Sevilla
Que buenos personajes 🥰🥰🥰🥰
Maru19 Sevilla
Bravo!!!! Así se hace, arriba el Omega!!!👏👏👏👏
Maru19 Sevilla
Hay no!!!!😭
Maru19 Sevilla
Que terror 😱
Maru19 Sevilla
Madres!!! de dónde salió este loco?
la potaxia 63
🥰🥰🥰
Maru19 Sevilla
Me quedo con el Jesús en la boca!!!!! Por favor que lo encuentren rápido 😭
Maru19 Sevilla
Que giro de la historia /Panic/
Maru19 Sevilla
Que mala noticia, de tu percance😭😭😭 cuídate mucho autora, lo primero siempre serás tú, gracias por tu información, esperaré tu pronta recuperación 🥰🥰🥰🥰 Mejórate pronto ❤️❤️❤️❤️
Maru19 Sevilla
Muy bonita novela , ojalá ya atrapen al maldito Esteban/Left Bah!/
Maru19 Sevilla
Pero Gabriel no cerró la puerta /Facepalm/
Maru Sevilla
Bravo por Gabriel 👏👏👏👏
Maru Sevilla
Que bueno!!! ya era hora una mano amiga
Maru Sevilla
Que buena historia!!! Más capítulos autora por favor 👏👏👏👏
Maru Sevilla
Maldito enfermo!! Que ganas de horcarlo
Maru Sevilla
Que mala suerte que ahí estuviera el maldito 😭
Maru Sevilla
Que bueno que Carlos se defiende, porque no hay quien lo ayude 😭
Maru19 Sevilla
La abuela actuó por egoísmo, por no quedarse sola, mensa era más fácil castrarlo y matarlo
Maru19 Sevilla
Yo mataba a Esteban, muriendo El se corta el vínculo y lo desangraria
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