Akiro llevaba una vida aburrida, refugiándose en novelas BL e isekai… hasta que es invocado por error a un mundo de magia, dragones y aventureros.
Sin habilidades especiales ni destino heroico, deberá sobrevivir usando su ingenio y conocimientos de su antiguo mundo.
Mientras se adapta a esta nueva realidad y conoce el fascinante funcionamiento de la magia y la alquimia, Akiro empieza a notar algo inquietante: Kael, un aventurero experimentado, parece prestarle demasiada atención.
Entre batallas, malentendidos y momentos incómodamente cercanos, Akiro intentará negar unos sentimientos que jamás pensó vivir.
Después de todo… esto solo debía ser una historia, no su realidad.
NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 8: Demasiado cerca (y yo sin entender nada)
Akiro nunca había pensado que reír tanto pudiera cansarlo.
Estaba sentado sobre un tronco caído, con Mireya a su lado contando una historia exagerada —como siempre— mientras gesticulaba tanto que casi se cae dos veces. Akiro reía con ganas, llevándose una mano al estómago, con los ojos ligeramente humedecidos por la risa.
—¡Te juro que gritó así! —Mireya imitó un chillido horrible—.
—“¡NO TOQUEN MI CALDERO!”
—¡Eso no suena nada aterrador! —respondió Akiro entre risas.
—¡Exacto! Por eso nos reímos después.
Frente a ellos, Eryon los observaba en silencio. El elfo permanecía de pie, con los brazos relajados, pero sus ojos claros analizaban cada gesto de Akiro: la forma en que se inclinaba al reír, cómo olvidaba por completo dónde estaba, cómo su sonrisa no parecía contenerse por nada.
—Es… extraño —dijo finalmente.
Akiro parpadeó.
—¿Extraño?
—Tu risa —continuó Eryon, acercándose un poco más—. No es forzada. No es social. Es genuina.
Mireya sonrió con picardía.
—Lo sé, ¿verdad? Es adorable.
—¿Adorable? —repitió Akiro, confundido.
Eryon ignoró el comentario y se inclinó un poco hacia él.
—En mi pueblo, los elfos aprendemos desde niños a ocultar emociones. Tú no lo haces.
—¿Debería? —preguntó Akiro con total sinceridad.
Eryon lo miró fijamente… y luego sonrió.
—No. Precisamente por eso resultas fascinante.
Mireya alzó una ceja.
—Oh, oh… eso sonó peligroso.
Akiro no notó nada raro. Solo se acomodó mejor sobre el tronco.
—Mi mundo era distinto —dijo sin que se lo preguntaran—. La mayoría fingía estar bien todo el tiempo.
—¿Y tú? —preguntó Eryon, ahora más cerca. Demasiado cerca.
—Yo… me aburría —admitió—. Pero también me gustaba aprender cosas nuevas.
Los ojos del elfo brillaron.
—Cuéntame más.
—¿Más?
—De tu mundo. De lo que sabes. De lo que lees.
—Ah… novelas —respondió Akiro—. Muchas.
—¿Novelas?
—Sí. Historias de otros mundos… magia… batallas… romance…
Mireya casi se atragantó.
—¿Romance?
—¡S-sí! Pero no es importante —respondió rápido—. Eran solo historias.
Eryon inclinó la cabeza, claramente intrigado.
—Entonces comprendes este mundo mejor de lo que crees.
Se acercó aún más, tanto que Akiro tuvo que inclinar la cabeza hacia atrás.
—¿Eh… estás muy cerca…?
—¿Lo estoy? —preguntó Eryon con calma—. No lo noté.
Mireya observaba todo con una sonrisa peligrosa.
—Oh, esto es oro puro.
En ese instante, una sombra cayó sobre ellos.
—¿Qué están haciendo?
La voz era grave. Tensa.
Kael estaba de pie frente a ellos, con los brazos cruzados y una expresión claramente irritada. Su mirada pasó primero por Eryon… y luego se detuvo en Akiro.
—Conversando —respondió Mireya con demasiada inocencia—. Muy animadamente.
Eryon no se movió.
—Estoy aprendiendo sobre su mundo.
—Aléjate —dijo Kael sin rodeos.
—¿Por qué? —preguntó Eryon.
—Porque sí.
—Esa no es una razón válida.
Akiro se levantó rápidamente.
—¡No peleen! De verdad no pasa nada…
Kael lo miró.
—Estás demasiado cerca de él.
—¿Ah? —Akiro miró la distancia entre ambos—. ¿Esto es cerca?
Mireya se tapó la boca para no reír.
—Ay, por los dioses… no entiende nada.
Eryon sonrió apenas.
—Eres muy despistado.
—¿Eso es malo? —preguntó Akiro.
—No —respondió el elfo—. Es peligroso… para otros.
Kael apretó los dientes.
—No vuelvas a acercarte así.
—¿Te preocupa? —preguntó Eryon con voz suave.
—NO —respondió Kael demasiado rápido—. Solo… no me gusta.
—¿Qué no te gusta? —intervino Mireya—. ¿Que se acerquen o que él sonría?
Silencio.
Akiro miró a Kael, genuinamente preocupado.
—¿Hice algo mal?
Esa pregunta lo desarmó.
—No… —respondió Kael, bajando la voz—. No hiciste nada.
Se dio la vuelta.
—Solo… mantente cerca de mí.
—¿Por seguridad? —preguntó Akiro.
—Sí.
Akiro sonrió.
—Está bien.
Mireya lo observó y negó con la cabeza.
—Este chico va a matarlo emocionalmente.
Eryon miró a Kael alejarse y luego a Akiro, que lo seguía sin cuestionar nada.
—Definitivamente —murmuró— no pertenece a este mundo…
Hizo una pausa, observando su espalda.
—Y aun así, encaja demasiado bien.