En un mundo donde los contratos matrimoniales dictan destinos, un hombre se ve atrapado entre el amor verdadero y la traición.
Obligado a casarse con una "mujer" que oculta un secreto devastador, su furia lo lleva a cometer un error que cambiará su vida para siempre. Mientras su corazón se aferra a su " amor verdadero", la vida le enseña que las apariencias pueden ser mortales. Al renacer, enfrenta la oportunidad de redimir sus elecciones.
¿podrá desafiar el pasado y encontrar la verdadera felicidad?
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Cap 8: Juntos
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Después de salir del hospital, Ezariel se dirigió a casa, allí llevó a Gabrielle a la habitación y ordenó a la empleada llevarle la cena, mientras él se ocupaba de algunos asuntos del trabajo.
— “ Necesito encontrar pruebas para deshacerme de esa mujer”
Pasado el tiempo, Ezariel fue a la habitación viendo al chico leyendo un libro.
— Gabrielle, ¿Ya tomaste la medicina?
— Lo hice, gracias por preguntar.
El hombre asintió para ir al baño a asearse y ponerse pijama para finalmente acostarse al lado del menor. Gabrielle estaba nervioso, ya que desde su boda era la primera vez que dormirían en la misma cama.
— Ezariel, ¿Estás seguro de dormir en la misma cama que yo?— viéndolo a los ojos
— Estoy seguro, descansa.
Gabrielle no dijo nada más, sino que cerró su libro, apagó la lámpara y se acomodó en la cama tratando de no incomodar a Ezariel.
— “ aún no logro entender qué sucede con él”— pensaba mientras veía al hombre con los ojos cerrados
Al poco tiempo, ambos se quedaron dormidos. Ezariel, se removía en la cama con desespero, dado que estaba soñando con su vida pasada.
— ¡GABRIELLE!— gritó sentándose en la cama.
Al escuchar el grito, Gabrielle despertó viendo al hombre agitado y sudoroso.
— Ezariel, ¿Estás bien?
Ezariel giró a su costado y al ver al chico, lo abrazó con fuerza.
— Gabrielle, creí que te había vuelto a fallar. Lo siento
— Solo fue una pesadilla, todo está bien— decía mientras acariciaba la espalda del hombre, consolandolo
— Sí, todo estará bien, no volveré a fallarte.
El hombre acunó el rostro de su esposo dándole un suave beso, que poco a poco iba intensificando. Gabrielle un poco sorprendido respondía al beso del hombre.
— Ezariel, esto no está bien— dijo al separarse del beso
— Gabe, todo estará bien— respondió acariciándole el rostro
— No sabes lo que estás diciendo, y-yo soy un hombre.
— Sé lo que eres, eres mi esposa.
Dicho esto, el hombre se acercó más al chico dándole besos en la mandíbula, cuello y clavícula.
— Ezariel, detente, no puedes hacer esto.
— Gabe, eres mi esposo, eres la única persona a parte de mi familia que me quiere con sinceridad, la única persona que me quiere a pesar de todo. Gabrielle, nunca te daré el divorcio, este matrimonio lo quiero más que nada.
— Sé que amas a Sarela, ella es a quien en verdad quieres como esposa.
— Mi única esposa es Gabrielle Latournerie, mi esposo hermafrodita.
— Ezariel, ¿Y-Yo te g-gusto?
— Me gustas, Gabrielle— respondió para volver a besarlo.
Gabrielle correspondió al beso, mientras sus manos temblorosas, acariciaban con cuidado la espalda de su esposo, sintiendo la tensión en sus músculos.
— ¿D-De verdad te gusto? ¿ No importa que y-yo sea diferente?— preguntó con una voz suave y llena de esperanza
— De verdad me gustas, Gabrielle, en esta vida no me importa que seas diferente. Solo me importa que estés bien y tengamos un matrimonio estable y lleno de sinceridad y cuidado— confesó para volver a besar al chico
Los besos se volvieron más profundos y más apasionados. Ezariel temiendo lastimar el pie del chico, se movió con cuidado, buscando el cuerpo de Gabrielle con él suyo. Pero sus ojos no dejaban de posarse en el pie vendado del menor. Cada caricia y cada roce, estaba teñido de esa preocupación subyacente.
— Gabe, ¿Te duele el pie?— preguntó separándose ligeramente para mirarlo.
— No, no me duele— respondió negando con la cabeza y un poco excitado por las caricias del mayor
Ezariel sonrió por la respuesta, para continuar con sus atenciones al chico. El hombre poco a poco desnudó a Gabrielle, explorando con su boca la piel del menor con una mezcla de reverencia y posesión, cada caricia era un juramento de protección y cuidado. El hombre besaba a Gabrielle desde el cuello trazando un camino de fuego, que descendía hasta su tobillo vendado. Allí tomó el pie de su esposo y besó el tobillo herido con cuidado
— Perdón, no pude evitar que fueras lastimado— susurró un poco inquieto
Los besos y caricias del hombre volvieron a ascender, deteniéndose en la dureza de Gabrielle. Ante esto, el chico se arqueó contra él, dejando escapar un suspiro de placer.
— N-No fue su culpa, no sabía que ella me atacaría.
— Gabe, ¿Puedo hacerte mío? Verte desnudo me ha hecho desearte con desesperación— acariciando el vientre del joven
— Sí, t-también deseo estar c-con mi esposo. S-Solo sea cuidadoso— perdido en el placer que recibía
Ante la aceptación, Ezariel con una dedicación que nacía de la vulnerabilidad y el deseo, se abrió paso al interior del chico. Cada movimiento medido y cada caricia era un recordatorio de su presencia, de su seguridad, de su promesa y de su atracción. En la intimidad de la noche, la pesadilla de Ezariel se desvaneció por completo, siendo reemplazada por la cálida y reconfortante realidad del cuerpo de Gabrielle junto al suyo, latiendo al unísono.
— “Gabrielle, en esta vida te defenderé”— pensaba mientras le daba un beso en la frente.
A la mañana siguiente, Gabrielle despertó viéndose solo en la habitación.
— “ Lo que sucedió anoche, no debió pasar….. Soy un idiota, como me voy a entregar a él de esa forma…… yo…”
Sus pensamientos fueron interrumpidos, cuando Ezariel entró con la bandeja del desayuno.
— Buenos días, Gabrielle— dijo mientras dejaba la charola en la mesa.
— B-Buenos días, Ezariel— respondió un poco avergonzado
— ¿Te duele el pie o alguna otra parte del cuerpo?
— Me duele un poco el pie, e-estaré bien después de tomar la medicina.
— De acuerdo, mientras te recuperas, te quedarás aquí en casa.
— Pero no puedo dejar mi trabajo, apenas inicié ayer.
— No te preocupes por el trabajo, podrás volver cuando tu pie se haya recuperado.
— ¿Estás seguro de que puedo volver luego de recuperarme?
— Muy seguro.
— Está bien, gracias
Ezariel asintió para ir a prepararse para ir al trabajo. Después de haberse arreglado, le dió un beso a Gabrielle en los labios y salió de allí.
— “ ¿De verdad podría corresponder a mi amor?”— se preguntaba tocando sus labios y recordando lo que había sucedido la noche anterior.