NovelToon NovelToon
La Vida Es Un Regalo

La Vida Es Un Regalo

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Romance / Época / Completas
Popularitas:73.1k
Nilai: 4.9
nombre de autor: LunaDeMandala

Renace en una época diferente.. ahora es rica y hermosa por lo que su único objetivo es disfrutar la vida..

* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
** Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Sueños 2

Sin embargo, cuando Abigail cerró los ojos en aquella enorme cama.. demasiado elegante para alguien que hace una semana gritaba insultos creativos en un estadio.. otro recuerdo emergió con la claridad cruel de una herida reciente.

La boda de Ryan Dewish y Agnes Norhaven.

Un evento precioso. Flores blancas. Música suave. Sonrisas bien educadas. Vino Stevens servido con orgullo. Todo romántico, todo perfecto… y todo absolutamente irrelevante para Abigail, porque el único ser humano que le importaba estaba allí.

El duque Jack Sterling.

Había asistido.

Eso ya era histórico. El duque no iba a bodas. No iba a bailes. No iba a nada que incluyera risas innecesarias. Era famoso por su carácter seco, su eficiencia brutal y su habilidad para arruinar ambientes solo con levantar una ceja.

Y aun así, allí estaba.

Alto. Muy alto. Traje oscuro impecable. Cabello negro perfectamente peinado hacia atrás. Mandíbula que parecía esculpida por un artista con problemas de actitud. Ojos fríos, grises, cortantes.

Varias mujeres suspiraron.

Abigail dejó de respirar.

Durante años lo había amado en silencio. Desde los doce. Desde esa edad absurda en que una confunde obsesión adolescente con destino trágico. Había escrito su nombre en papelitos. Había imaginado conversaciones. Había defendido su mal carácter como si fuera una virtud romántica.

[Es reservado]

“Es intenso”, justificaba.

“Es básicamente un ogro con traje caro”, diría ahora la nueva conciencia dentro de ella.

Pero aquella noche, en la boda, la Abigail original aún era pura devoción temblorosa.

Lo vio dirigirse hacia la salida. Apurado. Como siempre.

Y algo.. quizás el vino, quizás la desesperación acumulada de años.. la empujó.

Caminó hacia él.

No, caminó no. Casi trotó con dignidad.

—Su excelencia… —su voz tembló apenas.

El duque ya estaba casi en la puerta.

Se detuvo medio segundo. La miró. No con desprecio. No con calidez. Simplemente… la miró.

Eso, para Abigail, ya era como si le hubiera recitado un poema.

—¿Qué desea? —preguntó con tono cortante.

Ella sintió que el corazón quería escaparse por su boca.

—Yo… me preguntaba si… si podríamos hablar. A solas.

Un murmullo recorrió el salón. Varias miradas curiosas se clavaron en ellos.

El duque miró su reloj de bolsillo.

Estaba claramente apurado.

Y entonces dijo, casi al pasar..

—Mañana temprano.

Nada más.

Ni sonrisa. Ni explicación.

“Mañana temprano.”

Y se fue.

Abigail se quedó inmóvil, con el corazón explotando de felicidad.

Le había dicho que sí.

Frente a todos.

Frente a varias personas.

¡Mañana temprano!

Esa noche no durmió. Dio vueltas en la cama como si tuviera dieciséis tazas de té encima. Imaginó declaraciones. Imaginó disculpas por años de indiferencia. Imaginó que él finalmente admitiría que siempre la había notado.

Eligió su mejor vestido al amanecer. Azul profundo, ajustado en la cintura, elegante pero delicado. Peinó su cabello rojo con esmero. Se miró al espejo y susurró..

—Hoy cambia mi vida.

Y sí. Cambió.

Pero no como esperaba.

Llegó a la mansión Sterling cuando el sol apenas tocaba las torres. El capitán de la guardia la miró sorprendido.

—Lady Stevens… —dijo, confundido.

Ella sostuvo la mirada con dignidad nerviosa.

—El duque me ha citado.

El capitán frunció el ceño y llamó a uno de los soldados.

Hubo murmullos.

Confirmaron que, efectivamente, el duque había dicho durante la fiesta que la recibiría..

La dejaron pasar.

La mansión era imponente. Fría. Silenciosa. Más oficina que hogar. Más estrategia que calidez.

Abigail esperó en el salón.

Su corazón latía tan fuerte que temía que se escuchara hasta en el despacho.

La puerta de la oficina se abrió.

Primero salio una hermosa mujer de cabello oscuro..

[Debe estar atendiendo negocios, ella trabaja en el pueblo]

Y él salió.

El duque Jack Sterling.

Camisa blanca. Chaleco oscuro. Sin sonrisa. Sin emoción visible.

Ella respiró profundo.

—Buenos días, su excelencia —saludó con la reverencia perfecta.

Él pasó junto a ella.

Sin detenerse.

Sin mirarla.

Sin responder.

Como si fuera parte del mobiliario.

Abigail se quedó congelada.

—Su excelencia… —repitió, apenas.

Nunca se detuvo.

Nunca la reconoció.

Nunca habló con ella.

Los segundos se hicieron eternos.

El capitán la miró con incomodidad.

La humillación fue lenta. Silenciosa. Pública.

Porque no fue un rechazo directo.

Fue peor.

Fue inexistencia.

En ese instante, algo se quebró dentro de la antigua Abigail.

Y lo peor aún no había pasado.

Porque cuando Abigail estaba a punto de salir, intentando recomponer lo poco que le quedaba de dignidad, escuchó pasos detrás de ella.

El duque regresaba al salón.

Y no venía solo.

A su lado caminaba la misma mujer que Abigail había visto salir antes de la oficina.

Abigail sintió el estómago hundirse.

El duque avanzó hasta el centro del salón. El eco de sus botas resonó contra el mármol.

Su voz, cuando habló, fue fría. Clara. Sin un ápice de duda.

—Lady Stevens… ¿cuándo le dije que tuviéramos una cita?

El silencio se volvió espeso.

Abigail tembló. Literalmente tembló.

—Ayer… su excelencia… antes de que se retirara de la boda de lady Norhaven… —su voz era apenas un hilo.

El duque negó lentamente.

Ese gesto fue más devastador que un grito.

Giró el rostro hacia la otra mujer un instante. Sostuvo su mirada. No había ternura exagerada, pero sí una complicidad firme.

Luego volvió a mirar a Abigail.

Su expresión se volvió aún más severa.

—Lo único que dije fue que la recibiría hoy. Y lo hice para poder retirarme sin más explicaciones. Me fui siguiendo a mi mujer.

La palabra cayó como un trueno contenido.

[Mi mujer.]

No “mi prometida”.

No “mi acompañante”.

Mi mujer.

Abigail bajó la cabeza.

Sus hombros empezaron a temblar. Intentó contener las lágrimas, pero fue imposible. No eran lágrimas silenciosas y delicadas. Eran traicioneras. Ardían.

Había amado a ese hombre durante años.

Había esperado.

Había soñado.

Había construido castillos mentales enteros con una sola frase malinterpretada.

Y ahora todo se reducía a esto.

—Nunca tuve intención de tener una cita con usted —añadió el duque, sin suavizar el tono.

No había crueldad exagerada. No había insultos.

Pero había algo peor.. indiferencia firme.

Abigail aún tenía la cabeza inclinada cuando la voz del duque volvió a resonar, esta vez más firme. Más autoritaria.

—Capitán.

El capitán dio un paso al frente.

—Saque a Lady Stevens de la mansión. Y asegúrese de que no vuelva a entrar… ni ella ni ninguna otra dama sin mi autorización expresa.

La frase fue un golpe público.

No hubo duda en la orden.

No hubo titubeo.

—Sí, mi señor.

El capitán se acercó con incomodidad evidente.

Abigail no levantó la mirada.

No podía.

Sentía que si lo hacía, se rompería frente a todos.

El mármol parecía demasiado brillante. Las paredes demasiado altas. Las miradas de los sirvientes demasiado pesadas.

Fue escoltada hacia la salida.

No arrastrada.

No humillada físicamente.

Pero emocionalmente… sí.

Cuando la puerta se cerró tras ella, el sonido fue seco. Final.

Y ahora…

En la cama, con una nueva conciencia ocupando ese cuerpo perfecto y pelirrojo, Abigail abrió los ojos lentamente.

Procesó cada palabra.

“Mi mujer.”

“Para retirarme sin explicaciones.”

“Sáquela de la mansión.”

Hubo un silencio largo.

Luego parpadeó.

Y habló en voz baja..

—¿Perdón?

Se sentó de golpe.

—¿Perdón? ¿Me estás diciendo que este hombre me usó como excusa social para escapar y después me expulsó como si fuera una vendedora de enciclopedias?

Respiró hondo.

—¿Y encima casado?

Se llevó una mano al rostro.

—Pero qué dramón barato me cargué encima…

Se levantó de la cama y caminó hacia el espejo.

La pelirroja la miró con ojos verdes todavía un poco húmedos.

Hermosa.

Digna.

Ridículamente joven.

—A ver, Abigail versión uno —murmuró señalando su reflejo—, tú estabas enamorada. Bien. Comprensible. Era alto. Tenía mandíbula filosa. Misterioso. Todo muy gótico intenso.

Inhaló.

Exhaló.

—Pero humillarte así… no, reina. Eso no.

Una sonrisa empezó a formarse. No dulce. No triste. Peligrosa.

1
Liz Camacho
siiii bodaaa
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Por Dios
Daniela
🥰🥰🥰dos meses
Lisett Esther Pernalete
Ella sin ninguna intensión lo enamoro hasta los huesos 🤭
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
Ni flash fue tan rápido 🤣🤣🤣🤣🤣🤣
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS: me hiciste el día con tu comentario 🤣🤣🤣🤣
total 1 replies
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
Lo bueno es que al menos los dejo que terminaran de comer antes de soltarles semejante bomba porque de seguro alguno de los dos se ahogaba con la comida o talvez ambos
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
15 años... Es solo un número
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
Directo y sin escalas 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
Como cuando no sabes que decir y usas el clima cambiante para salir del paso 🤣🤣🤣🤣🤣🤣
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
Justo lo que faltaba, el papá celoso /Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
Pobre hombre /Facepalm//Facepalm//Facepalm/
Alma Morales
Autora que paso🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔 termino🤔🤔🤔🤔🤔
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
Un poquito tóxico pero aun así lo quiero
Alma Morales
Ella ya deveria saber que su palabra es y será la última decisión 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
/Heart//Heart//Heart//Heart//Heart/
Natty Suleika Salvatierra Clavijo
Hasta yo sentí la presión 😅🤣🤣🤣🤣
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
Eso me gusta de un hombre
Alma Morales
Que emoción siento 👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
Que tierno
😍♥️Clau de la Rose🌹♥️😍
Eso chica, no hay que dejar nada para hablarle después 👍
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play