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CICATRICES BAJO LA LLUVIA

CICATRICES BAJO LA LLUVIA

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor eterno
Popularitas:5.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Kyoko...

Elena: Una talentosa restauradora de arte que perdió la confianza en su talento tras un accidente que le dejó una leve secuela en la mano derecha. Es perfeccionista, un poco retraída y está tratando de reconstruir su vida en un pueblo costero alejado del caos de la ciudad. podrá encontrar su rumbo en este lugar?

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CAPÍTULO 22: EL PERÍMETRO DEL AMOR

El amanecer llegó con una luz plateada que se filtraba por las rendijas de las persianas. Dentro del taller, el silencio era denso y cálido. Julián no había pegado ojo en toda la noche. Se había quedado sentado en el borde de la cama, observando a Elena dormir, maravilla tras maravilla, procesando la idea de que aquel pequeño punto de luz en la ecografía dependía enteramente de su capacidad para mantener el mundo en orden.

Cuando Elena se movió entre las sábanas, Julián ya estaba allí, ofreciéndole un vaso de agua y una sonrisa que era una mezcla de adoración y terror absoluto.

—No te levantes brusco —susurró él, colocando una almohada extra tras su espalda—. He estado leyendo sobre el primer trimestre. Dice que los cambios de presión arterial son comunes. He revisado los escalones del porche; uno bailaba un milímetro y ya lo he fijado con pernos de acero.

Elena soltó una carcajada suave, estirando los brazos para rodearle el cuello.

—Julián, amor, estoy embarazada, no hecha de cristal soplado. A este paso, para el tercer mes vas a querer que viva dentro de una cámara acorazada de hormigón.

—Si pudiera construirte una, lo haría —respondió él, besándole la frente con una intensidad que le quitó el aliento—. No voy a dejar que nada, ni una mota de polvo, te toque. Especialmente ahora que Tato ha cometido el error del siglo.

La expresión de Elena cambió al instante.

—¿Qué ha pasado?

—Ese chico y su necesidad de compartirlo todo —Julián señaló el salón—. Anoche, en su directo de celebración, se le escapó decir que la familia de San Lorenzo iba a crecer. No dio nombres, pero para alguien como el hijo de Garrido, que está analizando cada frame de esos videos, es información suficiente.

El instinto protector de Julián se había vuelto tangible. Había pasado la madrugada instalando sensores de movimiento en el perímetro del taller y reforzando las cerraduras. No era solo paranoia; era la respuesta de un hombre que finalmente tenía algo que perder que era más valioso que su propia vida.

La tensión se rompió cuando doña Rosario entró como un torbellino, cargando una cesta que parecía contener media farmacia natural y un par de mantas de lana de oveja virgen.

—¡Arriba esa madre! —gritó Rosario—. He traído jengibre para las náuseas y estas mantas que tienen la bendición de tres parroquias. Y tú, arquitecto de pacotilla, deja de poner cara de que se va a caer el cielo. Lo que ese niño necesita es alegría, no un padre que parezca un guardaespaldas de la Interpol.

—Rosario, los Garrido saben lo del bebé —dijo Julián, cruzándose de brazos—. El juicio empieza en tres días. Están desesperados.

—¡Pues que se desesperen! —replicó la anciana, dejando a Pincel en la puerta para que hiciera de centinela—. El pueblo ha organizado patrullas. Los marineros del muelle están turnándose para vigilar la carretera de la costa. Si ese deportivo plateado o el sedán negro vuelven a asomar el morro por aquí, van a descubrir por qué a los de San Lorenzo nos llaman los rompeolas.

A pesar del apoyo, Julián no se relajó. Durante toda la mañana, no permitió que Elena se acercara a las sustancias químicas de restauración, ni siquiera a los disolventes más suaves.

—Yo haré la limpieza mecánica de la talla de madera —insistió Julián, tomando el cepillo de cerdas finas—. Tú siéntate ahí, diseña el cuarto del bebé si quieres, pero no respires esto.

—Julián, sé usar una mascarilla —protestó Elena, aunque en el fondo le encantaba ver cómo él se tomaba tan en serio su nuevo papel.

—No es negociable, Elena. —Él se acercó y la tomó de las manos, obligándola a mirarlo a los ojos—. Durante tres años pensé que mi único legado serían edificios vacíos. Ahora tengo la oportunidad de que mi legado sea alguien con tus ojos y, espero, con mi capacidad para no rendirse. Déjame cuidarte. Déjame ser el muro que detenga la tormenta.

Elena se rindió ante esa mirada cargada de un romanticismo tan puro y protector. Se pasó la tarde dibujando bocetos de una cuna que se integraba perfectamente en la estructura de madera de La Atalaya, mientras Julián trabajaba a su lado, vigilando cada ruido exterior con la agudeza de un lobo.

Sin embargo, el peligro llegó de una forma que no esperaban. A media tarde, un mensajero en moto llegó con un paquete legal. Julián interceptó al hombre antes de que llegara a la puerta, analizando cada detalle del motorista antes de aceptar el sobre.

Era una citación judicial de urgencia. El abogado de los Garrido solicitaba una prueba de aptitud psicológica para los testigos principales, alegando que el estado de Elena —el embarazo y su historial médico— la hacían emocionalmente inestable para declarar.

—¡Malditos cobardes! —rugió Julián, rompiendo el papel—. Quieren usar nuestra felicidad para invalidar tu testimonio.

—No lo lograrán, Julián —dijo Elena, levantándose con una calma que contrastaba con la furia de él—. No soy inestable. Soy una madre protegiendo el futuro de su hijo. Y eso, en cualquier tribunal, es la fuerza más estable que existe.

Julián se acercó a ella y la envolvió en un abrazo feroz, como si intentara absorber cualquier rastro de miedo que pudiera sentir.

—Mañana iremos a ver a Saúl. Pero hoy... hoy solo quiero que este taller sea nuestro mundo. Nadie entra, nadie sale. Solo nosotros tres.

Los dos se sentaron frente al ventanal, viendo cómo el mar golpeaba con fuerza los acantilados de San Lorenzo. Julián mantenía su mano sobre el vientre de Elena, sintiendo una conexión que iba más allá de la arquitectura y el arte. Era la arquitectura de la vida misma.

la amenaza de los Garrido estaba más cerca que nunca, intentando ensuciar lo más sagrado que tenían, pero Julián Torres ya no era un hombre derrotado. Era un hombre con una misión, y ese día se cerraba con una promesa silenciosa: antes de que ese bebé naciera, el nombre de su padre y el honor de su madre estarían limpios de toda mancha, aunque Julián tuviera que derribar cada edificio de la capital para lograrlo.

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✿.。.:* ☆𝙰𝚗𝚗𝚒𝚔𝚊✿.。.:* ☆:.
😌
Rositha🌹📝📚
Excelente 🙏🌷
𝙉𝙄𝙂𝙃𝙏𝙁𝘼𝙇𝙇
muy buen cap 👏👏👏
𝙉𝙄𝙂𝙃𝙏𝙁𝘼𝙇𝙇
yo quiero que sea niña
𝙉𝙄𝙂𝙃𝙏𝙁𝘼𝙇𝙇
es cierto que la fertilidad aumenta luego del primer embarazo?
𝙉𝙄𝙂𝙃𝙏𝙁𝘼𝙇𝙇
AAAAH 😱jajajaja el muchacho lo volvió a hacer, que linda familia, cada vez se hace más grande
Andrea
Adorable
🦋 Vαηυн ✨🦋
Bueno, yo no sabía que los colores se sentían incomprendidos 🤣🤣
🦋 Vαηυн ✨🦋
🤣🤣🤣🤣 Como sería el moco de trol?? 🤣🤣
yewein¥§
sexo no 🤕
yewein¥§
Cupido un poroto 😁🥵 quiero zexo ver🤧
yewein¥§
son iguales 🤓
yewein¥§
le gustó el nombre 😁
yewein¥§
son 2 gotas de agua
yewein¥§
encontraste tu alma gemela 🤓
yewein¥§
yo Cristian 😁
yewein¥§
que está lloviendo no sabía ☂️
yewein¥§
pobre universo siempre sale siendo acusado 🤓
yewein¥§
es la correcta embarazala😁
yewein¥§
que te den cómo cajón que no cierra🥵
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