Violeta Brown Crew tiene 18 años, sus padres fallecieron cuando tenía 16, eran personas humildes y pobres. Sus vidas aunque simples, estuvieron llenas de amor y comprensión, Violeta siempre resaltó en su pueblo por su hermosura. Cuando sus padres vivían se preocuparon de protegerla, sin embargo, ahora que ella estaba sin comida y sin su protección, va a caer en manos de personas que solo quieren aprovecharse de su belleza y su inocencia. Utilizandola para vengarse de un príncipe orgulloso, él no sabe que ella también es víctima de aquel plan de venganza por parte de los enemigos del Príncipe.
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La invitación a la Fiesta:
Punto de vista de Violeta:
Me puse el vestido y era increíble como me hacía lucir, no parecía que fuera yo la misma persona, mi piel se veía deslumbrante y como si mi cabello tuviera más brillo, es preciosa la creación de la señora Gina.
Cuando me vio la abuelita de Matthew, tenía una expresión de sorpresa en su rostro, Gina se cubría la boca y luego dio aplausos emocionada de su creación:
- Es sin duda algo diseñado para usted duquesa. Es una visión, cautivará a todos sin duda_ señaló Gina
- ¿Qué piensa usted abuelita?_ dije algo tímida
- Te ves increíble mi niña. Debes usarlo en el baile_ índico
Mi nieto será el hombre más envidiado de la fiesta_ dije
Sonreí al pensar en que el Duque pensará que me encontrará atractiva. Aunque me decía que era difícil, antes de irme no parecía cómodo, su rostro reflejaba disgusto.
Cuando salimos de la tienda, la abuelita del duque me pidió que la acompañará a tomar un té con dulces a su lugar favorito.
- ¿Y qué piensas mi niña?_ preguntó ella
- Bueno, me gustó mucho hacer compras y comer estos dulces_ dije sincera
- Mi nieto quedará encantado con tu nuevo vestido. No podrá sacarte los ojos de encima_ señaló y yo apreté mis manos pensando en que eso sería bonito.
Luego, razone que eso se debía porque el duque era amable y me trataba bien. Lo que menos quería era avergonzarlos, debía hacer las cosas de manera impecable.
- Lo harás bien, además mi nieto estará allí contigo y yo también para cuidarte_ indico al verme algo inquieta.
Cuando regresamos a la mansión, el duque estaba en su estudio, la abuelita me ayudó junto a una de las mucamas a guardar algunos de los conjuntos que tenía lista la Sra. Gina y el vestido para la fiesta. Me preparé los días que siguieron, con modales y etiquetas, ya que estarían presentes el rey y los príncipes. Durante los días que siguieron no logré ver al Duque, él también tuvo que quedarse en la ciudad y preparar su ropa.
Fue así que el gran día llegó.
Las doncellas cercanas a la abuelita del duque me ayudaron a arreglarme y vestirme, el vestido era más lindo de lo que recordaba.
- Mi nieto nos espera a la entrada del palacio_ indico la abuelita
- Gracias por todo lo que han hecho_ les dije a las doncellas y ellas sonrieron encantadas
- Mi Lady es tan generosa y hermosa_ dijo una de ellas que era apenas una chiquilla
- Si, mi nieta es una de las mujeres más bellas que he conocido, sin duda_ destacó con aprobación la abuelita
- Gracias también abuelita_ dije con sinceridad al ver que ella me trataba como si fuera su nieta
Le besé su mejilla con cariño. Ella emitía una sonrisa tierna y subimos al elegante carruaje. Una vez en marcha, sentía que el corazón se me aceleraba, ¿el duque estará complacido con mi papel? No deseaba avergonzarlo, quería agradecer de alguna forma que confiara en mí y me permitiera seguir a su lado, hasta que decida lo contrario.
Cuando llegamos al palacio, el lugar era impresionante, estaba bellamente iluminada la entrada y los jardines de la entrada, en el centro había una fuente, cada carruaje dejaba a sus invitados en orden y le seguía uno tras otro, cada uno más elegante. Cuando llegó nuestro turno de bajar, aún contemplaba los adornos del palacio y los toques tan delicados que lo embellecen.
- Mi pequeña es momento de que bajemos_ me indico la abuelita
Me apresuré a hacerlo, luego vi que el duque aguardaba en la entrada. Sus ojos se posaron en los míos y me pareció ver un destello de asombro.
Cuando me ayudó a bajar, quedamos por unos instantes quietos, luego su abuelita le hablo para que la ayudara.
- Después puedes seguir contemplando a tu esposa_ le dijo
¿Verdad que se ve preciosa la nueva duquesa?_ preguntó con buen humor
- Se ve increíblemente encantadora y cautivadora_ dijo el duque y me besó la mano
- Bueno, más tarde puedes llevarla a recorrer el palacio. Recuerda que su baile es primero_ recordó la abuelita
El duque nos llevó del brazo, la entrada y el interior del palacio era más majestuoso, sus toques de dorado y la sala principal parecían salidas de un cuento. El rey y la reina, eran fáciles de distinguir. No pude evitar temblar de nerviosismo:
- Estoy contigo_ me indico el duque al oído
Su aire cálido hizo que mi piel se erizará.
- Si_ susurré con timidez
La abuelita se quedó sentada con unas amigas, me presento como la nueva Duquesa y esposa de su nieto.
- Qué hermosa criatura. Ahora entiendo por qué finalmente el gran duque cayó a sus pies_ dijo de las damas en tono divertido
- Mi nieta es la joven más bella del reino_ respondió orgullosa la abuelita
Ahora soy la ex duquesa_ señaló y me guiño un ojo
- Vayan a saludar a su majestad_ nos invitaron las damas
El duque me llevo del brazo, mi mano ahora temblaba. El duque la sujeto contra la suya y no pude evitar mirarlo. Es increíble que hubiera alguien tan guapo, nos acercamos y la primera en mirar fue la reina.
- Estimado Duque, que alegría que asistiera_ dijo la reina
Ella era una mujer madura y bella, cabello castaño, sus joyas esmeraldas le favorecían con sus ojos color miel. Unas pequeñas arrugas se dibujaban cuando saludo:
- Quiero presentar a mi esposa la nueva Duquesa Violeta de Reenchester_ dijo con cortesía
Hice una reverencia como dictan las normas de la época. La reina me sostuvo las manos con gentileza.
- Me alegra finalmente conocerla mi Lady. Matthew la escogió porque seguramente es única_ dijo con cariño
Resultaba evidente la estimación hacia el duque. El rey apareció y lo saludé con cortesía, sus ojos eran de asombro cuando me presento.
- Jamás creí que te casarías querido sobrino_ indicó el divertido
- Bueno como ves querido, siempre habrá alguien especial para cada persona_ indico la reina
- Tienes razón querida. Tus primos fueron rodeados por las jóvenes de la capital, te has liberado de los bailes formales, con las damas casamenteras_ decía riendo el rey
- Tengo que bailar con mi esposa y mi abuelita_ dijo el duque
Permiso, llevaré a mi pareja a la pista de baile_ me iba llevando el duque
- Espera querido sobrino, hay un invitado especial. El principe de Italia vino a visitarnos, por favor ayúdanos a dándole una buena bienvenida, ¿si?_ pidió la reina
El duque asintió
- Así lo haré majestad, con su permiso_ respondió
- Adelante, disfruten la velada_ señaló el rey
En la pista de baile el duque me llevo hasta su cuerpo, sentí su calor y como sus ojos se fijaban en los míos.
- ¿Estuve bien?_ pregunté
- Sí, estuviste espléndida_ fue su respuesta
Suspiré al fin con alivió. Note la curva de sus labios y una sonrisa:
- ¿Estabas nerviosa por eso?_ preguntó
- Sí, quería hacer las cosas bien para no avergonzarte_ dije
- No me avergüenzas Violeta. Hoy estás... Bellísima_ hizo una pausa al decir la última palabra
La música era lenta y nos movíamos al compás, el duque era un buen bailarín. Yo practiqué, ya que jamás había tenido que bailar.
- Gracias_ dije con las mejillas acaloradas
Es la primera vez que bailo con alguien, además de papá_ dije y me miró a los ojos
- Está no será la última no la única vez que lo hagamos_ fue su respuesta
La música de pronto seso y el rey reunió a los presentes. Dijo algunas palabras de agradecimiento e invitó a todos a que disfruten la fiesta. De lejos dos jóvenes de cabello negro le hacían señas al duque, para qué se acercará.
- Yo acompañaré a la abuelita, beberé algo también_ dije para que fuera tranquilo
Mientras llegaba a la mesa, ví que el duque charlaba con ambos jóvenes. Debían ser los príncipes, pensé. Tome un sorbo de champagne, el dulce licor quemó un poco mi garganta y el instante en que dio tos, alguien me ofrecía un pañuelo:
- Buenas noches señorigna_ el sujeto tenía asentó italiano
Debe ser el príncipe de Italia que mencionó la reina. Hice una reverencia.
- Buenas noches majestad, muy amable por su gesto_ dije
- De cerca es muchísimo más bella de lo que imaginaba_ fueron sus palabras
Aquello me sorprendió
Apenas la vi, quise venir a conocerla. Es usted encantadora_ agregó y en ese instante noté que el hombre aunque atractivo, era demasiado efusivo.
- Majestad, creo que no debería decirme eso_ respondí
- ¿Y por qué no? Desde que la vi, supe que debía hablarle. Es la mujer más hermosa que haya visto_ señaló
- Mi esposo el duque, no estará complacido de oír que coquetea o me diga ese tipo de cosas_ indique con seriedad
El sujeto se perturbo al oir aquello y en el instante en que se paralizó yo también lo hice al ver, que Lady Clarissa estaba en la fiesta.