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Petalos Sobre El Ebano

Petalos Sobre El Ebano

Status: Terminada
Genre:Romance / Completas
Popularitas:15k
Nilai: 5
nombre de autor: Eliette Maldondo Velazquez

Un tornado rosa contra un bloque de hielo

NovelToon tiene autorización de Eliette Maldondo Velazquez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

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La cena en la mansión Petrov solía ser un evento de una sobriedad aplastante. Sin embargo, con la llegada de Luna, el aire mismo parecía haber cambiado su densidad. La mesa principal estaba dispuesta, pero esta vez, bajo las órdenes de Mila —y la resignación de Ivan—, se decidió que Luna cenara con ellos para "fomentar la inmersión lingüística".

Luna bajó las escaleras con un vestido sencillo pero de un rojo vibrante que gritaba desafío entre tanto mármol gris. Al entrar al comedor, no solo encontró a los hermanos y al omnipresente Igor. De pie, cerca de la cristalería, se encontraban dos figuras que completaban el ecosistema de la mansión: Anton, el mayordomo de rostro imperturbable y movimientos de sombra, y Dimitri, el chef personal, un hombre de hombros anchos que miraba a Luna con una mezcla de sospecha y curiosidad profesional.

—Señorita Luna —dijo Ivan desde la cabecera, su voz sexy y profunda resonando en el espacio—. Estos son los pilares de mi casa. Anton se asegura de que nada falle, y Dimitri se asegura de que nadie muera de hambre. O de veneno.

Luna, lejos de asustarse por el comentario sobre el veneno, les dedicó una sonrisa que iluminó la habitación.

—Mucho gusto. Yo soy Luna, y si el señor Dimitri me deja entrar a su cocina algún día, le enseñaré lo que es el verdadero picante.

Dimitri arqueó una ceja, soltando un gruñido que Igor tradujo rápidamente:

—Dice que su cocina es un templo, pero que le intriga saber qué considera una "mexicana" como picante. Prepárate, Luna, es muy celoso de sus fogones.

La cena comenzó. Mientras Anton servía un borsch impecable, Mila no dejaba de parlotear en su español recién estrenado.

—¡Vania! ¡Mira! Luna dice que esto necesita... ¿cómo se dice?... ¡Sabor! —exclamó la rubia, señalando su plato.

Ivan observaba a Luna mientras ella hablaba con Anton. Le sorprendió ver cómo el mayordomo, un hombre que no había sonreído desde la caída del muro de Berlín, asentía con respeto ante una anécdota de Luna sobre los mercados de la Ciudad de México. Luna tenía esa capacidad mágica: era expresiva, movía las manos como si estuviera tejiendo el aire y sus ojos de hechicera hipnotizaban a cualquiera que la escuchara.

—¿Siempre es así de... ruidosa, señorita Luna? —preguntó Ivan, aunque en su tono ya no había frialdad, sino una curiosidad que intentaba disfrazar de fastidio.

—No es ruido, señor Petrov, es vida —respondió ella, clavándole la mirada—. En mi país decimos que el silencio es para los cementerios. Y usted tiene demasiado silencio aquí.

Igor, que disfrutaba de su vino, intervino con su sarcasmo puro:

—Cuidado, Luna. Si sigues trayendo "vida" a esta casa, Ivan va a olvidar cómo ser un espectro y tendrá que empezar a usar colores que no sean el negro funeral. Mira, hasta Anton parece estar disfrutando de la charla.

Ivan apretó su copa de cristal. Ver a Luna interactuar con su personal, ver cómo Mila brillaba de felicidad y cómo incluso el aire lúgubre de la cena se transformaba en algo parecido a un hogar, le provocaba una sensación desconocida. Era como si el hielo que protegía su corazón empezara a agrietarse bajo el sol mexicano.

La noche terminó con Dimitri aceptando el reto de una competencia de cocina y con Anton haciendo una pequeña reverencia a Luna antes de retirarse. El "equipo" de la mansión ya no era solo un grupo de empleados; Luna los había envuelto en su torbellino.

Al quedarse solos por un momento, Ivan se acercó a Luna mientras ella se dirigía a las escaleras.

—Mañana la lección será a las siete —dijo él, su aura oscura rozando la luz de ella—. Y no quiero oír nada sobre "osos gruñones".

—Entonces deje de gruñir, Vania —le guiñó ella un ojo, dejándolo solo en el comedor, con el aroma a vainilla flotando en el aire y un vacío que el silencio ya no lograba llenar.

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Liddel Calzada
muy bella está novela ❤️
Isabel Martín
Una historia excelente, me ha encantado gracias y felicidades autora 🤗👏👏👏👏
Nancy Scheherezada Perez Perez
Y porque sale ahora este capitulo? Como que están revueltos
Lau
se pone buenaa
Monica Liliana Broudiscou
felicitaciones, una muy bonita historia,👏👏👏👏👏😍
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