Oliver y Yuuki, dos personas totalmente diferentes, se ven obligados a casarse. Yuuki es talentoso, pero presumido debido a su buen estatus, mientras que Oliver odia a las personas ricas, sin imaginar que sería vendido por sus propios padres para casarse con el arrogante Yuuki.
Su relación no empieza nada bien, pues Oliver culpa a Yuuki por tener que verse atado a él en un matrimonio que no pidió y Yuuki aún añora a su primer amor. Pero lo que empezó como un mal matrimonio, empieza a ser una relación donde la pasión es la principal protagonista, aunque Yuuki se ve sometido a los arranques de ira y celos de Oliver, en especial con el regreso del ex amor de Yuuki.
¿Podrán esos encuentros pasionales convertirse en algo más?
¿Será Oliver capaz de borrar los sentimientos que Yuuki aún tiene por su ex?
Advertencias
En esta historia se tocan temas delicados, los personajes pasarán por muchas situaciones, así que si eres menor de edad, por favor abstente de leer.
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A punto de...
Sonreí y entonces vi que sus compañeros ya se estaban retirando
—Claro, pero, tus amigos se van —dije señalandolos.
—No pasa nada, nos veremos en una taberna —afirmó—. ¿Quieres venir?
—¿Una taberna? —dije en shock.
Por dios, como se le ocurre invitarme a un lugar tan espantoso como ese. Si no fuera atractivo le golpearía la nariz. Pero se lo dejaré pasar, debo rechazarlo de manera educada para que no se sienta agredido. Si algo me enseñaron en la escuela de modales, es que jamás debo responder lo que pienso a los hombres, porque podrían ofenderse, sin embargo, siempre hago todo lo contrario. Bien, comenzaré a comportarme, no será bueno si continúo siendo como yo.
—Muchas gracias por tu ofrecimiento, pero no puedo beber, estoy enfermo —afirmé con la intención de que me dejara en paz.
Él me miró y vio que estaba sentado de manera extraña. Oh dios. Soy tan obvio
—¿Te pasó algo? ¿Quieres que te ayude?
—No, de verdad, no quisiera molestarte.
—No me molestas, lindo, es un placer poder ayudarte —aseguró con una sonrisa.
Este es demasiado amable e insistente. Sonreí por educación. Normalmente, me iría a la cama con cualquiera, sin embargo, este chico es demasiado vulgar, me recuerda a un tonto que seguro ya salió de la ducha y debe estar esperando o quizá no. Es tan desgraciado que no me llevó al departamento. Pero qué más da, le di una sonrisa más al chico y me levanté, pero, una punzada hizo que mis piernas flaquearan. Rápidamente, el chico me sujeto de la cintura y me pegó a propósito a su cuerpo, yo me ruborice y lo miré en shock.
—Lo lamento... —Me disculpé amablemente, ahora quería que me soltara, no soporto sus manos en mi cuerpo—. ¿Me sueltas?
—¿Para qué? —respondió vulgarmente—. Estás bien aquí, ven vamos te vas a divertir.
—¿Qué haces? Espera...
Comenzó a arrastrarme hacia la salida, donde sus amigos esperaban. Volteé para todos lados y no vi a nadie a quien pedirle ayuda. ¡Cómo odio a los pobres vulgares! Este desgraciado va a llevarme a una sucia taberna que seguro queda en la zona más vulgar de la ciudad, junto a moteles y clubes de segunda. De repente mi mente viajó al pasado, antes de eso. Yo me escapé de mi casa, estaba harto de tanta clase, tanto golpe con la tabla y que ese maldito desgraciado del profesor aprovechará siempre la ocasión para tocarme. Aunque se lo dijera a mi padre, él siempre me decía que tenía que aguantar lo que fuera si es que deseaba triunfar, ¿será esto parte de triunfar? Lo dudo. A pesar de todo, logré escapar hacia la calle, me colé en un autobús y llegué a la parte más pobre de la ciudad. Jamás olvidaré ese día, todo lo que vi es horrible, juré que nunca haría eso de nuevo.
—Te vas a divertir, hay moteles al lado —dijo como si se tratase de algún lugar importante—. Podríamos ir a dar un vistazo. ¿No te encanta la idea?
Mi espalda se erizó, no sé si parecía leer mi mente. Por supuesto que no iré, menos si menciona los moteles, es obvio que quiere llevarme ahí. Ya cambié, además estoy comprometido, al menos puedo usar eso para alejar a esos chicos sucios de mi vista…
—Por favor no, déjame ir... Por favor ... Estoy comprometido.
Le pedía que me dejara y eso sólo parecía divertirlo. Traté de soltarme, pero, no pude, diablos, este me va a meter en un taxi de sitio al que nunca en la vida me subí y me hará ver cosas horribles. Pero sobre todo, mi padre me reñirá en cuanto se entere de que me subí a un vehículo así de sucio como ese, que debe tener millones de bacterias en cada centímetro. No puede pasar, bajará mi clase y estatus si alguien llegase a verme abordando ese taxi. Mi reputación se arruinará, será el fin. ¡Ayuda!
Oliver
Terminé de ducharme, me relajé y, sin embargo, ese niñito aún no había vuelto, odiaba admitirlo, pero mi padre se enojaría si lo pierdo ahorita, al menos debo esperar un poco más para deshacerme de él, me puse algo cómodo y bajé hasta la entrada suponiendo que aún estaba ahí sin poder caminar, no obstante fue grande mi sorpresa al encontrarlo coqueteando con un tipejo, se le notaba lo ofrecido, ¿acaso también quería ser tomado por este don nadie? Ja, ja, ja no tiene llenadera, me crucé de brazos y me quedé observando en una esquina sin ser visto por ninguno de los dos, quería ver qué tan lejos era capaz de llegar con ese cualquiera. Estaba aquí, solo viendo el espectáculo, pero, había algo que no entendía, si tantas ganas tenía de abrirle las piernas a ese idiota, ¿por qué parecía que lo estaba rechazando?, me estaba dando flojera ver esto así que había pensado en irme y dejar que se revolcara con quien quisiera, podrá tener mucho dinero, pero al parecer eso no le quita lo ofrecido. Iba a dar la vuelta cuando note que el tipo ese lo sostenía de la cintura y luego empezó a arrastrarlo a la salida, el terror en la cara de Yuuki era legible, pero yo exclusivamente podía sentirme..., enojado, ese imbécil estaba tomando algo que me pertenecía, aún si lo odiaba ya era mío. Salí de donde estaba quedando frente a Yuuki que estiraba sus brazos queriendo alcanzarme cuando al fin me vio, pero obviamente no me alcanzaba, solo me reí por su cara de tonto todo temeroso, eso le pasa por ofrecido.
—Yo... Tú… Ayuda... —Lo escuché suplicar.
Dejé que salieran para no tener que manchar el piso del edificio con sangre y los seguí hasta la calle viendo a Yuuki patalear. Fui hacia ellos empuñando mis manos y listo para patear traseros.
Yuuki
Estaba hecho, iba a estar en un sucio vehículo, era el fin de mi clase, seré de ahora en adelante una persona común. Pero como caído del cielo, vi a Oliver, ¡pero estaba sonriendo! Pensé que me salvaría. Maldito desgraciado...