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Mi Mayor Knock Out

Mi Mayor Knock Out

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Amor a primera vista / Mi novio es un famoso / Romance
Popularitas:430
Nilai: 5
nombre de autor: Dyanne Valdez

Valeria Castillo tiene una vida clara y ordenada: es periodista deportiva, ama su trabajo y sabe perfectamente cómo manejar a los hombres arrogantes del mundo del boxeo. Al menos… eso creía.

Todo cambia cuando conoce a Adrián Vega, el boxeador más prometedor del campeonato nacional. Talentoso, peligroso dentro del ring, insoportablemente seguro de sí mismo fuera de él… y con una sonrisa capaz de arruinarle la paciencia a cualquiera.

Lo que empieza como simples entrevistas pronto se convierte en algo más complicado: miradas demasiado largas, discusiones cargadas de tensión y una atracción imposible de ignorar. Adrián está acostumbrado a ganar todas sus peleas, pero nunca ha tenido que luchar por el corazón de una mujer que no piensa caer fácilmente.

Entre entrenamientos brutales, campeonatos que pueden cambiar una carrera, celos inesperados y momentos tan caóticos como románticos, Valeria descubrirá que amar a un boxeador significa vivir al borde del nocaut emocional.

Porque Adrián Vega puede derrotar a cualquiera en el ring…

pero con Valeria Castillo cada día es una pelea nueva.

Y tal vez la más difícil de todas.

NovelToon tiene autorización de Dyanne Valdez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18 Provocaciones

Las semanas pasaron.

El escándalo desapareció.

Internet encontró nuevos dramas.

Nuevas peleas.

Nuevos titulares.

Diego Morales salió del hospital con una conmoción leve y algunas semanas de reposo, pero nada permanente.

Eso bastó para que el debate muriera lentamente.

Los programas deportivos dejaron de hablar del tema.

Los fanáticos volvieron a discutir sobre rankings y próximas peleas.

El mundo del boxeo siguió girando.

Como siempre.

Una mañana tranquila…

Valeria estaba revisando su correo cuando su teléfono vibró.

Un mensaje.

Adrián Vega.

Valeria entrecerró los ojos.

Abrió el chat.

Adrián:

¿Desayunas conmigo?

Valeria respondió inmediatamente.

Valeria:

Trabajo.

El teléfono vibró otra vez.

Adrián:

Los periodistas también comen.

Valeria suspiró.

Valeria:

Depende del periodista.

Tres segundos después:

Adrián:

Te recojo en veinte minutos.

Valeria miró el mensaje.

Luego rodó los ojos.

Pero cinco minutos después…

ya estaba poniéndose la chaqueta.

Camila levantó la mirada desde su escritorio.

—¿A dónde vas?

Valeria tomó su bolso.

—A desayunar.

Camila sonrió lentamente.

—Claro.

El café estaba tranquilo.

Luz suave entrando por las ventanas.

Aroma a pan tostado.

Adrián ya estaba sentado cuando Valeria llegó.

Levantó la mirada.

Y sonrió.

—Llegaste.

Valeria dejó el bolso en la silla.

—No te emociones.

Adrián señaló la silla frente a él.

—Siéntate.

Valeria lo hizo.

Un mesero dejó dos cafés sobre la mesa.

Valeria levantó una ceja.

—¿Ya pediste por mí?

Adrián se encogió de hombros.

—Te conozco.

Valeria probó el café.

Hizo una pausa.

Luego dijo:

—Está bien.

Adrián sonrió con orgullo.

—Lo sabía.

Durante unos minutos hablaron de cosas simples.

El trabajo.

La última pelea.

El gimnasio.

Pero Adrián estaba… raro.

Demasiado relajado.

Demasiado sonriente.

Valeria lo notó.

—¿Qué?

Adrián inclinó la cabeza.

—¿Qué qué?

—Me estás mirando demasiado.

Adrián apoyó el codo en la mesa.

—No lo suficiente.

Valeria suspiró.

—Otra vez no.

Adrián sonrió.

—Tus ojos.

Valeria cerró los ojos un segundo.

—Adrián…

Él continuó.

—Son un problema.

Valeria abrió los ojos.

—¿Un problema?

Adrián asintió.

—Me hacen sentir contra las cuerdas.

Valeria lo miró incrédula.

—Eso fue horrible.

Adrián sonrió.

—Pero cierto.

Valeria tomó su taza para ocultar una sonrisa.

—Necesitas mejores metáforas.

Adrián se inclinó un poco hacia ella.

—No.

—Necesito que sigas mirándome así.

Valeria sintió calor subir a su rostro.

Maldita sea.

Dejó la taza en la mesa.

—No funciona conmigo.

Adrián levantó una ceja.

—Acabas de sonrojarte.

Valeria se acomodó el cabello rápidamente.

—Es el café.

Adrián negó con la cabeza.

—No.

La miró con calma.

Valeria intentó cambiar el tema.

—Por cierto…

—¿Sí?

—¿Ya le dijiste a tu novia que no se meta conmigo?

Adrián rodó los ojos.

—No tengo novia.

Valeria cruzó los brazos.

—Ella no parece pensar eso. Se ha encargado de gritare al mundo que eres de ella.

Adrián fue completamente directo.

—Porque está equivocada.

Valeria lo estudió.

—¿Entonces no tienes nada con ella?

Adrián negó.

—Nunca tuve nada serio.

Pausa.

—Solo fue algo casual.

Valeria tomó un pedazo de pan tostado.

—Ajá.

Adrián la observó unos segundos.

Luego dijo con total naturalidad:

—Además…

—¿Qué?

—Ahora estoy ocupado con algo más.

Valeria levantó una ceja.

—¿Ah sí?

Adrián la miró directamente.

—Intentando no quedar en la lona cada vez que te veo.

Valeria casi se atragantó con el café.

Adrián sonrió.

—Es difícil.

Valeria negó con la cabeza.

—Eres imposible.

Adrián se inclinó un poco más.

La miró con una sonrisa tranquila.

—Tú eres muy hermosa.

Valeria sintió cómo el rubor volvía.

Intentó bromear para salir de eso.

—Cuidado.

—Los boxeadores que hablan así pierden peleas.

Adrián respondió sin apartar la mirada.

—Vale la pena.

Valeria se quedó en silencio un segundo.

Luego negó con la cabeza.

—Idiota.

Pero no pudo evitar sonreír.

Una hora después…

Valeria caminaba hacia la redacción.

Y tenía una sonrisa completamente absurda en el rostro.

Camila la vio entrar.

Levantó una ceja.

—Oh no.

Valeria dejó el bolso en su escritorio.

—¿Qué?

Camila señaló su cara.

—Estás sonriendo como una idiota.

Valeria intentó ponerse seria.

—No.

Camila se cruzó de brazos.

—Sí.

Valeria abrió su laptop.

—No empieces.

Camila se inclinó sobre el escritorio.

—¿Te dijo algo?

Valeria fingió leer.

—No.

Camila sonrió.

—Te dijo algo.

Valeria intentó ignorarla.

Pero la sonrisa seguía ahí.

En ese mismo momento…

En otra parte del mundo.

Un estudio de televisión deportivo transmitía en vivo.

Un hombre alto.

Rostro duro.

Cabello rubio muy corto.

Miraba directamente a la cámara.

El presentador hablaba con emoción.

—Estamos con Nikolai Volkov, campeón ruso y uno de los peleadores más temidos de Europa.

El ruso habló con voz fría.

—Quiero pelear con Adrián Vega.

El estudio quedó en silencio.

El presentador parpadeó.

—¿Directamente por el título?

Volkov asintió.

—Sí.

Sus ojos se endurecieron.

—Quiero ver si es tan rudo como cree.

Pausa.

Luego añadió con desprecio:

—Lo vi pelear con Diego Morales.

—Fue abuso.

El presentador se tensó.

Volkov continuó.

—Diego es mi amigo.

Miró a la cámara.

—Y yo lo voy a vengar.

En la pantalla apareció el titular:

“NIKOLAI VOLKOV RETA A ADRIÁN VEGA.”

En cuestión de minutos…

El mundo del boxeo empezó a temblar.

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