Vladimir Volstok murió después de dedicar toda su vida a su familia.
Fue el hijo perfecto. El hermano que siempre sacrificaba todo por Raúl, el elegido de la familia y el héroe destinado a tenerlo todo. Pero cuando llegó su final, Vladimir descubrió la verdad: su bondad solo había servido para que todos lo utilizaran.
Entonces el destino le ofreció una segunda oportunidad.
Pero no regresaría como Vladimir Rojas.
Regresaría como Vladimir Volstok: el villano de la historia.
Su misión era sencilla: destruir a todos los héroes.
Vladimir aceptó con una sonrisa.
Porque él conocía el futuro.
Sabía quiénes serían los héroes, quiénes serían sus aliados, qué mujeres amarían y qué oportunidades los convertirían en leyendas.
Y decidió robárselo todo.
Su primera jugada será Miranda, la novia de Raúl.
Primero le robará su amor.
Después, su futuro.
Y cuando Raúl descubra que Miranda espera un hijo de Vladimir, comprenderá demasiado tarde qu
NovelToon tiene autorización de EspirituCreativo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
La Entrega Total
La lluvia caía con fuerza sobre los cristales del piso superior del edificio Volstok, reflejando el destello de las luces de la metrópoli.
Después de la noche en el teatro, Miranda ya no podía engañarse a sí misma. La frialdad, las exigencias y el constante desinterés de Raúl habían quedado reducidos a cenizas en comparación con la atención, el poder y la fascinación que le despertaba Vladimir. Raúl ni siquiera la llamaba salvo para pedirle favores o quejarse de sus deudas, mientras que Vladimir la trataba como la única mujer en su universo.
Aquella noche, Vladimir la llevó directamente a su penthouse.
Miranda caminó lentamente por la enorme sala de estar, deslumbrada por la elegancia del lugar. Al acercarse al ventanal que dominaba toda la ciudad, sintió unos brazos cálidos y firmes rodearle la cintura desde atrás. El aroma a madera de sándalo y el calor del cuerpo de Vladimir la envolvieron al instante.
—Es una vista hermosa, ¿verdad? —susurró Vladimir cerca de su oído, haciendo que un estremecimiento le recorriera la espalda.
—Es... increíble —respondió Miranda con voz trémula, apoyando la cabeza en el pecho del magnate—. Todo a tu lado se siente como un sueño.
Vladimir la giró suavemente para que quedara frente a él. La miró a los ojos con esa intensidad azul y gélida que la hipnotizaba por completo. Tomó su rostro entre sus manos y borró cualquier rastro de duda con un beso profundo y dominante.
Miranda cerró los ojos y se entregó por completo. La culpa que al principio sentía por Raúl había desaparecido por completo; ahora solo existía el deseo incontrolable de pertenecer al hombre que tenía enfrente.
Sin romper el contacto, Vladimir la tomó en brazos y la llevó hacia la habitación principal. La luz tenue de la luna iluminaba la cama matrimonial. Con delicadeza pero con una autoridad indiscutible, Vladimir fue retirando el vestido de noche de Miranda, mientras ella, contenida por la emoción y el deseo, desabrochaba lentamente la camisa del empresario.
Esa noche, en las sábanas de seda de Vladimir Volstok, Miranda se entregó por primera vez al enemigo mortal de su prometido. No hubo dudas ni vacilaciones; rendida ante la seducción impecable del villano, Miranda hizo suyo a Vladimir, convirtiéndose en su mujer en cuerpo y alma.
Horas más tarde, entrada la madrugada, Miranda dormía plácidamente a su lado, apoyando la cabeza sobre el pecho desnudo de Vladimir.
En la penumbra de la habitación, Vladimir permanecía despierto, acariciando mecánicamente el cabello de la joven mientras miraba el techo con una sonrisa helada y calculadora.
[Notificación del Sistema del Villano] Pilar Emocional del Héroe interrumpido exitosamente. Miranda Vance ha cambiado su lealtad al Villano (Estado: Devoción Total). Puntos de Villano otorgados: +15,000 pts. Siguiente hito disponible: Revelación y destrucción pública de Raúl Rojas.
Vladimir soltó una leve risa sin emitir sonido. En su vida pasada como Alex Rojas, sufrió el desprecio y el abandono de todos, muriendo en la miseria mientras Raúl lo usaba como chivo expiatorio. Ahora, la novia del héroe no solo dormía en su cama, sino que el destino de Raúl ya estaba marcado para siempre.
—Esto es solo el comienzo, Raúl —murmuró Vladimir para sí mismo en la oscuridad, contemplando a la chica en sus brazos—. Te lo quitaré todo antes de que te des cuenta de que tu vida ya terminó.