Morir a una edad temprana no estaba en sus planes, y mucho menos reencarnar en un mundo de fantasía como la hija única de la familia real. Pero antes de que pueda adaptarse a su nueva identidad, su reino cae en crisis y sus padres la utilizan como el sacrificio definitivo: es entregada en matrimonio forzado al general enemigo, un guerrero temido por su sangre fría, a cambio de una frágil tregua.
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Capitulo 6
El interior de la residencia imperial no se parecía en nada al castillo ostentoso de mi antiguo reino. Aunque era imponente y elegante, las paredes de piedra pulida, los grandes ventanales y los detalles en tonos oscuros y dorados le daban un aire imponente, casi militar, pero extrañamente acogedor.
Caminé junto a Sergio por el amplio pasillo de mármol. Podía sentir las miradas de los sirvientes y guardias apostados en los arcos; murmullos apagados surgían a nuestro paso.
Sergio: La mansión del General es bastante silenciosa, Princesa - comentó Sergio intentando aligerar la pesadez del ambiente - Aquí no hay bailes ni fiestas absurdas como en la capital del sur. El señor prefiere la disciplina.
Melissa : Mejor para mí - respondí ajustándome el abrigo sobre los hombros - Menos nobles estirados con los que lidiar. Aunque presiento que tu señor no necesita de fiestas para ser un dolor de cabeza. - Sergio soltó una risita nerviosa y se aclaró la garganta, mirando a ambos lados para asegurarse de que nadie lo escuchara.
Sergio: El General Lionel puede parecer rígido, pero es un gran líder. Solo... no está acostumbrado a lidiar con personas tan despiertas como usted. Además, viajar en el mismo carruaje con él no debió ser fácil... el señor suele estar bastante... Tenso. - Yo río un poco al ver como Sergio trata de defender lo indefendible
«¿Y tenso? Eso es quedarse corto», pensé recordando la forma en que su cuerpo se congeló cuando caí sobre sus piernas y ese brillo dorado casi hipnótico en su mirada. Al llegar al final del pasillo del segundo piso, frente a una puerta doble de madera tallada el emblema de la casa del General
Sergio; Esta será su habitación, Princesa - dijo Sergio, abriendo la puerta para darme paso - Se ha dispuesto todo para su comodidad. El equipaje que traía ya fue ubicado dentro y las sirvientas prepararon un baño caliente por si desea descansar antes de la cena.
Al entrar, no pude evitar soltar un leve sonido de admiración. La habitación era enorme. Una gran chimenea encendida en la pared principal llenaba el lugar de un calor delicioso. En el centro, una cama matrimonial con doseles de terciopelo oscuro se veía mil veces más cómoda que la de mi anterior castillo. Al fondo, sobre una mesa de noche, vi descansando la vieja caja de madera que me había dado el campesino al salir de Valtoria. Un toque de consideración que no esperaba. Me acerco a la caja de madera y la acaricio suavemente con una pequeña sonrisa en mis labios
Melissa: Gracias, Sergio. Realmente te lo agradezco - le dije girándome con una sonrisa sincera. En verdad muy agradecida por ayuda, sin él aqui hubiera perdido la esperanza a vivir bien en esta casa
Sergio: No hay de qué, Princesa. Por cierto... - Sergio dudó un segundo, rascándose la nuca con cierta incomodidad - El General ordenó que cenara con él esta noche a las ocho. Sugiero que no llegue tarde, al señor no le gusta esperar.
Melissa: Descuida, estaré allí a tiempo. Solo para ver si su comida le quita lo amargado a su general - bromeé.
Sergio negó con la cabeza, divertido por mi falta de filtro, e hizo una reverencia antes de retirarse y cerrar la puerta.
Me quedé sola en la enorme habitación. Dejé caer el pesado abrigo de piel sobre un sillón y caminé hacia la ventana que daba hacia los campos de entrenamiento de la propiedad. A lo lejos, entre la penumbra del atardecer que caía sobre la capital, alcancé a ver una figura solitaria entrenando con una espada pesada.
Era Lionel. Se había quitado la capa y la parte superior de la armadura, vistiendo solo una camisa blanca que se pegaba a su espalda por el esfuerzo. Se movía con una rapidez y fuerza descomunales, haciendo restallar el metal del arma contra los muñecos de prueba con un frenesí aterrador. Me quede embobada mirando como entrenaba, pero de un momento a otro Lionel gira su rostro y sus ojos dorados se posan en mí; a pesar de la distancia parecía como si me estuviera viendo de frente, casi como si lo tuviera delante de mí
Retrocedí para escabullirme de su mirada y cerré las cortinas. Llevo mi mano al pecho, mi corazón latía con fuerza cada que esa mirada se posaba me sentía extraña. No me disgustaba, pero tampoco sé cómo explicar esta sensación
Melissa: Basta ya, no le des tantas vueltas - Me digo a mí misma para ir al baño. Sí tengo que bajar a cenar puntual con el general debo alistarme temprano para estar lista. Hoy es mi primer día aquí, debo dejar una buena impresión en las sirvientas por lo menos, ya que los soldados no me tienen en alta estima por lo menos debo ganarme a las personas que preparan mi comida, ya que no deseo encontrar púas en mi comida
Una vez lista, bajo las escalares. Pero al no conocer el lugar me quedo unos segundos de pie al pie de las escaleras esperando ver a alguien para qué me guie al comedor, justo cuando estaba a punto de caminar y buscar por mi cuenta el comedor veo a una chica acercarse a mí
Melissa: un momento. No se donde queda el comedor ¿me puede guiar? - La chica me hace una reverencia
– Claro señora, estaría encantada de guiarla - Yo sonrió y comienzo a seguir a la chica
Melissa: Me llamo Melissa un gusto - Ella gira un poco su rostro y asiento
‐ Soy Marie, es un placer señora - Ella abre una puerta y me da paso para que pueda entrar. En la mesa ya se encontraba Lionel, este al verme me dirige una mirada serio. Marie se encarga de apartarme la silla para que pueda tomar asiento
Melissa: Muchas gracias - Ella sonrió y da unos pasos hacia atrás para que así las demás sirvientas puedan empezar a servir la comida - Vaya todo se ve delicioso, muchas gracias por su esfuerzo - Pude ver como todas me dedicaron una sonrisa amable y luego se retiraron dejándome a solas con el general haciendo que el ambiente se ponga tenso de inmediato