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ROSAS NEGRAS

ROSAS NEGRAS

Status: En proceso
Genre:Mujer poderosa / Traiciones y engaños / CEO
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Pamela Calcumil

*Cuando el pasado vuelve con tu mismo color de ojos.*

*Él:* Santiago Astori, 35.
CEO de Astori Group. El hombre más temido y deseado de Buenos Aires.
Traje negro. Tatuaje de rosas negras en el pecho. Regla: una noche, nada más.
Hace 5 años una traición lo rompió. Desde entonces no toca. No confía. No se queda.
Soltero. Muy soltero. Y solo.

*Ella:* Luz Volkov, 26.
CEO de Volkov Industries. Inteligente, fría, impenetrable.
Casada con Mateo Ruiz hace 3 años. Madre de una nena de 2 años.
Hace 4 años estaba rota. Un ex la traicionó 3 semanas antes de la boda.
Una noche en Mar del Plata la salvó. Una noche sin nombres. Sin mañana.

NovelToon tiene autorización de Pamela Calcumil para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL RESULTADO

*Jueves. 9:00 AM. Laboratorio Privado. Palermo.*

48 horas. Se sintieron como 48 años.

Luz llegó primero. Traje negro. Sin maquillaje.

Santiago llegó 9:01. Traje gris. Sin corbata. Ojeras hasta el piso.

No se hablaron.

El médico entró con un sobre. Gris. Sellado.

—Señor Astori. Señora Volkov —dijo—. Resultados de paternidad.

Silencio.

—99.99% de probabilidad —dijo el médico—. Señor Astori, usted es el padre biológico de Luz Ruiz Volkov, 2 años.

Santiago no parpadeó.

Luz cerró los ojos.

—Gracias —dijo Santiago. Voz plana.

El médico salió.

Quedaron solos. Con un papel en la mesa.

*Prueba. Positiva.*

Santiago agarró el sobre. Lo miró. No lo abrió. Ya sabía.

—Dos años —dijo.

Luz asintió.

—Dos años —repitió él—. Cumpleaños. Primeros pasos. Primeras palabras. Yo no estuve.

Luz se quebró.

—Lo sé —dijo.

Santiago levantó la vista.

—No me mires con lástima —dijo.

—No es lástima —dijo Luz—. Es culpa.

—Bien —dijo él. Duro—. Porque la tengo.

Luz levantó la cabeza.

—Yo también —dijo—. Todos los días.

Santiago se paró. Fue a la ventana.

—¿Cómo es ella? —preguntó. Sin girarse.

Luz se agarró fuerte al sillón.

—Terca —dijo—. Como vos. Curiosa. Como yo. Se ríe de todo. Duerme con un oso gris que le regaló mi papá. Odia la zanahoria. Ama cantar. Mal.

Santiago cerró los ojos.

—Ojos grises —dijo.

—Igual a los tuyos —dijo Luz.

Silencio.

—Quiero verla —dijo él.

—Ahora no —dijo Luz.

Santiago se giró. Rápido.

—¿Ahora no? Soy su padre.

—Biológico —dijo Luz—. Legalmente no. Emocionalmente tampoco.

Eso lo golpeó.

—Dame tiempo —dijo Luz—. Dos días. Una semana. Para explicarle a Mateo. Para explicarle a ella. Para que no sea un desconocido que aparece de golpe.

Santiago la miró mucho tiempo.

—Ok —dijo. Una palabra. Pesada.

—Gracias —dijo Luz.

—No me des las gracias —dijo él—. Me diste una hija y me la negaste.

Luz se paró.

—Me voy —dijo.

—Luz —dijo él.

Ella se frenó.

—Si te vas ahora —dijo Santiago—. No sé si vuelvo a confiar en vos.

Luz se giró. Lento.

—Entonces no me dejes ir —dijo.

*11:00 AM. Café cerca del laboratorio.*

Mesa. Dos cafés fríos.

—Hablemos de reglas —dijo Santiago.

Luz asintió.

—Uno —dijo él—. La veo. Pronto.

—Dos —dijo Luz—. Sin abogados. Sin papeles aún. Sin prensa.

—Tres —dijo él—. Mateo tiene que saberlo de mí. No de vos.

Luz levantó la vista.

—¿Qué?

—Si voy a ser parte de su vida —dijo Santiago—. Empiezo haciéndome cargo. Frente al hombre que la crió 2 años.

Luz se quedó helada.

—Te va a odiar —dijo.

—Probable —dijo Santiago—. Me lo merezco.

Luz negó.

—No lo hagas. Yo se lo digo.

—No —dijo él—. Es mi responsabilidad.

Luz lo miró. Mucho tiempo.

—Estás loco —dijo.

—Estoy siendo padre —dijo él.

*2:00 PM. Casa Beltrán-Volkov-Ruiz.*

Mateo estaba en el jardín con Luz chiquita.

Luz llegó sola.

—Necesito hablar —dijo.

Mateo dejó a Luz chiquita con la niñera.

—Él lo sabe —dijo Mateo. Antes que ella.

Luz asintió. Llorando.

—Viene hoy —dijo Luz.

Mateo se quedó quieto.

—¿A qué hora?

—En una hora —dijo Luz.

Mateo asintió.

—Ok —dijo.

—Mateo...

—Shh —dijo él—. Lo enfrentamos juntos. ¿Sí?

Luz asintió.

*3:00 PM. Puerta.*

Toc. Toc.

Santiago. Traje negro. Sin corbata. Con una caja chica en la mano.

No era para Luz chiquita. Era para Mateo.

Mateo abrió.

Se miraron.

Dos hombres. Una hija. En el medio.

—Pasa —dijo Mateo.

*3:05 PM. Living.*

Silencio.

Santiago dejó la caja en la mesa.

—Para vos —dijo.

Mateo la abrió.

Dentro: Los planos de la casa de sus sueños. La que Mateo siempre quiso construir y no pudo por plata. Hechos por el mejor estudio de arquitectura del país. Pagados.

Mateo levantó la vista.

—¿Qué es esto?

—Una disculpa —dijo Santiago—. Por llegar tarde. Por no saber. Por todo.

Mateo cerró la caja.

—No quiero tu plata —dijo.

—Lo sé —dijo Santiago—. Quiero tu respeto. O tu odio. Pero de frente.

Mateo se paró.

—Ella es mi hija —dijo.

—Biológicamente mía —dijo Santiago—. Y eso no cambia lo que hiciste vos.

Mateo lo miró. Mucho tiempo.

—La crié —dijo—. Con fiebre. Con pesadillas. Con dibujos. Vos no.

—Lo sé —dijo Santiago—. Y por eso estoy acá. De rodillas si hace falta.

Eso desarmó a Mateo. Un poco.

—Sentate —dijo Mateo.

Santiago se sentó.

*3:30 PM.*

—Reglas —dijo Mateo—. Una. No le mentís más. A Luz. A mí. A ella.

—Dos —dijo Luz—. Vamos lento.

—Tres —dijo Santiago—. Yo pago lo que haga falta. Colegio. Médico. Todo. Pero no compro su amor. Me lo gano.

Mateo asintió.

—Ok —dijo.

*4:00 PM. Jardín.*

Luz chiquita salió corriendo.

—¡Mamá!

Se frenó cuando vio a Santiago.

Un hombre alto. Serio. Mirándola.

Luz se puso nerviosa.

—Mi amor —dijo Luz—. Él es... un amigo de mamá. Se llama Santiago.

Luz chiquita lo estudió. Con ojos grises. Exactos a los de él.

Santiago se agachó. A su altura.

—Hola —dijo. Voz rota.

Luz chiquita no dijo nada.

Después dijo:

—¿Tenés el mismo color de ojos que yo?

Santiago se quedó sin aire.

—Sí —dijo.

Luz chiquita sonrió.

—Bien —dijo. Y se fue corriendo.

Santiago se quedó agachado. Mirando donde ella estuvo.

Luz se tapó la boca para no llorar.

Mateo le puso la mano en el hombro a Santiago.

—Bienvenido —dijo.

*8:00 PM. Departamento de Santiago.*

Solo.

Agarró el teléfono.

Buscó: `juguetes para nenas de 2 años`.

Cerró la página.

Buscó: `cómo ser padre a los 35`.

Cerró.

Se tiró en el sillón.

—Una hija —dijo al techo—. Tengo una hija.

Y por primera vez en 5 años, lloró.

*Viernes. 9:00 AM. Mensaje de Luz.*

`Viene el sábado. 2 horas. Al parque. Nosotros 3. Sin presión.`

Santiago respondió al segundo..

Voy

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