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Le Mandé Mi Novela Prohibida a Mi Jefe

Le Mandé Mi Novela Prohibida a Mi Jefe

Status: En proceso
Genre:CEO / Arrogante / Romance de oficina / Atracción entre enemigos / La mimada del jefe
Popularitas:24k
Nilai: 5
nombre de autor: maria

Kiara Jiménez sólo quería desahogarse de su jefe frío, exigente e insoportable. Así que hizo lo que jamás admitiría en voz alta: escribió una novela adulta con Darío Zárate como protagonista.

El problema fue que, por error, no la subió a la plataforma.

Se la mandó a él.

Una noche de alcohol, vergüenza y deseo termina en la cama del hombre que más quería evitar. Kiara intenta fingir que todo fue un accidente, pero Darío no parece dispuesto a dejarla escapar. Entre ascensos inesperados, una prometida celosa, secretos familiares y amenazas que la persiguen, Kiara tendrá que decidir si Darío es su peor error… o el único hombre capaz de protegerla cuando todo se derrumba.

NovelToon tiene autorización de maria para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7

Capítulo 7

—Tía Marcela.

La voz de Camila rompió el silencio.

Marcela se sobresaltó.

—¡Ah!

Se giró con una expresión de alarma que intentó esconder demasiado tarde.

Camila caminó hasta ella con una sonrisa perfecta.

Primero saludó a Marcela.

Luego me miró.

—Kiara. Qué casualidad. Otra vez nos vemos. ¿A quién buscas aquí?

Me costó reaccionar.

No esperaba verla en esa casa.

No esperaba ver a nadie.

Y mucho menos esperaba que mi madre negara con la mirada todo lo que acababa de pasar.

Me obligué a responder.

—Vengo a entregar unos documentos urgentes para el director Zárate.

Camila abrió los ojos con una comprensión demasiado teatral.

—Ah, claro. Incluso en tiempo libre, Darío sigue preocupado por el trabajo.

Extendió la mano.

—Dámelos. Yo se los entrego.

Dudé.

No porque me importara el documento.

Sino porque algo en esa escena me hacía sentir atrapada.

—No quiero molestarte.

—¿Molestarme?

Camila soltó una risa suave.

Miró de reojo a Marcela, que seguía tensa.

—No es molestia. Sólo es una carpeta.

Luego, como si acabara de recordar algo, cambió el filo de la conversación.

—Por cierto, tía Marcela, ¿conoce a nuestra subdirectora Jiménez? Hace rato estuvieron hablando bastante.

Marcela se puso todavía más rígida.

No era buena actriz.

El miedo le tembló hasta en la voz.

—No. No la conozco. Vi una cara nueva y le pregunté quién era. Es por seguridad. No sabía que era subdirectora de la empresa. La hice perder tiempo.

No la conozco.

Tres palabras.

Eso bastó.

Me quedé mirando su cara.

Algo se me fue apagando por dentro, despacio, sin hacer ruido.

—Entiendo —dijo Camila, con una amabilidad venenosa—. Usted siempre ha sido muy cuidadosa.

Su tono era suave.

Pero sus ojos estaban sobre mí.

Como si esperara ver hasta dónde podía romperme.

Antes de que pudiera seguir, escuchamos pasos rápidos.

—¿Qué están haciendo?

La voz fría de Darío llegó desde la entrada de la casa.

Levanté la mirada.

Él apareció alto, serio, con esa presencia que parecía ocupar todo el patio aunque no levantara la voz.

Camila sonrió de inmediato.

—Llegaste.

Darío no la miró.

Sus ojos cayeron sobre mí.

—¿Qué haces aquí?

Era la misma voz fría de siempre.

Pero para mí sonó como una salida.

Por fin.

La carpeta se me había humedecido un poco bajo los dedos. La estaba sujetando con tanta fuerza que las esquinas casi se doblaban.

—Director Zárate, sus documentos.

Se los extendí.

Darío miró mis nudillos blancos.

Luego la carpeta.

No la tomó.

—Llévalos tú. Tengo que revisar algunos cambios contigo. La situación del proyecto se movió y hay detalles que ajustar.

No sabía si era cierto.

No me importaba.

Quería irme.

—Sí.

Camila abrió los ojos, molesta porque Darío seguía tratándola como si no estuviera ahí.

Pero no se atrevió a hablarle con el mismo tono con el que me hablaba a mí.

Endulzó la voz.

—La comida ya está lista. ¿Qué puede ser más importante que cenar en familia? Primero terminemos esto y luego ves lo del trabajo.

Al decirlo intentó acercarse y tomarle el brazo.

Darío dio un paso hacia adelante justo a tiempo.

No fue brusco.

Pero la esquivó por completo.

Salió del patio.

Cuando notó que yo no lo seguía, frunció el ceño.

—¿Qué haces ahí parada? ¿Vas a quedarte adornando la entrada? Los problemas del proyecto son importantes. No pierdas tiempo donde no hace falta.

—Voy.

Mi respuesta salió automática.

Aun así, miré a Marcela una última vez.

Ella evitó mis ojos.

Bajó la cabeza como si yo fuera algo que no debía tocarla.

La última esperanza que me quedaba cayó al suelo.

No hizo ruido.

Pero la sentí.

Intenté ordenar la cara antes de moverme.

No alcancé.

Darío me tomó de la muñeca y me llevó hacia una camioneta negra que ya esperaba detrás de nosotros.

—Director Zárate...

El corazón me dio un salto.

Su mano estaba firme alrededor de mi muñeca.

No dolía.

Pero me sostuvo lo suficiente para no dejarme mirar atrás.

Cuando subimos a la camioneta, tardé un momento en poder hablar.

—¿Irnos así no está mal?

Ya había entendido parte de lo ocurrido.

Cena familiar.

Camila invitada.

Mi presencia ahí como una intrusa perfecta.

Qué oso.

Darío se acomodó con una indiferencia casi ofensiva.

—No.

Así de simple.

No.

Como si abandonar una cena familiar fuera lo mismo que cambiar una junta de sala.

Apreté la carpeta sobre las piernas.

—Gracias.

Mi voz salió pequeña.

—No tienes que agradecer.

Miró por la ventana.

Las luces de la residencia quedaron atrás.

—No fue nada.

Luego añadió:

—Entre nosotros no hace falta tanta distancia.

La frase me golpeó de una forma absurda.

Entre nosotros.

No pude evitar acordarme de la suite.

De la cama.

De su voz preguntando quién era.

Me ardieron las orejas.

Darío giró la cabeza.

—¿Por qué no hablas? ¿Te sientes mal?

Negué rápido.

Ya había logrado acomodar la expresión.

Necesitaba cambiar de tema antes de que mi cara me delatara.

—¿Director Zárate, puedo hacerle una pregunta un poco personal?

—Pregunta.

—La señora que abrió la puerta... ¿qué relación tiene con usted?

Lo dije con cuidado.

Hacía años que no veía a Marcela. Su ropa, la casa, la manera en que se movía en ese lugar, todo decía que su vida era muy distinta de la que yo recordaba.

Pero una residencia así podía brillar por fuera y pudrir por dentro.

Darío no sabía lo que ella era para mí.

O eso esperaba.

—Mi madrastra —respondió.

La palabra fue breve.

Directa.

Madrastra.

Se me aflojó algo en el pecho.

—¿Por qué preguntas?

—Por nada. Se parece a alguien que conocí hace mucho. No he visto a esa persona en años y verla me dio una sensación rara.

No quería que siguiera preguntando.

Le tendí la carpeta casi de inmediato.

—Mejor revise los documentos.

Darío me observó un segundo.

No sé si me creyó.

Pero tomó la carpeta.

—Bien.

Y no preguntó más.

1
Marín Orozco
quiero leer el final ya tengo varias novelas así y pues se pierde la emoción
Marín Orozco
hola a mi no me gusta criticar por qué me encanta leer y las novelas están muy bonitas pero por qué no terminan si eso es todo cuando menos digan fin 👏
Patri Carpi
5 veces le dijo lo mismo
Norma Vales
Demasiado problemas, muy inocente la principal protagonista y parece qué o aprende ,así sigue los capítulos repetidos.Deje porque aburre
Carmen Patricia More
están ablando de un mueble o de una persona que machista.y la protagonista que no tiene carácter pero poner un alto párese una adolescente sonrojando sé por todo
Carmen Patricia More
están ablando de un mueble o de una persona que machista.y la protagonista que no tiene carácter pero poner un alto párese una adolescente sonrojando sé por todo
Yadira
Por fin los dos se defienden, ya era hora
marta gallegos
Me gustaba la novela , Pero ver así de tonta a la protagonista .... porque no se lleva la abuela con ella ? era sabido que el padre iba a ir con la abuela . y además porque no lo denuncia ? y la otra tontera es que cuando el padre la invito' con agua , ella tomo' . Noooo... se me fue el entusiasmo
Carmen Aldana
🥰🥰🥰
Carola Videla 😈🇦🇷
caradura
Carola Videla 😈🇦🇷
amor propio, una materia pendiente? estúpida
Mariscal Morin
Hay no, porque hacen esto?
Mariscal Morin
Que bueno que siempre le ayuda 🩷❤️🩷❤️
Mariscal Morin
Kiara, te toca subir de nivel, y ahí la oportunidad 🩷👏👏👏👏👏👏
Mariscal Morin
😟😟😟😟😟😟😟
Mariscal Morin
Agarrate pinché víbora 🤬🤬🤬🤬🤬
Mariscal Morin
Que le va a hacer esta desgraciada 🤬🤬🤬🤬🤬
Mariscal Morin
👏👏👏👏👏👏👏👏Eso me gusta 😊😊😊
Mariscal Morin
Los buenos también reciben su recompensa ❤️🩷❤️🩷❤️🩷
Mariscal Morin
El se enamoro de ella desde el principio 🩷❤️🩷❤️🩷❤️😊😊😊
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