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El Amor Eterno Del Rey Vampiro

El Amor Eterno Del Rey Vampiro

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Amor en la guerra / Fantasía épica / Salvando al mundo
Popularitas:10.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Gloria Escober

**Una promesa sellada con sangre y eternidad.**

Tras la traición de su prometido, Cecil intenta concentrarse en lo único que siempre le ha dado sentido a su vida: la medicina. Como parte de una comisión médica de Oxford, viaja al reino de Kratos, sin imaginar que aquel viaje cambiará su destino para siempre.

Desde su llegada, extraños sueños y recuerdos que no le pertenecen comienzan a atormentarla. Al mismo tiempo, se siente inexplicablemente atraída por el rey Azharel, un hombre tan poderoso como enigmático, cuyos ojos parecen guardar el dolor de siglos enteros.

Lo que Cecil ignora es que su historia con Azharel comenzó mil años atrás, cuando él era un príncipe vampiro que renunció a todo por amor. Separados por la tragedia y la muerte, una promesa sellada con sangre y eternidad los mantuvo unidos a través del tiempo.

Ahora, mientras los secretos del pasado resurgen y antiguos peligros vuelven a despertar, Cecil deberá descubrir quién fue realmente y por qué el rey vampiro la mira como si hubiera esperado mil años para volver a verla.

Una apasionante historia de amor, destino y reencarnación, donde ni siquiera la muerte puede romper los lazos de un amor eterno.

NovelToon tiene autorización de Gloria Escober para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

No la traje para que arrullara al gato.

Después de comer, Merida salió junto a Imelda.

Imelda caminaba adelante y Merida iba detrás, con las manos juntas y la cabeza baja.

La brisa movía suavemente su cabello.

Caminaron hasta llegar a la puerta de la torre del príncipe.

Antes de que Imelda tocara, Azharel abrió la puerta y la cerró detrás de él.

—Iba a salir —dijo.

Imelda sonrió.

—Disculpe, príncipe, pero aquí le traje a la joven para que se disculpe.

Azharel miró a Merida.

Ella levantó la vista, hizo una reverencia y, en voz baja, dijo:

—Pido su perdón, príncipe. No fue mi intención ofenderlo. Perdón.

Azharel alzó las cejas.

La observó unos segundos.

—No me convence su disculpa.

Merida apretó la tela de su vestido.

—Lo siento.

—Es usted muy atrevida. Lo que hizo es suficiente para que le corten la cabeza.

—Lo sé —dijo Merida en voz baja.

Imelda intervino.

—Le daré un castigo ejemplar.

Azharel la miró.

—Creo que el castigo debo decidirlo yo.

El cuerpo de Merida tembló.

Imelda asintió.

—Claro, pero, a pesar de todo, no puede matarla.

Azharel sonrió.

—Suelo matar lobos, enormes bestias, no criaturas diminutas.

Luego añadió:

—Pero necesito una sirvienta. Alguien que limpie y lave mi ropa. Ella sería perfecta.

Merida abrió los ojos.

Imelda sonrió.

—Apenas me parece justo.

Luego miró a Merida.

—Bien, que empiece ahora. Regresa a tu torre más tarde y te daré nuevas indicaciones.

—Bien —dijo Merida.

Imelda la miró.

—Pórtate bien.

Y luego miró al príncipe.

—Solo sirvienta.

—Claro —respondió él.

Imelda se retiró, dejando a Merida sola.

Ella observó cómo se alejaba.

Azharel abrió la puerta de la torre.

—Pase.

Merida entró.

En cuanto la puerta se cerró, su cuerpo tembló aún más.

—Sígame.

Merida lo siguió, nerviosa.

Subieron las escaleras hasta llegar a una pequeña sala.

Entonces Azharel señaló el suelo.

—Empiece por sacar al gato de debajo de la alfombra.

Merida miró.

Había un pequeño bulto debajo de la alfombra, temblando ligeramente.

—Mi Lord...

La alfombra se levantó un poco.

El pequeño cachorro sacó la cabeza.

En cuanto vio a Merida, salió corriendo hacia ella.

Merida se agachó.

Lo atrapó entre sus brazos.

Luego besó su cabeza.

—Cariño, ¿estás bien?

—Grrr.

El pequeño comenzó a restregarse contra su cuello, moviendo la cola.

Merida empezó a revisarlo.

—¿Te hizo daño? ¿Estás herido?

El cachorro miró a Azharel.

Y de inmediato escondió la cabeza en el cuello de Merida.

Ella lo meció ligeramente.

—Ya, mi amor. Todo está bien.

Azharel se sentó en una silla.

—No la traje para que arrullara al gato.

Merida levantó la vista.

—Lo siento, príncipe.

—Empiece a recoger todo lo que esa bestia tiró.

—Sí, príncipe.

En ese momento se escuchó un pequeño rugido.

—Grrr...

Merida bajó la mirada.

Sonrió de inmediato.

—Ay, mi amor, tienes hambre.

Le susurró al oído.

—Perdóname, no has comido en toda la mañana.

Azharel tomó un pedazo de carne que estaba sobre una pequeña mesa y lo lanzó al suelo.

—Que coma eso.

Luego añadió:

—Porque va a estar aquí todo el día.

Merida abrió los ojos.

—Gracias, príncipe.

Tomó la carne y se la dio a Mi Lord.

El cachorro la olfateó primero.

Luego miró a Azharel.

Y de inmediato escondió la cabeza en el cuello de Merida.

Ella sonrió.

—Vamos, cariño.

El pequeño volvió a mirar la carne.

Luego a Merida.

Y finalmente comenzó a comerla desde sus manos.

En pocos segundos la terminó.

Merida acarició su cabeza.

—Muy bien.

Azharel la observó.

—¿Piensa hacer todo con el gato en brazos?

Merida negó.

—No, príncipe.

Luego agregó:

—Solo que él no se siente seguro lejos de mí.

Azharel la miró.

—¿Debe importarme eso?

Merida negó rápidamente.

—No, príncipe.

—Ahora mismo trabajo.

Sin pensarlo, tomó la tela exterior de su vestido y arrancó una parte.

Azharel la observó sin comprender.

Merida la pasó alrededor de su cuerpo y la amarró sobre su pecho, formando una especie de pequeño costal, igual a como las madres cargaban a sus bebés mientras trabajaban.

Después tomó a Mi Lord y lo colocó dentro.

Solo quedaron visibles sus pequeñas orejas blancas.

Merida sonrió.

—Listo.

El cachorro escondió la cabeza dentro de la tela y se acomodó.

Merida comenzó a recoger los pergaminos, los libros y las cajas que estaban tirados.

Azharel la observó desde el sillón.

—Tiene problemas en la mente.

Merida levantó la vista.

—¿Qué dijo, príncipe?

—Nada.

Ella siguió trabajando.

Unos segundos después, dos pequeñas orejas blancas salieron del costal.

Luego aparecieron dos ojos rosados.

Mi Lord miró a Azharel.

Azharel lo miró.

El cachorro volvió a esconderse de inmediato.

Azharel soltó una pequeña risa.

Entonces habló.

—Definitivamente es un gato.

Merida levantó la vista.

—Es un león.

—Parece un gato.

—Es un león.

—Un gato muy raro.

—Es un león.

—Un gato.

—León.

Azharel levantó una ceja.

Merida lo miró.

Ambos permanecieron en silencio unos segundos.

Hasta que Merida bajó la cabeza y siguió recogiendo las cosas.

Mientras tanto, dentro del pequeño costal, dos ojos rosados asomaban de vez en cuando para vigilar al vampiro que seguía pareciéndole completamente sospechoso.

…………………………………………………………………………………………….

Imelda estaba frente a la mesa de trabajo.

Sobre ella había figuras de cera, pequeños símbolos tallados y varias imágenes antiguas.

Las velas iluminaban la habitación con una luz tenue.

Imelda permanecía en silencio, observándolo todo.

Entonces un pensamiento surgió en su mente.

Un presentimiento.

—No puede ser... ¿Es su destinado? —susurró.

La puerta se abrió.

Una bruja mayor entró en la sala.

—Me enteré de lo que pasó con Merida y el príncipe.

—Sí —respondió Imelda.

La mujer se acercó a la mesa.

—Dilo. Vamos, habla.

La bruja mayor suspiró.

—Debiste hacer lo que debía hacerse, pero no lo hiciste.

Imelda no apartó la vista de la mesa.

—No me arrepiento.

La bruja mayor asintió.

—Lo sé. Y quizá fue lo correcto.

Luego añadió:

—El príncipe vampiro está interesado en ella. Puedo verlo en sus ojos.

Si Merida logra tener el corazón del príncipe vampiro...

—No —la interrumpió Imelda.

—Él es poderoso y peligroso.

La bruja mayor sonrió.

—Las mujeres lo somos aún más.

Podemos poner a un hombre a nuestros pies sin necesidad de usar espadas o ejércitos.

Incluso a reyes.

Imelda permaneció en silencio.

—Piensa, Imelda.

Podemos tener al próximo rey vampiro a nuestro servicio.

Merida podría dominar al príncipe.

Y nosotras a ella.

Y, por ende, dominaríamos al futuro rey vampiro.

Imelda negó.

—Merida no es ese tipo de mujer.

—Y no tiene por qué serlo.

La bruja mayor suspiró.

—Solo debemos guiarla.

Imelda la miró fijamente.

—No quiero que sea como su madre.

La bruja mayor guardó silencio.

—No lo será.

—Eso dijimos una vez y mira cómo terminó todo.

Imelda apretó las manos.

—Merida es buena. Demasiado buena.

Y quiero que siga siendo así.

La bruja mayor la observó.

—Entonces no tienes nada que temer.

Imelda negó lentamente.

—Las personas no nacen siendo malas.

Las decisiones son las que cambian a las personas.

Y el poder... puede cambiar a cualquiera.

La bruja mayor suspiró.

—Aun así, el príncipe no parece peligroso.

Imelda guardó silencio unos segundos.

—No me preocupa él.

Me preocupa el destino.

Porque el destino siempre cobra algo a cambio.

La bruja mayor caminó unos pasos.

Luego volvió a hablar.

—Pero hay algo que no puedes ignorar.

El príncipe Azharel no es como su padre.

Imelda levantó la mirada.

La bruja continuó.

—Su padre era un hombre dominado por la obsesión.

Tomó a una reina humana, la alejó de su familia, la convirtió en vampira y la obligó a vivir una vida que ella nunca eligió.

Imelda asintió.

—Lo sé.

—Pero el príncipe no tiene esa aura.

Lo vi hoy.

No hay crueldad en él.

No de esa forma.

Imelda guardó silencio.

La bruja siguió hablando.

—Incluso se parece más a su madre.

Ella siempre fue distinta.

Nunca buscó el poder.

Nunca disfrutó la guerra.

Siempre intentó mantener la paz dentro de Kratos.

Imelda desvió la mirada.

—Eso no garantiza nada.

—No.

Pero significa que quizá aún exista esperanza.

Imelda suspiró.

—La esperanza suele ser peligrosa.

La bruja mayor sonrió.

—Y, aun así, muchas veces cambia el mundo.

Se acercó a la puerta.

Antes de salir, habló.

—Aun así, no ignores lo evidente.

Ellos se encontraron en el bosque.

Ella le salvó la vida.

Y ahora él busca cualquier excusa para tenerla cerca.

Eso no es normal.

Imelda no respondió.

La mujer salió de la habitación.

Imelda quedó sola.

Miró las figuras de cera.

Luego recordó la reunión de las brujas.

La flecha.

La emboscada.

Los lobos apareciendo.

Y el príncipe sobreviviendo.

Suspiró.

—Demasiadas coincidencias.

Su mirada se dirigió hacia la torre donde estaban Merida y Azharel.

—Espero estar equivocada.

Porque si el destino decidió unirlos...

Entonces nada volverá a ser igual.

las torres de las brujas

Azharel llevando en su hombro a Merida desmayada y a Mi lord en la mano

1
Doris Angelica Pinzón Avila
osea que My Lord en realidad es la mascota de Mérida n su primera vida, y cuando ellos se casan Mérida se lleva al León con ellos, por eso My Lord vive con el rey Azharel y viene a rescatar a Cecil
Doris Angelica Pinzón Avila
su primer encuentro no fue muy bueno que digamos pues Azharel la quería atacar para tomar su sangre y ella descubrió que era un vampiro y no lo iba a ayudar
Elizabeth Delvicier
Tranquila escritora se comprende el entusiasmo
Elizabeth Delvicier
tengo una duda el 👑 vampiro y su 👑Aurora solo tenían un hijo y en entonces quien es la madre de Morgana
jessica jh
mas capitulos👏
Elizabeth Delvicier
y todo comenzó x una niña perdida buscando un 🐉 y un príncipe que buscaba una alianza sin saber que la 🧹 y los 🐺 tenían el mismo plan matar al 👑🦇 y esté en el 🌳🌳🌲 nunca pensó que encontraría el ❤️
Elizabeth Delvicier
no sé podía confiar en nadie esas brujas cochinas prepararon la flecha
Limaesfra🍾🥂🌟
mi lord que traidor 🤣🤣🤣🤣
Limaesfra🍾🥂🌟
no te preocupes la historia esta impactante💞💞💞
Adriana Trejo
esta melisandre maneja al rey a su antojo 😡
y el no cae en cuenta como es manipulado por ella , ciego por no querer ser menos en un mundo donde las bestias tienen poder y eso le va a jugar en contra 🤔
Alexandra Ortiz Posada
De verdad que los humanos se estaban llevando la peor parte
Nata Mazó
🤣🤣🤣🤣🤣 el dirá es tu problema no el mío yo siempre protesto y griii y nada 🤣🤣🤣 ahora arregleselas 🫣🫣
Limaesfra🍾🥂🌟
todo un minino heroico grrrr😋😋
Limaesfra🍾🥂🌟
cuida a Merida 🦁x el 🦇quiere comer a la nena🤣🤣🤣🤣
Cecilia castro zeledon
asi como se relata la historia entiendo al rey completamente la verdad lo apoyo ya que los otros se pasan de salvaje pero desafortunadamente no salio como se espero
Edith Leyva
así es, fue pura manipulación de la bruja para obtener el hijo del rey😡😡😡
Kim Nava
seguro ella es cimpable
y el rey segado por el dolor tomando malas decisiones😡😡
Nata Mazó
😂😂😂😂 a penas se viene acordar de mi Lord
Limaesfra🍾🥂🌟
Gracias por escribir tan buenas historias
Viviana Mosquera
Muy buena,.espectacular ¡a la espera de más capitulos¡
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