NovelToon NovelToon
Él En Realidad Es Mi Vecino ? | TERROR

Él En Realidad Es Mi Vecino ? | TERROR

Status: En proceso
Genre:Terror
Popularitas:298
Nilai: 5
nombre de autor: Litaa.Randxm_Girl

A los 16 años, con 100,000 personas mirándome, sé que aquella niña de 9 años que quería ser youtuber no estaba loca, solo estaba adelantada . Y la persona que menos esperaba cambio mi destino

NovelToon tiene autorización de Litaa.Randxm_Girl para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El vecino silencioso

Miré el sobre otra vez, con la tarjeta aún temblando entre mis dedos. "No arruinarás mi vida", repetí en mi mente, apretando la mandíbula. "No lo permitiré."

Con un movimiento decidido, me levanté del suelo, caminé hasta la cocina y arrojé el sobre a la basura. Cayó con un golpe sordo contra el fondo del cubo, y por un momento me quedé mirándolo, como si esperara que cobrara vida y saltara de nuevo. Pero no pasó nada. Solo era papel y tinta. Nada más que eso.

Me senté en la mesa con una taza de café humeante y un plato de tostadas. El desayuno fue tranquilo, sin prisas. Masticaba lentamente, dejando que el sabor a mantequilla y pan tostado llenara mis sentidos, mientras mi mente analizaba todo lo que había pasado en los últimos días.

"Es solo alguien intentando asustarme", pensé. "Un troll, un acosador, alguien que vio mi transmisión y decidió jugar conmigo. La chica del cartel probablemente no tiene nada que ver. Son coincidencias."

Cada excusa sonaba plausible en mi cabeza. No necesitaba creerlas del todo, solo necesitaba que fueran lo suficientemente fuertes para seguir adelante. Y funcionaron. Mi respiración se calmó, mis hombros se relajaron, y una sonrisa pequeña pero genuina se formó en mis labios.

Me cambié de ropa con la ligereza de quien tiene un día bueno por delante. Un vestido veraniego de flores, sandalias cómodas, el pelo suelto. Cuando el timbre sonó a las 11 en punto, ya estaba lista.

—¡Llegó la mejor amiga del mundo! —gritó Sofía desde el otro lado de la puerta, y su entusiasmo era tan contagioso que reí antes de abrir.

El día fue perfecto. Jugamos juegos de mesa, nos maquillamos una a la otra con colores ridículos, hicimos retos de baile que terminaron en ataques de risa. Sofía se empeñó en grabar todo para subirlo a sus historias, y yo la dejé, porque ver su felicidad me recordaba que la vida también podía ser eso: momentos simples compartidos con alguien que te quiere.

—¿Y el sobre? —preguntó en un momento, mientras aplicaba sombra de ojos morada en mis párpados—. ¿De verdad no te preocupa?

—Hoy me llegó un sobre con una amenaza, se podría decir así —respondí, encogiendo los hombros—. Primero me asusté, pero luego lo olvidé. Supongo que alguien intenta arruinar mi vida, pero no lo permitiré.

Mi sonrisa era de confianza, de esas que nacen cuando decides no dejar que el miedo gane. Sofía me miró por el espejo, y sus ojos se iluminaron con orgullo.

—Esa es la chica valiente que conozco —dijo, y su voz tenía un calor que me envolvió como una manta—. No dejes que nadie te quite tu luz, Val.

Reí, y esa risa salió limpia, sin forzar.

La tarde se pasó entre risas, chismes, y una maratón de series de comedia que vimos hasta que el sol comenzó a esconderse. Cuando llegó el momento de que Sofía se fuera, la acompañé hasta la puerta con un abrazo largo.

—Mañana vuelvo —prometió—. Y si quieres, me quedo a dormir. No me importa si roncas.

—Yo no ronco —protesté, riendo.

—Ah, claro, porque los unicornios tampoco existen —bromeó, y cerró la puerta con una sonrisa.

Me quedé apoyada contra la puerta, escuchando sus pasos alejarse por las escaleras. El silencio que dejó no era pesado, era tranquilo. Caminé hacia la computadora, y por un momento consideré encenderla para hacer stream. Pero algo en mi interior me dijo que no. Que hoy era un día de descanso, un día para relajar la mente.

Apagué todo, me preparé un té, y me acosté temprano con un libro en las manos. Leí hasta que mis ojos comenzaron a cerrarse, y cuando apagué la luz, la oscuridad no trajo sombras ni susurros.

La noche fue silenciosa. Sin golpes, sin sobres, sin pasos en el pasillo. Dormí como no lo hacía en semanas, y desperté con el sol entrando por la ventana y una sensación extraña en el pecho.

Feliz.

Era inusual, tan inusual que me quedé mirando el techo un buen rato, procesando la ausencia de ansiedad. Me levanté con energía, preparé un desayuno más elaborado que de costumbre: huevos revueltos, pan tostado, fruta fresca. Canturreaba mientras cocinaba, y cuando me senté a comer, el mundo se sentía liviano.

Pero entonces, mientras mordía una fresa, un pensamiento se coló en mi mente como un ladrón en la noche.

El vecino de al lado nunca sale.

Me detuve, el tenedor a medio camino de mi boca. Recordé la mudanza, ese chico de gorra al revés y sonrisa amable. Había sido amable, sí. Pero desde entonces, no había escuchado ni un solo ruido proveniente de su departamento. No pasos, no música, no voces, no televisión. Nada. Como si el apartamento estuviera vacío.

"Pero lo vi entrar", me dije a mí misma. "Lo vi cargar cajas. Está ahí."

Dejé el tenedor y caminé hasta la pared que compartía con su departamento. Apoyé la oreja contra la superficie fría y escuché. Silencio absoluto. Ni un respiro, ni un crujido.

Me alejé lentamente, sintiendo que la incomodidad comenzaba a trepar por mi espalda. "Tal vez trabaja de noche", razoné. "O es muy silencioso. Hay gente así."

Pero el pensamiento se quedó, enquistado como una espina. Porque mientras más lo analizaba, más me daba cuenta de que nunca había vuelto a ver al vecino. No en el pasillo, no en la escalera, no en la calle. Solo esa única vez, el día de la mudanza.

Y entonces recordé algo que había pasado por alto. Cuando él se presentó, dijo que se estaba acomodando. Que si necesitaba algo, tocara su puerta.

Nunca lo había hecho. Pero tampoco lo había necesitado.

Hasta ahora.

Caminé hacia la puerta, y mis dedos rozaron el pomo. Podía salir, tocar su puerta, ver si estaba realmente ahí. Podía comprobar que todo era normal.

Pero algo me detuvo. Una voz pequeña en mi cabeza que susurraba: "¿Y si no hay nadie?"

Retiré la mano y volví a la mesa. El desayuno ya no sabía igual. La felicidad de antes se había empañado con esa duda, esa pequeña grieta en mi tranquilidad.

Miré por la ventana, hacia el edificio de enfrente. Las cortinas del departamento de al lado seguían cerradas, igual que el primer día.

Siempre cerradas.

1
SOFI💅💖
i love you
SOFI💅💖
eres la mejor escritora del mundo
SOFI💅💖
me encantaaaaa
SOFI💅💖
por fa a más capítulos
SOFI💅💖
este es el mejor libro que he leído en 2 años
SOFI💅💖
porfa autora actualiza💖 me muero de ganas de que pasará
SOFI💅💖
me encanta este libro lo empecé a leer sin querer pero me encanta💖
Liaa🍥: gracias de verdad, espero que disfrutes los demás capitulos 🩷
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play