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LA ACOMPAÑANTE...

LA ACOMPAÑANTE...

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Venderse para pagar una deuda / Reencuentro / Salvar al hijo enfermo / Amante arrepentido
Popularitas:423k
Nilai: 4.9
nombre de autor: JHOHANNA PEREZ

"¿Qué harías por salvar la vida de tu hijo? Mar Montiel, una madre desesperada, se enfrenta a esta pregunta cuando su hijo necesita un tratamiento costoso. Sin opciones, Mar toma una decisión desesperada: se convierte en la acompañante de un magnate.

Atrapada en un mundo de lujo y mentiras, Mar se enfrenta a sus propios sentimientos y deseos. El padre de su hijo reaparece, y Mar debe luchar contra los prejuicios y la hipocresía de la sociedad para encontrar el amor y la verdad.

Únete a mí en este viaje de emociones intensas, donde la madre más desesperada se convertirá en la mujer más fuerte. Una historia de amor prohibido, intriga y superación que te hará reflexionar sobre la fuerza de la maternidad y el poder del amor."

NovelToon tiene autorización de JHOHANNA PEREZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Imponente...

Santiago estaba tomando una ducha mientras en su mente se colaba, como una intrusa, la imagen de Luna con aquel vestido negro que le quedaba perfecto. El agua tibia recorría su piel, pero no lograba borrar de su mente esa silueta femenina que lo había desconcertado más de lo que estaba dispuesto a admitir.

— ¡Luna, Luna! —murmuró con fastidio, llevándose las manos al rostro—. Espero conservar siempre mi distancia contigo… Eres demasiado bella, tienes todo lo que podría desear físicamente en una mujer, pero no eres el tipo que aceptaría en mi vida.

Intentó convencerse de sus propias palabras mientras el vapor llenaba el baño. Sin embargo, algo en ese rostro le resultaba inquietantemente familiar.

Mientras tanto, Mar pasó la noche en el hospital, sentada en el sofá junto a la cama de su hijo. Lo observaba dormir, tan frágil y a la vez tan valiente. Su pequeño respiraba pausadamente, y ella, cansada pero en paz, se dejó vencer por el sueño poco antes del amanecer.

El viernes amaneció cargado de ansiedad. Faltaba solo un día para viajar con Santiago, y Mar quería aprovechar al máximo las horas. Lo primero que hizo fue ir a la administración del hospital para pagar la deuda. Sentía que cada billete entregado era una parte de sí misma. Su hijo valía más que cualquier sacrificio, pero aun así, el alivio no llegó. Por el contrario, la invadió la sensación de haber adquirido una deuda aún mayor… con su cliente.

Tras resolver los trámites, se dirigió a la agencia. Allí le entregaron los documentos que certificaban su nueva identidad: Luna Harrison. A partir de ese momento, ella ya no sería Mar Montiel, la madre desesperada, sino una acompañante bajo contrato. Tomó los papeles con manos temblorosas y un nudo en la garganta.

La ansiedad la dominaba. Quisiera no ser tan sensible, tan aprensiva. Admiraba cómo las otras chicas hablaban de sus trabajos con naturalidad, incluso con orgullo, mientras que ella sentía que cada paso la hundía más en una condena silenciosa.

Al llegar a su apartamento, comenzó a preparar la maleta siguiendo las recomendaciones de Chloe y Martina: ropa formal, casual, elegante y, por supuesto, un bikini. Añadió maquillaje, perfume, algunos accesorios y un par de pijamas. Al cerrar la cremallera, sintió que también cerraba una etapa de su vida.

A media mañana, su teléfono vibró. Al ver el nombre en pantalla, su estómago se contrajo. Era un mensaje de Santiago.

✉️ Santiago Lombardi:

Luna, envíame la dirección para que mi chófer vaya por ti. Por favor, no llegues tarde. Odio esperar.

Mar suspiró al leerlo. El tono autoritario y seco no la sorprendió, pero sí le dejó claro el tipo de hombre con el que estaba tratando. Respiró hondo antes de responder.

✉️Luna:

Buenos días, señor Santiago. Esta es la dirección del hospital. No se preocupe, llegaré puntual.

Envió el mensaje y dejó el teléfono sobre la mesa. Su mirada se desvió hacia la foto de su hijo, y un pequeño temblor recorrió sus dedos. “Todo esto es por ti”, se recordó una vez más.

Por la tarde, mientras el sol comenzaba a descender, el sonido de un motor lujoso rompió el silencio frente al hospital. Un sedán negro se detuvo frente a la entrada, y un hombre vestido con traje oscuro y modales impecables descendió del vehículo.

Rafael, el chófer de Santiago, se presentó con una sonrisa educada.

— Buenas tardes, señorita Harrison —dijo con voz cordial, inclinando ligeramente la cabeza—. Soy Rafael, el chófer del señor Lombardi. Él me ha pedido que la acompañe hasta el aeropuerto. ¿Puedo ayudarla con su equipaje?

Mar lo observó con gratitud. Era amable, pero mantenía la distancia profesional que se esperaba de alguien al servicio de un hombre como Santiago.

— Gracias, señor Rafael —respondió ella, entregándole la maleta—. Le agradezco mucho.

— Es un placer, señorita. Por favor, suba al coche —añadió él, abriéndole la puerta con cortesía—. Estaremos llegando al aeropuerto en unos minutos.

Durante el trayecto, Mar observaba por la ventana, intentando acallar la voz interior que le gritaba que se estaba perdiendo a sí misma.

Al llegar al aeropuerto, se sorprendió al ver a Santiago esperándola en la pista. Vestía un traje negro impecable, sus lentes oscuros y su porte elegante le daban un aire de autoridad casi intimidante. Cuando la vio descender del auto, se detuvo por un instante.

El enterizo rojo que ella llevaba abrazaba sus curvas con elegancia, y el brillo de sus ojos contrastaba con la fragilidad de su expresión. Santiago se sintió incómodo con la reacción de su cuerpo; no estaba en sus planes sentirse atraído por ella.

— Buenas tardes, Luna —saludó con voz neutral—. Llegaste puntual.

— Buenas tardes, señor Lombardi —respondió ella con educación.

Él frunció el ceño ante tanta formalidad.

— Sube y ponte cómoda —ordenó con firmeza—. Ha llegado el momento de revisar el contrato.

Mar asintió en silencio y subió al jet privado.

El interior era digno de un magnate: asientos de cuero color crema, detalles en madera pulida y una iluminación cálida que invitaba a relajarse. Mar se sintió fuera de lugar, como una intrusa en un mundo que no le pertenecía.

Santiago subió poco después, tras dar unas instrucciones a Rafael. Se sentó frente a ella, cruzando una pierna sobre la otra con natural elegancia.

Mar lo observó de reojo. Ese hombre seguia siendo igual de atractiva que hace cinco años solo que más maduro más sexy, pero su mirada era más fría, más calculadora. Le dolía que no la recordara. ¿Así de insignificante había sido para él?

Santiago tomó una carpeta azul y habló sin rodeos:

— Luna, te leeré el contrato, cláusula por cláusula. En el momento en que firmes, no habrá marcha atrás. Si incumples alguna de las condiciones, deberás asumir las consecuencias —advirtió, con voz grave y controlada.

Mar lo miró, conteniendo el impulso de replicar.

— Algunas cláusulas traen sanciones específicas, así que presta atención —añadió él con tono autoritario.

Ella suspiró, cansada de su arrogancia. Aún no comenzaba su labor y ya él hablaba de castigos. Le pareció casi una ironía cruel del destino.

— De acuerdo —dijo finalmente, mirándolo a los ojos—. Léalo.

Santiago ladeó una sonrisa, una de esas que solía usar cuando quería provocar o medir el temple de su interlocutor. Se recostó con calma y dijo:

— Primera regla del contrato: aquí se hará lo que el contratante quiera, no lo que la acompañante desee. ¿Te queda claro?

Mar lo miró con una mezcla de indignación y desafío.

— ¿De verdad cree que soy una marioneta a la que podrá manejar a su antojo? —replicó con voz firme—. Conozco mis derechos y no permitiré que haga conmigo lo que se le antoje.

Santiago soltó una risa seca, cargada de cinismo. Sus ojos se entrecerraron con una mezcla de diversión y advertencia.

— Tienes carácter… —musitó, apenas audible.

Antes de que ella pudiera decir algo más, su teléfono comenzó a sonar. Lo observó unos segundos y luego a ella, como si sopesara qué era más importante.

— Debo atender esta llamada —dijo finalmente, levantándose.

Mar lo vio alejarse hacia la parte delantera del avión. Al quedarse sola, su mirada cayó sobre el contrato que él había dejado sobre la mesa. Un escalofrío recorrió su espalda.

Mientras su mente divagaba entre pensamientos dispersos, Mar observaba el cielo azul a través de la ventana del jet privado. Las nubes pasaban lentamente, como si el mundo se moviera a un ritmo distinto al de su corazón. Aquel viaje no era un lujo, sino una condena disfrazada de oportunidad.

El rugido suave de los motores servía de telón de fondo a su mente inquieta. Por más que intentaba calmarse, el miedo seguía allí, latiendo bajo su piel, recordándole que estaba a punto de cruzar una línea de la que no habría retorno.

Sin embargo, había algo que tenía muy claro: por muy importante que fuera su cliente, por mucho que pagara o por muy influyente que resultara, no permitiría que la pisoteara. No dejaría que nadie la humillara ni la hiciera sentir más pequeña de lo que ya se sentía.

Apretó los puños con fuerza, intentando reunir valor, mientras sus labios pronunciaban en voz baja:

—Puedo hacerlo… es por mi hijo, solo por él.

Una azafata se acercó con una sonrisa profesional, ofreciendo una copa de agua. Mar la aceptó con un leve asentimiento, intentando mantener la compostura. Sentía el corazón acelerado, la garganta seca y las emociones al borde del colapso.

Cerró los ojos unos segundos, respirando hondo, buscando serenidad. Se repitió mentalmente que nada ni nadie tendría poder sobre ella, que aunque el destino la empujara a lugares oscuros, aún conservaba algo de luz en su interior.

Y fue en ese instante, mirando una última vez por la ventana, cuando se prometió a sí misma:

“Podrá tener dinero, poder o influencia… pero jamás me robará la dignidad.”

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Nancy Hernandez
viktor déjate querer total ya sabes q Mar no te va a corresponder como tu quisieras
Mar
jajaja che la dejo muda 🤣
Tita Reynoso
EXCELENTE!!!!!!
Anonymous Carmen diaz
Si Viktor cree tener chance con Mar no se enrede con esta zorra de Carola mujer peor que una cualquiera ahí si sería el peor error de Viktor
Carolina Veronica: disculpa pero de que hablas,cuál zorra si es la abogada del diablo y no anda de cama en cama ni tampoco se mete con hombres comprometidos ya sean casados o con novias y Viktor está soltero el hecho que le guste Mar no quiere decir que sean pareja y que Carola sea un mal tercio mmm un consejo vuelve a leer los capítulos para que veas que lo que digo es verdad
total 1 replies
Anonymous Carmen diaz
Tu misma tan liberar pero caes en la vulgaridad Carola ofrecida y más
Anonymous Carmen diaz
Te describes no como mujer sensata sino como zorra al acecho de los hombre carola
Anonymous Carmen diaz
Que bien razonas sabes que no te ama Mar y el único dañado serías tú Viktor
Anonymous Carmen diaz
Serás manipulado totalmente por menso Santiago
Anonymous Carmen diaz
Pues si te acuesta con cualquiera Lore y dices estar enamorada primero debiste cerciorarte que no tuviera una relación o te pidiera él algo no que rápido abriste más piernas así que cual respeto
Anonymous Carmen diaz
Merecido por tramposa Lore
Anonymous Carmen diaz
Si le crees te mereces todo lo podrido de esa mujer te atrapo con un hijo seguro es tuyo Lore muy astuta y tu basura
Anonymous Carmen diaz
Ya lo dijo te fue a violentar la vida y la relación con Mar
Anonymous Carmen diaz
Caíste en las garras por estúpido Santiago asume tus errores y está bruja sabe que su presencia haría que Mar se fuera tu estupidez de nuevo
Anonymous Carmen diaz
Tiene razón Viktor no merece ser un sustituto habla con Santiago y sino perdonas o no te sientes segura Viktor te conquistará sin pensar en que estás con él por dolor y no amor
Elizabeth Medina
excelente novela felicidades autora, estoy muy atrapada es muy interesante esta historia pero porfa que no quede sin terminar, me encantan tus novelas, siempre tienen un desenlace excelente, esperó los siguientes capítulos gracias bendiciones 😘 🙏
Elizabeth Medina
siii si Victor y carola,,,, excelente
Elizabeth Medina
mmm no me gusta como Mar sigue acumulando rencor, no rasona en nada
Sol Banay
me encanta
Elizabeth Medina
mmmm acaso ya se olvido de santiago
Elizabeth Medina
bueno bueno que difícil es perdonar pero igual creo que es más importante la felicidad y el porvenir de su hijo, santiago está totalmente arrepentido y quiere hacer todo bien no entiendo que espera mar que pase para abrir los ojos y ver ese cambio de santiago
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