Ella comienza a tener sueños de otra vida.. y cuando reencarna, se da cuenta, que al parecer, esos sueños son ahora su propia vida.. así que decide cambiar su destino..
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Preparativos
Los siguientes cinco días fueron extraños para Adele.
Extrañamente tranquilos.
Y eso la ponía nerviosa.
Porque en todas las historias trágicas que había visto en sus sueños, la calma normalmente era una advertencia antes del desastre.
Así que decidió prepararse.
No emocionalmente.
Financieramente.
Porque Adele había entendido algo muy importante..
Aunque Ivan Farrel fuera mejor que Irvin… eso no significaba que quisiera estar casado con ella.
Después de todo, el hombre estaba inconsciente mientras decidían su matrimonio.
Técnicamente despertaría un día y descubriría que tenía esposa.
Una desconocida.
Y honestamente…
Adele comprendía perfectamente que eso podía terminar mal.
[Muy mal.]
Porque si ella despertara casada con un hombre desconocido probablemente también entraría en crisis.
Así que necesitaba un plan B.
No.
Necesitaba varios planes B.
Y todos comenzaban con lo mismo.
Dinero.
Mucho dinero.
Porque una mujer sin dinero en ese mundo era prácticamente una prisionera elegante.
Así que Adele comenzó a prepararse en secreto.
Durante esos días revisó cuidadosamente las pertenencias de la antigua Adele Roberts.
Joyas.
Vestidos.
Libros.
Accesorios.
Y descubrió algo interesante.
La antigua Adele no gastaba casi nada.
Era tan tímida y reservada que apenas salía de casa, por lo que muchas de sus cosas seguían prácticamente nuevas.
Eso le daba posibilidades.
Una mañana, mientras revisaba un joyero lleno de piezas carísimas, Adele suspiró.
—Esto probablemente podría comprarme una casa pequeña…
La doncella que la ayudaba casi se desmaya.
—¡Mi lady! ¡No diga esas cosas tan casualmente!
Adele parpadeó.
A veces olvidaba que ahora era noble.
Y que comentarios como voy a vender joyas para sobrevivir probablemente no eran normales entre aristócratas.
Pero ella hablaba completamente en serio.
Comenzó a separar discretamente algunas piezas pequeñas.
Nada demasiado llamativo.
Solo lo suficiente para tener dinero de emergencia.
Porque si Ivan Farrel despertaba y quería divorciarse…
Ella no pensaba quedarse arruinada.
Además, Adele también comenzó a pensar en trabajos posibles.
Aunque eso resultó más complicado de lo esperado.
Porque aparentemente las mujeres nobles de ese mundo no trabajaban.
Lo cual le parecía absurdo.
—¿Entonces qué hacen todo el día? —preguntó confundida una tarde.
La doncella la miró horrorizada.
—Administrar propiedades… asistir a eventos… bordar…
Adele se quedó callada.
[…Voy a morir.]
Pero entonces recordó algo importante.
La antigua Adele era increíblemente educada.
Sabía idiomas.
Pintura.
Música.
Etiqueta.
Administración doméstica.
Historia.
Incluso contabilidad básica nobiliaria.
Era prácticamente una enciclopedia aristocrática humana.
[Ah.]
[Eso sí sirve.]
Así que Adele comenzó a hacer listas secretas.
Cosas que puedo hacer si mi matrimonio fracasa.
En una de ellas escribió..
—Dar clases privadas.
—Administrar propiedades.
—Abrir una tienda elegante.
—Fingir mi muerte e irme al campo.
La última opción seguía siendo fuerte candidata.
También comenzó a ahorrar discretamente todo el dinero que podía.
Reducía gastos.
Guardaba monedas.
Y hasta convenció a una doncella de enseñarle precios reales del mercado.
Porque Adele descubrió algo impactante..
La nobleza no tenía idea de cuánto costaban las cosas normales.
Una tarde casi sufrió un colapso cuando escuchó el precio del pan.
—¿Eso cuesta una barra de pan?
—Sí, mi lady.
—…La antigua Adele vivía en otro planeta.
La doncella no entendió ese comentario.
Pero Adele ya estaba calculando mentalmente cuántos panes podía comprar con un collar.
Muchísimos panes.
Eso la tranquilizó bastante.
Porque aunque todavía estaba asustada…
Ya no se sentía completamente indefensa.
Sí, seguía atrapada en un matrimonio extraño.
Sí, todavía debía mudarse con una familia poderosa.
Y sí, técnicamente estaba casándose con un hombre dormido.
Pero ahora tenía algo que la antigua Adele nunca tuvo.
Preparación.
Porque ella no pensaba depender emocional ni económicamente de nadie.
Mucho menos de un esposo desconocido.
Y mientras doblaba cuidadosamente uno de los vestidos que llevaría a la mansión ducal, Adele pensó con total sinceridad..
[Ivan Farrel… Espero que seas una buena persona.. Porque honestamente estoy haciendo mi mejor esfuerzo para no huir al bosque.]
Asi que continuo preparando todo..
Organizaba vestidos.
Leía documentos.
Planeaba rutas de escape mentalmente.
Intentaba actuar como una futura duquesa funcional y no como una mujer al borde de una crisis nerviosa constante.
Pero en las noches…
Los recuerdos regresaban.
Y entonces entendía nuevamente por qué había tomado esa decisión.
Porque incluso ahora, pensar en Irvin Farrel le provocaba escalofríos.
A veces despertaba sobresaltada recordando fragmentos de la boda original que había visto en sueños.
Aquella enorme catedral iluminada.
Los nobles sonriendo.
Las flores blancas decorando el altar.
Y Adele…
La verdadera Adele…
Tan hermosa.
Tan feliz.
Eso era lo más doloroso.
Ella realmente había creído que sería amada.
Recordaba perfectamente cómo había caminado hacia Irvin con las manos temblando de nervios y emoción.
Cómo había levantado apenas el rostro para mirarlo.
Cómo había sonreído con ilusión cuando él tomó su mano frente al templo.
Pero ahora Adele entendía algo horrible.
Irvin ya la despreciaba incluso ese día.
Lo había visto en su mirada.
En la frialdad escondida detrás de aquella sonrisa encantadora.
Y aun así todos los invitados decían lo mismo..
—Qué pareja tan perfecta.
—Lady Adele tiene mucha suerte.
—Lord Irvin es tan amable.
Adele sentía náuseas cada vez que recordaba eso.
Porque sabía lo que venía después.
La indiferencia.
La humillación.
El alcohol.
Las otras mujeres.
Los insultos suaves dichos en privado para que nadie pudiera defenderla.
Y peor aún…
Recordaba a la antigua Adele intentando convencerse de que todo mejoraría.
[Quizá está cansado.]
[Quizá hice algo mal.]
[Quizá mañana me trate diferente.]
Ese recuerdo era el que más la destruía.
Porque nadie debería vivir rogando amor así.
Una noche Adele estaba sentada frente a la ventana de su habitación mientras la lluvia golpeaba suavemente los cristales.
[nunca pense estar haciendo los preparativos para irme a casar y convertirme en una duquesa]
Y aun así…
Apretó suavemente las manos sobre su falda.
No se arrepentía.
No.
Ni un poco.
Porque sinceramente prefería casarse con un hombre inconsciente que vivir al lado de alguien como Irvin.
Al menos Ivan Farrel no podía sonreírle dulcemente mientras destruía su autoestima.
Al menos no iba a llevar amantes frente a ella.
Al menos no iba a hacerla sentirse miserable todos los días.
Quizá el duque despertaría y pediría el divorcio inmediatamente.
Quizá la odiaría.
Quizá la ignoraría completamente.
Pero Adele podía soportar eso.
Lo que no podía soportar…
Era convertirse en aquella mujer rota de sus sueños.
La mujer que lloraba sola en habitaciones enormes mientras fingía que todo estaba bien.
Adele cerró lentamente los ojos.
Y por primera vez desde que reencarnó, pensó algo con absoluta sinceridad..
[Pase lo que pase…]
[No voy a permitir que mi vida vuelva a convertirse en una tragedia.]
Adele, Iván ha estado siempre junto a tí...probablemente no lo entiendas aún, pero él te ama