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Legado de una Noche

Legado de una Noche

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Aventura de una noche / Mafia / Madre soltera / Reencuentro / Completas
Popularitas:474
Nilai: 5
nombre de autor: Hadassa Cadete

Sophie creía que su vida se había derrumbado tras ser traicionada por el hombre que amaba. Perdida y vulnerable, buscó consuelo en los brazos de un desconocido, Damián Castelli, un hombre poderoso, frío y peligroso. Una sola noche lo cambió todo. Cuando descubrió que estaba embarazada, solo encontró desprecio y humillación.
Decidida a reconstruir su vida, Sophie se marchó y crió a su hijo sola. Pero años después, el destino volvió a cruzarla con aquel hombre. Ahora, arquitecta y trabajando en la misma empresa que él, la joven guarda un secreto capaz de cambiarlo todo.
Entre enfrentamientos explosivos, secretos que salen a la luz y un deseo que se niega a desaparecer, Sophie deberá enfrentar el pasado y decidir hasta dónde está dispuesta a llegar para proteger a quien más ama.

NovelToon tiene autorización de Hadassa Cadete para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

Narración: Sophie

Sus labios estaban en los míos, aplastando cualquier resistencia que yo intentaba desesperadamente mantener. Era como ser arrastrada al ojo de un huracán, imposible escapar. Había rabia en aquel beso, deseo, frustración. Todo lo que habíamos enterrado durante años salió a la luz en aquel instante, salvaje e incontrolable.

Por un momento, cedí. Mi cuerpo traicionó mi mente, y el calor de él me consumió como fuego. Pero entonces, el sonido del teléfono de él resonó por la casa, un recordatorio frío de la realidad.

Damián vaciló, su frente apoyada en la mía, mientras respirábamos con dificultad. El teléfono seguía sonando, insistente, como si fuera un aviso.

—Contesta —dije, alejándome lo suficiente para recuperar el control.

Los ojos de él estaban fijos en los míos, oscuros e indescifrables. Él apretó los dientes, claramente reacio, antes de tomar el teléfono.

—Margot —murmuró, la voz dura como piedra.

Crucé los brazos, la rabia hirviendo nuevamente.

—Tu esposa debe estar preocupada.

Él frunció el ceño, pero no respondió. Atendió el teléfono, dándose la espalda. Yo lo observé, cada palabra en francés que él murmuraba pareciendo cargada de tensión. Él estaba calmado, pero yo sabía que por dentro estaba luchando contra algo.

Cuando él colgó, dejó el teléfono sobre la mesa con un gesto brusco. Antes de que pudiera decir algo, anuncié:

—Voy a llamar a un Uber.

Tomé mi celular y comencé a teclear, pero él se movió rápido, su mano sujetando mi pulso.

—Sophie, non —La voz de él era un gruñido bajo, intenso—. No voy a dejar que te vayas así. No después de esto.

Lo miré, el pecho subiendo y bajando con la rabia que yo intentaba contener.

—Vuelve con tu esposa.

Él me atrajo hacia él, los dedos calientes en mi piel, los ojos quemando de intensidad.

—Margot nunca fue nada para mí además de un acuerdo. Si me dices ahora, Sophie... si dices que la deje, lo hago. Aquí y ahora.

Mi respiración se detuvo por un momento, mis manos temblando ligeramente. Él estaba tan cerca que yo podía sentir el calor de su cuerpo, el perfume que siempre me dejaba aturdida. Pero las palabras de él me golpearon como un golpe.

—Damián, no sabes lo que estás diciendo...

Él apretó mi mentón con delicadeza, pero con firmeza suficiente para obligarme a mirarlo.

—Merde! Sé exactamente lo que estoy diciendo. Dime, ma fille. Di, y Margot será pasado.

Yo abrí la boca, pero ninguna palabra salió. Mi corazón era un desastre, y mi mente era un torbellino. Antes de que pudiera responder, el sonido de una bocina quebró el momento.

El Uber.

Me alejé de él, quebrando el contacto.

—Olvídalo. No hay nada entre nosotros. Nunca existió.

—Sophie...

—Nunca —Mi voz salió más firme de lo que esperaba, y antes de que él pudiera impedírmelo, salí por la puerta.

Mientras el coche me alejaba, miré por la ventana, los ojos ardiendo. Una lágrima corrió por mi rostro antes de que consiguiera limpiarla. Era la última cosa que yo necesitaba: involucrarme nuevamente con él.

Cuando llegué a mi apartamento, mi cuerpo parecía exhausto. Yo me lancé en la cama, la cabeza latiendo con los pensamientos. Dormir parecía imposible, pero el cansancio venció, y el mundo desapareció a mi alrededor.

Cuando abrí los ojos, el sol ya estaba alto. Tomé el celular para chequear la hora: 10h03. Sábado. Por lo menos, no había trabajo.

Estaba estirándome cuando el teléfono sonó. Era Liam.

—Buenos días, querida —La voz de él era leve, pero cargada de preocupación—. ¿Cómo estás?

—Bien, apenas cansada.

—¿Cansada? Ese trabajo está siendo exhaustivo mismo. ¿Qué quería el señor Castelli contigo ayer?

Me sorprendí con la pregunta, pensé rápido, intentando mantener la voz neutra.

—Hubo un pequeño problema con los detalles del proyecto. Él quería que yo corrigiera. Nada de más.

—¿Eso no podía esperar hasta el lunes?

—Ya sabes cómo es él —Sonreí levemente, intentando desviar—. No le gusta esperar.

Liam quedó en silencio por algunos segundos, pero entonces suspiró.

—Cierto, si tú lo dices. Pero espero que él no te esté presionando demasiado.

—No lo está —Respondí con firmeza, queriendo cerrar el asunto.

—Está bien. ¿Qué tal si salimos un poco hoy? Pareces necesitarlo.

Vacilé por un instante, pero acabé concordando.

—Creo que sería bueno.

—Perfecto. ¿Te encuentro en el vestíbulo en una hora?

—Combinado.

Cuando colgué, respiré hondo. Liam era bueno para mí. Él era gentil, atento, seguro. Todo lo que Damián nunca sería. Pero cuando él vino a saludarme en el vestíbulo, e intentó besarme, giré el rostro instintivamente.

Él frunció el ceño, confuso.

—¿Algo mal?

—Nada —Sonreí, intentando parecer despreocupada—. Solo no quiero arruinar mi lápiz labial antes de salir.

Él rió, aceptando la disculpa, pero el desconfort en sus ojos permaneció.

Yo Necesitaba seguir adelante. Necesitaba olvidar a Damián. ¿Pero por qué eso parecía imposible?

Liam me llevó al museo, era encantador, una mezcla perfecta de historia y diseño moderno. Cada ala tenía algo único, pero lo que realmente me llamó la atención fue la exposición sobre arquitectura clásica europea. Yo siempre adoré perder horas en lugares así, y con Liam a mi lado, era más fácil mantener la mente ocupada.

—Mira esto, Sophie —Liam apuntó hacia una maqueta de una catedral gótica—. Cada detalle es una obra de arte. Esto aquí fue hecho a mano. ¡Siglos atrás!

Yo me incliné para observar, encantada.

—Impresionante. Es surreal pensar en el trabajo que ellos tenían. Sin tecnología, apenas la fuerza de la mente y de las manos.

Él sonrió para mí, aquella sonrisa cálida que me hacía sentir segura.

—Exactamente. Tú siempre dices eso. Creo que es por eso que eres tan apasionada por lo que haces.

Asentí, tomando el celular para sacar una foto de la maqueta.

—A mi tía le va a encantar esto —Hablé mientras mandaba la foto para ella.

Mientras hablábamos, mi celular vibró con una respuesta de mi tía, junto con una foto de Noah. Mi corazón apretó al ver la sonrisa inocente de él.

—Mira —Le mostré a Liam—. Noah está cada día mayor.

Él analizó la foto y sonrió.

—Lo está mismo

Caminamos juntos por el museo, riendo y discutiendo sobre estilos arquitectónicos y detalles de algunas obras. Él hacía de todo para animarme, y por un momento, casi me convencí de que estaba todo bien.

Pero en el fondo, yo sabía que estaba mintiendo para él y para mí misma, yo no lo amaba, no como me gustaría, me odiaba por eso.

Narración: Damián

Cuando llegué a la mansión, Margot estaba esperándome en el vestíbulo, los brazos cruzados, la expresión cargada de preocupación. Sus ojos se estrecharon al ver mi hombro, que ya estaba debidamente vendado y tratado.

—¿Qué sucedió, Damián?

Pasé por ella, quitándome el saco con cuidado.

—Nada que necesite de tu preocupación, Margot. Apenas un contratiempo.

Ella me siguió, sus tacones resonando en el suelo de mármol.

—¿Un contratiempo? Recibiste un disparo, ¿no es cierto?

Yo paré, volviendo mi mirada hacia ella.

—¿Quién te dijo eso?

—No necesita ser un genio para percibirlo, Damián —Sus ojos brillaron con una mezcla de alivio y desconfianza—. Estás herido, pero te rehúsas a decir cualquier cosa. ¿Cómo esperas que yo reaccione?

—Esperaba que tú confiases en mí —Mi voz salió baja, pero cargada de autoridad—. Y no que quedases interrogándome como si yo fuera uno de tus empleados.

Ella alzó el mentón, intentando imponerse.

—Yo soy tu esposa. Tengo el derecho de saber lo que está sucediendo.

—Tú tienes el derecho de saber lo que yo decida contarte. Nada más.

Margot retrocedió ligeramente, sorprendida con mi tono. Yo continué mi camino, directo para el baño.

El agua caliente de la ducha escurría por mi cuerpo, aliviando la tensión acumulada. Cerré los ojos, pero mi mente no me daba tregua.

Ma fille ( mi chica )

Pensé en el calor del cuerpo de ella contra el mío, en el sabor embriagador de sus labios, en el modo como sus ojos castaños brillaban de rabia y deseo al mismo tiempo. Ella era como una llama, imposible de ignorar. Cada detalle de ella estaba grabado en mi memoria: los cabellos rojizos, la piel suave, el cuerpo que parecía hecho para provocarme.

Yo necesitaba de ella. Y, peor, sabía que eso era un problema que no conseguía resolver.

Después del baño, tomé mi teléfono y llamé a Marc.

—Marc, necesito un informe.

—Está todo bajo control, señor. La policía ya recibió lo que necesitaba para cerrar el caso, y nuestros enemigos... —Él hizo una pausa, su voz cargada de significado—. No van a incomodarnos nuevamente.

—Bueno. No quiero rastros, ¿entendiste?

—Perfectamente, señor Castelli.

Colgué, pero mi mente volvió para otra cuestión que yo venía intentando ignorar: Aquel niño de la llamada.

Había algo en el tono de Sophie cuando habló sobre él. Algo que no tenía sentido.

Si ella estaba mintiendo, había un motivo. Y yo lo descubriría, cueste lo que cueste.

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