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De Lastre A Reina

De Lastre A Reina

Status: En proceso
Genre:Hijo/a genio / Traiciones y engaños
Popularitas:10.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Betsi

Cuando la persona que dice amarte se convierte en un extraño y te abandona embarazada diciendo que solo eres un ancla y un lastre en su vida, solo te queda una cosa por hacer: "Convertirte en Reina"

NovelToon tiene autorización de Betsi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Las dos orillas

La primera madrugada sola con Ángel no tuvo nada de sagrado.

Hubo llanto, leche derramada sobre la manta recién cambiada, una toallita que no encontraba cuando más la necesitaba y un miedo silencioso que se le instaló en la nuca como si alguien respirara detrás de ella. Isabella caminó descalza por la habitación con el bebé pegado al pecho, murmurándole frases sin sentido solo para oír una voz humana en la casa. El reloj marcaba las tres y doce. Después las tres y veintisiete. Después las cuatro y algo. El tiempo dejó de ser tiempo y se convirtió en una sucesión de pequeños desafíos: hacerlo eructar, comprobar que seguía respirando, sostenerse ella misma sin romperse.

Cuando por fin logró sentarse en el sillón junto a la ventana, Ángel se quedó dormido sobre su hombro, con un suspiro mínimo que pareció atravesarle el cuerpo. Isabella apoyó la mejilla contra la cabeza tibia de su hijo y cerró los ojos un instante. No se sintió invencible. No se sintió fuerte. Se sintió agotada, sola y extrañamente viva. Eso también era una forma de empezar. Rozó con los labios el cabello oscuro del bebé y pensó, no sin una punzada de vértigo, que nadie iba a venir a enseñarle a ser madre. Tendría que aprender del mismo modo en que había aprendido todo lo demás: cayéndose un poco, resistiendo mucho.

A varios kilómetros de allí, Facundo Navarro entró a su casa cuando la ciudad ya había empezado a deshacerse en el gris frío del amanecer.

Se aflojó la corbata antes incluso de cruzar el vestíbulo. La casa estaba impecable, silenciosa, ordenada con esa perfección que en otros tiempos le había parecido una forma razonable de descanso y que esa mañana solo le resultó estéril. Dejó las llaves sobre una consola de mármol, se sirvió un vaso de agua y permaneció unos segundos inmóvil en mitad de la cocina, como si hubiera olvidado qué se suponía que debía hacer con su propio cansancio. Había pasado la noche entre el hospital, el trayecto hasta la casa de Isabella y ese breve momento frente a una puerta cerrada en el que sintió, con una claridad incómoda, que no pertenecía a ninguna parte.

La encontró en el comedor, sentada junto a una taza de té ya frío y un libro abierto que no estaba leyendo. Elena Varela llevaba todavía el vestido azul de la cena a la que él no había llegado. Tenía el cabello recogido con una prolijidad que parecía resistirse al paso de las horas y el rostro sereno de las mujeres que aprendieron desde niñas a no desmoronarse delante de nadie. Al oírlo entrar, alzó la vista. No hubo escándalo ni reproche inmediato. Solo una clase de decepción cansada que, por antigua, dolía más.

—Mi madre te llamó tres veces —dijo Elena, cerrando el libro con suavidad—. También llamó la tía Mercedes. Al parecer, media ciudad necesitaba saber por qué no apareciste.

Facundo se apoyó en el respaldo de una silla, pero no se sentó. El cansancio le endurecía el gesto.

—Hubo una emergencia —respondió—. Isabella se puso de parto antes de tiempo.

Los ojos de Elena no se movieron de su rostro. Lo conocía demasiado bien como para detenerse en la superficie de las cosas.

—No te pregunto dónde estuviste, Facundo —dijo al cabo de un momento—. Te pregunto por qué tienes esa cara.

Facundo se pasó una mano por el rostro. Durante años había admirado en Elena esa capacidad suya para ir directo al centro sin alzar la voz. Ella había estado allí cuando los Navarro decidieron cerrarle las puertas, cuando su apellido dejó de ser refugio y se convirtió en una frontera hostil. No lo había salvado —nadie había podido hacerlo—, pero tampoco lo había dejado solo en el borde. Tal vez por eso seguía allí todavía: porque a veces la gratitud se mezcla con el cansancio y termina pareciéndose demasiado a una forma razonable de futuro.

—La conoces desde hace meses —dijo Elena, y no fue una pregunta—. A esa mujer. A Isabella.

Él no respondió enseguida. La pausa fue suficiente.

Elena desvió la vista hacia la ventana, donde empezaba a aclarar.

—No tienes que explicarme nada esta noche —dijo en voz baja—. Pero no me mientas cuando llegue el momento de hacerlo.

Cuando Elena se retiró hacia la escalera, llevándose consigo la dignidad intacta y el cansancio de los años compartidos, Facundo siguió de pie en medio del comedor. Afuera, la mañana terminaba de abrirse sobre la ciudad. Pensó en la casa en silencio de Isabella, en la curva tensa de su cuerpo sosteniendo al niño, en la forma en que ella había dicho deberías irte sin pedir nada, sin retenerlo, sin intentar convertir su presencia en deuda. Y entendió, con una incomodidad casi feroz, que eso era precisamente lo que lo había desarmado. Elena era el pasado que había aprendido a honrar. Isabella empezaba a parecerse demasiado a una verdad para la que todavía no tenía nombre. Se quedó allí, dividido entre dos orillas, sabiendo que lo más peligroso no era desear otra vida, sino reconocer que la suya ya no le alcanzaba del todo.

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Emperatriz Reales
No entiendo nada, son unos huevos sin sal, ella no cree en nadie, el no se separa de una novia de 15 años de compromiso, viejos los dos y todavia no les llega la edad para casarse, no entiendo nada
Lilia Guerra
Facundo das penita ajena Autora he leído todas tus historias y son mis favoritas pero a esta no le encuentro ni 👣 ni cabeza 🗣️ es totalmente diferente a las anteriores 🤔🤔 gracias autora activa 👍🎁
Emperatriz Reales: No es clara lo q se trasmite, una mujer engañada, abandonada, sale adelante, hasta ahí estuvo bien, pero todo complicado, la vida sigue, 🤣 un tipo no se decide, no entiendo, arrepentido, una locura
total 1 replies
mariela
Ahora Julian después de que abandonaste a Isabella embarazada vienes a irrumpir en la vida porque no sabes que hacer con el hecho que tienes ese hijo que abandonaste junto a su madre no lo merece siendo ella no dejo ni que lo vea no tiene derecho.
mariela
Elena y Facundo esta como la canción es verdad que la costumbre es mas fuerte que el amor y todavía esta inseguro de lo que siente por Isabella y ahora que anda Julian rondando esta celoso aparte que Angel al no tener hijos se convirtió en algo importante en su vida total que por costumbre o lástima no deja a Elena.
Sandra Maritza Mesa
yo tampoco entiendo esa relación trato de verla por todos ángulos y no encuentro respuesta llevan 15 años párese unos buenos conocidos
Sandra Maritza Mesa
es enserio es idiota o se hace 🤣🤣 necesita escuchar que le digan que si desgraciado
Sandra Maritza Mesa
que señora tan atrevida pare suegra tóxica 🤣las mujeres pelean cuando siente que lo que tiene no le pertenece.
Sandra Maritza Mesa
hay ahora sí llore de tanta felicidad y esperanza 👏👏👏🙏
Sandra Maritza Mesa
hay casi lloro de la preocupación hay Facundo te vas a meter poquito a poquito 👏👏🙏
Sandra Maritza Mesa
esa es 👏👏se que lo van a lograr
Sandra Maritza Mesa
ella era su base, quiero ver la cara de idiota,y perder una gran mujer y a su hijo 🤣👏👏
Sandra Maritza Mesa
me encanta las novelas que destruyen por dentro a alguien pero el karma es mi esperanza, que empodera y transforma, desgraciado lo veré arrastrado simplemente no la amaba porque cual era el problema de salir adelante juntos ahora le tocaba a él ayudar la a ella es un imbécil pero quiero verlo arrastrado 🤣 está buena 👏👏
Claudia Patricia Cruz Saa
Entonces sí eran pareja o no
Autora dramatisas mucho en cada capítulo y describes demasiado cosas que no son tan importantes y esto evita que avances con la historia y aclares lo verdaderamente importante
Sandra Maritza Mesa: si loca 🤣 no solté la novela hasta que llegue aquí, quiero máaaaaaaaaaas está buena 👏👏
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Isela Aguirre
excelente inicio felicidades autora saludos
Lilia Guerra
listo Facundo y Elena son pareja
ósea marido y mujer
Lilia Guerra
sigo sin entender la relación de Facundo y Elena no sé sin novio marido y mujer, compañero de trabajo, amigos 🤔🤔
necesito claridad en esa relación
Lilia Guerra
sigo sin entender la relación de Facundo y Elena 🤔🤔
gracias autora activa 🎁👍
mariela
Desde su embarazo y el negocio que hicieron hay química el problema es Elena que no deja a Facundo sabiendo que el agradecimiento no es amor.
mariela
Que comodidad Julian el no sabia claro que sabias que cuando te fuiste ella te dijo que estaba embarazada pero como ella era un lastre en tu vida te hiciste la vista gorda no me importa y ahora que ves a Ángel interactuando con Facundo con familiaridad te da escozor de lo que te haz perdido nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Lilia Guerra
He leído todos los capítulos
y todavía no entiendo esa relación
de Facundo y Elena🤔🤔
Emperatriz Reales: No hay ninguna relacion, dos tontos enamorados el con un compromiso de antaño, 15 años comprometidos y no tienen edad para casarse, angel los va alcanzar en edad, y isabela, no se sabe q sienye
total 1 replies
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