Novela +18
Mi nombre es Lucia Westton, la hija legítima del Marqués Arturo Westton.
Durante años viví rodeada de amor, lujos y tranquilidad… hasta que mi madre murió en un trágico accidente de carruaje después de una fiesta de té.
Creí que aquella sería la peor tragedia de mi vida.
ME EQUIVOQUÉ.
Poco después descubrí que mi padre había ocultado una amante… y una hija ilegítima: Laura Westton.
Desde el momento en que ellas cruzaron las puertas de la mansión, todo cambió.
Mi hogar dejó de sentirse seguro.
Las miradas se volvieron frías.
Los susurros comenzaron en la oscuridad.
Entonces Laura me convenció de jugar un extraño juego.
Dijo que podría ayudarme a hablar con mi madre una última vez.
PERO ALGO SALIÓ MAL.
Ahora… algo me sigue desde las sombras.
Lo veo en los espejos.
Escucho sus pasos detrás de mí.
Siento sus manos heladas rozando mi cuello mientras duermo.
¡TENGO MIEDO!
Y lo peor de todo…
¡NADIE ME CREE!
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CAPÍTULO 6 — EL JUEGO EMPIEZA
Fruncí ligeramente el ceño.
—¿Lo más preciado…?
Pensé unos segundos.
Y entonces entendí inmediatamente cuál era la respuesta.
El collar que me dejó mamá…
Bajé lentamente la mirada hacia la joya de esmeralda que descansaba sobre mi cuello.
Era lo único que me quedaba de ella.
Tomé aire lentamente y comencé a prepararlo todo.
Puse el reloj de arena sobre el escritorio.
Debía voltearlo tres veces después de la medianoche.
También acomodé cuidadosamente las siete velas alrededor de la tabla.
No tenía un cuchillo a la mano para sacarme un poco de sangre…
Así que terminé tomando una pequeña aguja.
Finalmente coloqué el collar de mi madre junto al tablero.
Todo estaba listo.
Solo faltaba esperar.
.
.
.
Cuando el tercer reloj de arena terminó de caer…
Ya habían pasado tres horas.
La habitación estaba completamente iluminada únicamente por las siete velas.
El ambiente se sentía pesado.
Extraño.
Tomé la aguja con nerviosismo.
Después me pinché lentamente el dedo.
Una pequeña gota de sangre brotó de inmediato.
La dejé caer sobre la tabla.
Y en el instante en que mi sangre tocó la madera…
Las letras grabadas comenzaron a brillar con un tono rojo intenso.
Abrí ligeramente los ojos sorprendida.
El juego… estaba reaccionando.
Tragué saliva lentamente.
Luego tomé el enorme dado entre mis manos y lo sacudí antes de dejarlo caer sobre la tabla.
El dado giró varias veces.
Hasta detenerse.
UN OJO.
Miré rápidamente el tablero.
El extraño ojo grabado en el centro de la tabla estaba abierto desde antes.
Pero estaba vacío.
No tenía pupila.
Solo aquella enorme superficie blanquecina y húmeda que parecía observarme incluso sin ojos reales.
Entonces…
Algo comenzó a moverse dentro del tablero.
Desde la parte superior del ojo, una pupila azul descendió lentamente.
Como si algo invisible la estuviera acomodando dentro de la cuenca vacía.
La pupila se movió grotescamente hasta colocarse en el centro.
Y una vez allí…
Comenzó a moverse lentamente observando alrededor de la habitación.
Mi respiración se detuvo.
La pupila finalmente se fijó directamente en mí.
Era azul.
Del mismo tono que los ojos de mi madre.
Y la manera cálida en la que me observaba…
Era exactamente igual a ella.
—Realmente funciona… —susurré emocionada mientras las lágrimas llenaban mis ojos—. Es el mismo color de ojos que el de mamá…
Pero de repente…
Mi vista se nubló ligeramente.
Vi por el rabillo del ojo una presencia detrás de mí.
Me giré rápidamente.
Y allí estaba ella.
Mi madre.
Exactamente igual a como lucía horas antes de su muerte.
Su hermoso cabello rubio ceniza…
Sus ojos azules llenos de cariño…
—¡Mamá…!
Me levanté bruscamente del escritorio intentando alcanzarla.
Pero en el instante siguiente…
Desapareció.
—¡Espera…!
Caí de rodillas al suelo sintiendo una enorme desesperación.
Las lágrimas comenzaron a caer nuevamente.
No quería que se fuera.
No otra vez.
Respirando agitadamente, regresé rápidamente al escritorio y tomé nuevamente el dado.
—Si saco la boca… entonces podrá hablarme… ¿verdad?
Lo lancé otra vez.
El dado giró lentamente.
Pero esta vez cayó sobre una mano.
El ojo del tablero desapareció.
Y una mano grotesca comenzó a formarse lentamente sobre la madera oscura.
Entonces sentí algo detrás de mí.
Unos brazos.
Un abrazo cálido rodeó lentamente mi cuerpo.
Mi respiración se cortó inmediatamente.
Aquella sensación…
Era exactamente igual a cuando mamá me abrazaba.
El mismo calor.
La misma suavidad.
Las lágrimas comenzaron a caer sin control.
—Mamá…
Cerré los ojos aferrándome desesperadamente a aquel abrazo.
Pero duró solo unos segundos.
Y cuando desapareció…
Sentí un enorme vacío.
Desesperada por sentirla otra vez, lancé nuevamente el dado.
Esta vez cayó sobre la boca.
Mi corazón comenzó a latir rápidamente.
Una boca apareció lentamente sobre la tabla.
Entonces un escalofrío recorrió mi cuello.
Y una voz susurró junto a mi oído.
—Mi niña… te extraño tanto…
Comencé a llorar inmediatamente.
Era la voz de mi madre.
—Yo también te extraño mucho, mamá…
Y así…
Pasé toda la madrugada jugando.
Escuchando su voz.
Sintiendo sus abrazos.
Persiguiendo desesperadamente cada pequeño fragmento de ella que el juego me permitía tener.
Hasta que lentamente…
Los primeros rayos del amanecer comenzaron a entrar por la ventana.
El sol estaba saliendo.
Y aunque no quería detenerme…
Sabía que debía hacerlo.
Con tristeza, tomé el collar de mi madre y lo coloqué sobre la tabla como indicaban las instrucciones.
Después, sin mirar nada más…
Me levanté lentamente y caminé hacia mi cama.
El cansancio pesaba sobre todo mi cuerpo.
Y en cuanto me acosté…
Caí profundamente dormida.
......................
Lucia Westton se acostó sobre su cama y cayó rápidamente en un sueño profundo.
Después de pasar toda la madrugada jugando aquel extraño juego, el cansancio terminó venciendo completamente su cuerpo.
La habitación quedó en silencio.
Únicamente las siete velas seguían encendidas alrededor del escritorio, derritiéndose lentamente.
Mientras tanto…
Sobre el escritorio, la vieja hoja con las instrucciones comenzó a moverse sola.
Las letras escritas en la quinta regla empezaron a deformarse lentamente.
Y nuevas palabras aparecieron como si una mano invisible las estuviera escribiendo.
No olvides dejar lo más preciado que tengas sobre la tabla cuando decidas terminar el juego.
Debajo de aquella instrucción comenzaron a añadirse nuevas palabras:
Asegúrate de que el objeto haya desaparecido.
Si no… el juego no se cerrará y pagarás las consecuencias.
El silencio de la habitación se volvió pesado.
Entonces la tabla comenzó a cambiar.
La madera se ennegreció lentamente.
El dado.
La caja.
La hoja.
Todo comenzó a cubrirse de una oscuridad espesa, como si estuvieran pudriéndose.
La sombra negra terminó uniéndose completamente a la tabla.
Y entonces…
Algo emergió de ella.
Una sombra oscura descendió lentamente desde el escritorio hasta el suelo.
Moviéndose de forma antinatural.
Retorcida.
Silenciosa.
Avanzó lentamente hasta la cama donde Lucia dormía profundamente.
La sombra subió sobre el colchón.
Y se deslizó lentamente sobre el cuerpo de la joven hasta llegar a su zona pélvica.
Entonces—
La oscuridad entró en su piel.
Lucia frunció ligeramente el ceño dormida al sentir una pequeña incomodidad.
Una extraña marca negra comenzó a aparecer lentamente sobre su piel pálida.
Tenía forma de un corazón oscuro rodeado de alas demoníacas.
La marca brilló tenuemente durante unos segundos.
Después…
La luz desapareció.
Y el símbolo quedó grabado permanentemente sobre la piel de Lucia Westton mientras ella continuaba dormida, completamente inconsciente de lo que acababa de suceder.
vamos Lucia a gozar del cardenal, que está es papasito así este en silla de ruedas, lo demás debe responder jajajajajjajajajajajajua
Ho ayy si🤔