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Un Amor Imposible En La Oscuridad

Un Amor Imposible En La Oscuridad

Status: Terminada
Genre:Amor en la guerra / Vampiro / Romance / Posesivo / Completas
Popularitas:418
Nilai: 5
nombre de autor: NOVA07

Sangre y Cenizas

"Te mataría si pudiera dejar de amarte"

Maya es cazadora de vampiros. Lucien es el vampiro que debería haber
muerto hace años.

Entre encuentros clandestinos y besos prohibidos, descubren que existe
un amor más peligroso que cualquier arma: uno que te envenena desde
adentro, que te hace traicionar todo lo que eres, y que solo termina
de una manera.

En la oscuridad, donde el bien y el mal se desdibujan, dos almas
rotas aprenderán que algunos fuegos nunca deberían encenderse.

Pero algunos ya arden.

NovelToon tiene autorización de NOVA07 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 4: Confesiones en la Oscuridad

Los siguientes tres días fueron un infierno.

Maya no podía concentrarse en nada. Estaba en clase, pero sus ojos miraban por la ventana. Estaba en casa, pero su mente estaba en el almacén. Estaba entrenando con su padre, pero sus movimientos eran lentos, desconectados, como si su cuerpo estuviera en un lugar y su alma en otro.

Thomas lo notó.

—Estás distraída —gruñó mientras la tiraba al suelo durante el tercer combate simulado de la tarde—. En una pelea de verdad, estarías muerta.

Maya se levantó, respirando con dificultad.

—Lo siento.

—No me disculpes. Mejora. —Se cruzó de brazos—. Tu tía te dio una misión. ¿Ya la completaste?

—Aún estoy buscando al vampiro antiguo.

Thomas entrecerró los ojos.

—¿O simplemente no quieres encontrarlo?

El silencio fue su respuesta.

Thomas se acercó, su rostro endureciéndose.

—Escúchame bien, Maya. Los vampiros son depredadores. Utilizan la emoción, la debilidad, cualquier cosa que puedan encontrar para atraparte. Si has permitido que ese monstruo entre en tu cabeza, entonces ya te ha ganado. Y si ha ganado, entonces eres un riesgo no solo para ti misma, sino para toda nuestra familia.

—Eso no es verdad —susurró Maya.

—¿No? —Thomas la agarró por el brazo—. ¿Recuerdas lo que pasó con tu madre? ¿Recuerdas cómo fue encontrada? Con la garganta desgarrada, su sangre manchando el piso de esta casa. ¿Recuerdas el funeral? ¿Recuerdas lo que se sintió estar de pie frente a su ataúd, sabiendo que un monstruo la había asesinado?

Las lágrimas corrían por las mejillas de Maya, pero no respondió.

—Ese vampiro antiguo que encontraste probablemente mató a cientos de personas. Tal vez miles. Y si lo dejas vivir, cada muerte que cometa de aquí en adelante está en tu sangre. —Soltó su brazo—. Tienes una semana. Encuentra al vampiro. Mátalo. O me encargaré de que alguien más lo haga.

Esa noche, Maya salió nuevamente.

Pero esta vez no fue al almacén. Fue a un lugar que su tía le había mostrado años atrás. Un club subterráneo llamado "Obsidiana", donde los vampiros se reunían para alimentarse de humanos dispuestos. Era peligroso, pero era el lugar más probable para encontrar a Lucien.

El club estaba en el sótano de un edificio abandonado en el barrio viejo. La música era ensordecedora, un ritmo hipnótico que hacía vibrar el pecho. Las luces eran rojas y púrpuras, creando sombras que se movían como seres vivos. En el piso de baile, humanos y vampiros se movían juntos, algunos en un trance casi sexual, otros claramente bajo algún tipo de hipnosis.

Maya se abrió paso entre la multitud, sus ojos buscando ese cabello negro azabache, esos ojos rojos.

No estaba en el piso de baile.

Subió las escaleras hacia los VIP, donde había sofás de terciopelo negro y botellas de champán en cubetas de hielo. Allí, en una esquina oscura, lo vio.

Lucien estaba recostado en un sofá, una mujer hermosa sentada en su regazo, ofreciéndole su cuello. Pero sus ojos no estaban en ella. Estaban fijos en Maya.

El corazón de Maya se detuvo.

Lucien apartó suavemente a la mujer y se levantó, caminando hacia Maya. La mujer protestó, pero él ni siquiera la miró.

—No esperaba verte aquí, cazadora —dijo, su voz apenas audible sobre la música.

—Vine a buscarte —respondió Maya.

—¿Y me encontraste. —No era una pregunta—. ¿Ahora qué?

Maya no respondió. No sabía qué hacer. Había planeado seducirlo, ganarse su confianza, usar el agua bendita. Pero ahora que estaba aquí, frente a él, todo ese plan parecía ridículo. Imposible.

—Ven conmigo —dijo Lucien, extendiendo su mano.

Maya la tomó.

Salieron del club por una puerta trasera que conducía a los tejados. La noche era fría, el cielo cubierto de nubes. Lucien la llevó hasta el borde de un edificio, donde podían ver la ciudad extendida bajo sus pies como un mar de luces.

—¿Por qué viniste a buscarme? —preguntó Lucien, sin soltar su mano.

—Porque no podía dejar de pensar en ti —admitió Maya, y fue la verdad más honesta que había dicho en años.

Lucien se giró hacia ella, sus ojos rojos brillando en la oscuridad.

—Eso es peligroso, Maya. Para ambos.

—Lo sé.

—Mi gente quiere matarte. Tu gente quiere matarme. Estamos en lados opuestos de una guerra que ha estado ocurriendo durante siglos. —Se acercó más, sus dedos fríos acariciando su mejilla—. ¿Sabes lo que significa eso?

—Que esto es una locura —susurró Maya.

—Exactamente. —Lucien sonrió, y fue una sonrisa triste—. Y sin embargo, aquí estamos.

La besó entonces, y fue como si el mundo entero se detuviera.

Su boca era fría, pero el beso era ardiente. Había desesperación en él, como si estuviera tratando de consumirla, de absorber cada parte de ella en un intento de llenar el vacío que había dentro de él durante doscientos treinta y cuatro años.

Maya lo besó de vuelta, sus dedos enterrándose en su cabello negro. Podía sentir sus colmillos rozando sus labios, podía sentir el peligro, pero no le importaba. Porque por primera vez en su vida, no se sentía sola.

Cuando finalmente se separaron, ambos estaban respirando con dificultad.

—Esto es un error —dijo Lucien, pero no la soltó.

—Lo sé —respondió Maya.

—Tu familia te matará si se enteran.

—Lo sé.

—Mi gente me matará si se enteran.

—Lo sé.

Lucien rió, un sonido amargo y hermoso.

—Entonces somos ambos idiotas.

—Completamente idiotas —estuvo de acuerdo Maya.

La besó de nuevo, y esta vez fue diferente. Fue más lento, más profundo, como si estuviera tratando de memorizar cada parte de ella. Su mano se movió hacia su cintura, presionando su cuerpo contra el suyo. Maya pudo sentir la frialdad de su piel incluso a través de la ropa, pero no le importaba.

Nada importaba excepto esto.

—¿Cuál es tu historia? —preguntó Maya cuando se separaron de nuevo—. ¿Cómo te convertiste en esto?

Lucien se recostó contra el borde del tejado, tirando de ella hacia él para que su cabeza descansara en su pecho.

—Eso es una historia muy larga, mi amor.

—Tenemos toda la noche —dijo Maya.

Y así, bajo las luces de la ciudad, Lucien comenzó a contar su historia.

Habló de París en 1792, de la revolución y el caos. Habló de la música que componía, de las sinfonías que hacían llorar a multitudes. Habló de una mujer llamada Isabelle que lo amaba, o al menos eso pensó.

—Me sedujo —dijo Lucien, su voz distante—. Me dijo que me amaba. Me dijo que quería que viviéramos juntos para siempre. Y entonces, una noche, me llevó a una habitación oscura y me presentó a su maestro. Un vampiro antiguo que había estado buscando a alguien con talento musical para su coven.

—¿La convertiste en vampiro? —preguntó Maya.

—No. Ella me convirtió a mí. —Lucien cerró los ojos—. Me traicionó. Me vendió a cambio de poder, de riqueza, de la promesa de la eternidad. Cuando desperté como esto, ella ya se había ido. Había desaparecido en la noche, dejándome solo con mi sed y mi rabia.

—¿La encontraste?

—Sí. Treinta años después. —Su voz se volvió peligrosa—. Y la maté. Lentamente. Dolorosamente. Pasé tres siglos pensando que esa venganza me haría sentir mejor. Pero nunca lo hizo.

Maya levantó su cabeza y lo miró.

—¿Por qué me cuentas esto?

—Porque quiero que entiendas lo que soy, Maya. Soy un monstruo. Soy alguien que ha matado, que ha torturado, que ha hecho cosas tan horribles que si las supieras, me odiarías.

—Tal vez —dijo Maya—. Pero estoy aquí de todas formas.

Lucien la miró durante un largo momento, y luego la besó de nuevo, con una intensidad que la hizo olvidar por qué alguna vez había pensado que esto era una mala idea.

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Amy Katin
es bastante interesante, por fin una historia de vampiros que vale la pena leer
..N_O_V_A..: holi muchas gracias por tu apoyo, me alegra que te guste ✨💕
total 1 replies
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