Cuando sanar a otros es fácil, pero elegir el amor correcto no lo es.
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Capítulo 7
El ritmo de trabajo disminuye en el hospital y Elena vuelve a casa temprano toda la semana.
Una noche de sábado, mientras ella y Raúl ven una serie recostados en el sofá, él pone pausa y se levanta sin decir nada. Regresa enseguida y se sienta junto a ella.
- Creo qué ha llegado el momento, ¿no te parece?- dice mientras le muestra un anillo de compromiso.
La propuesta qué tanto ha esperado llega así; simple, sin mayor preparación, torpe y forzada.
- ¿Qué dices? ¿Aceptas?
Lo mira incrédula, no es lo qué esperaba. Es más, no sabe si todavía estaba esperando su propuesta. Ella ha cambiado, no es la misma mujer que hace unos meses le puso un ultimátum.
Ahora tiene más preguntas qué respuestas respecto a su relación. Definitivamente, no es el momento.
- Lo siento, Raúl. No puedo.
- ¿Cómo? No entiendo. Fuiste tú la que me presionó para tomar una decisión. ¡Y ahora me dices que no!
- Sí, fui yo la que planteó el tema y como bien lo dices, te presioné. No estás haciendo esto porque estés convencido. Es más, ni siquiera sé porqué lo haces. Hemos estado más distantes que nunca. Cada vez que se menciona el matrimonio, incluso de otras personas, dejas ver lo mucho qué te molesta la idea.
- ¿Y no te das cuenta del sacrificio que estoy haciendo por ti?
- Ese es el punto, no quiero que te sacrifiques. No quiero ser un castigo en tu vida. Quiero que me elijas por sobre todas las cosas, que te haga ilusión casarte conmigo y que formemos una familia. ¿Alguna vez te has preguntado por qué estamos juntos?
- Porque nos amamos, simple.
- ¿De verdad me amas?
- En ese caso, te pregunto lo mismo.
Elena guarda silencio. En verdad no sabe qué responder. Hasta hace unos meses juraba amar a Raúl. Ahora no tiene la certeza y sabe bien que él tampoco aunque se niegue a admitirlo.
- No podemos hacer esto, Raúl. Nunca debí darte un ultimátum. Debí entender que tú nunca hablaste de querer casarte y tener hijos. Era yo la que insistía. No es sano qué te sientas obligado a hacer algo que no quieres. Lo mejor es qué nos separemos.
Las palabras de Elena fueron dichas desde la calma. Sin coraje, fueron producto de la seguridad de estar haciendo lo correcto para ambos.
- Corazón, no hagamos esto. Yo te amo. No podemos tirar por la borda siete años de nuestra vida.
- Lo qué no podemos es seguir una relación cuando tenemos metas opuestas. De verdad, es lo mejor. Este fin de semana me llevo mis cosas.
- ¿A dónde irás?
- Despreocúpate, estaré bien.
- No me pidas que no me preocupe. Yo no quiero terminar nuestra relación.
- Pero estás tomando la decisión desde la presión y no es justo para ninguno de los dos.
- Veo que estás decidida.
- Así es.
- No tengo el valor para quedarme y verte partir.
Raúl se limita a besarla en la mejilla y con la mirada baja, se marcha. Elena se queda inmóvi. Es demasiado para asimilar. Despues de un buen rato comienza a guardar sus pertenencias.
La ruptura duele, pero tiene muy claro que es lo mejor. Se sienta en el borde de la cama y mira a su alrededor. Esta habitación y el apartamento entero fueron testigos de su historia de amor y por consiguiente, de su deterioro.
Volviendo a sus primeros años juntos se da cuenta de como fueron cambiando, hasta llegar a donde están ahora. Ya no había cenas románticas, ni escapadas de fin de semana, la intimidad es nula. Parecen un par de amigos compartiendo vivienda.
Le duele entender qué no se trataba de que Raúl no pudiera tomar una decisión en cuánto al tema del matrimonio, sino que nunca quiso casarse.
Las lágrimas resbalan por sus mejillas, no hace ningún esfuerzo por contenerlas. Necesita sacar ese dolor que oprime su pecho.
Pierde la noción del tiempo, ha llorado sin pausa. Por fin, se levanta de la cama y entra al cuarto de baño para lavar su rostro. Más tranquila, comienza a llevar sus pertenencias a su auto.
Los cuadros y algunas otras cosas que a lo largo de los años compró para decorar el que sentía su hogar, decide dejarlos. Prefiere no llevarse nada y comenzar de cero en el lugar que elija para vivir.
Antes de salir, deja las llaves sobre la mesada, por un momento pensó en escribir una nota, pero no tenía claro lo que diría en ella y prefirió no hacerlo.
Mientras consigue un apartamento que se adecue a sus necesidades, se alojará en un hotel. Podría quedarse en casa de sus padres, pero necesita su propio espacio. Además, no quiere preocuparlos.
En la recepción del hotel solicita una habitación y paga una semana completa por adelantado. Un empleado del lugar se encarga de llevar sus pertenencias a la habitación.
Se siente muy cansada, lo que pensó que le tomaría mínimo dos días, lo terminó en unas horas. Siete años de su vida se resumen a unas cuantas maletas y un sin fin de recuerdos.
Se descalza y se tira en la cama. Pasa de la medianoche. Enciende la TV y al poco rato duerme profundamente. Despierta desorientada, busca su celular, lo dejó dentro de su bolso.
Le resulta sorprendente no haber recibido ninguna llamada del hospital. Son las 6:30 de la mañana, tal vez pueda dormir un poco más.
Raúl tampoco ha llamado, ni escrito. Quizá ni siquiera ha regresado al apartamento. Intenta descifrar qué sigue en su vida. No es cómo que vaya a involucrarse con el primer hombre que se cruce en su camino y tampoco se ve teniendo citas.
Las ideas van y vienen en su cabeza, pero el cansancio puede más y el sueño la vence. A las diez de la mañana abre los ojos, no tiene apetito.
Toma su laptop y comienza la búsqueda de apartamentos. Desea encontrar algo cercano al hospital, eso facilitaría mucho sus traslados, en especial cuando debe acudir por las noches.
De pronto, recibe un mensaje. Se trata de Tania que quiere saber cómo está. Le responde diciendo que no muy bien, porqué ha terminado con Raúl.
Tania, preocupada, le pregunta en dónde está y en cuanto le dice su ubicación le asegura que va para allá.
Media hora después, llaman a la puerta. Es su amiga, quien al verla, la abraza con cariño.
- ¿Por qué venir a un hotel? Pudiste quedarte conmigo.
- No quise darte molestias. Además, necesito tiempo a solas.
- Perdón, pero creo que hoy más que nunca necesitas compañía. Acabas de terminar con una relación de siete años.
- Estaré bien, lo prometo.
- Cuéntame qué fue lo que pasó.
Elena le relata lo acontecido. El rostro de su amiga refleja el enojo que siente hacía Raúl.
- Jamás quiso casarse. Ahora que recuerdo nuestros años juntos, la palabra matrimonio nunca salió de su boca. Qué me hiciera la propuesta cómo lo hizo me abrió los ojos.
- Apenas puedo creer que se haya atrevido a improvisar una propuesta. Las mujeres soñamos con ese día.
- Yo también llevo responsabilidad. No debí dar por hecho nada y mucho menos presionarlo cómo lo hice.
- No sé qué decirte, me duele que estés pasando por esto.
- Mejor ahora que años después. Ya siete años fueron muchos años.
- Sí, tienes razón.
- Ya estoy buscando apartamento, hay algunas opciones interesantes.
- ¿Tus papás ya lo saben?
- No, voy a esperar algunos días para darles la noticia.
- Sabes que cuentas conmigo para lo qué necesites.
- Lo sé y te lo agradezco.
- Supongo que no has probado alimento. Vamos, yo invito.
Se dirigen al restaurante del hotel. Elena apenas prueba bocado y a pesar de la insistencia de Tania, deja el plato prácticamente intacto.
Le promete a su amiga que estará bien y está se compromete a visitarla al día siguiente. Elena regresa a su habitación. Revisa las notificaciones en su celular esperando tener algún mensaje de Raúl, pero no hay nada.
Sin duda, su ahora exnovio debe sentirse aliviado al haber recuperado su libertad. No le extrañaría qué justo en este momento se encuentre festejando su soltería en compañía de su gran amigo, Sergio.
Deja el celular sobre la mesita de noche, busca ropa para dormir en su equipaje y toma un baño que le ayuda un poco a relajarse.
Contrario a lo que pensaba, duerme la tarde y lanoche entera de corrido. Despierta más descansada y tranquila.
Sigue creyendo que el chicharrón es carne.
¿Qué se encontró?
Espero que sea su hermana o su mamá teniendo sexo en la sala, y Germán ausente a todo.
(paso en falso del teclado)
😠😠😠
🤭🤭🤭
Una buena pregunta acá es, ¿Quién sería el padre? Porque para que se forme un bebé se necesitan un óvulo, el de ella, y un espermatozoide, el de... ¿?
😏😏😏