En el reino de , una serie de secretos y decisiones prohibidas comienzan a sacudir los cimientos de la familia real. Lo que parece una vida perfecta dentro del palacio esconde amores imposibles, alianzas inesperadas y peligros que amenazan con cambiar el destino del reino para siempre.
Mientras las tensiones aumentan y un enemigo oculto mueve sus piezas desde las sombras, los miembros de la corona deberán enfrentarse a sus propios sentimientos, a las expectativas de la sociedad y a las consecuencias de sus elecciones.
Entre romance, intriga, traiciones, sacrificios y momentos inolvidables, Valdoria se convierte en el escenario de una historia donde el amor y el deber chocan constantemente, y donde una sola decisión puede cambiar el futuro de todos.
NovelToon tiene autorización de cindy angulo montoya para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Secretos entre las sombras
La conversación con Alejandro permaneció en la mente de Isabella durante toda la noche.
Por primera vez desde que llegó al castillo, había visto al rey hablar de Ramiro Montenegro sin desprecio ni acusaciones.
Aquello la confundía.
Si Alejandro era realmente culpable, ¿por qué parecía cargar con tanta tristeza cada vez que se mencionaba a su padre?
A la mañana siguiente, el castillo amaneció lleno de preparativos para el gran baile anunciado por la reina Beatriz.
Los sirvientes decoraban los salones mientras los nobles comenzaban a llegar desde distintas regiones del reino.
Durante el desayuno, Esteban se sentó junto a Isabella.
—¿Ya decidiste si asistirás al baile?
—No creo tener opción.
—Entonces me guardarás una danza.
Isabella sonrió.
—Eso sonó más como una orden que como una invitación.
—Soy príncipe. Estoy acostumbrado a dar órdenes.
—Y yo estoy acostumbrada a ignorarlas.
Leonardo soltó una carcajada desde el otro lado de la mesa.
Incluso Elena sonrió.
Aquellos pequeños momentos comenzaban a acercarlos cada vez más.
Mientras tanto, Arturo Belmonte permanecía encerrado en su despacho revisando antiguos documentos.
La reunión de medianoche en la capilla no dejaba de inquietarlo.
La figura encapuchada conocía demasiadas cosas.
Y eso significaba que el secreto de los Montenegro estaba cada vez más cerca de salir a la luz.
De repente alguien llamó a la puerta.
—Adelante.
Era Beatriz.
La reina entró sin ceremonia alguna.
—Pareces preocupado.
—Hay asuntos importantes que resolver.
—¿Relacionados con Ramiro Montenegro?
Arturo levantó la mirada sorprendido.
—Majestad...
—No soy una tonta, Arturo.
La reina tomó asiento frente a él.
—Llevo años observando a todos en este castillo.
Arturo comprendió que Beatriz sabía mucho más de lo que aparentaba.
Sin embargo, ninguno dijo nada más.
Aquellas verdades aún eran demasiado peligrosas.
Horas después, Isabella regresó a la biblioteca.
Mientras revisaba viejos registros encontró un libro de cuentas perteneciente a Federico Salazar.
Entre las páginas apareció un papel doblado.
No era una carta.
Era una lista de pagos.
Varios nombres estaban escritos junto a cantidades enormes de dinero.
Al final aparecía una anotación extraña.
"Entrega completada antes del juicio."
Isabella sintió que acababa de encontrar algo importante.
Pero antes de seguir leyendo escuchó pasos.
Rápidamente escondió el papel.
Quien entró fue Alejandro.
El rey pareció sorprendido al verla.
—Veo que pasas mucho tiempo aquí.
—Estoy buscando respuestas.
Alejandro observó los estantes.
—A veces las respuestas traen más problemas que soluciones.
—Aun así quiero conocerlas.
Por unos segundos ambos guardaron silencio.
—Tu padre también era así —dijo finalmente Alejandro.
Aquellas palabras sorprendieron a Isabella.
—¿Tan terco era?
El rey sonrió por primera vez.
—Más de lo que imaginas.
Fue una sonrisa breve, pero sincera.
Y por un instante, Isabella vio al hombre detrás de la corona.
Muy lejos de allí, en una habitación oculta del castillo, la figura encapuchada abrió nuevamente el expediente robado.
Entre los documentos encontró una confesión escrita años atrás.
Al leerla, comprendió que la conspiración era mucho más grande de lo que había imaginado.
Y que uno de los responsables seguía caminando libremente por los pasillos del castillo.