Después de la misteriosa muerte de su padre, la vida de Aurora Castell se convierte en un desastre. Deudas millonarias. Amenazas. Secretos. Y una familia al borde de perderlo todo. Pero la verdadera pesadilla comienza la noche en que conoce a Alessio Moretti. El hombre más poderoso y peligroso de la ciudad. CEO multimillonario. Intocable. Frío. Obsesivo. Y dueño de un imperio construido sobre dinero… y sangre. Cuando Aurora descubre que alguien pagó todas las deudas de su familia, ya es demasiado tarde. Porque Alessio no hizo aquello para ayudarla. Lo hizo para reclamarla. Ahora, atrapada en un matrimonio que jamás quiso, Aurora deberá sobrevivir a un hombre capaz de destruir cualquiera que se interponga en su camino. Pero mientras más intenta odiarlo… más peligroso se vuelve enamorarse de él. Especialmente cuando descubre que Alessio oculta un secreto capaz de destruir su vida por completo. Uno relacionado con la muerte de su padre. Y con la razón real por la que él la eligió. Porque en el mundo de Alessio Moretti… el amor no existe. Solo la obsesión.
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EL CADÁVER EQUIVOCADO
El mundo se detuvo completamente.
“Está muerto.”
No.
No.
No.
Las palabras no entraron correctamente en mi cabeza.
Mi cuerpo dejó de reaccionar.
Mi respiración desapareció.
Y por un segundo horrible…
solo escuché el sonido de mi propio corazón rompiéndose dentro de mi pecho.
—No…
La voz salió apenas.
Pequeña.
Rota.
Miré directamente al hombre que acababa de hablar.
Esperando que dijera que era un error.
Que se confundió.
Que Daniel estaba herido.
Secuestrado.
Lo que fuera.
Cualquier cosa menos eso.
—No…
Las lágrimas empezaron a caer inmediatamente.
—No puede estar muerto.
Pero nadie respondió.
El silencio fue peor.
Muchísimo peor.
Porque el silencio confirmaba todo.
Sentí las piernas debilitándose lentamente.
Y esta vez sí caí.
El dolor explotó brutalmente dentro de mí antes de tocar el suelo.
Pero nunca llegué.
Alessio me sostuvo inmediatamente.
Sus brazos rodearon mi cuerpo antes de que pudiera desplomarme.
Y eso me destruyó todavía más.
Porque el único lugar donde mi cuerpo seguía sintiéndose seguro…
era exactamente donde no debía sentirse así.
—Aurora.
Su voz sonó cerca.
Demasiado cerca.
Pero apenas podía escucharla.
Porque mi cabeza seguía atrapada en una sola frase.
Daniel está muerto.
Mi hermano.
Mi familia.
La única persona que todavía me quedaba.
No.
Esto no podía estar pasando.
Intenté apartarme de Alessio inmediatamente.
Desesperada.
Ahogada.
—¡No!
Mi voz explotó rota.
—¡NO!
Las lágrimas caían violentamente mientras intentaba respirar.
—¡Él no puede morir!
El pecho me dolía tanto que sentía que iba a partirse.
Y entonces ocurrió algo peor.
Luca se acercó lentamente.
Con calma.
Demasiada calma.
—Aurora—
—¡NO ME TOQUES!
El grito salió lleno de odio.
Verdadero odio.
Porque en este momento…
solo podía culparlo a él.
Todo empezó con él.
Todo.
Mi madre.
Las mentiras.
La guerra.
Daniel.
Todo.
Los ojos de Luca se oscurecieron apenas.
Pero aun así mantuvo aquella expresión enfermizamente tranquila.
—Lo siento.
La rabia explotó inmediatamente dentro de mí.
—¡NO TE ATREVAS A DECIR ESO!
Intenté avanzar hacia él.
Pero Alessio me sostuvo con más fuerza.
—Aurora—
—¡SUÉLTAME!
Golpeé su pecho desesperadamente.
Las lágrimas seguían cayendo.
Mi cuerpo entero temblaba.
Y entonces algo ocurrió.
Algo pequeño.
Pero devastador.
Alessio no intentó detener mis golpes.
No intentó controlarme.
Solo me sostuvo mientras me destruía frente a él.
Como si entendiera que necesitaba romperme.
Eso dolió muchísimo más.
—¡ÉL ERA MI HERMANO!
La voz se quebró completamente.
—¡LA ÚNICA PERSONA QUE NUNCA ME MINTIÓ!
El silencio explotó brutalmente.
Porque todos allí entendieron algo horrible.
Daniel sí sabía la verdad.
Y aun así siguió protegiéndome.
Las lágrimas seguían cayendo sin control.
Y entonces…
Luca habló nuevamente.
—Todavía no encontraron el cuerpo.
Mi respiración se cortó inmediatamente.
El silencio cayó mortalmente sobre la habitación.
Lentamente levanté la mirada.
—¿Qué…?
El hombre que había dado la noticia tragó saliva nerviosamente.
—Señor…
el auto explotó cerca del puerto.
Mi corazón empezó a golpearme otra vez.
Más fuerte.
Más rápido.
—¿Explotó…?
El hombre asintió rápidamente.
—Había un cadáver dentro.
El aire cambió completamente.
Porque de repente…
ya no era una confirmación.
Era una posibilidad.
Y las posibilidades en esta guerra significaban mentiras.
Alessio habló inmediatamente.
Frío.
Preciso.
—¿Reconocieron el cuerpo?
El hombre dudó apenas.
Error.
Porque todos lo notaron.
—No completamente…
La esperanza explotó brutalmente dentro de mi pecho.
Dolorosa.
Desesperada.
—Entonces no saben si es Daniel.
Luca giró lentamente hacia el hombre.
Y la habitación entera se tensó.
Porque aquella mirada daba miedo.
Muchísimo miedo.
—¿Quién confirmó la identidad?
El hombre empezó a sudar.
—Uno de nuestros hombres creyó reconocerlo por la ropa—
—¿Por la ropa?
La voz de Alessio salió llena de furia peligrosa.
—¿Me estás diciendo que declararon muerto a alguien sin verificar el cadáver?
El hombre retrocedió inmediatamente.
—Señor Moretti—
—¡RESPONDE!
Mi respiración empezó a acelerarse nuevamente.
No.
Daniel podía estar vivo.
Tenía que estar vivo.
Tenía que estarlo.
—No estaba completamente identificado…
El corazón me explotó dentro del pecho.
—Dios mío…
Las piernas volvieron a debilitarse.
Pero esta vez no por dolor.
Por esperanza.
Una esperanza enfermiza.
Desesperada.
Luca observó todo en silencio.
Pensando.
Calculando.
Y entonces dijo algo que heló completamente el ambiente.
—Eso significa que Daniel escapó.
La oscuridad volvió inmediatamente a los ojos de Alessio.
—O alguien lo sacó antes de la explosión.
Silencio.
Pesado.
Mortal.
Y entonces entendí algo horrible.
Si Daniel seguía vivo…
Luca volvería a perseguirlo.
Mi respiración empezó a temblar nuevamente.
—Tenemos que encontrarlo antes.
Luca me observó lentamente.
Y otra vez apareció aquella expresión enfermiza en sus ojos.
Demasiado suave.
Demasiado emocional.
—No dejaré que le pase nada.
La rabia explotó instantáneamente dentro de mí.
—¡TÚ ERES EXACTAMENTE EL PELIGRO!
El silencio cayó brutalmente.
Pero Luca no se alteró.
Eso era lo peor.
Parecía aceptar incluso mi odio como si fuera una muestra de cariño.
Enfermo.
Completamente enfermo.
Y entonces…
un teléfono empezó a sonar.
Uno de los hombres de Luca contestó rápidamente.
Escuchó apenas dos segundos antes de tensarse completamente.
—Señor…
Luca extendió la mano.
—Dámelo.
Tomó el teléfono lentamente.
—Habla.
El silencio dentro de la habitación se volvió absoluto.
Todos observándolo.
Esperando.
Y entonces…
la expresión de Luca cambió.
Muy poco.
Pero suficiente.
Por primera vez desde que llegó…
pareció sorprendido.
—¿Dónde?
Mi corazón empezó a acelerarse otra vez.
¿Daniel?
¿Lo encontraron?
Luca escuchó unos segundos más.
Luego levantó lentamente la mirada hacia mí.
Y lo que vi en sus ojos me heló completamente la sangre.
Interés.
Oscuro interés.
—Mándame la ubicación.
Colgó lentamente.
Nadie habló.
Nadie respiró correctamente.
Finalmente Alessio rompió el silencio.
—¿Qué encontraron?
Luca sostuvo su mirada apenas unos segundos.
Y entonces sonrió.
Muy despacio.
Como un hombre que acababa de descubrir algo peligrosísimo.
—No encontraron a Daniel.
El corazón volvió a tensarse.
—Entonces ¿qué pasa?
La sonrisa de Luca creció apenas.
Y entonces dijo algo que destruyó completamente el aire dentro de la habitación.
—Encontraron a Isabella.
El mundo dejó de girar.
Completamente.
No.
No.
Eso era imposible.
Porque Isabella estaba muerta.
¿Verdad?
Pero lo peor…
lo verdaderamente aterrador…
fue la expresión de Alessio Moretti.
Porque parecía haber visto un fantasma.