Arthur Harington. El magnate de los negocios, dueño de 5 empresas que dominan el mercado internacional. Sabe todo, conoce a todos. Nada se le escapa. ¿Puede este hombre sentir lástima por alguien que siempre ha vivido en la calle?
Charlotte Taylor. Apenas tiene un nombre y un apellido. No sabe qué es peor ¿morir o seguir viviendo?
¿Podrá Charlotte encontrar un buen samaritano que le cambiara la vida? y si lo hace ¿ha qué costo será?
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Eleanor Harington
Eleanor está llegando al aeropuerto después de estar cinco meses en Suecia, baja del avión y de inmediato se sube a un vehículo deportivo que la estaba esperando, le dan las llaves y se va a toda velocidad del lugar. Esa mujer castaña de largas piernas mide 1.80, tiene una bella auténtica y huele a poder y riquezas. Llama a su padre e incluye a Arthur y acuerdan una cena para compartir en familia. Llega a su departamento y se prepara un baño de espuma, se sumerge en la bañera y escucha una canción de Adele. Dura unos minutos y luego se acuesta a dormir.
Llegada la noche, se alista para ir a cenar con su padre y su hermano.
Llega al restaurante y se encuentra con ambos.
Eleanor: ¡Hola amores de mi vida! Buenas noches.
William Harington: ¡Hija mía, que gusto verte!, te pierdes muy fácil. ¿Cómo te fue en tu nueva aventura?
Eleanor: No, como crees. Me fue muy bien, no me puedo quejar.
Arthur: Si es por voluntad tuya, no volverías aquí.
Eleanor: No digas eso. ¡Yo amo Londres! Solo disfruto conocer diferentes lugares.
Arthur: ¿Qué me trajiste?
William Harington: Me imaginé que exigirías algún regalo, no se las dejas pasar.
Arthur: Padre, ella debe traerme un recuerdo de cada lugar. ¡Es el trato!
Eleanor: Te traje tú regalo, tranquilo. Es lo primero que empaque, no quiero escuchar tus ladridos.
Arthur: ¿Entonces yo soy un perro? Respétame.
Seleccionan su pedido y disfrutan de la cena, hablan ríen, se ponen al tanto de todo y disfrutan de la compañía familiar. Después de cenar, despiden a su padre. Arthur invita a su hermana a la discoteca y se la pasan super bien, bailan, juegan a quien dura más sin emborracharse y comparten información sobre sus parejas. Eleanor tiene un novio que viaja muy frecuente igual que ella y pasan más tiempo separados que juntos, pero planean casarse y formar una familia en unos años. Tienen 6 años de una sana relación y pocas veces discuten. Arthur le habla de Emma y como a veces siente que no la conoce.
Eleanor: Nunca me ha caído bien esa mujer, hay algo en ella que no me gusta. Se ve muy tranquila, pero siento que solo es apariencia.
Arthur: Te entiendo, no estoy muy a gusto con ella.
Arthur le comenta sobre Charlotte.
Arthur: Conocí a una joven, ella vivía en la calle, la atropellé con mi auto y salió muy herida. Después de llevarla al hospital y espera que la auxilien, me informó que no tenía familia. Me dio mucha lástima, así que le di trabajo.
Eleanor: Eso suena muy interesante, me gustaría conocerla. Nunca había escuchado una historia así.
Arthur: Sí, fue algo muy inusual. Eleanor, esa chica me gusta.
Eleanor no asimilaba lo que su hermano le acaba de declarar, una cosa es ser solidario y darle refugio a una persona necesitada y otra muy diferente es desarrollar sentimientos íntimos con esa persona.
Eleanor: No entiendo, ¿estás enamorado de la chica que recogiste de la calle? ¿Te diste algún golpe en el choque o que?
Arthur: Olvídalo, no me hagas caso.
Eleanor: Espera Arthur, no quiero que sientas que te estoy juzgado o qué no estoy de acuerdo con tus sentimientos, es solo que no entiendo cómo pasó eso.
Arthur: No la conoces, ella es una chica muy inteligente, es solo que ha pasado por mucho y no ha tenido ayuda. Te estoy hablando en serio Eleanor, ella es una joven educada y tranquila.
Eleanor: Nunca dije lo contrario Arthur, es solo que no entiendo. Tú siempre has sido muy exigente con las mujeres y solo las tomas y las desechas. Me imagino que es una chica muy hermosa y por eso te sientes así.
Arthur: No se que me pasa con ella, pero es algo nuevo para mí, nunca me había sentido así con ninguna mujer. Esa mirada tan tierna y tímida hacen que se me aceleré el corazón y me ponga nervioso, esa inocencia en sus palabras me vuelve loco.
Eleanor: Esto es nuevo, nunca te había visto así, te brillan los ojos cuando hablas de ella, en verdad te gusta. Ya quiero conocer a esa chica que tiene a mi hermano rendido a sus pies.
Después de unas horas hablando, ambos se despiden acordando verse mañana en la casa de Arthur. Eleanor quiere conocer a Charlotte.
Eleanor llega a casa y después de refrescarse, habla con su novio hasta tarde de la noche, luego se prepara para dormir y se sumerge en un profundo sueño.
Al día siguiente llega a casa de Arthur para desayunar con el y conocer a Charlotte.
Eleanor: ¿Por qué duraste tanto para abrir la puerta?
Arthur: Estaba en mi habitación.
Eleanor: ¿Y tú empleada, por qué no abrió?
Arthur: No está autorizada a abrirle a nadie. Solo yo puedo abrir a la visita, no quiero visitas imprevistas en mi casa.
Eleanor: Típico de ti. Me muero de hambre.
Arthur: Para terminar desayunando un vaso de jugo.
Eleanor: En Suecia comí mucho. ¿No ves lo pasada de libra que estoy?
Arthur: ¡Claro! ahora tienes más cachetes, lo que pasa es que, yo no los veo.
Eleanor: Eres de lo peor. ¿Por qué me arruinas la vida?
Arthur: Es mi responsabilidad.
Charlotte sale de su habitación con una canasta de ropa sucia y se sorprende al ver la visita.
Eleanor la mira con curiosidad y la evalúa de pies a cabeza, acción que hace sentir incómoda a Charlotte.
Charlotte: Buenos días, señorita. ¿Gusta desayunar?
Eleanor sonríe al notar lo nerviosa que está Charlotte.
Eleanor: Buenos días. Sí, estoy aquí para desayunar con ustedes.
Arthur: Charlotte, ella es mi hermana Eleanor Harington, espero que se lleven bien.
Charlotte: Hola, mucho gusto. Tomen asiento, llevaré esto y vuelvo para preparar el desayuno.
Ambos se sientan y dejan ir a Charlotte.
Eleanor: En verdad es muy bonita y simpática. Entiendo que te guste.
Arthur: Es un ángel. Sé que se llevarán bien.
Charlotte regresa y les prepara el desayuno que eligieron y luego se sienta con ellos por petición de Eleanor. Eleanor le hace varias preguntas y queda satisfecha con las respuestas de Charlotte, hablan por unos minutos más y luego Eleanor se retira a atender algunos compromisos. Antes de Eleanor salir, se acerca a Arthur y le susurra en los oídos.
Eleanor: Solo mantén tu distancia para que no salgas herido, te veo muy enamorado.
Arthur entiende las palabras de su hermana y toma con agrado el consejo. No se puede confíar en alguien que apenas conoces, es de inteligentes dudar de quienes lo rodean.