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PESADOS POR EL DESTINO

PESADOS POR EL DESTINO

Status: Terminada
Genre:CEO / Posesivo / Grandes Curvas / Completas
Popularitas:478.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Meraki...06

Ella tiene curvas que esconde y un promedio impecable. Él es el hombre perfecto que la observa en secreto. Una noche, un plan macabro los une. ¿El resultado? Una mentira, un bebé y un amor que lo arriesgará todo.

NovelToon tiene autorización de Meraki...06 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 13

Romina

Una semana después de aquel día en que vi a Camila salir de la oficina de Geovanny, Ernesto me llamó a su despacho.

—Romina, necesito que acompañe a Geovanny a un viaje de negocios

dijo, sin levantar la vista de unos papeles.

— Es una reunión importante con unos inversionistas del sur. Quieren conocernos, evaluar una posible alianza millonaria. Y quiero que usted esté allí.

Mi corazón dio un vuelco.

—¿Yo?

pregunté, intentando que mi voz no delatara el terremoto interno

— ¿No sería más apropiado alguien con más experiencia?

Ernesto levantó la vista y me miró con esa mezcla de autoridad y calidez que lo caracterizaba.

—Usted tiene la experiencia que importa, Romina. Sabe de números, sabe de negocios, y tiene una cabeza prodigiosa para los detalles. Además

sonrió.

— Geovanny necesita a alguien en quien confiar plenamente. Y yo confío en usted.

Confiar en mí. Plenamente.

Ojalá él supiera que lo que realmente quería era confiar en que podría pasar dos días enteros con su hijo sin morir en el intento. Sin hacer el ridículo. Sin que mi cuerpo traicionara cada uno de mis propósitos.

—Está bien

asentí.

— ¿Cuándo partimos?

—Mañana a primera hora. Vuelo a las siete. Geovanny le dará los detalles.

Salí de su despacho con las piernas temblorosas. Laura me esperaba en el pasillo, con una sonrisa cómplice.

—¿Y bien?

—Viaje de negocios

susurré.

— Con Geovanny.

Laura abrió los ojos como platos y luego soltó una risa baja.

—Esto se pone interesante.

—No es gracioso, Laura. Está prometido. Tiene una modelo perfecta esperándolo en casa.

—¿Y?

encogió los hombros.

— Puedes viajar con él, es el jefe, que puede pasar?. Eres profesional, ¿no?

Claro que lo era. Pero mi cuerpo, mi estúpido cuerpo, no siempre entendía de profesionalismo.

Esa noche no pude dormir. Otra vez. Ya empezaba a convertirme en experta en pasar las noches en vela pensando en Geovanny Valverde.

–––––

El aeropuerto a las seis de la mañana era un lugar fantasmagórico. Luces fluorescentes, viajeros con ojos hinchados, el olor a café recalentado. Llevaba mi mejor traje, chaqueta negra entallada, pantalón de vestir, y una blusa de seda color marfil que Laura me había obligado a comprar. Por si acaso, dijo con picardía.

Lo vi antes de que él me viera a mí. Estaba en la fila de facturación, con una bolsa de viaje colgada al hombro y un café en la mano. Vestía un traje azul marino, impecable, el cabello negro peinado hacia atrás, la mandíbula cuadrada más pronunciada que nunca. Parecía sacado de una película.

Cuando me acerqué, sus ojos grises me encontraron y algo cambió en su expresión. Un destello. Una chispa. Luego, la máscara profesional volvió a su lugar.

—Buenos días, Romina

dijo, con esa voz que me desarmaba.

—Buenos días

respondí, sosteniendo su mirada.

El vuelo fue tranquilo. Hablamos de trabajo, de la reunión, de los inversionistas. Todo muy profesional, muy correcto. Pero cada vez que nuestras manos se rozaban al pasar documentos, cada vez que su pierna accidentalmente tocaba la mía en el estrecho espacio del avión, una corriente eléctrica recorría mi cuerpo.

Aterrizamos en una ciudad del sur, cálida, con olor a mar y a libertad. Un coche nos esperaba para llevarnos directamente a la reunión.

Pero el destino, caprichoso, tenía otros planes.

—¿Cómo que se canceló?

preguntó Geovanny, con el ceño fruncido, sosteniendo el teléfono contra su oído.

Yo esperaba junto a él, en la recepción del edificio donde debía ser la reunión. El sol del mediodía calentaba con fuerza.

—Sí, entiendo... No, no se preocupe... Mañana a primera hora, entonces.

Colgó y se volvió hacia mí con una expresión que no supe interpretar.

—El señor Méndez tuvo una emergencia familiar. Su madre está en el hospital. Reagendamos para mañana a las nueve.

—Oh

dije, procesando la información.

— Entonces... ¿nos quedamos?

—Nos quedamos.

Hubo un silencio. Un silencio que de repente se llenó de posibilidades, de tensiones, de todo lo que habíamos estado evitando.

—Buscaré un hotel

 dijo él, sacando su teléfono.

— Dos habitaciones, por supuesto.

—Por supuesto

 repetí, como una idiota.

Llegamos al hotel era precioso. Boutique, con vistas al mar, habitaciones amplias y una terraza que invitaba a quedarse. La mía y la suya eran contiguas. Separadas solo por una puerta. Una puerta que, según me informó la recepcionista con una sonrisa, se podía abrir desde ambos lados si lo deseaban.

No lo deseábamos. Claro que no.

Después de instalarnos, pasamos la tarde trabajando en la habitación de él, repasando los detalles de la reunión, preparando la presentación. Todo muy profesional. Todo muy correcto.

Pero cuando el sol comenzó a caer, cuando el cielo se tiñó de naranja y rosa, Geovanny cerró su portátil y me miró.

—¿Cenamos?

preguntó.

— Hay un restaurante en el hotel. Dicen que es bueno.

Mi estómago rugió en ese preciso momento, traicionándome.

—Parece que mi cuerpo ya respondió por mí

dije, sonrojándome.

Él sonrió. Una sonrisa pequeña, genuina, que iluminó todo su rostro.

—Entonces vamos.

–––

El restaurante estaba en la terraza, con vistas al mar. Mesas con manteles blancos, velas, una brisa suave que movía las cortinas. Demasiado romántico. Demasiado peligroso.

Pedimos vino. Yo solo una copa, porque el alcohol y yo no nos llevábamos bien. Geovanny pidió una botella para él.

Durante un rato, hablamos de trabajo. De la reunión, de los inversionistas, de las proyecciones. Todo muy seguro. Todo muy profesional.

Pero entonces, en un momento de silencio, mientras el camarero servía el primer plato, Geovanny me miró de una forma diferente.

—¿Puedo preguntarte algo personal?

dijo, y el tuteo me sorprendió. Hasta ahora, todo había sido, usted, formal, distante.

—Claro

respondí, correspondiendo al tuteo.

—¿Por qué administración de empresas? Quiero decir, con tu promedio, podrías haber estudiado cualquier cosa.

Sonreí, recordando.

—Siempre me gustaron los números. Desde pequeña. En mi pueblo, ayudaba a mi papá con las cuentas del taller. Él tiene un taller mecánico, pequeñito, pero siempre estaba hecho un lío con los números. Un día me senté con él y le organicé todo. Facturas, ingresos, gastos, impuestos. Cuando terminé, me miró como si hubiera hecho magia.

Me reí suavemente.

— Desde entonces, supe que quería hacer eso. Ayudar a la gente a entender sus números. A organizar el caos.

Geovanny me observaba con una intensidad que me hacía difícil sostenerle la mirada.

—Eso es hermoso

dijo.

— Tener claro lo que quieres desde pequeña. Yo... yo nunca supe qué quería. Solo sabía lo que se esperaba de mí.

—¿Y qué se esperaba de ti?

Bebió un trago de vino antes de responder.

—Ser perfecto. Ser el hijo que mi padre necesitaba. El que cargara con la empresa, el que no diera problemas, el que siempre estuviera ahí.

 Su voz se volvió más baja, más íntima.

— Mi madre murió cuando yo era niño. Mi padre... bueno, mi padre siempre estuvo ausente. Cuando volvió a casarse y nació León, todo fue para él. Yo solo era el que debía mantener las cosas en orden.

—Eso suena muy solitario

dije, sin pensar.

Me miró. Directamente a los ojos. Y por un instante, vi algo en su mirada que me partió el alma. Una vulnerabilidad que no esperaba.

—Lo fue

admitió.

— Lo es.

Continuara...

1
Nancy Villanueva
Fue excelente historia....Felicidades autora muy linda la novela gracias esperando otra historia bendiciones 👏👏👏👏👏🌹🌹🌹🌹💕💕
Mabel Caballero
me encantó la novela felicidades escritora
Gabriela Arron
y el otro abuelo nunca apareció? pensé que le iba a dejar la empresa a Gio porque se lo merece por no haberlo querido... Pero igual una linda historia, felicitaciones!!
Gabriela Arron
no me parece justo lo que le pasó a león.. merecía otra cosa por maldito y Gio necesita un reconocimiento de si padre aunque ya sea tarde ..
Gabriela Arron
a ese infeliz de León le tiene que pasar algo .. . hicieron muy mal en no denunciar ahora estaría en la cárcel,es lo menos que merece ese desgraciado 😠😠😠
Gabriela Arron
bueno ahora parecen conejos🤭🤭 va embarazarse nuevo 😂😂
Gabriela Arron
podrían poner algún negocio, porque tampoco es justo q el trabaje en el taller teniendo un título y ella también...
Gabriela Arron
es un viejo desgraciado no hizo nada a su nene... te vas arrepentir de siempre despreciar a GIO..Sigo insistiendo que debería haber denunciado 😠😠
Gabriela Arron
me imaginé que Camila no se iba a quedar tranquila... va hacer todo para separarlos 😠
Gabriela Arron
que hizo el padre con León?? yo digo que tendría q haber denunciado...
Gabriela Arron
no es justo que el viejo alcahuete lo siga protegiendo!! tienen que hacer la denuncia!! la próxima puede ser peor xq está enfermo ese loco de león 😠😠
Gabriela Arron
que suerte que el padre la acepto
Gabriela Arron
espero que Camila no haga dramas o se ponga con león hacer cosas malas...
Gabriela Arron
y para que fue al médico después de esa primera vez... no le dieron la píldora??
Gabriela Arron
pensé que ella tenía claro ya que es él...
Gabriela Arron
para mí es una estupidez que se vaya... ahí debería estar y demostrar lo que siente por ella...
Gabriela Arron
está mal lo que haces con Camila, porque ella si te quiere y no es justo para nadie!!
Gabriela Arron
Romi tienes que trabajar la autoestima, porque si no nunca vas a ver qué alguien te puede elegir...
Gabriela Arron
que lindo q él siempre la vió...❤️
Gabriela Arron
tan inteligente que es y no sé da cuenta que la drogaron??
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