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Azabache

Azabache

Status: En proceso
Genre:Romance / Intrigante / Juego del gato y el ratón / Amor-odio / Mundo de fantasía / Edad media
Popularitas:30.6k
Nilai: 5
nombre de autor: thailyng nazaret bernal rangel

Séptimo libro de la saga colores.

Lord Leandro Mercier ha regresado a la sociedad aristócrata después de muchos años desaparecido, nadie lo reconocerá, ya no es el joven gordito que era objeto de mofas en las celebraciones, ahora es el soltero codiciado de la capital de Floris, pero el destino lo pondrá frente a una ladrona que intentará robarle todo, sin esperarlo, también su tesoro más preciado, su corazón.

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7. Piel morena

...LEANDRO:...

Mi madre me dió detalles sobre las tiendas más prestigiosas de la ciudad, alegando que la mayoría eran del duque, alquilaba para comerciantes, cobraba impuesto y ponía condiciones de solo utilizar sus telas para poder vender. Los impuestos de alquiler eran una cosa, pero estar obligados solo a comprar las telas del duque, era algo que aseguraba el control de sus negocios.

Era por eso que tenía tan buena fortuna.

Ese hombre era calculador y yo debía pensar en una forma de ponerme por encima de él.

Quería competir por dejarlo atrás, así que empezaría a acercarme a las tiendas más prudentes, sin que él lo supiera, comenzaría a sembrar mis ofertas favorables.

Estuve todo el día paseando por la ciudad en el carruaje, avisaba al lacayo de detenerse en las tiendas y entraba en cada una de ellas.

Empecé a ofrecer mis servicios, no me importaba rebajarme a ello, más que un lord, era un comerciante, un trabajador y la primera vez que sentí que debía crear mi propia fortuna, fue cuando ayude a Chester a entregar su mercancía y recibí el pago de su enorme mano, nada me hizo sentir más satisfecho anteriormente.

Al fin era útil, no dependía de las arcas familiares y aunque mi hermano Sebastian insistió en darme más de la fortuna que había heredado de Lorenzo, me negué rotundamente.

Así que no me importaba dejar de verme como un lord.

Conseguí algunos interesados, al hallarme con una propiedad del duque, me rechazaban.

Modistas y sastres, algunos parecían aterrados de traicionar al noble.

Él los tenía bien atados de manos, seguramente firmaron un contrato y eso los obligaba a rechazar mis ofertas. Por eso, aunque tomara mi mano a la fuerza, no sellaría mi destino con una firma.

— Si alguno le interesa, escriban a esta dirección — Extendí mi tarjeta con la dirección de la mansión.

Todos la aceptaban, pero sabía que pocos escribirían.

Si no encontraba más tiendas donde distribuir, temo que negocio podía irse a la quiebra. No me iba a dar por vencido, aún tenía fondos suficientes para nuevos telares y más mano de obra, no iba a permitir que ese duque se saliera con la suya.

Caminé por la zona comercial, incluso ofrecí mis telas en un mercado sencillo, en una zona menos prestigiosa de la ciudad.

Había muchas personas comprando y paseándose por los puestos.

Los rizos oscuros y abundantes llamaron mi atención enseguida, me acerqué al puesto.

— ¿Y está tela de qué es? — Preguntó la señorita al vendedor, quien parecía poco paciente ante su pregunta.

— Ese es lino.

— ¿Puedo tocarla?

La figura sensual de la dama, me mantuvo observando su espalda, el vestido era de falda de campana, acrecentando sus caderas, el color también resaltaba su piel, de un tono rosa pálido.

Sabía que debajo de esa ropa su cuerpo era igual, no dejaba de recordar como bailaba y como rozó su cuerpo contra el mío.

Se me endurecía de inmediato.

Esa mujer me desconcertaba y venir a encontrarla aquí era algo inquietante.

— Señorita ¿Va a comprar? — Gruñó el vendedor.

— Debería ser más paciente, necesito conocer las telas, si le compraré algo — Gruñó, tocando y observando los rollos.

— Son de buena calidad si eso es lo que preocupa.

Me aproximé, deteniéndome al lado de ella.

— Oiga ¿Esas alfombras cuánto cuestan?

— Señor... Espere su turno, trato de... — Me lanzó una mirada y se tensó al notar que era yo, su piel café era tan atrayente, me preguntaba si al lamerla podría saber dulce, a chocolate.

Detente.

— Mi lord — Se apartó.

— Se suponía que usted estaría trabajando en mi mansión desde temprano ¿Qué hace aquí? — Gruñí, recordando que debía mantener mi postura de amo.

Sus labios gruesos se quedaron entre abiertos, pero no respondió.

— Mi lord, tengo las mejores telas, puede tocarlas todo lo que quiera, verá que son de la mejor calidad — Se apresuró el vendedor y lo observé, había escuchado como ella delataba mi título nobiliario.

— No dudo de que no lo sean, si usted vende mis telas podría hacer crecer su negocio.

— ¿Sus telas? — Se sorprendió.

— No cobro tanto por venderlas — Observé a mi lado y me sorprendí al no hallar a Liseth, se había marchado. Observé la multitud que avanzaba — Espere un momento.

Caminé entre la multitud, observando a todas partes, la señorita Liseth ya se estaba alejando con bastante rapidez, solo podía distinguirla por su abundante cabello.

Avancé rápidamente, esquivando y pidiendo permiso para que abrieran paso.

Logré alcanzarla.

Y la tomé del brazo, un giro inesperado de ella me dejó desconcertado, se zafó fácilmente y casi me da un golpe con el codo.

Se detuvo en seco y retrocedió avergonzada.

— Me asustó.

— No es una reacción de una mujer asustada — Dije, evaluando su rostro.

— Un pequeño truco para abusadores — Se encogió de hombros.

— Supongo que la vida de cortesana lo amerita.

— Ya no soy cortesana — Gruñó, parecía disgustada cuando hablaba de eso.

— Responda ¿Qué rayos hace aquí? Usted debería estar armado el diseño del vestido que le ordené, no paseando por el mercado.

— No estoy paseando — Protestó, elevando una ceja, retadora — Estaba instruyendo mi mente, aprendiendo sobre telas... Le dije que aprendo sola.

— Interesante — Metí las manos en los bolsillos de mis pantalones, estaba vestido de forma sencilla, no quería que me observaran diferente si tenía apariencia de lord.

— Bien, no se preocupe, iré a su mansión después de esto — Se giró para marcharse.

— No le he dicho que pueda irse.

Observó por encima de su hombro, parecía irritada al tratar conmigo, ya no me trataba con dulzura como en el club. Solo tenía un interés en mí, no podía dejar de recordar que su confusión e interés era lo que la había movido a acercarse.

El duque jamás se hubiera molestado en escucharla.

— Sus normas solo se aplican cuando este en el trabajo — Siseó, alejándose.

Las personas la observaban demasiado.

— ¡Espere, la llevo, de todas formas mis asuntos aquí ya acabaron! — Grité, siguiéndola.

¿Qué rayos me motivaba a ir detrás de ella?

¿Su piel tan preciosa o su actitud petulante?

Me había enamorado en mi infancia, de una niña cuya piel era del mismo tono y cuyos cabellos rizados parecían brotes de las plantas de uva.

Muy similar a ella en apariencia, pero diferentes.

A ella le parecía lindo cuando era un cerdito, fue la única que me vió con ojos diferentes, en cambio Liseth, no me hacía falta probar que seguramente no se hubiera acercado a mí para bailarme si tuviera mi peso natural en estos momentos.

Está mujer y yo éramos incompatibles.

Soñaba casarme con la niña que una vez ví entrar a hurtadillas al jardín de la mansión de las amistades de mi padre.

Ni siquiera supe su nombre y dudaba que siguiera con vida o que estuviera por la ciudad, eran demasiados años.

No la podría reconocer si se topaba en mi camino.

— No hace falta.

— Vamos al mismo lugar, por supuesto que sí — Insistí — Tengo mi carruaje afuera del mercado.

— No debería presentarse así en lugares como este.

— ¿Por qué? — Arqueé las cejas, apartando y esquivando torpemente a las personas.

Liseth se movía con agilidad, trazando un camino de serpiente entre la multitud, sin tropezar ni detenerse.

— Estos no son los barrios finos.

— No se preocupe, no sería la primera vez que me asaltan rufianes.

Tensó sus hombros — Con más razón.

— No temo a ese tipo de cosas.

— ¿Busca impresionarme? — Elevó una ceja.

Me reí irónicamente — No me apetece impresionarla.

Arrugó su nariz pero continuó la marcha, llegamos a las afueras y busqué el carruaje.

Abrí la puerta, ordenando al lacayo partir.

Ondeé una mano hacia la dama.

Ella evaluó el interior, pero subió y se sentó en el asiento.

Tomé el del frente y cerré la puerta, golpeando el techo.

El carruaje empezó a avanzar.

Ella observó por la ventanilla.

— ¿Ha estado en carruajes?

— Por supuesto — Dijo, manteniendo las manos en su regazo.

— Supongo que ninguno tan fino como este.

— No es el único noble con el que he tratado — Elevó sus barbilla.

— Cierto, algunos nobles solteros suelen contratar a damas de compañía — Dije, para molestarla, solo quería ver esos labios fruncidos.

— Mi lord, parece interesarse por mi pasada vida de cortesana — Me retó.

— Nos conocimos de esa forma, es justo que me dé curiosidad.

— ¿Curiosidad de qué? — Preguntó.

— De como es que una mujer termina siendo cortesana.

— Soy una mujer de sangre común, las circunstancias suelen ser desfavorecedoras y más al tener una piel tan oscura, no quería morir de hambre, así que no quedó opción — Dijo, observando hacia mí como si esperaba un juicio por ello.

— ¿Qué tiene de malo su piel?

Resopló — ¿Es en serio?

— Sí, no veo nada malo en ella.

Se quedó parpadeando — Tiene que estar bromeando.

— ¿Por qué?

— No soy precisamente un buen patrón.

— ¿Patrón? — Arqueé las cejas.

— Olvídelo. Es una forma de decirlo.

Observé su cuello y sus manos.

Notó mi mirada y la desvié.

Era preciosa, entendía lo que quería decir, pero no comprendía los tontos prejuicios de las personas, solo porque algo no sea igual de aceptable que lo demás, era malo o despreciado.

— ¿Así que su verdadero sueño es la costura?

— Soy buena en ello, lo prefiero que a ser cortesana — Cortó, al parecer no le agradaba hablar demasiado sobre su vida.

Lo respetaba, era solo una empleada.

Una a la que deseaba.

— Dígame ¿Tiene algo adelantado? — Cambié de tema — ¿Pensó en algún buen diseño?

Se inclinó y elevó su falda.

Me tensé cuando la recogió, tenía medias color blancas.

Tenía una correa de cuero rodeando su muslo y sacó un pequeño pergamino de ella.

Mi boca empezó a salivar solo con verla manipular la correa.

No tenía pudor, no era una señorita.

Era una mujer consciente de su belleza.

¿Intentaba seducirme?

Se cubrió nuevamente.

— ¿Y eso qué es?

— El diseño — Me tendió el pergamino.

Al tomarlo intenté no recordar donde estaba anteriormente.

— ¿No sería más fácil llevarlo en una bolsa?

— Las bolsas son molestas — Se encogió de hombros.

Abrí el pergamino.

Encontré un diseño bastante sencillo, pero bonito.

— Como estamos en primavera, tomé en cuenta las flores y el estilo de las mangas como calas abiertas, la falda espesa como rosas y el corset, el torso de una mariposa — Explicó y me quedé atónito — Solo debe indicarme que tela es más favorable para cada parte y que armonicen entre sí.

— Hasta ahora, admito que es bastante bueno, pero más costoso llevarlo al plano físico — Dije, sin halagarla demasiado.

— Crearlo es para mí lo más costoso. Armarlo no tanto.

— ¿Entonces le costó demasiado?

— Me costó una noche entera, así que mi insomnio debería merecer un primer adelanto — Propuso y resoplé.

— No voy a darle un adelanto, todavía no es mi empleada, le dí la oportunidad, esto es una prueba, así que no debería exigir pago aún.

Resopló de vuelta.

— No me parece justo, diseñar esto debería contar como un logro.

— Mis normas fueron claras, solo hizo la primera parte, cuando arme el diseño y una las piezas con sus puntadas, ahí le daré un pago — Dije, con tono muy serio, le devolví el diseño y lo tomó, esperaba que volviera a levantar su falda, pero lo mantuvo en su mano.

Puso los ojos en blanco y no siguió insistiendo.

Llegamos a la mansión y entramos.

— Mi lord, tiene visita — Dijo el mayordomo — El duque Jones y su hija lo esperan en el salón, les informé de su ausencia, pero insistieron en esperarle en el salón.

Observé a Liseth — Vaya al taller, las telas y todos los implementos que necesita ya están allí.

Caminé hacia el salón, sin esperar respuesta de Liseth, aunque odiase mis órdenes.

Entré al salón.

El duque Jones se levantó, su hija imitó la misma acción.

Hice una reverencia y correspondieron al saludo.

— Su Excelencia ¿A qué debo su visita?

— Las razones ya debería saberlas.

Su hija encajó su mirada en mí.

— Temo que no se de que habla.

— ¿Olvidó nuestra conversación del club? — Me observó de forma altanera — Lord Leandro, aún no comprende su baja posición en comparación a la mía, se porta prepotente y eso me disgusta, con todo lo que se habla de su familia no debería ser tan arrogante.

— Sus burdas acusaciones no son acertadas, no tengo arrogancia, ni prepotencia, he tomado sus advertencias como amenazas, no me agrada usted, ni sus modos.

Elevó una comisura — He venido a tratar los asuntos del compromiso, debemos organizar la fecha.

Maldita sea, apreté mis puños, mi único impulso ante este ser era tomar un cuchillo y usarlo.

¿Por qué cada vez que me sentía amenazado sentía la misma inquietud de tomar un cuchillo y resolver todo con esos modos?

No quería volver a manchar mis manos con sangre, mi pecado me perseguía día y noche.

Ver al duque me hacía sentir como si mi padre estuviera ante mí, mostrando su control y poder, que nada podía hacerle temblar.

Sonreí ante el duque y se sobresaltó.

— Solo puedo decir una cosa con respecto a eso, haga lo que le aparezca, no me importará en lo más mínimo dejarla plantada en el altar.

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Iveth Valle Haro
siempre Creeo q estoy leyendo la mejor pero siempre me sorprende
Yesika Bastidas
lo mejor de lo mejor
Yesika Bastidas
hay chamo que pasará ahora
Orozco Beatriz
el rey mirando demás, punto para Leandro con el traje y estoy de acuerdo hay buscarle novio al rey o novia quizás haya un mal entendido y no sea gay , quizás esté traumado
Dulce Cira
por fin vamos a saber más de nuestro Rey 👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻💪🏻🫶🏻✨😬
Yesika Bastidas
aqui estoy al pie del cañón nunca dejas de sorprender con tus lecturas cada día te separas más
Eva Mari♥️😍🌖🌊
ojo alegre el rey 👑, tranquilo majestad que aquí Leandro ya tiene dueña jajaja 😂
Eliana Cardona
🤣🤣🤣Si claro el traje 🤣🤣🤣
Jazmin Salgado Ro
Me estoy echando mi chocolate 🫕 con pan 🥐 en tu honor Leandro 😜
Melisuga
Leandro acaba de ganarse al más codiciado de los clientes.
Melisuga
*ha sido
Melisuga
*ha provocado
Melisuga
*o sea
Melisuga
¿Sería ese el lugar donde estaba la boutique de sus padres?
Ana Parra
a esta corte le hace falta que el dúo o 🤭 corrijo el trío ( no puede faltar mi montañez CHESTER )dinamico la ponga en accion. Me como las💅 de las ansias en espera de que entren en escena.
Olga Ortiz
Leandro ten cuidado, el rey me parece que tiene otros gustos, por eso está solo, pero anotaste un punto con tu traje, si el reto se interesa en sus prendas, triunfaste
Jeinkarlys
así es Leandro Adrián es muy bien rey a demás tu tienes ayuda busca a los Dorian y rapidito le sacan los trapitos sucios al duque
Daiana Ibarra
ay si se entera Dorian ja q el rey t trae ganas ay q buscarle un novio.
claireth mejia gutierrez
interesante la historia
Mel G.
Eso mi Leandro, si le gustaste al rey Adrian ya la hicisteeeeee
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