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LA ACOMPAÑANTE...

LA ACOMPAÑANTE...

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Venderse para pagar una deuda / Reencuentro / Salvar al hijo enfermo / Amante arrepentido
Popularitas:423.4k
Nilai: 4.9
nombre de autor: JHOHANNA PEREZ

"¿Qué harías por salvar la vida de tu hijo? Mar Montiel, una madre desesperada, se enfrenta a esta pregunta cuando su hijo necesita un tratamiento costoso. Sin opciones, Mar toma una decisión desesperada: se convierte en la acompañante de un magnate.

Atrapada en un mundo de lujo y mentiras, Mar se enfrenta a sus propios sentimientos y deseos. El padre de su hijo reaparece, y Mar debe luchar contra los prejuicios y la hipocresía de la sociedad para encontrar el amor y la verdad.

Únete a mí en este viaje de emociones intensas, donde la madre más desesperada se convertirá en la mujer más fuerte. Una historia de amor prohibido, intriga y superación que te hará reflexionar sobre la fuerza de la maternidad y el poder del amor."

NovelToon tiene autorización de JHOHANNA PEREZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Puertas cerradas...

Lo del apartamento era solo una prueba de todo lo que era capaz de hacer el despiadado Russell con tal de orillar a Mar a aceptar su contrato como amante...

Mar se despertó con un dolor de cabeza palpitante, recordando la odisea que había vivido la noche anterior. Se sentó en la cama, llevándose las manos a las sienes, mientras intentaba organizar sus pensamientos. Sentía los ojos hinchados de tanto llorar. Con un suspiro cansado, se levantó y se dirigió al baño, donde dejó que el agua tibia de la ducha resbalara por su piel. Se preparó para enfrentar un nuevo día, aunque en el fondo sentía que no tenía fuerzas.

Mientras tanto, en una lujosa mansión en el otro extremo de la ciudad, Efraín Russell ejercitaba su cuerpo con disciplina. El sudor corría por sus músculos marcados, y cada movimiento de sus pesas era acompañado por un único pensamiento: Mar Montiel.

Mar era una mujer alta y esbelta, con la piel blanca adornada por pequeñas pecas que hacían resaltar su belleza natural. Sus labios carnosos y esa sonrisa encantadora la convertían en un deseo imposible de ignorar. Russell había regresado de un viaje de trabajo cuando la vio por primera vez, ocupando el puesto de directora de marketing de su empresa. Desde entonces, decidió que ella sería suya y si el CEO de "Beauty Cosmetics" quería algo lo obtenía a como diera lugar.

Pero Mar no era como las demás mujeres que habían pasado por su vida. No se doblegaba, no caía en sus juegos, no se derretía ante sus lujos ni sus encantos. Russell lo había intentado todo: insinuaciones, regalos, invitaciones. Y ella siempre lo rechazaba con firmeza.

Cegado por esa resistencia, Russell la investigó. Descubrió que tenía un hijo, pero nadie sabía quién era el padre. También averiguó que su propia madre la había echado de casa al enterarse de su embarazo y que, desde entonces, Mar había tenido que luchar sola para criar a su pequeño. Esa vulnerabilidad le parecía a él un arma perfecta. Creía que conocer sus secretos le daba poder. Estaba decidido a quebrarla, y no le importaba qué tan bajo debía caer para lograrlo. Ella estaría en sus brazos aunque fuera contra su voluntad.

Esa mañana, Mar, Kayla y el pequeño Jhosuat desayunaron en un restaurante sencillo cercano al hotel. El niño reía inocente, mientras su madre apenas probaba bocado. Tras dejarlo en la escuela, Kayla se volvió hacia su amiga, preocupada.

—Mar, ¿qué harás con lo del apartamento? —preguntó, con el rostro preocupado.

—No lo sé —respondió ella con un dejo de cansancio—. Intentaré hablar con Braulio, mi abogado. Pero, por ahora, debo ir al trabajo… y rogar porque no me encuentre con Russell. Fue suficiente con lo de ayer para tener que lidiar con él también hoy.

Kayla le tomó la mano con fuerza.

—Mar, no retes más a ese hombre. Ya viste de lo que es capaz.

Mar soltó una breve carcajada amarga.

—No te preocupes, Kayla. Lo mantendré a raya, como siempre.

Sin embargo, al llegar a la oficina, un mal presentimiento la invadió. La secretaria de Russell, Maggie, la esperaba con nerviosismo.

—El jefe la está esperando, licenciada Montiel —dijo, evitando mirarla a los ojos.

Mar respiró profundo, acomodó sus tacones y caminó hacia la oficina. Antes de que tocara la puerta, la voz de Russell retumbó desde adentro:

—Entra.

La mujer abrió la puerta, y el sonido de sus pasos resonó en el impecable piso de mármol. Efraín se reclinaba en su silla de cuero, con una sonrisa cínica.

—Para haber pasado la noche en un hotelucho de mala muerte, sigues viéndote radiante —dijo con voz venenosa—. ¿Sabes algo, Mar? Eres mi puta obsesión. No descansaré hasta tenerte en mis brazos. Lo de anoche fue solo una muestra de todo lo que puedo hacerte si no aceptas mi propuesta. Ya te he esperado demasiado. Y la paciencia ya se me agoto.

Mar apretó los puños, intentando no dejarse llevar por la ira.

—Señor Russell, ¿qué quiere de mí? —preguntó con firmeza.

Él soltó una carcajada amarga.

—Sabes perfectamente lo que quiero. Quiero que seas mía, que me pertenezcas. Y no me importa qué tenga que hacer para lograrlo.

El corazón de Mar latía con fuerza.

—Sabía que era un imbécil, pero no pensé que tanto. Jamás voy a pertenecerle. Eso se lo juro —lo enfrentó con los ojos encendidos de furia.

—Ya lo veremos, Mar —gruñó él, desfigurado por la rabia—. Prepárate, porque haré que te arrepientas cada segundo de tu existencia por tu rechazo. ¿Tienes idea de cuántas mujeres matarían por estar en tu lugar?, y tú osas rechazarme.

Ella ya no pudo callar más. La rabia acumulada por años de acoso, sumada a la impotencia de haber perdido su hogar y tener que salir en la noche como si estuviera huyendo, la hicieron explotar como un volcán. Mar gritó todo lo que se había guardado, lo que nunca se había atrevido a decirle por miedo a perder su trabajo. Ahora ya no tenía nada que perder.

La altanería de Mar fue la chispa que encendió la furia de Russell. Se levantó de su silla con la violencia de un león acorralado y caminó hacia ella con pasos peligrosos. Sus ojos estaban cargados de perversidad. Mar retrocedió instintivamente, pero él la alcanzó, tomándola con brusquedad del mentón y arrinconándola contra la pared.

—Muy bien, preciosa. Tú lo has decidido. Quería hacer las cosas bien, darte la vida de reina que una zorra como tú sueña, pero me desafiaste… y eso no lo perdono —escupió con voz envenenada.

—¡Suélteme! —gruñó ella entre dientes.

—No lo haré —replicó él, y acto seguido una bofetada brutal impactó la frágil mejilla de Mar.

El golpe fue tan fuerte que la hizo tambalear hasta caer al piso. Russell se abalanzó sobre ella como un depredador, intentando arrancarle la camisa. Los gritos de Mar llenaron la oficina, mientras forcejeaba con todas sus fuerzas. Él, enceguecido, la sujetó del cuello, cortándole la respiración. La mujer luchó desesperada hasta que sus fuerzas la abandonaron y se desmayó.

Cuando Russell vio como ella dejó de luchar y se desvaneció, reaccionó intentando reanimarla.

En ese instante, la puerta se abrió de golpe. Víctor, el vicepresidente, y Maggie, la secretaria, entraron alertados por los gritos. La escena era innegable: Russell despeinado, con la corbata deshecha, el rostro arañado y el cuerpo sobre la mujer inconsciente.

—¡Por Dios, Efraín, estás loco! —gritó Víctor, corriendo a auxiliar a Mar.

—Corre por alcohol —ordenó a Maggie, quien observaba la escena paralizada.

Efraín, con el pánico reflejado en su rostro, se llevó las manos a la cabeza.

—¿Está muerta? —preguntó con voz temblorosa.

—¡Cállate! Ruega más bien porque despierte. Eres un animal, ¿cómo se te ocurre intentar tomarla a la fuerza? Has perdido la cabeza por tu maldita obsesión —lo reprendió Víctor.

Maggie regresó con alcohol, y Víctor empapó un algodón que colocó bajo la nariz de la frágil mujer. Mar abrió lentamente los ojos, aunque seguía como ida. Sin pensarlo, Víctor la cargó y salió corriendo rumbo al hospital más cercano.

Russell se quedó paralizado. Sabía que, si Mar lo denunciaba, su imperio podía derrumbarse y terminar en la cárcel. El miedo lo consumía. Por eso, junto a Víctor, empezó a idear un plan para silenciarla.

Horas después, Mar despertó en la camilla del hospital. Desorientada, vio la imponente figura de Víctor a su lado y recordó el horror vivido. Las lágrimas brotaron incontenibles.

—¿Ese imbécil me violó? —preguntó ahogada en llanto.

Víctor la sostuvo por los hombros, tratando de calmarla.

—No, Mar. Se contuvo. Pero escucha bien: en cuanto salgas de aquí deberás irte de esta ciudad con tu hijo y tu amiga Kayla. Ya sabes la razón de su ataque. Y si te atreves a denunciarlo, la que puede acabar en prisión eres tú.

Mar lo miró incrédula.

—¿De qué diablos hablas? ¡Yo no le he hecho nada! Él siempre me acosa, ¡intentó violarme! —gritó con frustración.

Víctor le entregó una carpeta.

—No te hagas la inocente. Si Efraín te atacó fue por venganza, porque junto a tu amante, el contador, le robaste dinero a la compañía. Aquí están los comprobantes.

Mar arrojó la carpeta con furia.

—¡Esto es mentira! ¡Jamás le he robado un centavo a la empresa, y mucho menos tengo nada con ese hombre!

—Es tu palabra contra la suya y contra las pruebas. Así que desaparece, porque si no lo haces ahora, la próxima vez Efraín sí cumplirá su objetivo, y nadie podrá salvarte —sentenció Víctor con frialdad.

Sin opciones, Mar entendió que la habían acorralado. Se quedó sola en la habitación, quebrada, pensando en todo lo que había perdido. Su madre la había echado de casa, ahora su jefe la destruía laboral y moralmente, y además la acusaban de algo falso. El llanto la consumió mientras abrazaba la única certeza que le quedaba: debía proteger a su hijo, aunque tuviera que marcharse con el corazón destrozado y las manos vacias...

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Nancy Hernandez
viktor déjate querer total ya sabes q Mar no te va a corresponder como tu quisieras
Mar
jajaja che la dejo muda 🤣
Tita Reynoso
EXCELENTE!!!!!!
Anonymous Carmen diaz
Si Viktor cree tener chance con Mar no se enrede con esta zorra de Carola mujer peor que una cualquiera ahí si sería el peor error de Viktor
Carolina Veronica: disculpa pero de que hablas,cuál zorra si es la abogada del diablo y no anda de cama en cama ni tampoco se mete con hombres comprometidos ya sean casados o con novias y Viktor está soltero el hecho que le guste Mar no quiere decir que sean pareja y que Carola sea un mal tercio mmm un consejo vuelve a leer los capítulos para que veas que lo que digo es verdad
total 1 replies
Anonymous Carmen diaz
Tu misma tan liberar pero caes en la vulgaridad Carola ofrecida y más
Anonymous Carmen diaz
Te describes no como mujer sensata sino como zorra al acecho de los hombre carola
Anonymous Carmen diaz
Que bien razonas sabes que no te ama Mar y el único dañado serías tú Viktor
Anonymous Carmen diaz
Serás manipulado totalmente por menso Santiago
Anonymous Carmen diaz
Pues si te acuesta con cualquiera Lore y dices estar enamorada primero debiste cerciorarte que no tuviera una relación o te pidiera él algo no que rápido abriste más piernas así que cual respeto
Anonymous Carmen diaz
Merecido por tramposa Lore
Anonymous Carmen diaz
Si le crees te mereces todo lo podrido de esa mujer te atrapo con un hijo seguro es tuyo Lore muy astuta y tu basura
Anonymous Carmen diaz
Ya lo dijo te fue a violentar la vida y la relación con Mar
Anonymous Carmen diaz
Caíste en las garras por estúpido Santiago asume tus errores y está bruja sabe que su presencia haría que Mar se fuera tu estupidez de nuevo
Anonymous Carmen diaz
Tiene razón Viktor no merece ser un sustituto habla con Santiago y sino perdonas o no te sientes segura Viktor te conquistará sin pensar en que estás con él por dolor y no amor
Elizabeth Medina
excelente novela felicidades autora, estoy muy atrapada es muy interesante esta historia pero porfa que no quede sin terminar, me encantan tus novelas, siempre tienen un desenlace excelente, esperó los siguientes capítulos gracias bendiciones 😘 🙏
Elizabeth Medina
siii si Victor y carola,,,, excelente
Elizabeth Medina
mmm no me gusta como Mar sigue acumulando rencor, no rasona en nada
Sol Banay
me encanta
Elizabeth Medina
mmmm acaso ya se olvido de santiago
Elizabeth Medina
bueno bueno que difícil es perdonar pero igual creo que es más importante la felicidad y el porvenir de su hijo, santiago está totalmente arrepentido y quiere hacer todo bien no entiendo que espera mar que pase para abrir los ojos y ver ese cambio de santiago
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