Alexander Stronghold ha sacrificado mucho por su familia. Ha amado hasta sentirse vacio. Ha visto el amor triunfar en la vida de todos. Nunca se imagino como seria cuando el amor tocara su puerta y mucho menos imagino que su destinada seria una humana. Un mundo a su lado parecia imposible, pero imaginar un futuro sin ella se sentia peor que el infierno. Ese amor estaba destinado al fracaso. Aquella pequeña humana merecia tener una vida lejos de la oscuridad de su alma. Ella vivia con su propia oscuridad.
Emperatriz Walton nacio con una vida perfectamente planeada para servir diligentemente a su familia. Una jovencita educada. Elegante. Perfecta. Eso era lo que se esperaba de ella. Un viaje al mundo sobrenatural la ayudo a descubrir un mundo al que deseaba pertenecer. Pero eso solo era un sueño imposible de alcanzar. Cuando la tentación llama a su puerta sera dificil resistirse. En los brazos del otro encontraron el amor. Un amor fugaz que terminara escapandose de sus manos.
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Capitulo 11: Libre
Mientras caminábamos de la mano hacia la casa de Melany en silencio, sus palabras se repetían en mi mente una y otra vez, la miraba y ella parecia tan tranquila, tan en calma como si hace solo unas horas no me hubiera dicho que estaba enamorada de mi.
Sus pasos se detuvieron y se volteo hacia mi, la mire confundido.
— Sucede algo?
Ella se acerco a mi y me miro con aquellos ojos de cachorrito que me dejaban indefenso ante ella.
— No quiero ir a casa de mi hermano.
— No?... entonces ¿Donde vamos?
Su cuerpo se inclino hacia el mio, sus dedos se aferraron a mi camisa.
— A tu casa.
¿Que?
— Quiero dormir contigo.
No supe que decir a sus palabras, pero ella no espero una respuesta, sonrio risueña y me llevo de la mano hacia el camino contrario, de camino a la mansion de mi familia.
Caminamos en silencio, mi cabeza estaba llena de escenarios, de solo imaginarla en mi cama se me erizaba cada vello de mi cuerpo.
Ella tenia razon, habia perdido la verguenza a mi lado. Soltaba palabras que no cualquiera decia tan a la ligera, pero a ella parecia no importarle.
Llegamos a la puerta de mi casa y Emperatriz se detuvo, yendo detras de mi, me tomo del brazo y sus ojos me miraron nerviosos.
— Crees que esten despiertos?
Definitivamente lo estaban, podia oir sus voces hasta aqui.
— Talvez... — solte divertido.
Ella se escondió detras de mi — Bueno... despues de ti.
Solté una corta risa y tome el pomo de la puerta. Al entrar a la casa podían oirse aun mas sus voces y por sus aromas sabia que eran mis padres y Jaden. Inevitablemente teníamos que pasar por el salon para ir a mi habitacion.
Al llegar al salon ahi estaban, mis padres sentados en el mueble largo con mi madre y Jaden en el pequeño, aquellos cuatro pares de ojos se clavaron en nosotros.
— Cariño llegaste — mi madre me sonrio, su mirada se fue a Emperatriz, pude ver la sorpresa en su rostro — Oh... Emperatriz... bienvenida.
Emperatriz se asomo todavia escondida detras de mi, con las mejillas pintadas de rojo.
— Hola... buenas noches a todos.
— Buenas noches — respondieron todos, mirándonos con interes.
Era hora de escapar de aquel escrutinio.
— Nosotros iremos a mi habitacion.
Mi madre abrio los ojos en sorpresa — Que? — exclamo.
— A dormir. Vamos a dormir.
— Dormir? — solto Jaden burlon.
Idiota.
Lo miré con seriedad — Si, a dormir. Adiós.
Jale a emperatriz por el pasillo antes de que alguno soltara otro comentario molesto.
Al abrir la puerta de la habitacion, Emperatriz entro casi corriendo, cerre la puerta con la sonrisa en mis labios.
Emperatriz se quedo de pie observando la habitacion, era sencilla, al igual que yo. Todo en tonos oscuros.
— Es justo como lo imagine — solto ella, se volteo sonriendo.
— Como lo imaginaste?
— Oscuro y elegante.
Solte una carcajada divertido, ella se acerco a mi.
— Espero que pronto puedas venir a casa. Mi habitacion es por completo lo opuesto a esto.
— Adivino... es una habitacion de princesa, en tonos rosa y crema.
Ella asintio riendo, se dio la vuelta y camino hacia la cama, recostándose entre mis sabanas, me miro con dulzura y palmeo el lugar a su lado.
— Ven aqui — susurro.
Camine hacia ella, me acoste a su lado y ella sin dudarlo se pego de mi, recostó su mejilla en mi pecho y paso su brazo por mi cintura, soltando un suspiro satisfecho.
— Esto es justo lo que queria.
Ella me estaba llevando a mi limite
— Emperatriz... — su nombre escapo de mis labios casi como una suplica.
Ella subió el rostro y me miro completamente inocente, como si no supiera lo que estaba haciendo.
Pero claro que lo sabia.
— Sucede algo?
La tome del menton, mis dedos se deslizaron por su suave piel — Tienes alguna idea de todo lo que me haces?
Ella nego, tan inocente, tan tentadora.
— Te molesta mi cercania? — susurro.
— Todo lo contrario. Me encanta. Me vuelve loco.
Ella sonrio, se acerco a un mas, rozando sus labios en mi menton.
¿Pero que habian hecho con mi dulce e inocente Emperatriz?
— Mañana es el cumpleaños de Dana. ¿Iras conmigo?
La miré completamente hechizado — A este punto deberías saber que no puedo decirte que no.
Ella soltó una risa suave, volvio a recostar su mejilla de mi pecho.
— Eso es lindo — susurro — Eres tan diferente a todas las personas a las que he conocido.
Mi mano se fue a su cabello dejando suaves caricias.
— ¿Lo soy?
— Lo eres — afirmo — Melany tenía razón — ella subió el rostro, me miro directo a los ojos — Cuando miro tus ojos puedo ver que escondes una profunda tristeza. Sin embargo, siempre te aseguras de hacerlos felices a todos y cuando lo haces, tus ojos brillan, te iluminas por completo — sus dedos recorrieron mi rostro lentamente, desde mis mejillas, mis ojos, mi nariz, hasta llegar a mis labios — Talvez tu también deberías pensar un poquito más en ti, también deseo que seas feliz — su mano tomo la mía llevándola hasta el centro de su pecho — Siento un vacío aquí cada vez que te miro perderte en tus pensamientos — sus ojos me miraron con dolor — Tu mirada se oscurece y parece como si no estuvieras aquí. Te miro tan... Solitario.
Mi corazón latía con fuerza en mi pecho, no me di cuenta de las lágrimas que salían de mis ojos, hasta que las sentí mojar mis mejillas. Emperatriz llevó sus dedos a mi rostro, limpiando mis lágrimas con suavidad.
— No llores... Ya nunca más estarás solo. Aunque no esté a tu lado, siempre quiero estar en tu mente y en tu corazón, como tú lo estás en el mío.
Solloce incapaz de controlar los sentimientos que se desbordaban de mí.
— Emperatriz... — susurre
Ella no me dejó terminar mis palabras, poso su dedo en mis labios y sonrió.
— Te quiero. No importa lo que suceda en el futuro. En este presente, me quedare a tu lado. A mi lado no necesitas llevar una mascara. Quiero que te sientas conmigo como yo lo hago contigo ~ Quiero que seas Libre.
de esa noche si abre los ojos a su destino que le diga por que ella piensa que es alguien más o dos que le rompa nuevamente el corazón pero que sufra en ese matrimonio para abrir los ojos cualquier opción podría ser