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El Pequeño Heredero Que Domó Al CEO

El Pequeño Heredero Que Domó Al CEO

Status: Terminada
Genre:CEO / Madre soltera / Hijo/a genio / Completas
Popularitas:2.6k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Valentina Ríos huyó de la ciudad cinco años atrás con el corazón destrozado y un secreto que jamás pensó revelar.
Ahora ha regresado con su pequeño hijo, Leo, decidida a comenzar una nueva vida.

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9 — El pequeño desafío

El silencio dentro de aquella antigua propiedad era insoportable.

Adrián seguía mirando la fotografía.

Victoria.

Su madre.

La misma mujer que durante años había sido una de las personas en las que más confiaba.

Valentina permanecía a su lado, pálida.

—Ella fue quien me obligó a irme —dijo finalmente—. Nunca supe por qué.

Adrián levantó lentamente la mirada.

—¿Estás segura?

—No olvidaría ese rostro.

Leo observaba a los adultos sin comprender completamente lo que ocurría.

—¿La señora de la foto es tu mamá?

Adrián guardó silencio.

—Sí.

Leo frunció el ceño.

—¿Y por qué hizo que mamá se fuera?

Adrián no supo qué responder.

Por primera vez en mucho tiempo, no tenía una respuesta.

Sebastián permanecía al fondo de la habitación, observándolos.

—Ahora entiendes por qué tu padre decidió ocultarlo todo.

Adrián giró hacia él.

—No sabes nada de mi padre.

—Sé mucho más de lo que imaginas.

Adrián avanzó hacia él.

—Entonces habla.

Sebastián sacó otro documento.

—Hace cinco años, tu padre descubrió que Valentina estaba embarazada.

Valentina abrió los ojos.

—¿Lo sabía?

—Sí —respondió Sebastián—. Y también sabía que el niño podía convertirse en heredero de una parte importante del patrimonio familiar.

Adrián apretó los puños.

—¿Y mi madre?

Sebastián lo miró fijamente.

—Tu madre recibió la orden de proteger ese secreto.

Valentina negó con la cabeza.

—No. Ella no quería protegerme. Quería que desapareciera.

—Quizá porque alguien la estaba presionando.

Adrián frunció el ceño.

—¿Quién?

Sebastián no respondió.

En cambio, dejó otro documento sobre la mesa.

—Eso tendrás que descubrirlo tú.

Adrián tomó el papel.

Pero antes de poder leerlo, Sebastián salió de la habitación.

—¡Sebastián!

No se detuvo.

Adrián quiso seguirlo, pero Valentina tomó su brazo.

—No.

Él la miró.

—¿Por qué?

—Porque Leo está aquí.

Adrián observó al niño.

Tenía razón.

Por primera vez, su prioridad no era descubrir una conspiración.

Era llevar a su hijo a un lugar seguro.

---

Una hora después, llegaron a la casa de Adrián.

Leo entró corriendo y miró todo con curiosidad.

—¡Es enorme!

Valentina lo siguió.

—No corras, Leo.

El pequeño se detuvo.

—¿Aquí vive tu papá?

Adrián sonrió ligeramente.

—Sí.

Leo miró alrededor.

—Entonces también es mi casa.

Valentina abrió la boca para corregirlo, pero Adrián se adelantó.

—Si tú quieres, sí.

Leo sonrió.

—¡Entonces quiero!

Valentina observó a Adrián.

Había algo diferente en él.

El hombre frío y distante que conocía parecía haber desaparecido.

En su lugar había un padre que no sabía muy bien cómo comportarse, pero que estaba intentando aprender.

Leo se acercó a una enorme biblioteca.

—¿Tienes cuentos?

—Muchos.

—¿De dinosaurios?

Adrián negó.

—Creo que no.

Leo puso las manos sobre su cintura.

—Entonces tenemos un problema.

Valentina no pudo evitar sonreír.

Adrián la miró.

—¿Qué?

—Nada.

—Te estás riendo de mí.

—Un poco.

Leo intervino:

—Papá necesita aprender.

Adrián levantó una ceja.

—¿Aprender qué?

—A ser papá.

Valentina se quedó en silencio.

Adrián miró a su hijo.

—¿Y tú vas a enseñarme?

Leo asintió con absoluta seguridad.

—Sí.

—¿Y cuál es la primera lección?

Leo pensó unos segundos.

—No debes estar serio todo el tiempo.

Valentina soltó una pequeña risa.

Adrián fingió molestia.

—Esa será una tarea difícil.

—Entonces tendrás que practicar.

Por primera vez, Adrián sonrió de verdad.

---

Más tarde, mientras Leo dormía, Valentina encontró a Adrián en el despacho.

Sobre el escritorio estaban extendidos los documentos encontrados en la propiedad.

—¿Qué descubriste?

Adrián levantó la mirada.

—Hay algo extraño.

Le mostró una copia del testamento.

—Mira esta cláusula.

Valentina se acercó.

—¿Qué dice?

—Si yo moría sin descendencia reconocida, las acciones pasarían a otra rama de la familia.

Valentina lo miró.

—Sebastián.

Adrián asintió.

—Exactamente.

—Entonces Leo representa un problema para él.

—No solo para él.

Valentina guardó silencio.

—¿Qué quieres decir?

Adrián tomó otro documento.

—Hay movimientos de dinero realizados durante estos cinco años.

—¿De quién?

—De una cuenta perteneciente a una fundación vinculada a mi familia.

Valentina sintió preocupación.

—¿Y a dónde iba el dinero?

Adrián la miró.

—A la ciudad donde tú vivías.

Valentina quedó paralizada.

—¿Me estaban vigilando?

—Parece que sí.

—Entonces sabían que Leo estaba allí.

Adrián se levantó.

—Eso significa que alguien nos ha estado observando durante cinco años.

Valentina sintió miedo.

—¿Por qué?

Adrián se acercó, pero mantuvo cierta distancia.

—No lo sé todavía.

—Tengo miedo, Adrián.

Él la miró seriamente.

—No tienes que enfrentarlo sola.

Valentina bajó la mirada.

—Hace cinco años tampoco quería enfrentarlo sola.

Aquellas palabras lo golpearon.

—Lo siento.

Valentina levantó los ojos.

—No puedes devolverme esos cinco años.

—Lo sé.

—Leo creció sin ti.

—Lo sé.

—Y tú ni siquiera sabías que existía.

Adrián respiró profundamente.

—Pero ahora sí.

Se acercó un poco más.

—Y no pienso volver a perderlo.

Valentina sintió que sus palabras despertaban emociones que había intentado mantener enterradas.

Pero antes de responder, escucharon pasos.

Leo apareció en la puerta, medio dormido.

—Papá...

Adrián inmediatamente se giró.

—¿Qué pasa?

—Tuve una pesadilla.

Adrián se agachó frente a él.

—Ven.

Leo lo abrazó.

—No quiero volver a irme.

Adrián cerró los ojos por un instante.

—No vas a irte.

—¿Lo prometes?

—Te lo prometo.

Leo miró a Valentina.

—¿Mamá también se queda?

Adrián y Valentina se miraron.

Ninguno respondió inmediatamente.

Finalmente, Adrián dijo:

—Sí.

Leo sonrió.

—Entonces somos una familia.

Y volvió a abrazarlo.

Valentina sintió un nudo en la garganta.

Porque aquella palabra parecía sencilla.

Pero para ellos significaba mucho más.

---

A la mañana siguiente, Adrián recibió una llamada de Daniel.

—Señor, encontramos algo.

—Habla.

—La cuenta que financiaba los movimientos hacia la ciudad donde vivía Valentina no pertenece directamente a Victoria.

Adrián frunció el ceño.

—¿Entonces?

—Está a nombre de una empresa.

—¿Cuál?

Daniel hizo una pausa.

—Montenegro Inversiones.

Adrián se quedó en silencio.

—Esa empresa desapareció hace seis años.

—Lo sé.

—Entonces alguien la reactivó.

—Exactamente.

Adrián sintió que todo comenzaba a encajar.

—¿Quién autorizó la operación?

Daniel respondió:

—Una persona que aparece como representante legal.

Adrián cerró los ojos.

—¿Quién?

La respuesta llegó unos segundos después.

—Sebastián Montenegro.

Adrián miró hacia la habitación donde dormía Leo.

Entonces escuchó la voz de Valentina detrás de él.

—¿Qué ocurre?

Adrián se giró.

Su expresión había cambiado.

—Ya sé quién estaba vigilándote durante estos cinco años.

Valentina sintió un escalofrío.

—¿Quién?

Adrián la miró fijamente.

—Sebastián.

Pero antes de que pudieran decir algo más, el teléfono de Valentina comenzó a sonar.

Número desconocido.

Ella contestó.

Al otro lado solo se escuchó una voz femenina.

—Valentina...

Ella se quedó inmóvil.

Conocía aquella voz.

Era imposible confundirla.

La mujer continuó:

—Si quieres saber por qué tu hijo fue escondido durante cinco años, ven a verme.

Valentina palideció.

—¿Quién eres?

La respuesta fue apenas un susurro:

—La mujer que intentó protegerte.

La llamada terminó.

Valentina levantó lentamente la mirada hacia Adrián.

—Era tu madre.

Adrián quedó paralizado.

Y por primera vez comprendió que quizá Victoria no había sido la villana de aquella historia.

Quizá también había estado huyendo de alguien.

Pero si Victoria quería hablar después de cinco años, era porque finalmente estaba lista para revelar el secreto que podía destruir a toda la familia Montenegro.

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Eliana Angulo
me gustó tu novela.. te felicitó
Maria Garcia
muy buena su novela
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: Gracias por este apoyo tan lindo... Me motiva muchísimo 💙 te invito a leer otras mis novelas
total 1 replies
Eliana Angulo
Leo es increíble... niño muy inteligente.. tiene la fe más fuerte🥹
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: ¡Totalmente de acuerdo! Su fe y su valentía lo hacen especial, vienen momentos hermosos con él
total 1 replies
Eliana Angulo
lo explica todo.. estaba planeado desde antes😱
Eliana Angulo
Quién les manda las advertencia... será un amigo o enemigo... necesito saberlo ya🤭
Eliana Angulo
tiene dos caminos para recuperar a Leo o perderlo todo...la tensión está al máximo y cada frase me hace querer saber más👏👏
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: Me alegra muchísimo que te atrape.. Cada decisión cuenta y el destino de Leo está en juego… ¡sigue leyendo!😉
total 1 replies
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